INFIERNO

las puertas del infierno

 

INFIERNO

-

Sin excusas quedó el poeta,

y se lo vio marchar decidido,

tras cruel destino que decreta,

encontrar al infierno temido.

-

Se fue sin despedida alguna,

por traje un silencio profundo,

de noche en el claro de luna,

en playa que limita al mundo.

-

Tras largo y azaroso viaje,

a la puerta del averno llega,

perdidos ropa y equipaje,

sorbe el llanto que lo anega,

-

“Deja tus letras allí afuera”

le dice Luzbel en un bramido,

“Tira esperanzas y quimeras,

olvida a quien más has querido”.

-

“Poeta completa el despojo,

aquí eres nadie y la nada ,

solo esclavo de mi antojo,

muerto si un día me enfadas”.

-

A punto de entrar al averno,

una voz a su espalda sorprende,

tan dulce y de tono tan tierno,

que su trémula alma comprende.

-

Es ella, terca alma gemela.

“No entres, por buen Dios te lo pido”

éste tan loco viaje cancela,

y si viajas que sea conmigo”

-

Necesitó de  su fuerza toda,

aceptó valeroso la pena,

de su gemela al alma poda,

e hizo más total su condena

-

Así vio al faro apagarse,

oscuro el sol del mediodía,

al amor por siempre alejarse,

ida eterna la alegría.

-

“Donde voy  no puedes tu seguirme,

es  historia que cargo conmigo,

quédate, ya es hora de irme

este infierno es solo mío.”

-

Entró el poeta al infierno,

desgarrado, frío y doliente,

a ganar de Luzbel el gobierno,

del ayer que rige su presente.

-

Ella quedó sola en la puerta,

Ella es una pena viviente,

Ella teme perder su poeta,

Pero ella gritó: “Hasta siempre”.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 9 de diciembre de 2014

Hay infiernos tan propios que se debe entrar de a uno. Se sale, toda la vida uno desciende a los infiernos propios y siempre de una u otra manera se sale. La única forma de no salir es nunca entrar. En ese caso las llamas desatendidas crecen descontroladas y con el tiempo lo único que aumenta es el miedo a enfrentarlo. Ahí es cuando el gobierno lo tiene el infierno y desde ese pasado temido, rige todo el presente y también, aunque cueste creerlo, dibuja el futuro. Hay momentos del camino donde se torna imprescindible chamuscarse las asentaderas pero cruzar la puerta solo y sin excusas, de una vez por todas. Después llegará el reencuentro, con uno siendo otro, aunque las balalaikas de esta maravillosa orquesta folclórica rusa de Tartaristán recuerden que el desencuentro también es una posibilidad, como les sucedió a los desafortunados Zhivago y Lara.

 

Published in: on diciembre 9, 2014 at 2:41 am  Comments (1)  

EL VIENTO Y EL GRITO

mujer en playa

 

EL VIENTO Y EL GRITO

-

Atrás quedó la ría,

oscura de bajamar,

lejos el sol salía,

sobre agitado mar.

-

Pequeño fue el puerto,

oculto en su estela,

en el muelle desierto,

un cómplice en vela.

-

Acelera furioso,

con el viento de popa,

su andar presuroso,

carece de derrota.

-

El rumbo es al este,

sin final conocido,

al timón se mece,

el piloto herido..

-

De vivir tan cansado,

de sufrir aburrido,

eterno fracasado,

por ello resentido.

-

A babor la bahía,

luce acogedora,

saluda su planeo,

en la fresca aurora.

-

A estribor el faro,

envuelto en bruma,

da su destello claro,

a la pálida luna.

-

Capitán solitario,

supera las balizas,

sin abrigo precario,

Punta Rasa divisa.

-

La proa presurosa,

busca con afán el mar,

y salta desdeñosa,

el oleaje a cruzar.

-

Un sol esplendoroso,

azul cielo alumbra,

ve rostro lacrimoso ,

emerger de la sombra.

-

Al timón se aferra,

su andar aminora,

por olas que dan guerra,

al casco que implora.

-

En la playa un alma,

en vela de tristeza,

aguarda sin calma,

al día que empieza.

-

El paso de un punto,

por verde mar espera,

y tiembla de espanto,

herida a su vera.

-

Cabecea la lancha,

del horizonte en pos,

con rugir de revancha,

en subebaja feroz.

-

De repente un grito,

el viento sabe traer,

mal destino escrito,

quiere el grito romper.

-

Rodeado de belleza,

él no quiere escuchar,

en la naturaleza,

busca el fin apurar.

-

Ya perdido en el mar,

punto herido de amor,

se oye al viento gritar:

“No lo hagas, por favor”

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 5 de diciembre de 2014

Tranquilos, amo demasiado la vida como para intentar esto. El origen es este bellísimo tema musical de Ennio Morricone que me obsesiona desde que lo escuché en EL PROFESIONAL, aquél inolvidable film con JP Belmondo. Como ahora sé algo más de vientos se me ocurrió combinarlo con la bellísima experiencia de navegar la ría San Clemente y su mágico entorno. Hay momentos que es tanta la belleza circundante que morir aparece como la única alternativa disponible para lograr fundirse en ella. Por eso siempre será mejor escribirlo que intentarlo. Y por supuesto, si algún día se me ocurre semejante locura, espero que alguien me grite desde la playa. Sería muy decepcionante que a nadie le importe.

Published in: on diciembre 5, 2014 at 11:09 am  Comments (2)  

AUTOALIENTO

caminar en la noche

 

AUTOALIENTO

-

Enseguida llegó la noche,

la oscuridad te envolvió,

el viento paró su derroche,

y el frío del aire se sintió.

-

Veloz paso dar ya no puedes,

Empinada la senda volvió,

tras negras y  sucias paredes,

tu viejo terror se escondió,

-

Tan solo, viejo y cansado,

sin motivos ya para andar,

a mitad de cuesta parado,

triste, te has puesto a dudar.

-

¡Vamos hermano a moverse,

un paso a otro seguirá,

corazón late sin quererse,

y se respira sin voluntad!

-

Tú sabes que el sol aguarda,

Y en horas  día llegará,

a quien la noche acobarda,

el amanecer nunca verá.

-

Camina y llora si quieres,

mientras vences la oscuridad,

con  esperanza que sostienes,

de prístina oportunidad.

-

Nunca fue eterna la noche,

Aun dura, también pasará,

De modo que ¡marcha fantoche!

¡Nuevo día te abrazará!

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de diciembre de 2014

Almafuerte escribía que este mundo es un estrado donde todo es estólido y fingido. La noche es vivir rodeado de una humanidad que solo se preocupa por la imagen, la propia y la ajena, y por ello vive en la permanente mentira, creyéndose máscaras y engañando con la suya. A la vez, desdeña, oculta y teme a los sentimientos que son la única energía real que nos sostiene o destruye. El amanecer soñado ese nuevo día que tarda en arribar, no es otro que el momento en que un sentir verdadero se despoje del antifaz, se manifieste en su luz y se permita ser vivido. Allá por el siglo 18, Alessandro Marcello, poeta además de músico, compuso en Venecia, este adagio que aun hoy se venera y que resulta una excelente compañía para transitar la noche hasta que el carnaval termine.

Published in: on diciembre 4, 2014 at 2:15 am  Comments (1)  

LOVE BLOWS

Cupido, Venus y Adonis

Cupido, Venus y Adonis

LOVE BLOWS

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Sometimes, only sometimes,

love blows like a gentle breeze,

warms up your lonely heart,

and wraps  you as a heavenly kiss.

-

Sometimes, other sometimes,

love blows like a tender wind,

you can choose to follow him,

start an amazing life in its bind.

-

But sometimes, few sometimes,

love blows like a strong hurricane,

destroys  all your past and beliefs,

defeats you as a damned plane .

-

For you who read my  verse,

I hope you may enjoy the breeze,

I wish you to sail wisely the wind,

I warn you to resist the hurricane.

———————-until you can.

-

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 26 de noviembre de 2014

El amor y el viento se parecen bastante. Uno no los ve pero los siente. En días de verano una brisa fresca es salvadora, tanto como el amor tierno en un mundo cruel. En travesías largas un viento moderado y confiable, es absolutamente necesario para deplegar las velas y avanzar, tanto como un amor fiel, confiable y sostenido es imprescindible para empezar y completar cualquier proyecto de familia que uno tenga. Pero hay otro amor, ese que Cortázar definía como el que te deja estaqueado en la mitad del patio, que torna ilusoria cualquier pretensión de elegir y que amenaza con arrasar todas tus creencias, hacer añicos todo tu pasado, burlarse de tu atisbo de resistirlo y prescindir de tu estado civil. Tal como hace cualquier huracán. Definitivamente, el amor y el viento se parecen y cuando soplan, por más tecnología que uno tenga a mano, es muy difícil saber la intensidad y cuando, si es que alguna vez, dejará de hacerlo.

Es imposible traducir una poesía y yo respeto a rajatablas el idioma en que me llega, pero ahí va un intento para los que no entienden a Shakespeare.

AMOR SOPLA

-

Algunas veces, solo algunas veces,

el amor sopla como una brisa gentil,

entibia tu corazón solitario,

y te arropa como un beso celestial.

-

Algunas veces, otras algunas veces,

el amor sopla como un tierno viento,

tu puedes elegir seguirlo,

empezar una fascinante vida en su lazo.

-

Pero algunas veces, pocas algunas veces,

el amor sopla como un fuerte huracán,

destruye todo tu pasado y creencias,

te derrota como a un avión condenado.

-

A ti que lees mi verso,

espero que puedas gozar de la brisa,

te deseo que navegues sabiamente el viento,

te advierto que resistas al huracán.

………………….hasta que puedas.

-

EM,San Clemente, 26-11-2014

Published in: on noviembre 29, 2014 at 9:30 pm  Dejar un comentario  

FRIALDADES

hielos

 

FRIALDADES

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Dios mío, que fría está la noche,

cuan desolado es este insomnio,

pleno de juicio y ácido reproche,

y esta angustia, y tanto agobio.

-

Imbécil, lo has hecho de nuevo,

por no saber amar, lo has roto,

harto de esperar ya sin ruego,

preferiste la nada al fútil poco.

-

Cortaste frío el hilo primordial,

el único que a la vida te ataba,

verdugo y  quizás suicida fatal,

mataste sin saber a quien matabas.

-

Tu corazón  se desangra partido,

siente en cada latir el desgarro,

con horror contempla muy confundido,

el fruto  de tu accionar bizarro.

-

¿Entiendes ahora su rostro triste,

sus palabras en agónico tono,

su dureza como jamás tu viste,

su dolor disfrazado de encono?.

-

¿Cómo se sigue desde el abismo?

¿Cómo se vive desde el infierno?

¿Cómo se logra volver al si mismo?

¿Qué escribo hoy en este cuaderno?

-

Si solo me rodea el espanto,

si un gran vacío es mi acervo,

si fúnebre se ha vuelto mi canto,

si lúgubre he tornado mi verbo.

-

Ya parece un inviolable destino,

deber vivir con el sentir tan muerto,

del amor mendigo y peregrino,

el corazón un inmenso desierto.

-

No por conocido menos doliente,

no por vivido será menos duro,

si cruel sabe el vacuo presente,

¡Dios mío, que frío tiene futuro!

-

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 23 de noviembre de 2014

Existen muchos caminos que conducen al abismo. pero una vez ahí el abismo es uno solo, huele siempre parecido y hasta nos invita a quedarnos. Hay que remar el camino de salida, una vez más, aunque cada vez cueste un poco más, porque hay menos motivos valederos para hacerlo, pero sobre todo porque deviene cierta y cercana su final e inevitable victoria.

Published in: on noviembre 25, 2014 at 3:34 pm  Comments (1)  

NADA

Norma Bustos

 

NADA

a Norma Bustos, asesinada ayer en Rosario

-

Quizás pensó que por ser madre,

merecía algo de  piedad,

Quizás creyó que ya sin padre,

el muerto hijo diría “PARAD”.

-

Su condición de mujer vieja,

pensaría defensa dura,

La esencia de quien trabaja,

soñaría barrera pura.

-

Por eso estaba tan  sola,

en su negocio atendiendo,

Sin imaginar que su hora,

en moto estaba viniendo.

-

Nada frenó al asesino,

que por billetes cambia vida,

paga mentido cigarrillo,

con tres balazos en huida.

-

Muere Norma en el piso,

cual triste eslabón postrero,

al que proteger nadie quiso,

por valiente, veraz, entero.

-

Pese su muerte en el alma,

de narcos en cascos ceñidos,

Que pese más porque infama,

a sus cómplices “compungidos”.

-

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 21 de noviembre de 2014

La angustia no me deja en paz. Es absolutamente increíble que como sociedad hayamos caído tan pero tan bajo. Es absolutamente intolerable que una banda que tiene comprados jueces, policías y políticos, se ensañe en asesinar a una madre dolida como mensaje mafioso para que nadie siga su camino. Es absolutamente inaudito que nadie de los que debieron evitar esto siga su vida inútil sin reaccionar.

Un sicario apretó el gatillo, pero hay muchos encumbrados que debieran sentir algún peso en su conciencia, por dejar que una mujer haga el trabajo que ellos omitieron por haber vendido su función. Si no tienen conciencia no importa, su dinero a partir de hoy estará manchado con la sangre de una madre viuda y que había  perdido su hijo a manos de los mismos asesinos. Demasiado peso para un billete, demasiado peso para que esa sangre no se les vuelva en contra.

Si dejamos este crimen impune, si no reaccionamos colectivamente, ya no somos ni una nación, ni una sociedad, ni seres humanos, somos NADA, una masa amorfa de seres humanos egoístas incapaces de conmovernos ante la peor barbaridad.

 

Published in: on noviembre 21, 2014 at 9:53 pm  Dejar un comentario  

LA SONRISA

gato leon

 

LA SONRISA

Juan salió morosamente de la ducha, dispuesto a empezar un día más sin agenda.  Hacía ya cinco años que había cambiado de vida, tirando por la borda una totalmente programada en función a necesidades ajenas y adoptando una en que lo cotidiano era la sorpresa   y su propio errabundo deseo, sin apartarse un ápice de su propósito de vivir sin propósito alguno.

Ese día, en su camino al dormitorio, hizo algo novedoso: se detuvo un instante frente al espejo que ocupa íntegramente una pared del cuarto de baño. Se contempló en detalle.

Su cara había extraviado su forma angulosa en sospechosas  líneas curvas. Su barba había virado del castaño oscuro al grisáceo indefinido.  El contorno inferior de sus ojos se encontraba coronado por una suerte de bolsas de tinte azulado y permanencia obstinada.

El cabello había sufrido cierto reacomodamiento. Se había vuelto fino y escaso en los sitios que solía ocupar y negro y poblado en sitios insólitos como su espalda y abdomen. Dudó si se estaba mirando de frente, ya que sus musculosas nalgas, hoy lucían flácidas mientras que su vientre había  duplicado su volumen con cierta rebelde curva rigidez.

Su sonrisa había perdido gran parte de su encanto por unos dientes que se empeñaban en mostrar el deterioro ocasionado por las más de cinco décadas de roer alimentos y sus labios otrora sensuales denotaban una nada apetecible palidez.

Empeorándolo todo, su postura erguida de macho desafiante ya no era tan enhiesta ni lograba desafiar a nadie. Una rápida conversión de músculos en tejido graso y una incipiente sifosis de columna le daban la impronta de oficinista desvencijado.

Sin duda alguna, había entrado en la edad del deterioro. Hecho que en cada mañana reafirmaba la dificultad para ponerse en funcionamiento, en cada viaje aseveraba la necesidad de detenerse cada dos horas y  por lo menos una vez al mes lo recordaba su peregrinar por distintos especialistas a cargo de diversos achaques.

Sin embargo, Juan, mirándose al espejo, fijamente, sonrió.

¿Acaso se estaba riendo de si mismo, en línea con su rutinaria afirmación que la vejez en lugar de ser digna, es ridícula? ¿Acaso se reía porque le había jugado varias pulseadas a la muerte y todavía respiraba? ¿O acaso se reía de los demás, que pese a todos sus esfuerzos, no habían logrado impedir que se apropiara de unos años para él, para hacer veinticuatro horas por día lo que le viniera en gana?

No era así su sonrisa. No era ni jocosa, ni triunfalista, ni revanchista. Era una sonrisa muy dulce, plena de gozo, llena de paz.

La imagen en proceso de ruina que el espejo cruelmente devolvía, no tenía nada que ver con el modo en que él se sentía. Y fue la paradoja la que lo hizo sonreír.

Porque Juan se sentía hermoso, se sentía más pleno que nunca, se creía  bondadoso como jamás fue,  se veía capaz de las más impensadas hazañas, se observaba al comienzo del camino. El adentro de Juan no tenía nada que ver con su afuera. De ese adentro luminoso, el espejo solo captaba su sonrisa y la chispa de sus ojos, aunque ésta no era tan fácil de copiar por el cristal.

Existía una única razón: ella lo amaba.

Si, definitivamente, ella lo amaba. Y de un modo tan intenso que su amor se había hecho omnipresente. Juan no quería, pero tampoco podía, esconderse del cálido abrazo de su amor.

Ella lo amaba con el cuerpo, con la mente, con el alma. Con su ser completo. Y ella estaba etéreamente, día y noche donde quería estar, junto a él.

A Juan jamás lo habían amado así. Era más que probable que él  ni supiese amar de ese modo. Viejo andante de la noche, conocía de sobra el amor de las muñecas de abril y había gustado del amor pasional, tanto como sufrido del amor compromiso de las jaulas maritales. No le era desconocido el amor admiración que va siempre de la mano del éxito y cada tanto le había tocado paladear uno. Pero éste era diferente, lo percibía espiritual, naciente de la totalidad del ser,  imposible de combatir, superador de distancias, circunstancias y voluntades, incondicional y bienhechor.

El amor total que llegaba a Juan por vez primera había hecho cambios imposibles en su interior, ése al que el espejo no llegaba. Veía la balanza de la vida como más en equilibrio, las malas ya no eran ni tantas ni tan importantes.Por fin, tras largos fracasados intentos de todo tipo, se sentía capaz de perdonar las peores heridas. El sufrimiento ajeno,  que le había sido tan indiferente, que le había parecido hasta justo porque implicaba que los demás participasen en algo del dolor que atenazaba sus días, ingresó a su percepción y fue capaz de sentir una compasión por todos los sufrientes, absolutamente desconocida.

Dejó de sentirse solo. Esa orfandad, ese desamparo, esa amenazante intemperie en que lo había sumido, hace largos años la muerte de su madre, desapareció mágicamente.

El mayor cambio interior de Juan, había sido que por primera vez, dejó de mal juzgarse. Durante décadas, nada de lo que hacía o le sucedía parecía llenarlo. Todo era visto por él como algo menor, como algo sin importancia, como algo mínimo frente a  aquello que en su estrictísimo juicio propio necesitaba lograr, para ser digno de amor.

Entonces lo pudo ver. Su enojo con la vida, su ira incontenible que solía atribuir al desprecio que imaginaba que los demás sentían hacia él, era tan solo la proyección del desprecio que él mismo se tenía. Por alguna oculta razón Juan no se quería, no se amaba. Toda su aparente soberbia no era más que un eficiente disfraz a la paupérrima opinión que de si mismo tenía. Resulta imposible entonces amar si no se ama a uno mismo. El amor propio bien entendido, es la piedra basal del amor al otro. Juan tuvo entre sus manos el motivo del desamor que sembró a lo largo del camino.

Tarde, más que tarde, a Juan lo amaban. Ella lo amaba, como nadie, como nunca.  Y era su amor el que estaba sanando a Juan, dispuesto a no soltarlo hasta que Juan terminase su viaje de vuelta.

Juan sonreía ante el regalo, sonreía ante el don. Nada había hecho para merecerlo, pero los regalos no se merecen, se reciben. Nada había hecho para obtenerlo, pero los dones no se ganan, llegan.

Juan estaba empezando a ser otro y todo gracias al amor que ella sentía. ¿Qué haría Juan con él?  Toda idea que se le cruzaba, era rápidamente desechada por descabellada. Lo desesperaba hacer justamente lo necesario para perderlo. Lo sentía tan inmenso que le parecía imposible llegar alguna vez a corresponderlo.

Se convenció que por ahora lo único que podía hacer era dejarlo hacer. El amor tiene su propia lógica, su propia sabiduría, muy superior a la humana. Nace cuando y donde debe, va adonde es más necesario, hace su obra y sin permiso un día se retira.

Juan se contentaría entonces con lograr reflejarlo del modo más fiel posible, tal como tercamente seguía haciendo el plateado espejo con su sonrisa.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 13 de noviembre de 2014

Esta poesía canción del fantástico Jacques Brel debe tener uno 80 años, por Galilea anduvo Alguien que dijo lo mismo hace unos dos mil años y nosotros seguimos matando al mensajero y odiándonos por sobre todas las cosas. El amor solo y solo el amor cura tanto de a uno como de a muchos, tanto a uno como al otro, como a todos. Ojalá algún día lo entendamos.

Published in: on noviembre 13, 2014 at 8:18 pm  Comments (2)  

ENCUENTRO

Presentación del libro POESIA PARA SENTIR LA VIDA, con Silvia Paglioni, 25-9-2010

Presentación del libro POESIA PARA SENTIR LA VIDA, con Silvia Paglioni, 25-9-2010

 

ENCUENTRO

a Silvia Paglioni

-

Hoy miré hacia atrás,

desde la alegría,

que por sueños cumplidos,

iluminó mi día.

-

Hoy miré hacia atrás,

desde la confianza,

que el paso seguro,

brinda a mis andanzas.

-

Hoy miré hacia atrás,

desde la plenitud,

que los hitos logrados,

donaron a mi salud.

-

Hoy miré hacia atrás,

y me vi tan herido,

al borde del camino,

muy triste y vencido.

-

Hoy miré hacia atrás,

y nítido nos veo,

guiado por tu mano,

temblando como ciego.

-

Hoy miré hacia atrás,

y sin mentir te digo,

¡NADA fuese posible,

sin mi encuentro contigo!

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de noviembre de 2014

Se fue a vivir lejos, necesita estar sola en un desierto necesario y por eso hace tiempo que no nos vemos. Sin embargo, parado en hoy y mirando atrás, constituye sin duda una de las pocas personas que en mi vida han sido una auténtica bendición transformadora, llevándome con mucho esfuerzo y tesón al camino que mi alma anhelaba casi con desesperación. En medio de la noche Dios suele hacer esas cosas y de la nada y por razones vanas y oscuramente casuales te acerca alguien que tiene la senda de salida, pese a nuestra terca ceguera. Hoy es su cumpleaños y no quería que el día teminase sin rendirle el merecido homenaje que mi agradecimiento reclama. Porque aún hoy y a la distancia, cuando despliego mis alas de águila y remonto vuelo, libre y pleno, siento silencioso e invisible, el viento que Silvia siempre supo ser para mi.

Published in: on noviembre 2, 2014 at 11:41 pm  Comments (1)  

SOLA

Leticia y Moreno, una tarde cualquiera en Asociación CHICHOS.

Leticia y Moreno, una tarde cualquiera en Asociación CHICHOS.

SOLA

-

Extraña como sol de medianoche,

Escasa como lluvia del desierto,

Valiosa como perla del océano,

Deseada como un lejano puerto.

-

En el tumultuoso mar de la vida,

En el oscuro umbral de la muerte,

En el ciego callejón sin salida,

En la infiel balanza de la suerte.

-

Más allá de todo vano consuelo,

Carente de inútil esperanza,

Indiferente al cercano duelo,

Desafiante ante la acechanza.

-

Clava su estandarte  y se planta,

pródiga en amor y empatía,

abraza al sufriente, lo levanta,

la compasión que le dimos un día.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 30 de octubre de 2014

Solo LA COMPASION cambiará al mundo. Y ella no puede enseñarse, no puede aprenderse, no puede ni debe imponerse. Ella nace, libre, espontánea, natural de un corazón en paz. La paz mundial no se obtiene ni con guerras, ni con bombas, ni con líderes mesiánicos, ni luchas sociales, ni siquiera con religiones hegemónicas. La paz mundial nace de a uno. Hay que emprender la tarea de pacificarnos primero a nosotros mismos y luego con esa paz lograda, ayudar a los demás a pacificarse a si mismos. El hombre actual ha sido hiper estimulado, lo es a diario, a cada segundo, para obtener miles de cosas absolutamente innecesarias y en esa ilusoria búsqueda desesperada se desnaturaliza y se enfrenta con sus hermanos que equivocadamente buscan lo mismo. En un mundo así, aislarse es imperioso, contactar la naturaleza obligatorio, practicar el silencio más que saludable. De la vida simple, la paz es la consecuencia, de la paz surgirá la compasión, probablemente la primera forma del amor.

Los dejo con Bert Hellinger definiendo la compasión a partir del libro bíblico de JOB.

Published in: on octubre 30, 2014 at 6:01 pm  Dejar un comentario  

METAFISICA

mirando estrellas

 

METAFISICA

-

Voy a pensarte,

hasta sentirte,

imaginarte,

aun mentirte.

-

Será tan fuerte,

hasta sentirme,

como desearte,

hasta herirme.

-

Y si fracaso,

por corazones,

vivos en lazos,

no en razones.

-

Voy a soñarte,

real y cercana,

para amarte,

hasta mañana.

-

Y si no piensas,

Y si no sueñas,

en noche densa,

serás mi dueña.

-

En un espacio,

sin lejos ni dentro,

fluyen despacio,

mi ser y tu centro.

-

En la mañana,

aunque olvides,

alma reclama,

que vuelva pides.

-

Será oscuro,

cuando regrese,

en sueño puro,

amor empiece.

-

Y si te veo,

en pleno día,

feliz cual creo,

te sabré mía.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 25 de octubre de 2014

Existe mucho más que lo que podemos ver y tocar. No invento nada, todos los enamorados lo saben y lo viven.

Published in: on octubre 25, 2014 at 1:43 am  Comments (1)  

DE SOBRAS Y FALTAS

en tus manos

 

DE SOBRAS Y FALTAS

-

Ayer nomás era,

que vida me sobrara,

para que ofreciera,

a quien bien la amara.

-

Pero me faltaba,

valor para hacerlo,

oro que escaseaba,

tiempo para saberlo.

-

Hoy que todo sobra,

es la vida que falta,

es la edad que cobra,

es la cuesta muy alta.

-

Entonces tú llegas,

con  deseo que sobra,

con mirar que atrapas,

con dulzor de zozobra.

-

Y a mi me sobra,

la edad que te dobla,

el anillo que obra,

de tambor que redobla.

-

Y a ti te sobra,

anhelo y coraje,

ni siquiera tu obra,

crees mal equipaje.

-

Me sobra pasado,

me falta esperanza,

y el dolor cargado,

es cruel acechanza.

-

Te sobra sonrisa,

Te falta el cuidado,

y tu alma cual brisa,

al riesgo has volado

-

Me sobra con verte,

con saberme amado,

aunque falte decirte,

mi amor tan callado.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 19 de octubre de 2014

Es mucho más que un lugar común. Y anda en ambas direcciones aunque todos se empeñen en ocultarlo. Si se animan a ser sinceros, casi todos reconocerán haberse enamorado de un docente. Siendo docente desde mis veinte años de materias tan diversas como finanzas y poesías, con algunas escalas y temas intermedios, les aseguro que es más frecuente que lo que se animan a imaginar, en sentido inverso, también. Aunque sea claramente inconveniente. Andando la vida, sumando años, sigue sucediendo y lo único que se agiganta es el tamaño del inconveniente. Lo que hace más necesaria, si bien más dura, la tarea de ocultar y resistir el sentimiento.

Empero puede pasar, ya de forma no tan habitual, que el sentimiento sea mutuo. Y ahi si que estamos en serios problemas. Tengo anécdotas con nombre y apellido que me voy a reservar con finales de todo tipo. Los inconvenientes pasan a verse minúsculos y el plano inclinado en que ambos se sitúan quiere, cada clase un poco más, acelerar el encuentro. Aun en los casos en que la lógica se impone y la resistencia emerge triunfante, pese a que se disfrace de huida, el sentimiento vivido perdurará como uno de los mejores recuerdos del aula.

¿No es cierto Domenico? Dale, tócala de nuevo.

Published in: on octubre 22, 2014 at 1:32 am  Dejar un comentario  

LATIDOS

Ecografía

LATIDOS

el puente inesperado

 

Gabriel se sentía acorralado por el stress. Luego de múltiples encontronazos, tanto en su carrera como en su vida personal había, en un impulso, decidido casarse nuevamente.

¿Por qué alguien tan racional como él, en las cosas más importantes de la vida, en especial las que tenían que ver con los afectos, solo sabía actuar por arrebatos?

Era bien consciente que estaba vivo de pura casualidad. Su estilo agresivo de vivir siempre al límite, le había jugado innúmeras malas pasadas, desde accidentes automovilísticos, hasta riñas callejeras, pasando por infinitas descomposturas y hechos tan infrecuentes como amenazas de muerte de sus enemigos políticos.

Le parecía que sin arriesgarse la vida era un insoportable hastío, hecho que lo empujaba casi compulsivamente a vivir buscando los bordes, las fronteras, los límites. Y éstos solían manifestarse de modo muy poco amable.

Hace apenas unos meses había tocado fondo. Solo la voz prudente de su psiquiatra en el teléfono, había postergado el suicidio con el que venía coqueteando.

Y ahora, casado de nuevo. ¿Para qué? Si siempre había denostado al matrimonio, considerándolo la tumba del amor, el nido de la discordia y la muerte de la libertad.

¿Lo habría hecho para suicidarse en cómodas cuotas, por no tener el valor de hacerlo al contado?

Nervioso como siempre, miró su agenda y leyó: “15 hs. Sanatorio, segundo piso, Ginecología”.

“¡Maldición, me olvidé!”, exclamó golpeándose la frente.

Salió como tromba de la oficina y llegó en estado calamitoso, tras correr a un taxi y subir volando las escaleras, al destino prefijado.

Sudoroso, jadeante, con la corbata corrida y despeinado, casi le gritó a la secretaria del médico.

“¡Beatriz Gómez! ¿Dónde está? Es mi esposa”.

“Se cansó de esperarlo Señor, ya está en el consultorio con el doctor” le respondió la niña.

Tratando de calmarse, irrumpió en el consultorio, le dio un beso a su esposa con cara de culpa y musitó un “¡Perdón!”.

Ella lo miró con calma, mientras el médico sacudió ligeramente la cabeza al tiempo que movía el ecógrafo por el abdomen de Beatriz y un pequeño muy pequeño, unido a un cordón, danzaba en una pantalla cercana de blanco y negro.

“Mirá quien anda por ahí”, dijo ella.

Incrédulo, el alma de Gabriel dio un vuelco, se quedó sin palabras.

El doctor movió la perilla del audio y unos rápidos latidos resonaron por el consultorio. Movió el ecógrafo y los latidos sonaron más fuerte aún.

Gabriel seguía mudo, los ojos fijos en la pantalla. Comenzó a lagrimear. Las lágrimas dieron paso al llanto y una mezcla incomprensible de risa nerviosa y sollozos en catarata, sacudió por un buen rato a toda su humanidad.

Ese pequeño danzante cuyo corazón retumbaba en el vientre de su esposa, su primer hijo, se le apareció sin aviso, un día cualquiera de su vertiginosa vida.

Y Gabriel lloraba y reía, reía y lloraba porque en él podía ver con total claridad al puente que había estado esperando y buscando por más de tres décadas. Un puente firme y sólido que lo rescatase de las garras de la muerte que lo cercaba y le enseñase de una vez por todas, el verdadero sentido y valor de la vida.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 27 de agosto de 2014

Durante las dos semanas que pasé enclaustrado en mi refugio marino para poder dar forma al libro de ASOCIACION CHICHOS, me permití algunos lujos, que me sirvieron para paliar mínimamente el torbellino emocional que la escritura me produjo. Entre ellos asistí a dos reuniones del taller literario EL PRINCIPITO. En la segunda tenía que dar una breve charla sobre William Shakespeare y el amor, por lo cual concurrí pensando más en ello que en la tarea que Susana Consolino nos iba a encomendar. Cuando mencionó que la consigna era EL PUENTE, sonreí. No había tema más conocido para mí. En este mismo blog hay un escrito muy leído que se titula precisamente así (http://sociedadpoetica.wordpress.com/2009/10/09/las-dos-orillas-y-el-puente-una-metafora-actual/) y me la paso hablando de los puentes que nos faltan hacia el otro y que nos debemos para poder constituirnos como una auténtica sociedad. Tarea sencilla a priori, podía seguir pensando en mi charla mientras escribía algo para cumplir.

Empero, al enfrentar el cuaderno en blanco, me atrapó la historia que antecede y pese a mi resistencia, fundada en que no quería agregar emoción a mi inquietud, sumado al hecho que venía sobrepasado de ellas, cedí a su encanto. Los escritores solemos escribir casi siempre acerca de lo vivido, aunque solemos adornarlo de fantasía, exagerar algunos aspectos, mentir en otros, soslayar los que nos incomodan, alterar los personajes, todo como parte de un juego que nos estimula y adoramos. Probablemente el que antecede sea el único cuento al que le cambié los nombres, simplemente para cambiar algo.

Vaya pues como homenaje a todas las madres en su día, en la esperanza que comprendan, que la maternidad es y será el mayor regalo que pueden llegar a hacerle a un hombre. No hay forma encantadora, natural o artificial, no hay moda provocante, no hay desempeño sexual, no hay canto de sirena, ni hay fantasía literaria capaz de volcar el fiel de la balanza, cuando en el otro platillo hay uno o varios niños en pañales.

Ah!, por cierto, escribí llorando, leí atragantado y después la charla de Shakespeare, salió razonablemente bien. Un lujo sí, pero no fue ningún descanso emocional antes de volver a sumergirme en las historias de los chichos.

Published in: on octubre 19, 2014 at 12:26 pm  Comments (1)  

AMANTES

almas amantes

 

AMANTES

-

¿Cuándo fue el día en que,

comencé yo a buscar,

el silencio para oírte,

la soledad para sentirte,

la oscuridad para verte?

.

¿Cuándo fue el día en que,

comencé a renunciar,

a todos para tenerte,

a todo para vivirte,

a mi para pertenecerte?

-

¿Cuándo fue el día en que,

comencé a entender,

el hondo sentido de vivir,

la oculta razón de nacer,

el medroso poder del morir?

-

Hace largos tantos años,

dieciséis  han de contar,

de un imborrable encuentro,

en un tan impensado lugar,

destino hirió en mi centro.

-

Amantes desde entonces,

de almas enlazadas,

con palabras peregrinas,

de poesía enamorada,

de inocencia cristalina.

-

Nuestros cuerpos se ignoran,

pero  sabemos todo,

el alma nos parece una,

y el sentir es uno solo,

por vivir dentro cual ninguna.

-

Amor que nos antecede,

que nos sobrevivirá,

que con nosotros  audaz juega,

que de nosotros  se mofará,

si por miedo uno lo niega.

-

Recortados del mundo,

vivos en eternidad,

que sea la magia quien posea,

el don de la oportunidad,

y haga  AMOR lo que desea.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 5 de octubre de 2014

El amor no tiene rostro, no se da, no se recibe, no se hace, no se busca, no se encuentra, simplemente se siente, muchas veces sin querer, muchas veces no queriendo,  porque es casi nada de lo que así llamamos, es un estado del alma.

Published in: on octubre 6, 2014 at 12:43 am  Dejar un comentario  

UN DIA

Mesa en ventana al rio

 

UN DIA

-

El sol esquivo,

tu alma en paz,

mi ser mendigo,

la risa en tu faz.

-

El viento aleve,

tu ojo brilloso,

mi cuento breve,

la mesa en gozo.

-

El refugio solo,

tu cabello suelto,

mi hablar sin modo,

el río revuelto.

-

El barco lejano,

tu voz pausada,

mi estéril mano,

la tarde llegada.

-

El cruel retorno,

tu adiós sin ganas,

mi ser de otoño,

la vida que gana.

-

Son solo fotos,

que te y me debo,

de destino roto,

del día que llevo.

-

Enrique  Momigliano

Buenos Aires, 2 de octubre de 2014

 

Solo somos dueños de lo que damos, solo viaja con nosotros lo que vivimos, solo el amor que dimos, nos lo llevamos.

Published in: on octubre 3, 2014 at 1:11 am  Comments (1)  

ESTACIÓN

 

campo de lirios 2

 

ESTACIÓN

-

La nieve se deslíe,

cual memoria del frío,

el hielo  desparece,

en el torrente del río.

-

El sol es más tibio,

las nubes más escasas,

más blancos esos lirios.

y  brillan más las casas.

-

Es tan tenue el viento,

y los brotes tan verdes,

las aves son tantas tantas,

y el gentil aire me pierde.

-

En las flores la abeja,

dulce néctar libando,

En las plazas los amores,

al amor celebrando.

-

Es otra vez primavera,

el invierno se deshace,

y tal como siempre,

es la vida que renace.

-

Para mi nada cambia,

si oculto estas ganas,

si esta pasión mato,

por creer que son vanas.

-

Por pensar que muerto,

es más fácil la vida,

Por ceder al temor,

de traición y despedida.

-

¿Y si un año es distinto,

y voy a tu encuentro?

¿qué pasaría, Dios,

a ti, a mí, adentro?

-

Piel y sangre piden,

lo que niega la mente,

y el conflicto consume,

este triste presente.

-

Sin vida en la duda,

sin aire en el borde,

sin nadie que acuda,

al grito del desborde.

-

Primavera otra vez,

la maldigo y niego,

por tan bien socavar,

mi callar y mi ruego.

-

Que hace imposible,

el anhelo  de olvido,

¡vete ya primavera,

sin haberme vencido!

-

No sea  que tu aire,

que tanto enloquece,

al poeta gobierne,

y tu amor confiese.

-

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 21 de septiembre de 2014

Published in: on septiembre 21, 2014 at 4:33 pm  Dejar un comentario  
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