QUATRE-VINGT DIX

charles aznavour

 

QUATRE-VINGT DIX

los noventa de Aznavour

Confieso que admiro a los franceses, aunque mi experiencia personal con ellos sea poco rescatable. Son muy difíciles de tratar porque creo firmemente que se pasaron la vida peleando contra los alemanes tan solo porque se apropiaron del título que ellos creen que les corresponde, el de raza superior.

Y son increíblemente complicados. Fíjense que decir cuatro veces veinte diez, para expresar noventa, aunque la cuenta de bien (4×20+10 da 90), revela un alma atormentada.

Bromas aparte, han dado al mundo gente muy admirable en disciplinas más que diversas y han demostrado un compromiso con la belleza y la armonía tan excelsas que resultan sumamente difíciles de emular.

Afortunadamente en la mezcla que soy, – por ello amo a los perros mestizos-, también los franceses tienen su cuota. Momigliano es un apellido francés, ya que deriva de Montmelián, una comuna francesa de la región de los Alpes, departamento de Saboya, el cual cambió de manos entre franceses e italianos varias veces. Esa pequeña localidad que me nomina, ha sobrevivido hasta hoy con poco más de 4000 habitantes y es uno de los tantos lugares donde los sefaradíes se refugiaron tras la expulsión de España por los reyes católicos en 1492.

Sirva todo esto para introducir a alguien que es un ejemplo en todo sentido, aun cuando se haya hecho conocido por su voz. Me refiero a Shahnourh Varinag Aznavourian, a quien probablemente conozcan mejor por su nombre artístico Charles Aznavour.

El jueves pasado cumplió, con un concierto dado en Berlín, 90 años de edad y 81 de escenario. Nacido de inmigrantes armenios en París un 22 de mayo, lleva encima tres matrimonios, ha dado al mundo seis hijos, ha escrito seis libros, está escribiendo tres y trabaja de embajador armenio en Suiza. Mientras hacía todo eso, ha vendido 100 millones de discos, cantados en francés, español, inglés y alemán, ha escrito canciones inolvidables para  ser cantadas por las mejores estrellas y hasta se dio el lujo de tener una carrera cinematográfica. Y, me olvidaba, recibió 23 distinciones.

Nada de eso me impresiona. Me quedo con su sencillez. En un mundo  de producciones multimillonarias, a él se lo ve casi siempre solo en el escenario. En un mundo de vestuaristas y coiffeurs, él no oculta ni su calva ni sus canas y viste una sencilla camisa y pantalón oscuros. En un mundo de luces, ruidos, petardos, video walls, coristas y bailarines, él a veces se acompaña de un minúsculo e invisible coro, en la más absoluta oscuridad escénica. En un mundo de efectos sonoros, danzas frenéticas e inhumanas, él se arregla con un micrófono. En un mundo de cirujanos plásticos y belleza artificial, él usa su baja estatura, su poco agraciado rostro, su mordida invertida para transmitir como nadie, emociones intensas. Le alcanza y sobra, con su voz, con su expresión que, derramada por sus ojos chispeantes, acompaña cada palabra de cada canción. Es por ello un verdadero maestro de la escena y la canción.

Pero hay algo más, algo que hoy en día parece haberse olvidado por completo. Sus letras son pura poesía, poesía que no habla de otra cosa que de la vida, del vivir sintiendo. De allí que hace tiempo quería homenajearlo por aquí. Sus canciones hablan de la vida, con gente interactuando en situaciones emotivas. No es el amor el protagonista, aun cuando sea un terreno frecuente, los protagonistas son la gente que interactúa y es muy fácil sentir que aluden a nosotros mismos. El és nosotros, en una situación en la que seguramente estamos o estuvimos, sufriendo, amando, gozando o riendo, tal como lo haríamos nosotros en su lugar. Es un verdadero actor que siente hondamente lo que canta, que se deja invadir por lo que dice hasta el punto de conmover su alma, el famoso posesionarse, y desde ahí conmueve al público.

La lección que nos da, es que cuando se habla desde el alma (cuando se escribe también) es inevitable llegar al alma del receptor del mensaje. La voz, las palabras, son instrumentos y todo lo demás, está precisamente demás.

Hace unos días, asistí a la presentación de un poemario de un amigo y trajo para amenizar la reunión a una banda de jóvenes que me sorprendieron, en especial su primera voz. Después de preguntarme un buen rato qué era lo que tenía de distinto, era que vivía lo que cantaba y lo hacía con todo el cuerpo. Me dio esperanzas, quizás después de un tiempo oscuro de locos adictos vulgares y aulladores, esté volviendo un tiempo de Aznavoures.

Una artista amiga me recordó el cumpleaños de este señor de la escena, publicando un video de una canción que desconocía. Resultó ser bellísima y conmovedora. Fue tal su impacto en mi alma, que solo pude reponerme dando origen a una poesía. Y en su homenaje, decidí que naciera en francés. Al ser mi primera aventura en dicha lengua, espero que si mis profesores aciertan a pasar por aquí, sepan disculpar el pobre vocabulario, alguna involuntaria falla ortográfica y hasta algún acento omitido. Es de los idiomas que conozco, el que menos oportunidad de practicar tengo, prometo mejorar. La única certeza que puedo darles, que también en francés, cada palabra escrita se muy bien de qué grieta bien mía ha salido.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 26 de mayo de 2014

TOI ET MOI

Toi et moi,
ne sommes pas encore,
mais il y a beaucoup de temps,
que je t´adore.

Toi et moi,
voyageurs de l´infini,
qui se perde et retrouvez,
un millard de fois.

Toi et moi,
simplement deux poetes,
que a chaque rencontre,
le temps s´arrete.

Toi et moi,
qui sai si jamais existera,
un temps a deux,
pour etre hereux.

Toi et moi,
nos amons sans espoir,
pour le plaisir d´aimer,
le meullier miroir,

Toi et moi,
dan une vie eternel,
sans naitre sans mourir,
toujours a nous trouver.

Toi et moi
car nous avons besoin,
de croire a l´amour,
comme deux enfants.

Toi et moi
ce sure ce confidant,
que si nous n´existions pas,
les etoiles seraient mouraient.

Toi et moi,
est la seule lumiere,
pour continuer a vivre,
dans un monde qui desespere.

Toi et moi,
si fou, si jeune, si tremblante,
vivons cette petite vie,
comme les uniques amants.

Toi et moi,
deux infedels fils de Dieu,
avec l¨amour pour religión,
un amour sans adieux.
.
Toi et moi,
rien ne peut nous separer,
peu ímporte combien de vies,
manque pour te chercher.

Et ce jour la,
sans doute, sans regret,
je vous embrassaire en pleurant,
de l´emotion pour etre finalement,
———————————————toi et moi.

Henri Momigliano
Buenos Aires, 23 de mayo de 2014

Aquí les dejo la canción subtitulada y en comentarios incluyo la traducción propia de mi poesía. Chin-Chin, a votre santé.

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Published in: on mayo 26, 2014 at 12:42 am  Comments (3)  

A TI

PIZARN~1

 

A TI

a Alejandra Pizarnik

Nadie,

fue tan a fondo,

buscó tan hondo,

en la verdad.

Sola,

hasta perderse,

y  desesperarse,

de soledad.

Nocturna,

a puro insomnio,

con el demonio,

en oscuridad.

Silente,

tras la palabra,

que el muro abra,

con claridad.

Diversa,

de voz tan propia,

que no la apropia,

su humanidad.

Niña,

que jaula abraza,

y siempre rechaza,

su libertad.

Genia,

de verso fuerte,

rojo de muerte,

y eternidad.

Amo,

tu vida breve,

martirio aleve,

de poetidad.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 5 de agosto de 2013

Published in: on agosto 5, 2013 at 12:57 pm  Comments (1)  

CARTA A MIGUEL HERNÁNDEZ

miguel

CARTA A MIGUEL HERNÁNDEZ

“Aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté, escríbeme a la tierra que yo te escribiré”

Miguel Hernández – CARTA- El Hombre acecha 1939

Querido Miguel Hernández:

Atendiendo a tu pedido he decidido, después de muchas cavilaciones, sentarme a escribirte esta carta, ya que tengo tantas cosas que decirte compañero.  Los casi quince años que separan tu partida de mi llegada a esta tierra me han impedido concretar uno de mis mayores anhelos, el de conocerte personalmente.  Hoy casi doblo la edad que tenias al rendir tu humanidad en ese oscuro e inadmisible reformatorio para adultos alicantino y debo confesar que, tal como la primera vez que me acerqué a tus escritos, lo que equivale a decir a tu vida, no puedo leerte sin que se me erice por completo la piel desde la frente al tobillo y sin que me hierva la sangre, hermana de la tuya.

Quiero que sepas que los manipuladores políticos de siempre, esos que nada crean y de todo se apropian, lograron demorar nuestro encuentro algunos años. Te hicieron, sin tu permiso, el adalid de unas ideas materialistas ateas que nada tienen que ver con tu refinado espíritu. Una vez que pude leerte de primera mano y dejarme invadir por tus tres heridas, la de la vida, la de la muerte y la del amor, te hice un lugar para siempre en mi corazón de poeta y un sitio privilegiado entre los poetas que venero, los García Lorca, Alberti, Neruda, Machado,  Victor Hugo, Ruben Darío, Amado Nervo, Poe,  Shakespeare, Juarroz, Almafuerte, Hernández, Lugones y ellas, las insuperables, Mistral, Alfonsina, Sor Juana.

Tu vida me conmueve, tu forma de sufrir el drama humano me hermana, tu ser autodidacta me cuestiona mi estudio, tu respeto por las formas me embelesa como a Juan Ramón Jiménez y tu tempranísima y absurda muerte me rebela. La humanidad se perdió tus poemas de la madurez. ¡Vaya pecado imperdonable!.

Leyéndote concluyo que poeta se nace, no se hace. Tu padre te impidió estudiar y tu leíste a los grandes hispanos Quevedo, Garcilaso, Lope, Góngora……….mientras cuidabas las cabras. Eres portador de una sensibilidad única y el destino apretó en esos benditos 31 años y cinco meses tanto padecimiento ensañado para que la poesía floreciese. El poeta siente más que el resto, por eso muchos intentan preservarse alejándose de las situaciones traumáticas, tu te dejaste lacerar por todas ellas. Y el poeta cuanto más sufre, tal como el pájaro, ese ruy-señor tuyo, más y mejor canta.

Y por Dios que has cantado. Como la vida no te ha ahorrado nada, tu has cantado desde la forma y la belleza, más y mejor que nadie.

Resulta sumamente fascinante seguir tu periplo. Nacido en esa Orihuela, al pie de la serranía que separa la costa mediterránea de la meseta castellana, mientras trabajabas en el campo y te compadecías del niño yuntero y su hambre, nos pintabas un idílico cuadro campesino, que rememora a La Flecha de Fray Luis, el que te permitía ver la mano de Dios en todo. Guiado y mentado por Ramón Sijé, te expresabas en la revista neocatólica El Gallo Crisis, teniendo una expresión sublime en El Silbo de la Afirmación de la Aldea, en que ridiculizas a Madrid y su gente y añoras tu huerto.

Empero la aldea y su cultura ultra conservadora te tiene deparada una trampa artera: el amor esquivo de tu Josefina Manresa.  El rezo, la ascesis y la búsqueda de Dios encierran al amor en la cárcel del matrimonio. Tu humanidad te traiciona, tu celo te puede, tu carne de orinal te demanda y aunque te lamentes, el limón amargo que te tira Josefina te tiene triste, umbrío, casi bruno. De ese dolor y contradicción nacerá una obra maestra, tu Silbo Vulnerado, el del pájaro en celo que reclama por su amada.

Enfurecido por ello, te atrapará Madrid en tu segunda visita y su artista casquivana. Se morirá Ramón, llenándote de dolor y rabia por no haber podido confrontar tus nuevas ideas ciudadanas en tiempos agitados de iglesias incendiadas, escribirás desde la sangre bullente esa Elegía que no puedo leer sin llorar por todos mis muertos. Andarás por esas tabernas madrileñas, de la mano de Neruda y Aleixandre, que te traerán nuevas ideas pero sobretodo conocerás a los amos y a su vida fastuosa y vana, que tiene como contrapartida el hambre y frio de tu niño yuntero.  Si Maruja te inspira El rayo que no cesa donde el amor pasa a ser carnal, sexual, el ambiente madrileño te hace abrazar sin duda la causa de la República Española y terminas funcionario, con ese extraño título de comisario de cultura. A los poetas Miguel, nunca nos fue bien en política, porque somos ingenuos y creemos, nos usan, nos manipulan y después nos hacen pagar todas las culpas. Te condenaron a muerte, ¡a muerte Miguel!, y después en un gesto “generoso” te conmutaron la pena por prisión de treinta años, toda tu edad de entonces.

Nada parece ser peor que una guerra, tal como tú lo escribes, porque el amor se muere y el hombre saca sus garras, pierde su careta y aparece la bestia. Sin embargo una guerra civil es peor aun, porque los que luchan y mueren son hermanos y conocidos, compartieron en tus palabras, la misma leche.  Trágicamente los manipuladores globales eligieron a España, esa tierra de leones y no de bueyes, como cuentas en Vientos del Pueblo me llevan, en campo de batalla para ensayo de las armas que luego usarían en su conflicto mundial. Muchos huyeron, se refugiaron en cargos diplomáticos, tú………. te alistaste como soldado, tomaste un fusil y te fuiste a la trinchera. ¿Es que estabas loco Miguel? Tú con tu sensibilidad exquisita, a ponerte en primera fila en el combate de Teruel, a ver morir a tus amigos, a arengar a los soldados con tu poesía combativa. Así le escribes a la ametralladora, al antiavionista,  a los oficiales de tu división, al soldado en la nieve, a la independencia, al Madrid resistente. Tú que hablabas magníficamente del amor y la mujer, te vuelves poeta inspirador de masacres.

Sin embargo en plena guerra, te escapas a Orihuela y te casas con Josefina, tu amor provinciano. ¡¡Ay Miguel, Miguel, tiene para mi tanto de familiar esa historia!! Ni te imaginas cuanto te entiendo, un hombre, aunque empuñe una pluma y un arma, a los veintisiete años es contradicción pura, entre el bagaje familiar y sus ideas, entre su educación y su experiencia.

Viajas a Rusia y te fascinas y le cantas, pues te parece el paraíso de los trabajadores, esos que te inspiran tanta compasión y amor como para escribir un poema sublime a algo tan poco inspirador como el sudor. Por otra parte la ves como la única dispuesta a ayudar a la República en su tragedia, asolada por los delincuentes fascistas alemanes e italianos. Ello no te hace marxista sino amante de la justicia, dos cosas muy pero muy distintas.

Vuelves a la guerra y te sientas sobre los muertos  pero te detienes en algo que pocos cronistas y relatores bélicos reflejan; los heridos. ¡Cuanto sufren los heridos y en ellos nadie piensa!. Tú si lo haces y me llenas de escalofríos con El tren de los heridos y El Herido, que muchos años después cantara Serrat.

Como si el dolor de la guerra fratricida fuese escaso, como si la tragedia de España invadida fuese poca, en 1937 nace y muere a los diez meses tu primer hijo: Manuel Ramón. El dolor, el máximo que aguarda a un hombre en esta tierra, te inspira poesías sublimes incluidas en el Cancionero y Romancero de Ausencias.

Y otra vez las coincidencias trágicas. La sedición franquista gana la guerra civil dejando su saldo de un millón de muertos al tiempo que aparece en 1939 El hombre acecha. La edición completa es destruida, salvándose milagrosamente dos ejemplares que nos permiten disfrutar verdaderas piezas maestras de la poesía, entre ellas Las Cárceles, las mismas que impiadosas te aguardaban.

Como corona de dolor, al tiempo que nace tu segundo hijo Manuel Miguel, la policía portuguesa te detiene y entrega a las cárceles franquistas que te sepultarán anticipadamente en vida. Ello condena al hambre a tu Josefina y Manuel, hambre que te hará cantar Las Nanas de la Cebolla, bramido de tu impotencia sufriente. Escribes con un aire de canto del cisne, que da su mejor nota antes de la muerte Vuelo, Muerte Nupcial y Eterna Sombra, hermosa trilogía de tu drama que sin embargo no pudo con tu esperanza y te mueres alerta, con la sangre bullente, con los ojos tercamente abiertos.

En los años postreros de la dictadura asesina tus libros se vendían a escondidas en los puestos callejeros de Madrid, hoy toda España te canta y todo el mundo hispano te reconoce. La pena es que no has vivido para verlo. Solo tu Canto a Valencia recibió  en vida de premio una escribanía que para recibirla tuviste que endeudarte pensando que con el premio pagarías lo debido. Paradojas de este mundo que homenajea generales y desprecia a los poetas, hasta que no tiene más remedio que sumergirse en sus letras.

A Alberto Cortez le impidieron cantarte, años después Serrat te cantó por todo el mundo y mi querido Patxi Andion comparó a tus poemas nada menos que con su  Padre.  En 2010 el mundo vibró con el centenario de tu nacimiento, no era para menos. La sangre española, la leche de tus cabras, la escarcha de tus cebollas han dado sin dudas a luz a uno de los mejores poetas del siglo, que seguimos estudiando y admirando, sin haber siquiera empezado a devanar tus bellísimas obras teatrales.

Como puedes ver Miguel en esta mi postergada carta, creo haber respondido a tu llamado a los poetas y a tu hermoso canto  a las Cartas. Ya llegando a su término me doy cuenta que no me ha sido tan necesario conocerte personalmente para conocer tu esencia, ella se ha derramado de tus letras preciosas y me ha impregnado hasta el tuétano. Eres tú Miguel, sin embargo, el que más ha perdido al no conocerme. Ello te ha privado de mi abrazo de hermano, de sentir la profunda empatía y ternura que siento, de poder con todos los hombres a quienes como tú nos sobra corazón, estrecharte muy fuerte para aliviar, aunque sea un momento, el inmenso dolor que vivir te causó.

No me despido, ni atentamente, ni de ningún modo, porque hasta mi último aliento, y esperando tu respuesta, te llevaré conmigo.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 10 de marzo de 2013

CARTA

El palomar de las cartas

 abre su imposible vuelo

 desde las trémulas mesas

 donde se apoya el recuerdo,

 la gravedad de la ausencia,

 el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas

 navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres

 y con los hombres me encuentro,

 malheridos por la ausencia,

 desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:

 tarjetas postales, sueños,

 fragmentos de la ternura,

 proyectados en el cielo,

 lanzados de sangre a sangre

 y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra

 mi amante cuerpo esté,

 escríbeme a la tierra

 que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen

 cartas viejas, sobres viejos,

 con el color de la edad

 sobre la escritura puesto.

 Allí perecen las cartas

 llenas de estremecimientos.

 Allí agoniza la tinta

 y desfallecen los pliegos,

 y el papel se agujerea

 como un breve cementerio

 de las pasiones de antes,

 de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra

 mi amante cuerpo esté,

 escríbeme a la tierra,

 que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir

 se emocionan los tinteros:

 los negros tinteros fríos

 se ponen rojos y trémulos,

 y un claro calor humano

 sube desde el fondo negro.

 Cuando te voy a escribir,

 te van a escribir mis huesos:

 te escribo con la imborrable

 tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,

 paloma forjada al fuego,

 con las dos alas plegadas

 y la dirección en medio.

 Ave que sólo persigue,

 para nido y aire y cielo,

 carne, manos, ojos tuyos,

 y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda

 dentro de tus sentimientos,

 sin ropa, para sentirla

 del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra

 mi amante cuerpo esté,

 escríbeme a la tierra

 que yo te escribiré.

Ayer se quedó una carta

 abandonada y sin dueño,

 volando sobre los ojos

 de alguien que perdió su cuerpo.

 Cartas que se quedan vivas

 hablando para los muertos:

 papel anhelante, humano,

 sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,

 cada vez más cerca siento

 la leve voz de tu carta

 igual que un clamor inmenso.

 La recibiré dormido,

 si no es posible despierto.

 Y mis heridas serán

 los derramados tinteros,

 las bocas estremecidas

 de rememorar tus besos,

 y con su inaudita voz

 han de repetir: te quiero.

El Hombre Acecha 1939

Llamo a los poetas

Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre

y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra:

tal vez porque he sentido su corazón cercano

cerca de mí, casi rozando el mío.

Con ellos me he sentido más arraigado y hondo,

y además menos solo. Ya vosotros sabéis

lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo.

Andando voy, tan solos yo y mi sombra.

Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,

Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio,

Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos:

por lo que enloquecemos lentamente.

Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,

donde la telaraña y el alacrán no habitan.

Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros

de la buena semilla de la tierra.

Dejemos el museo, la biblioteca, el aula

sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo.

Ya sé que en esos sitios tiritará mañana

mi corazón helado en varios tomos.

Quitémonos el pavo real y suficiente,

la palabra con toga, la pantera de acechos.

Vamos a hablar del día, de la emoción del día.

Abandonemos la solemnidad.

Así: sin esa barba postiza, ni esa cita

que la insolencia pone bajo nuestra nariz,

hablaremos unidos, comprendidos, sentados,

de las cosas del mundo frente al hombre.

Así descenderemos de nuestro pedestal,

de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos

a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra,

sin el brillo del lente polvoriento.

Ahí está Federico: sentémonos al pie

de su herida, debajo del chorro asesinado,

que quiero contener como si fuera mío,

y salta, y no se acalla entre las fuentes.

Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre.

Por eso nos sentimos semejantes del trigo.

No reposamos nunca, y eso es lo que hace el sol,

y la familia del enamorado.

Siendo de esa familia, somos la sal del aire.

Tan sensibles al clima como la misma sal,

una racha de otoño nos deja moribundos

sobre la huella de los sepultados.

Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentidos

en todo arraigan, piden posesión y locura.

Agredimos al tiempo con la feliz cigarra,

con el terrestre sueño que alentamos.

Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio,

Luis, Juan Ramón, Emilio, Manolo, Rafael,

Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe.

Hablemos sobre el vino y la cosecha.

Si queréis, nadaremos antes en esa alberca,

en ese mar que anhela transparentar los cuerpos.

Veré si hablamos luego con la verdad del agua,

que aclara el labio de los que han mentido.

El Hombre Acecha 1939

ETERNA SOMBRA

Yo que creí que la luz era mía

 precipitado en la sombra me veo.

 Ascua solar, sideral alegría

 ígnea de espuma, de luz, de deseo.

Sangre ligera, redonda, granada:

 raudo anhelar sin perfil ni penumbra.

 Fuera, la luz en la luz sepultada.

 Siento que sólo la sombra me alumbra.

Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo.

 Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles

 dentro del aire que no tiene vuelo,

 dentro del árbol de los imposibles.

Cárdenos ceños, pasiones de luto.

 Dientes sedientos de ser colorados.

 Oscuridad del rencor absoluto.

 Cuerpos lo mismo que pozos cegados.

Falta el espacio. Se ha hundido la risa.

 Ya no es posible lanzarse a la altura.

 El corazón quiere ser más de prisa

 fuerza que ensancha la estrecha negrura.

Carne sin norte que va en oleada

 hacia la noche siniestra, baldía.

 ¿Quién es el rayo de sol que la invada?

 Busco. No encuentro ni rastro del día.

Sólo el fulgor de los puños cerrados,

 el resplandor de los dientes que acechan.

 Dientes y puños de todos los lados.

 Más que las manos, los montes se estrechan.

Turbia es la lucha sin sed de mañana.

 ¡Qué lejanía de opacos latidos!

 Soy una cárcel con una ventana

 ante una gran soledad de rugidos.

Soy una abierta ventana que escucha.

 por donde va tenebrosa la vida.

 Pero hay un rayo de sol en la lucha

 que siempre deja la sombra vencida.

Últimos Poemas

 

 

Published in: on marzo 10, 2013 at 3:10 pm  Dejar un comentario  

MATARON AL NIÑO

niño triste

 

MATARON  AL NIÑO

¡Mataron al niño!

¡Que no quiero verlo!

¡Al mismo Dios

Mataron al hacerlo!

¿Pero dónde cabe

Tal tamaño de loco?

Nadie lo sabe,

Todo explica poco.

Que se ha matado,

Dicen las mentas,

Su muerte no alcanza,

A pagar la cuenta.

La muerte inocente,

No deja salida,

Te persigue siempre,

En todas las vidas.

¡Pero cuanto espanto!

¡Cuanto dolor desatado!

Causa en un segundo,

Un ser perturbado.

¿Habrá sido el solo,

En asesina premura?

¿No estaremos todos,

 Tras de su locura?

Lo hemos educado,

Y padres le dimos,

Armas y violencia,

A granel ofrecimos.

¡¡Calla, ya no sigas!!

Fue solo un orate,

Somos civilizados,

¡¡No digas disparates!!.

Mataron al niño,

Que no puedo verlo,

Me siento culpable,

Y aparento no serlo.

  Enrique Momigliano

Buenos Aires, 15 de diciembre de 2012

In Memomrian Sandy Hook School

 

Published in: on diciembre 15, 2012 at 9:16 am  Comments (4)  

ROBERT FROST Mi maestro a la hora de elegir

Decidir. Optar, Elegir: ¿Arte, Ciencia o Destino? ¿Karma, Dharma o Libre Albedrío?

En síntesis: un debate inagotable. La vida es una constante elección. Y nadie nunca nos enseña a ejecutarla. Por eso todos decidimos sobre bases diferentes y frecuentemente nos resultan incomprensibles las decisiones ajenas.

Lo más parecido a una enseñanza que tuve fue una asignatura en la facultad que se llamaba pomposamente “Teoría de la Decisión” dada por un aburridísimo profesor y ornada con una bibliografía absolutamente incomprensible.

Sin embargo, de cuna a tumba elegimos todo el tiempo, desde cosas simples con consecuencias banales o muy pasajeras como qué ropa ponernos o dónde veranear, hasta cosas fundamentales con consecuencias trascendentes y semi definitivas como qué profesión estudiar, con quién casarse o el momento de retirarse.

Muchísimas veces elegimos pensando que si nos equivocamos la vida nos dará una segunda oportunidad, a veces lo hace, a veces no. Y muchísimas veces, concientes de la importancia de nuestra elección, el miedo a equivocarnos nos paraliza y son la vida y sus circunstancias las que terminan eligiendo por nosotros. No elegir, no decidir, no optar a tiempo, también es una forma de actuar.

Por variadas razones que contaré en otra ocasión, conservo desde mi adolescencia un profundo agradecimiento al Instituto Cultural Argentino Norteamericano (ICANA para los amigos), en cuyas aulas me formé desde 1969 a 1974 y a mi padre que lo eligió para que siguiera mis estudios de inglés una vez mudados a Buenos Aires, poco antes de partir de este mundo.

Entre dichas razones no guarda un lugar menor el haberme hecho conocer, estudiar y amar a un gran poeta como Robert Frost, quien probablemente haya sido – sin proponérselo- quien más hizo por mi preparación para elegir en la vida con su poesía tan popular entre estudiantes de habla inglesa denominada: “El Camino no tomado” (The Road not Taken), la cual reproduzco mas abajo en español e inglés.

En ella, usando la metáfora de una encrucijada en el bosque, plasma magistralmente distintos aspectos de una elección, a saber: el deseo de percibir anticipadamente hasta donde podemos el derrotero a que nos llevará la dirección tomada, los méritos casi equivalentes de todos los caminos posibles, la absoluta imposibilidad que nos planteará la vida de regresar a esa misma encrucijada, el eventual arrepentimiento futuro explicado por un suspiro y lo insignificantes que nos parecerán con el tiempo los motivos que impulsaron la decisión. Todo ese misterio, aunque suene increíble, cabe en este sólo poema breve.

El camino no tomado

Dos caminos se abrieron en un bosque amarillo, y lamentando no poder tomar ambos, al tener que decidir por uno, permanecí mirando uno de ellos hasta que se perdía en la maleza.

Luego me dirigí al otro, también posible. Éste era tal vez más tentador, con pasto verde y poco transitado. Sin embargo, hasta ese lugar los dos estaban gastados de igual manera.

Y ahí estaban ambos aquella mañana, cubiertos de hojas que no se volverán a pisar.

Dejé el primero para otro día, pero, sabiendo que un camino lleva a otro, dudé que pudiera volver a tomarlo.

Siempre diré esto con un suspiro. En algún lugar, hace mucho, mucho tiempo, dos caminos se abrieron en un bosque, y yo… tomé el menos transitado, y eso marcó la diferencia.

Robert Frost

The Road Not Taken

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth.

Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same.

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I–
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.

Robert Frost 1915

Este poema no fue escrito de un tirón. La primera estrofa vio la luz en Inglaterra, estando el poeta reflexionando sobre la decisión de un amigo de alistarse en el ejército para ir a la guerra. Fue concluido en Estados Unidos tiempo después, meditando sobre las consecuencias.

Para profundizar sobre la vida y obra de este poeta sugiero ir a http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Frost

“The Road Not Taken”

Enrique R. G. Momigliano -Buenos Aires, 19/12/2009

Published in: on diciembre 24, 2009 at 3:46 am  Comments (1)  

RUDYARD KIPLING

RUDYARD KIPLING
El autor de mi hoja de ruta


Todavía sonrío desde la foto. Peinado a la gomina, la mano derecha en el bolsillo, el uniforme del Pellegrini reluciente y mi expresión confiada y canchera de los más o menos dieciséis. Pero no estoy solo en el cuadro, en realidad soy poco más que un apéndice, una nota al margen, un destinatario.

El cuadro enmarca una estupenda copia en papel símil pergamino de la poesía SI de Rudyard. Mi madre, quien se fue hace un año exacto, tuvo la inmensa doble desgracia de perder en menos de tres años y de manera súbita a su propia madre y a su esposo, cuando tenía una edad parecida a la mía de hoy. De una familia de cuatro quedamos así de golpe dos, en realidad ella quedó sola y desvastada conmigo apenas entrando a la adolescencia. Lejos, muy lejos de amilanarse, se irguió sobre sus lágrimas y acometió la imposible tarea de ser madre y padre a la vez.

Nadie puede sólo y se le ocurrió pedirle ayuda a Rudyard. Enamorada de su “ The light that failed”, novela por demás apasionante y lectora empedernida junto a mi padre del suplemento literario de La Nación de aquellos tiempos  (una cátedra de La Sorbona al lado de los actuales), encontró en SI la mejor síntesis del mensaje que pensaba mi padre me hubiera dado para convertirme en hombre. Así fue que para mi cumpleaños 16 me regaló el cuadro con la poesía y mi foto.

Quedamos pues indisolublemente unidos hasta hoy en el rol de maestro y aprendiz y pienso que lo estaremos por el resto del viaje.

Desde el primer día lo consideré mi hoja de ruta y sobre todo en los tiempos difíciles, cuando parece que el rumbo se esfumó, vuelvo a ella; pero también vuelvo cuando todo parece ir de maravillas, sólo para no dejarme marear.

Hoy más que nunca me acompaña y les aseguro que jamás acometí tarea más difícil en la vida que intentar cumplir siquiera muy parcialmente con la hermosa colección de preceptos que SI contiene.

Vaya pues, en su lengua original y en español – tal como está en el cuadro- esta fabulosa poesía, como homenaje a este soberbio escritor y a mi madre, sin cuyo valor ni audaz idea hubiera sido condenado a crecer sin hoja de ruta.

Enrique Momigliano
12 de junio de 2009
Todo un año después

SI

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor
Todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener Fe en ti mismo, cuando duden de ti
Los demás hombres y ser indulgente para su duda;
Si puedes esperar y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas
Por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

Si puedes soñar sin que los sueños imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el Triunfo y el Desastre, y tratar
De la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por Ti expuesta
La veas retorcida por los pícaros,
Para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
Y agacharte y construirlas de nuevo,
¡Aunque sea con gastados instrumentos!

Si eres capaz de juntar en un solo haz, todos tus triunfos
Y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta,
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste,
¡Y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida!
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
A que te obedezcan aun después de haber desfallecido,
Y que así se mantengan, hasta que en Ti no haya otra cosa,
Que la voluntad gritando: “¡Persistid es la orden!”

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
O alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
Pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
Pero ninguno demasiado;

Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
Con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;
Tuya será la Tierra y cuánto ella contenga
Y – lo que vale más—serás un Hombre ¡Hijo Mío!

If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don’t deal in lies,
Or, being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise;
If you can dream – and not make dreams your master;
If you can think – and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build ‘em up with wornout tools;
If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: “Hold on”;
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings – nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run –
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And – which is more – you’ll be a Man my son!

Para datos biográficos de Kipling y referencias a su obra utilizar el siguiente link: http://es.wikipedia.org/wiki/Rudyard_Kipling

Published in: on junio 17, 2009 at 12:04 pm  Comments (1)  

MARIO, LA TREGUA Y MI MEDIO SIGLO

Mi homenaje a Benedetti que se mudó a la inmortalidad

mario1

Premonitoriamente el afiche de la película LA TREGUA (1974) dice debajo de los retratos de Ana Maria Picchio y Héctor Alterio “Usted no podrá desentenderse de esta historia”. En mi caso fue verdad.

Tenía apenas 16 cuando en la secundaria me obligaron a leer el libro homónimo, a mi juicio obra cumbre del eximio poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti, fallecido hace unos días en Montevideo. Poeta popular cuya poesía no me llegó tanto como a otros y que no descubrí hasta que la escuché cantada por el Nano Serrat y recitada por Darío Grandinetti en la inolvidable “El lado oscuro del corazón”(1992) de Eliseo Subiela; definitivamente me cautivó para siempre con La Tregua (novela 1959). Pero no lo hizo en mi adolescencia. Entonces sólo me movió a jucios negativos, no sobre la historia, demasiado trágica para mi gusto, sino sobre su personaje central Martín Santomé. Mi empuje juvenil no iba ni con su resignación fatalista ni con su carácter de empleaducho fracasado.

Pero la historia se había hecho carne en mí. Casi una obsesión. Por muchos años y seguramente en cada decisión importante la tenía muy en mente. Y así pensaba si el camino que estaba tomando me alejaba o acercaba a la situación vital de Santomé, cuando llegara a mí medio siglo de vida. El personaje se me había transformado como para su hijo mayor, interpretado en la película magistralmente por Luís Brandoni, en “un espejo que adelanta”, al que además no se le puede reprochar nada “por que sos un buen tipo”.

La Tregua es una obra maestra sobre la angustia existencial, nada menos que el lado oscuro de mi vida., probablemente el de la de muchos. Situado en el comienzo del camino, a mis 16 me horrorizaba llegar a mis 50 tan derrotado y solo como Santomé.

Los años pasaron y un día mi hijo que estaba en quinto año y viviendo sus 17, llegó a casa diciendo:”Pa, tenés La Tregua”. Criado en la era computacional, amante de los resúmenes internetisticos y poco lector como todos sus amigos, saltó de contento cuando de inmediato le respondí: “Claro que la tengo y te la pienso leer yo”.

Así nos pasamos unos cuantos anocheceres yo releyendo y él escuchando a Benedetti.

Fue ahí donde comprendí la verdadera dimensión de esta obra. ¿Qué había cambiado?

Sólo mi edad y mi ubicación en el camino. Tenía en ese momento la edad de Santomé y me sentí tan tremendamente identificado con él que no puede evitar emocionarme hasta las lágrimas en varios pasajes. Transformé la emoción en explicación para mi hijo y le di el regalo que yo no tuve. La oportunidad que el “espejo que adelanta” me diera su versión de la vida. Fue una inolvidable experiencia para ambos.

Quizás nadie mejor que Alberto Cortez reflejó esta edad cuando dijo. “uno se vuelve mas lerdo y abundan los desengaños y sobran los desacuerdos”. Por eso, una tregua es como un regalo del cielo, una verdadera bendición que nos devuelve las ganas de vivir, que nos dice que pese a todo lo padecido, la vida valió la pena. La tregua es tan válida porque viene de la mano del amor. La ultima frase del libro es “Después de tanta espera esto es el ocio ¿Qué haré con el?” y la última de la película puesta en boca del hijo mayor “no era ella, eras vos también que querías vivir otra vez”. La primera refleja el vacío y la segunda es un consuelo tonto, por eso el padre no escucha mas.

El amor a esa edad , a esta edad, es una tregua que sana las heridas, que nos devuelve la fe, que nos hace mejores porque perdonamos las facturas , que nos alivia de las soledades compartidas, en fin que nos torna valientes ante la ineludible presencia más o menos cercana de la muerte. Si se va de golpe, brutalmente nos devuelve a nuestro destino inexorable y nos deja solos ante la carga de la vida y el miedo de la muerte.

Cada uno tiene su Laura Avellaneda, para algunos será real y para otros será fantasiosa, para algunos será su hija, para otros su madre, para muchos un amigo y también para no pocos una mascota. Y para los verdaderos privilegiados su pareja de toda la vida. Pero tener la capacidad de amar y ser amado después del medio siglo, he aquí el milagro y el misterio, he aquí la verdadera tregua.

Un solo ruego a vos Mario querido, que nos aguardas en el cielo de los poetas, si se te ocurre corregirla en tus ratos de ocio, por favor no la mates a Laura, con que se hubiera enamorado de alguien de su edad o que se hubiera cansado de Martín, hubiese bastado igualmente para devolverlo a su infierno.

Como final les dejo la, a mi entender más bella escena de la película, que expresa cómo, en el cuadrado mágico de la mesa de un bar cualquiera, con la osadía de dar y tomar una mano, el amor también a esta edad puede nacer.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 25 de mayo de 2009


Published in: on mayo 28, 2009 at 11:18 pm  Comments (1)  

WILLIAM FAULKNER… LA VOZ DEL POETA

 

Discurso de William Faulkner al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1950

Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía. De manera que esta distinción es mía solo en calidad de depósito. No será difícil encontrar, para la parte monetaria que extraña, un destino acorde con los elevados propósitos de su origen.

Pero también me gustaría hacer lo mismo con el renombre, aprovechando este momento como pináculo desde el cual me escuchen los hombres y mujeres jóvenes que se dedican a la misma lucha y afanes entre los cuales ya hay uno que algún día se parará aquí donde yo estoy.

Nuestra tragedia actual es un temor general en todo el mundo, sufrido por tan largo tiempo que ya hemos aprendido a soportarlo. Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda esta interrogante: ¿Cuándo estallaré? A causa de ella, el escritor o escritora joven de hoy ha olvidado los problemas de los sentimientos contradictorios del corazón humano, que por sí solos pueden ser tema de buena literatura, ya que únicamente sobre ellos vale la pena de escribir y justifican la agonía y los afanes.

Ese escritor joven debe compenetrarse nuevamente de ellos. Aprender que la máxima debilidad es sentirse temeroso; y después de aprenderlo olvidar ese temor para siempre, no dejar lugar en su arsenal de escritor sino para las antiguas verdades y realidades del corazón, las eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera y predestinada al fracaso: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio.

Mientras no lo haga así continuará trabajando bajo una maldición. No escribirá de amor sino de sensualidad, de derrotas en que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanzas y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Sus penas no serán penas universales y no dejarán huella. No escribirá acerca del corazón sino de las glándulas.

Mientras no capte de nuevo estas cosas, continuará escribiendo como si estuviera entre los hombres sólo observando el fin de la Humanidad. Yo rehuso aceptar el fin de la Humanidad.

Es fácil decir que el hombre es inmortal porque perdurará; que cuando haya sonado la última clarinada de la destrucción y su eco se haya apagado entre las últimas rocas inservibles que deja la marea y que enrojecen los rayos del crepúsculo, aun entonces se escuchará otro sonido: el de su voz débil e inextinguible todavía hablando.
También me niego a aceptar esto.

Creo que el hombre no perdurará simplemente sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia.

El deber del poeta y del escritor es escribir sobre estos atributos. Ambos tienen el privilegio de ayudar al hombre a perseverar, exaltando su corazón, recordándole el ánimo y el honor, la esperanza y el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han sido la gloria de su pasado.

La voz del poeta no debe relatar simplemente la historia del hombre, puede servirle de apoyo, ser una de las columnas que lo sostengan para perseverar y prevalecer.

Published in: on septiembre 15, 2007 at 8:40 pm  Comments (3)  

FRAY LUIS DE LEON

MAESTRO DE LIRICA Y MAESTRO DE VIDA

Por Enrique Momigliano
contacto: desafiopoetico@yahoo.com.ar

Este multifacético personaje – teólogo, tratadista moral, profesor, escritor y poeta-que supo destacarse en todo lo que hizo, me llegó como a varios en las clases de literatura del secundario. Pero la diferencia con muchos es que gracias a su Oda a la Vida Retirada se quedó conmigo para todo el viaje y aun hoy sigo sin develar del todo el misterio que encierra dicha obra suprema.

Siempre resulta fascinante darse cuenta que hace cinco siglos las falencias del hombre y sus dilemas frente a la vida eran los mismos que hoy, cambiando solo el escenario. Por eso es importante advertir que el progreso humano es solo tecnológico y de bienestar material mientras que en el terreno moral y espiritual cuesta bastante convencerse que la humanidad no haya francamente retrocedido.

Hijo de poderosos y exigentes, buscador de la verdad, con antecedentes familiares de judíos conversos, todo lo que su talento extraordinario lo hacia avanzar en al ámbito académico y religioso (bastante fusionados por ese entonces), la envidia del medio ambiente mediocre intentaba de cualquier manera hacerlo retroceder. Así por el detalle de preferir en sus cátedras una edición antigua de la Biblia – la hebrea- frente a la Vulgata, fue acusado ante la Inquisición y encarcelado por cinco años.

El fue al autor de la frase que a mi entender mejor simboliza la resistencia del espíritu frente a los ataques injustos de los mediocres. “Como decíamos ayer” inauguro sus clases en Salamanca al salir de prisión y ser restituido a su cátedra.
Nacido en un contexto donde la exigencia y el sacrificio eran el pan de cada día y auto convencido que el esfuerzo paga, me resultaba muy fácil verme en ese entonces, desbordado por obligaciones excesivas y destruido por un agobio y un cansancio interminables. Desde esos ojos miraba a la Oda a la Vida Retirada con infinita intriga. ¿Acaso estaba alentando la vagancia? ¿El esfuerzo y la dedicación no eran el camino correcto? Por sus actividades parecía un clásico “haz lo que yo digo mas no lo que yo hago”. ¿Se refería a la vida religiosa?

Años más tarde ahondé en la historia a ver si hallaba respuestas. La Oda se refiere a una residencia de descanso que Fray Luís tenia cerca de Salamanca, denominada La Flecha, a la que solía retirarse a tomar distancia del mundo, cuando las intrigas, envidias y vulgares “serruchadas de piso”, lo sobrepasaban y refrescar así su espíritu para volver a la lucha. ¿Se estaba refiriendo al retiro del mundo que efectuaron los eremitas y siguieron los monjes contemplativos? La intriga seguía en pie.

Pasaron mas años y tuve la experiencia en mi querido Monasterio Trapense de Azul de lo que se trata la vida religiosa contemplativa. Si bien al principio dije ahora si, esto es a lo que se refería Fray Luís, bastaron tres días de levantarme a las tres de la mañana y una tarde de ver trabajar a los monjes para darme cuenta que esa vida nada tiene de descansada. Al respecto recomiendo la lectura del maravilloso libro de Henri Nouen “Diario del Monasterio”.

El mensaje de Fray Luís con cinco siglos a cuesta me sigue fascinando. No tengo certezas, por ahora solo lo veo como un anhelo de alguien muy ocupado y atacado. Así como el no pudo retirarse del todo nunca, salvo cuando lo tuvieron retirado en prisión –siendo que ahí se ocupo en escribir bastante-, para nosotros también es un anhelo y nada más.

El otro día un colega me dijo: De la jubilación al cajón hay un solo paso y es verdad. El hombre necesita más de su trabajo que de su salario nos enseñó Gandhi ya que se realiza en él. Solo unos pocos campeones de la espiritualidad pueden vivir sin actividad física visible, el común de los mortales si no nos ocupamos nos autodestruimos. Es por eso que a los soldados los tienen cavando y tapando trincheras y a los monjes de 90 años barriendo la iglesia.

Vista de ese modo la Oda nos plantea la necesidad del recreo, de tomar aire cada tanto, pero solo para volver al mundo, al de cada quien, a cumplir con lo que debemos hacer, nuestro dharma, del mejor modo posible pero con un importante grado de desapego del resultado y llevando a La Flecha o La Trapa en nuestro corazón, sabiendo que siempre estará ahí esperando para reponer nuestras fuerzas y nuestro espíritu.

DATOS BIOGRAFICOS

Luís de León nació en Belmonte, provincia de Cuenca (España) en 1527, de familia rica e influyente. Por 1541 Luís ingresa en la orden de los Agustinos, doctorándose más tarde en teología. En 1561 gana por concurso una cátedra vacante de teología en Salamanca .En marzo de 1572 fue detenido por la Inquisición y encarcelado en los calabozos que en Valladolid tenía el Santo Oficio. Cinco años Fray Luís permanece aislado en una celda sin saber quién le acusa y, durante algún tiempo, de qué se le acusa. En 1576 sale libre del proceso, si bien su salud esta deteriorada. En 1580 obtiene la cátedra de Sagrada Escritura y es elegido provincial de su orden en Castilla, tardía reparación concedida por los poderosos interrumpida por su muerte en 1591 en Madrigal de las Altas Torres.

Además de una espectacular si bien breve obra poética, le debemos la traducción y presentación teológica de El Cantar de los Cantares, El libro de Job y algunos Salmos.

POESIAS ESCOGIDAS

1. ODA A LA VIDA RETIRADA

Los invito al misterio de esta belleza (más…)

Published in: on julio 1, 2007 at 3:59 am  Dejar un comentario  

ALMAFUERTE

LA FUERZA PURA DEL ALMA

almafuerte_-Pedro-Bonifacio-Palacios

Por Enrique Momigliano

“Si vas patinando por el hielo delgado no te sorprendas si una grieta te conduce abajo, abajo, abajo” cantaba Pink Floyd en The Wall. A mis veinte y con la perspectiva que dan tres décadas, pienso que yo no solo patinaba sobre el hielo delgado sino que disfrutaba de zapatear sobre el. Y así me fui por la grieta abajo, bien abajo. Recuerdo que entre el insomnio y los calmantes era habitual que me quedara dormido con la cabeza apoyada en el escritorio que ocupaba- nunca agradeceré lo suficiente la paciencia que mis empleadores me tuvieron en esa etapa oscura.
Cuando despertaba con la mejilla contra el frío vidrio y lograba abrir los ojos me quedaba un rato contemplando la madera antes de, con un supremo esfuerzo, retornar a la labor. Para ayudarme en el intento se me ocurrió un día fotocopiar parte de los “Siete sonetos medicinales” de Almafuerte, acerca de quien nada sabia y colocarlos debajo del vidrio a efectos que en ese trágico momento de abrir los ojos y darme cuenta que me había quedado dormido en mi lugar de trabajo, lo primero que viera fueran las letras de este sublime poeta instilándome las fuerzas que no podía encontrar en ninguna fibra de mi, para seguir cargando mi solitaria cruz. Y como con los amigos que te acompañan en los peores momentos, de ahí en más nos hicimos inseparables.

Muchos años después aprendí que los siete sonetos los escribió para un amigo, Don Félix J Tettamanti que estaba preso, a fin de impedir que perdiera la esperanza y que la prisión dañara su espíritu.

Por eso cada vez que la vida, con o sin mi permiso y pese que ya no patino en el hielo delgado, me hunde en una grieta, como hizo hace poco – de ahí mi ausencia- vuelvo a la misma medicina y retomo las armas y vuelvo a pelear.
Almafuerte es un alma en estado puro, intransigente con la hipocresía del sistema y de la gente, amante de su patria y religioso al extremo puede decirse de el que vivió como pensó. Y esa coherencia es una rara, rarísima virtud en “este estrado donde todo es fingido” como el decía. Para poder vivir esa virtud una sola cosa es imprescindible: animarse a pagar el precio. Y el lo pagó. Vivió una vida de soledad y austeridad extremas que no le impidieron llevar adelante su vocación de maestro de la infancia. El nunca quiso ser un fabricante de “ladrillos en la pared” (vuelvo a Pink) sino un maestro de vida y por eso abundo en una formación de tipo mas espiritual que enciclopedista.

La juventud revolucionaria de fines del siglo 19 lo amó y lo popularizó, pero el también desdeñó el cargo publico y la fama y ejerciendo una verdadera opción por los abandonados se concentró en enseñar en una escuelita rural y en adoptar cinco niños.

Profundamente nacionalista en el buen sentido de amante de su patria y profundamente religioso no escapo ni de las contradicciones propias, ni de las polémicas ajenas. Y por supuesto fue victima de persecución política que hasta lo privó de su cargo de maestro rural, condenándolo aun más a la pobreza. En esa condición dejó este mundo pues ni siquiera llego a cobrar una pensión que como tardío reconocimiento le otorgó el gobierno provincial. Pero nos legó unas letras inolvidables que en el fondo y en privado nos hacen sonrojar a nosotros, todos los buenos actores que seguimos fingiendo para sobrevivir acá.

ALGUN DATO BIBLIOGRAFICO

Su nombre autentico era Pedro Bonifacio Palacios. Nació en San Justo, Prov. de Buenos Aires el 13/05/1854. Su madre murió y su padre lo abandonó. Pese a ello a los 16 años dirigía una escuelita en Chacabuco y después en Trenque Lauquen El año 1887 lo encuentra en La Plata escribiendo en el diario “Buenos Aires” y posteriormente en 1890 dirigiendo el diario “ El Pueblo”. En 1894 vuelve a Tranque Lauquen a su escuelita de la cual las persecuciones lo dejan cesante en 1896. Falleció en La Plata el 28/02/1917 a los 62 años. Dicha ciudad tiene un museo con su nombre en el que se conservan escritos y dibujos.

LAS POESIAS

Lamentablemente las poesías mas acabadas son demasiado largas para este espacio pero en mi corazón viven aquellas que trasuntan la inquebrantable fuerza de esta alma.

1. LOS SIETE SONETOS MEDICINALES

Ahí van los cuatro que tenia bajo el vidrio y que son capaces de mover montañas. Solo quien se haya sentido malherido, acorralado y sin fuerza alguna sabe que esta hablando Almafuerte cuando obliga a juntar los pedazos y a ponerse en marcha.
Avanti: La esperanza no se pierde ni cinco segundos antes de la muerte
Piu Avanti: La lucha no se abandona ni decapitado
Molto Piu Avanti: El otro importa pero cuando de sobrevivir se trata hay que ocuparse de uno.
Moltissimo Piu Avanti: El hombre es más que un león porque nunca deja de ansiar la libertad.

¡Avanti!

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obcecación casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte…

(más…)

Published in: on julio 1, 2007 at 2:55 am  Comments (6)  

EDGAR ALLAN POE

Poe
This book came from the Library of Charles Fox King of Schuylkill County, Pa. Born in Wilmington, New Castle County, Del., October 4, 1841. 

EL MAESTRO DE LA SOMBRA

Todos tenemos una sombra, lo admitamos o no y cuanto menos lo admitamos más nos condicionara nuestra existencia. La sombra es nuestro lado oscuro que involucra a nuestros más espantosos terrores, nuestras más ocultas y reprimidas intenciones pero también puede ocultar nuestros mejores dones ignorados que, por algún motivo no nos animamos a vivir. Es esa parte de nuestra personalidad que intentamos por todos los medios a nuestro alcance disimular ante los otros y lo que es peor ante nosotros mismos.

No hay salud psíquica posible para el ser humano si no inicia en algún punto de la vida el viaje del descubrimiento y abrazo de la sombra. A la sombra hay que llegar a amarla para poder amarse por completo y recién entonces se podrá contactar al otro como se debe.

De lo contrario los intentos de la sombra por hacerse conocer nos importunarán permanentemente y nos obligaran a gastar cada vez más energía para ocultarla.

La humanidad ha hecho innumerables intentos para ayudarse a tratar con la sombra.

La pionera fue la religión con la teoría de los demonios y mas actualmente el psicoanálisis con la teoría del inconciente individual y colectivo. Es tan aterradora la sombra para el ser humano corriente que es cómoda cualquier teoría que la ponga afuera o que lo haga al ser inimputable por ella. Pero la mala noticia es que mi sombra es bien mía y la noticia peor es que tratar con ella me aterra. Por eso las confesiones están llenas de llanto y la psicoterapia llena de ansiolíticos.

Pocos muy pocos como Edgar Allan Poe se animaron a tratar con ella, a escribir sobre ella y por eso es considerado un maestro del terror. Sin efectos especiales y haciendo palidecer a las películas que se han hecho sobre sus escritos, cualquiera que esto lea si se mete en la cama, solo, en una noche de tormenta con un libro de Poe , comprobará que solo con palabras le habrán quitado el sueño por una semana. Porque Poe no necesita de marcianos, maquinas asesinas, pestes ni sangre para aterrarnos, le basta con bucear en los miedos que ya están en el alma humana.

Y lo hizo magistralmente. El quería ser poeta y vaya si lo era. Pese a que su prosa trascendió mucho mas que su poesía nos dejo una obra maestra del género poético, una joya casi perfecta estudiada a fondo en cuanta Universidad se dicte poesía: EL CUERVO.

Poe pago el precio por tratar con la sombra, evocó fuerzas inmanejables para él y llevó una vida mísera y desesperada. Hay quien dice que su vida se refleja en su obra, yo pienso que su obra fue la causa de su vida.

Algunos datos biográficos
Nació en Boston USA el 19 de enero de 1809

Sus padres, ambos actores, fallecieron siendo él un niño y fue criado por un padrino rico quien lo repudió a los 20 años por su inconducta y afición a la bebida que lo había hecho fracasar en cuanto trabajo lo tomaban.

A los 18 años ya había publicado su primer libro de Poemas: TAMERLAN (1827), a los 20 el segundo Al AARAF (1829) y a los 22 el tercero POEMAS (1831)

Estuvo 11 años casado con una prima Virginia Clemm, mujer muy enferma y con quien fue desdichado siguiéndola empero en la muerte ya que ella falleció en 1847 y él apenas dos años después, en un estado deplorable , en 1849 contando con solo 40 años.

En 1832 había sido premiado por el cuento “Manuscrito hallado en una botella” y fue redactor de varias revistas de Nueva York y Filadelfia.

Los tres poemas que he seleccionado y que publico en su lengua original para que puedan ser apreciados en toda su belleza, junto con la traducción correspondiente son:

 1. EL CUERVO

Hay una palabra que nos gusta sobremanera y nos emociona gratamente: SIEMPRE.

Alguien alguna vez me escribió una poesía así titulada y la conservo con mis mas preciados tesoros. Los seres humanos nos sabemos pasajeros, nos pensamos finitos, pero ansiamos ser eternos y por ahí lo somos, pero no tenemos la certeza. Entonces queremos que todo sea para siempre, el amor, la salud, la amistad. El Cuervo es la poesía del opuesto. Es la obra que nos sitúa en el principal terror que viaja con nosotros (y no puedo disimular el escalofrió que me recorre mientras esto escribo), nos dice que las cosas que mas amamos se pueden ir para no volver NUNCA MAS.

Y lo repite hasta el cansancio en los labios de un cuervo que se llama Nunca Más.

Y nos martilla en esa llaga abierta inescindible de la condición humana. La sombra se hace presente y nos quedamos mudos y temblando.

2. EL PALACIO ENCANTADO (de La Caída de la Casa Usher)

La locura. La caída de la Casa Usher es un cuento magnifico sobre la locura. Pero los personajes no son unos locos rematados que podemos cómodamente situar lejos de nosotros. Son personas brillantes y poderosas que se volvieron locas. Y ahí aparece otra sombra que nos acompaña de por vida. Cualquiera de nosotros puede incapacitarse repentinamente por alguna forma de locura y transformar algo bello en tenebroso como El Palacio Encantado que no es otra cosa que la mente. Así de ella que surgían deliciosos ecos ahora solo salen lúgubres fantasmas que la tomaron por asalto y danzan frenéticos riendo pero nunca más pudiendo sonreír. Ahí plasma Poe magistralmente la diferencia entre carcajada que evoca frenesí / descontrol y sonrisa que siempre es producto de la armonía del alma.

 2. UN SUEÑO DENTRO DEL SUEÑO

Lo efímero, inasible y casi irreal de toda nuestra existencia. Coincidiendo con el concepto oriental de maya o ilusión para todo lo que vivimos, Poe describe el sentimiento que también nos acompaña de cuna a tumba de impotencia por tomar, por conservar las cosas mas queridas de la vida. Y es esa misma impotencia la que nos hace creer que no son reales, como balsámica negación de toda la liviandad que nos rodea, concepto que retomará muchos años después el genial Milan Kundera.

Solo un deseo: Que las disfruten y aprendan de ellas, Poe nos llama a reconocer la sombra y nosotros necesitamos hacerlo.

Enrique Momigliano
26/11/2006

THE RAVEN
by Edgar Allan Poe

(1845)

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore,
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
“‘Tis some visitor,” I muttered, “tapping at my chamber door-
Only this, and nothing more.” (más…)

Published in: on julio 1, 2007 at 2:10 am  Comments (2)  

ROBERTO JUARROZ… un “Observador de la Vida”

Roberto Juarroz – Poeta Argentino

HOMENAJE

Su leyenda personal:

* Nació en 1925 en Coronel Dorrego, Argentina
* Graduado en Bibliotecología y ciencias de la Información en la UBA
* Estudió becado en la Sorbona de Paris en 1961 y 1962
* Dirigió la revista Poesía= Poesía
* Trabajó para la Unesco y la Oea como experto en bibliotecologia
* Director del departamentoto de bibliotecología de la UBA
* Miembro de número de la Academia Argentina de Letras en 1984
* Vicepresidente de la Asociacion Latinoamericana de Escuelas de Bibliotecologia
* Catedrático universitario por más de treinta años, recibió numerosos premios y distinciones, entre los que se destacan, el premio Jean Malrieu de Marsella, y el premio de la Bienal Internacional de Poesía, en Lieja, Bélgica, en 1992.
* Falleció en Temperley el 31 de marzo de 1995.

Homenaje de Enrique Momigliano a un “Observador de la Vida” Roberto Juarroz

Yo no estoy capacitado para juzgar o comentar la poesía de este gigante. Solo puedo decir que habiendo coincidido con otro poeta en un retiro en el monasterio le pedí : decime ya tu poeta favorito Y sin dudarlo el dijo: Juarroz. Me sentí avergonzado por no conocerlo y ahí me prestó un libro de poesía vertical. No paré hasta leer toda su obra hasta la decimocuarta poesía vertical y fragmentos. Los rasgos que me cautivan son la simplicidad, la extrema belleza aún sin rima melosa y sin metrica fija, la extremada redondez de la idea, el peso exacto de cada palabra. Se puede decir que a cada poesía no le falta ni le sobra nada. Y lo mejor de todo es que detrás de esa joyita perfecta hay un observador agudo de la vida, del hombre y de sus sentimientos, con reflexiones profundísimas sobre el misterio que nos rodea y nos marca de principio a fin.

Enrique Momigliano

Su legado…

“POESIA VERTICAL”

Todos hablan
de lo que han encontrado en el camino.
Algunos también hablan
de lo que no han encontrado.
Y unos pocos se refieren
a lo que no es posible encontrar.

Pero hay quienes hablan de un encuentro
que surge como una emboscada entre las manos,
como una golondrina que nunca formo parte
de ninguna bandada,
como un gesto secreto que recoge
la compasión que falta en los encuentros.

Todo encuentro se crea
como agua ante la sed.
El resto es un espejismo
que ni siquiera alcanza
para desconcertar al desierto.

Duodécima poesía vertical (24)

Vaivén de la ternura,
que llega o se retira
como el sueño en un niño,
manejando distancias
que se acortan o alargan
sin cambiar de medida.

El encuentro y la separación
usan el mismo espacio,
que despierta a veces hacia un lado
y a veces hacia el otro,
como un hombre en su lecho,
compartido o a solas.

La ternura disuelve
esa línea ilusoria
que divide las aguas
de la separación y del encuentro.

Cerca y lejos no existen.
Los crea la ternura
como el mar crea la playa
con el borde inasible
de sus sabias mareas.

Duodécima poesía vertical (33)

“El poeta no tiene otra alternativa que inventar o crear otros mundos. La poesía crea realidad, no ficción. Afirmo que la poesía es realidad, y para mí es la mayor realidad posible porque es la que cobra conciencia real de la infinitud.” Roberto Juarroz

EL SILENCIO QUE QUEDA ENTRE DOS PALABRAS

El silencio que queda entre dos palabras
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento.

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.

Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.

EL CENTRO DEL AMOR

El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.

ASÍ COMO NO PODEMOS…

Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable de lo que no existe.

De los poemas de Juarroz comentan ….

“De lo más alto y lo más hondo que se ha escrito en español en estos años.” Julio Cortázar

“Cada poema de Roberto Juarroz es una sorprendente cristalización verbal: el lenguaje reducido a una gota de luz. Un gran poeta de instantes absolutos”. Octavio Paz

“Sin misterio, todo sería muy poco, tal vez nada. Y creador del misterio es el poeta, pero el poeta como Roberto Juarroz, uno de los mayores poetas de nuestro tiempo. Es difícil elogiar a quien merece más que elogios. En estos poemas cualquier palabra podría ser la última, hasta la primera. Y sin embargo, lo último sigue”. Antonio Porchia

Site oficial de Juarroz: http://www.robertojuarroz.com

Published in: on julio 1, 2007 at 1:33 am  Comments (1)