EL BUQUE

 

EL BUQUE

A los 323 centinelas del ARA Gral. Belgrano

En las tabernas de los puertos de los mares del sur,

los canosos viejos marinos con arrugas de sal,

cuentan una historia de coraje desbordado,

por amor a una bandera que lleva en su faz,

el sol, el blanco de la niebla y el azul del mar.

De Bahía Blanca zarparon aquellos valientes,

tantos como mil noventa y tres supieron contar,

en un veterano imponente acorazado,

los guía Bonzo capitán seguro y sonriente,

quien solo viviría para la gesta relatar.

El irse a pique antes que rendir el pabellón,

debajo del puente reluce como profecía,

a fines de abril en Ushuaia alistado,

presto a zarpar al encuentro de flota de Albión,

agresora de nuestra insular soberanía

Bouchard y Piedrabuena son escoltas del coloso,

Gurruchaga el aviso que resta en reserva,

Rosales es el buque de combustible cargado,

por ruta distinta el portaviones va presuroso,

en pinza de ataque al enemigo que observa.

Son chilenos aviones que ubicación informan,

interrumpen la carga del combustible que baña,

obligando a lavar cubierta acorazada,

mientras sumergidos piratas muy raudos navegan,

hacia el viejo buque revestido de hazaña.

Es que no cuenta con las armas antisubmarinas,

que resistir al nuclear asesino permitan,

sabedor de otras guerras, en ellas equipado,

ignora la silente persecución peregrina,

son ojos de los escoltas quienes se necesitan.

En alerta rojo durante el curso nocturno,

de un ataque abortado por falta de viento,

que impide el despegue de aviones armados,

alentadoras noticias tuercen el rumbo diurno,

proa a la base trae tregua al pensamiento.

Ya termina en un gris de silencio esa tarde,

y el mar al oscuro preanuncia la tormenta,

por flanco de estribor ahora desguarnecido,

viaja raudo y sumergido el tubo que arde,

a las cuatro hace blanco y la muerte presenta.

El compañero quince metros de proa arranca,

el mar se apresura a inundar al crucero,

huyen los escoltas por tercer tiro atacados,

y escora el buque en silencio que espanta,

humeante y oscuro es laberinto artero.

En una hora enseñará al cielo su quilla,

se irá hacia el fondo con carga tan preciosa,

de bravos marinos vueltos héroes consumados,

cuya muerte jamás será derrota que humilla,

sino excelsa ofrenda a su Patria gloriosa.

Un reguero de balsas lo observa conmovido,

y el ¡VIVA LA PATRIA! al océano desafía,

pese al desamparo en temporal desatado,

por más de cien kilómetros por el viento barridos,

azotados por las olas que los baten a porfía.

Casi al filo de la noche del día que sigue,

con heridos a cuesta y de frío ateridos,

por fiero coraje de sus camaradas alados,

hasta agotar combustible el vuelo prosigue,

el avión que al buscarlos no se dio por vencido.

Sus escoltas y el aviso al rescate llegan,

desafiando tormenta, noche y al enemigo,

del océano los alzan marinos extenuados,

un abrazo, un plato, una frazada allegan,

restañando el naufragio con amante abrigo.

El Belgrano, ayer Fénix ahora es historia,

narrarán su memoria sus marinos rescatados,

del buque afortunado sin pabellón rendido,

que se hundió en mar helado con carga de gloria,

de trescientos veintitrés patriotas abnegados.

.

Dicen los taberneros que en noches muy oscuras,

de mar calmo y sin niebla ellos logran atisbar,

un crucero imponente todo iluminado,

con marinos formados en cubierta de altura,

y pabellón argentino que no cesa de flamear.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 23 de abril de 2017

REGRESO

REGRESO

Y cuando me sentí vulnerable,

volví a buscarte tan carente,

por vieja senda inexorable,

sin pasado, honor ni presente.

Necesité de tu presencia,

de tu mirada tan lejana,

de tu amor desde la ausencia,

abrazando mi vanidad vana.

Con tu cercanía fue que pude,

arrinconar todos mis terrores,

con tu amor en mi fue que supe,

enmendar a todos mis errores.

Cerré mis ojos en cada noche,

y vi los tuyos en los míos,

olvidé en sueños los reproches,

espanté de mi alma los fríos.

Pleno del coraje que me diste,

caminé camino de victoria,

y si tú ni siquiera lo supiste,

mi triunfo es solo tu historia.

Que brilla en mi alma en luto,

Que anhela un día ser mía,

Que alumbra mi rostro enjuto,

Que es mi única alegría.

El aplauso nada me importa,

ni logra inmutarme la fama,

pues sigue mi vida tan absorta,

por la tuya cuando la reclama.

Vive por el día en que no cree,

que corras a ella ilusionada,

espera por el día que no ve,

que la abraces enamorada.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 8 de abril de 2017

Published in: on abril 9, 2017 at 12:16 am  Dejar un comentario  

EL AUSENTE VERANO

EL AUSENTE VERANO

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen

SI- Rudyard Kipling 1895

Amado Nervo agradecía el ensueño, César Vallejo amo a una mujer por él creada, Antonio Machado escribió sus mejores poesías para alguien inalcanzable, Petrarca amó a Laura quien nadie supo quien fue. Y yo que no soy nadie, tuve el privilegio de ser por ti amado y es a ti a quien escribí mis mejores versos, únicos e irrepetibles porque pude hacerlo mientras soñé contigo.

La capacidad de soñar, despierto, dormido, escribiendo o como sea, es inherente a la naturaleza del poeta. En general y ratificado por Darío Grandinetti en El lado oscuro del corazón 2, poeta es aquél que no se conforma con la realidad que vive, que no le alcanza y que no encuentra mejor salida que inventarse una. Esa construcción imaginaria suele ser tan perfecta, tan ideal, tan hermosa y seductora que resulta inevitable para su arquitecto preferirla a la real cotidianeidad, la que lo molesta porque lo distrae y a la cual intenta por todos los medios, brindarle la atención mínima e indispensable para poder volver cuanto antes a su mundo onírico.

El problema, el desgarro, el drama, la tragedia del poeta ocurre si intenta que su pobre realidad encaje en su sueño, o que éste baje al plano real. La imposibilidad sobreviniente lo amarga, lo devasta, lo deprime y en casos patológicos, llega a ser el duende detrás del suicidio.

Para sobrevivir, el poeta debe, a veces, antes que lo mate, asesinar su sueño.

Quien piense que ello es sencillo es porque nunca logró soñar con la fuerza y el detalle con que lo hace un poeta. El poeta habrá vivido en, desde y para su sueño. Habrá escrito en y desde él. Se habrá identificado una y mil veces con dicho sueño. Por ende matarlo será como matarse un poco.

Tal es la tarea a la que debí abocarme algunos meses atrás. Finalmente y tras unos intentos dubitativos y consecuentemente fracasados, lo logré. Y coseché los frutos de mi crimen, los regalos de la pura y dura realidad que me aguardaban.

Nació el silencio, pero no un silencio creativo, contemplativo, introspectivo sino uno sordo, desolado, frío y aterrador. Llegó el hastío, pero no el que precede a una catarata de letras sino uno interminable, constante y persistente. Y me abrazó la soledad, pero no la elegida para crear sino una de alma, eterna, gélida y mortuoria.

Estoy seguro que la salida del duelo de mi sueño, ese que te alejó de mi, a ti, que quizás jamás estuviste cerca, por lo menos tanto como yo te sentí, será más temprano que tarde, el de volver a soñar. Capacidad ésta que me aguarda, cuando finalice el cruce del desierto en que me hallo.

Así, desértico fue este verano, el que se desliza cada día a su final. Por eso para mi fue un verano ausente porque casi no pude conectar con él. Y cada vez que me forcé a sentarme frente a la hoja en blanco, surgieron poemas distintos, solitarios, dolidos que hablan de un sueño que ya no es. Aunque de a ratos, te siga extrañando.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 17 de marzo de 2017

TEATRO

Son días de tiempo más lento,

sobre escenarios vacíos,

ante más vacíos asientos,

en este teatro tan mío.

De sordos y tardos sonidos,

tras tantas  luces apagadas,

de fantasmas aparecidos,

en mis nostalgias evocadas.

Y no me queda maquillaje,

ni vestuario en que ocultar,

mi triste, pobre equipaje.

Solo me queda mi pluma,

esperando en hoja blanca,

que de ellas, sueñe con una.

Buenos Aires, 16 de diciembre de 2016

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TIEMPOS

Fue oscuro, lo admito,

fue prohibido, admito,

fue secreto, lo admito,

fue extraño, lo admito.

Mas fue hermoso, lo creo,

mas fue necesario, creo,

mas fue divino, lo creo,

mas fue salvador, lo creo.

Yo soy otro después de él,

y tú otra después de él,

nada será igual tras él,

nada será nuevo sin él.

Fue, ¿será cierto que él fue?,

¿no será que él aún es,

silenciado tras lo que es,

niega a aceptar que fue?.

En algún lugar aún es,

quizás en ti aún sea,

quizás en mi aún sea,

más real que lo que es.

Quizás un día sabremos,

verdad que hoy no sabemos,

y allí ambos podremos,

ser lo que hoy no podemos.

San Clemente del Tuyú, 13 de enero de 2017

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MEDIA LUNA

Media luna toda mía,

que tornas de plata el mar,

¿recuerdas cuando traías,

en ese brillo su mirar?

Media luna toda suya,

que vuelas en negro cielo,

¿recuerdas cuando llevabas,

en tus alas mi anhelo?

Hoy desde el mismo punto,

se bifurcan dos caminos,

el uno hasta su seno,

otro hasta mi destino.

Aunque en tu luz unidos,

de cruel nostalgia presos,

en divergentes caminos,

se durmieron nuestros besos.

Y llorando la escena,

del amor en orfandad,

decidiste luna nuestra,

tornar oscura tu mitad.

San Clemente del Tuyú, 19 de febrero de 2017

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CYRANO

Sucedió una tarde en un viejo bar,

mi soledad de lápiz, hojas y vino,

un desesperado quiso perturbar,

con su relato de un triste destino.

Sin pedir permiso llegó a mi mesa,

por su desaliño percibí dolor,

por su mirada plena de tristeza,

supe que el motivo era un amor.

“Poeta” me dijo con amarga voz,

“tú que todo lo puedes con palabras,

hazme un hechizo, se mi mago de Oz,

para que con ellas su alma abras.

Pues se me ha ido, sin ella moriré,

ella es mi vida, mi mejor pasión,

perdido en la noche seguir no podré,

si no vuelve y llena mi corazón.

Enséñame tu arte, yo aprenderé,

o dime unos versos para conmover,

si me haces poeta, yo escribiré,

palabras justas que la hagan volver”

Lo miré a los ojos con desazón,

sentí que su existencia ejecuté,

cuando sacudí mi testa sin emoción,

y a su ruego con firmeza me negué.

Se fue por esas calles desoladas,

a un previsible abrupto final,

y pesó sobre mi consciencia helada,

su cadáver flotando en el canal.

El pobre quiso que fuera su Cyrano,

que mintiese mis versos en su favor,

nunca supo ese infeliz humano,

que Cyrano escribía por su amor.

Que palabras sin sentir son hojarasca,

que jamás podrán ellas enamorar,

que arrendar al poeta jamás basta,

que para hacer poemas hay que amar.

San Clemente del Tuyú, 21 de febrero de 2017

-:-

PERDONABLE

Algunas veces amar es tan fuerte,

que hiere, molesta e interfiere,

en lugar de ser un golpe de suerte,

incluso pedir perdón se requiere.

Es cuando amar no es elegido,

es algo que simplemente sucede,

un amor así no es bienvenido,

pues asusta, irrumpe, agrede.

Será amor que negado no muera,

amor que ocultado se revele,

amor que olvidado se renueva,

amor que combatido se subleve.

Y será una carga muy pesada,

enfrentará cada quien con si mismo,

dudando entre gloria anhelada,

y el miedo al profundo abismo.

Traerá fuertes lecciones consigo,

desnudando hasta propia hechura,

si uno es un temor en abrigo,

o insensato pleno de bravura.

Un amor como él jamás te deja,

en igual sitio donde te hallara,

y en un instante tornará vieja,

la fe que hasta aquí te guiara.

Sin embargo ese tan terco amor,

será tu alhaja más apreciada,

en una vida que siempre es dolor,

aunque perdón pidas a tu amada.

Buenos Aires, 24 de febrero de 2017

-:-

ENSAYO

¡Oh dormir, soñar, morir!

¿será el dulce desmayo,

que nos priva de sentir,

del morir diario ensayo?

¿Podrá ser dulce soñar,

fugaz visión de tumba,

en lo eterno vagar,

cual alma en penumbra?

¿Y si fuera la vida,

abandono del cuerpo,

y vigilia vencida,

el real estar muerto?

Nada sabemos amigo,

sufrir, dudar, seguir,

en senda sin abrigo,

¡Oh dormir, soñar, morir!

Buenos Aires, 7 de marzo de 2017

-:-

DESDE

Desde el silencio inmenso que aturde,

cuando el amor decide abandonarte,

intento una vez más una simple rima,

prueba de mi fracaso en olvidarte.

Desde la soledad voraz que me rodea,

cuando el amor se convierte en recuerdo,

intento una vez más encontrar palabras,

que sepan decirte cuánto sin ti me pierdo.

Desde la tristeza honda que me embarga,

cuando el amor es un duende ajeno,

intento una vez más una llorada estrofa,

testigo de este desierto tan pleno.

Y desde el oscuro espacio me llega,

sin ser pasado ni fiel futura promesa,

cual consuelo que en mi pecho se asienta,

una luz de tu esencia vuelta belleza.

Resigno mi hoja y ella me abraza,

por un instante el sentir tiene sentido,

y vuelvo a saber sin un rastro de duda,

que tu remanso valió el haber vivido.

Entonces retomo mi senda a la muerte,

y me hundo solo en la noche añeja,

y grito de impotencia, dolor y rabia,

mientras contemplo a la luz que se aleja.

Buenos Aires, 10 de marzo de 2017

Published in: on marzo 18, 2017 at 1:19 am  Dejar un comentario  

TRÍO

Rafael Molini (Armada) Pablo Carballo (Fuerza Aérea) Juan José Gomez Centurión (Ejército), héroes de Malvinas

Rafael Molini (Armada) Pablo Carballo (Fuerza Aérea) Juan José Gomez Centurión (Ejército), héroes de Malvinas

 

TRÍO

Tiemblan cipayos y ladrones,

huye la antipatria espantada,

si se juntan bravos varones,

al ver su bandera amenazada.

“Pasarán solo sobre mi muerte,

pues por ella sé que doy la vida,

y aún el malvado más fuerte,

verá por mí su cerviz rendida”.

Lejano escarmiento pirata,

sabe que hablo duras verdades,

pues llevó en mortaja barata,

su picnic y otras veleidades.

Por ello esconden y recelan,

a héroes valientes argentinos,

los turbios profetas que saquean,

valores, dineros y destinos.

¡¡¡Mas no pasarán mientras existan,

probados corazones que se unan,

y bravos patriotas que los sigan !!!

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 25 de febrero de 2017

En el aniversario del natalicio del General José de San Martín, nada mejor que encontrar su espíritu libertador y su coraje sin par en tres veteranos probados en la guerra de Malvinas, cuya presencia entre nosotros tenemos la dicha de disfrutar.

 

Published in: on febrero 25, 2017 at 3:55 pm  Dejar un comentario  

SESENTA

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SESENTA

Seis décadas no solo son,
redondas seis veces diez,
o exactas diez veces seis,
son sesenta, ¡vaya montón!

Cuando de años hablamos,
siempre nos tienta esconder,
un par de ellos para poder,
aparentar que resucitamos.

Es mejor ir asumiendo,
los sesenta ya bien puestos,
y enfrentar bien dispuestos,
el mote que van poniendo.

¡Sexagenario! sin tapujos,
sin vergüenza ni prejuicio,
sin perder el sano juicio,
mucho menos el embrujo.

Son los segundos sesenta,
que conforman un minuto,
y sesenta los minutos,
que la hora siempre cuenta.

Fueron sesenta los años,
necesarios en tu destino,
para trazar el camino,
hasta este cumpleaños.

Estos amigos amantes,
que más viejos ya suspiran,
que más jóvenes conspiran,
son de hoy, ayer y antes.

Al poeta han pedido,
unos versos convenientes,
para hacerse presentes,
en tu festejo querido.

Y decirte con euforia,
¡Gracias querido amigo!
por convertir en abrigo,
sesenta años de historia.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 10 de septiembre de 2013

Published in: on enero 12, 2017 at 9:27 pm  Dejar un comentario  

ALGUIEN

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ALGUIEN

Detenido y alelado,

por el asombro invadido,

enfocando a mi pasado,

una verdad he bienvenido.

Tan difícil fue el camino,

y he caído tantas veces,

en feas trampas del destino,

quizás merecidas con creces.

Mas siempre he sobrevivido,

del abismo volví más fuerte,

nunca fui un arrepentido,

ni un detractor de mi suerte.

No han sido capacidades,

que me hubieron levantado,

sino que en profundidades,

por alguien siempre fui amado.

¡Alguien!

Alguien quizas jamás sabido,

que me ame bien en secreto,

o por alguien muy conocido,

un maestro en ser discreto.

Alguien que me lleva en sueño,

que suspira entre mis versos,

de quien jamás seré el dueño,

ni compartiré placeres tersos.

Si Dios fuera suena lejano,

mis ancestros ya se han ido,

es amor terco y humano,

la verdad que he bienvenido.

No se como me sostiene,

de alguna forma me levanta,

cual huracán él sobreviene,

y toda angustia espanta.

Si tú eres jamás lo digas,

la magia podría romperse,

tu amor que tanto abriga,

en un instante disolverse.

A ti que siempre en mi siento,

guía, amparo, senda, faro,

a mis espaldas firme viento,

en noche fea consuelo raro.

Mi corazón agradecido,

en letra torpe mal rimada,

a tu amor inmerecido,

debe su vida restaurada.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 27 de noviembre de 2016

 

 

Published in: on noviembre 27, 2016 at 4:59 pm  Dejar un comentario  

RECUERDO

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RECUERDO

¿Me recordarás?

En aquella nuestra mesa,

gozando la espera,

disfrutando tu llegada.

¿Me recordarás?

Escribiendo en soledad,

el poema del encuentro,

que mañana leerás.

¿Me recordarás?

En el café de siempre,

al llegar apurado,

por no hacerte esperar.

¿Me recordarás?

En aquél muelle soleado,

con la mirada infinita,

cobijado en tu amor.

¿Me recordarás?

Al poder llorar mi dolor,

solo por el amparo,

de tu tranquilo mirar.

¿Me recordarás?

Todo escucha y compasión,

atento a tu caminar,

descubrir, vivir y penar.

¿Me recordarás?

Sabio, cura, terco, loco,

quizás corto cuentista,

también poeta un poco.

¿Me recordarás?

En la música del verso,

en la letra de un canto,

en el silencio del llanto.

¿Me recordarás?

En la página del libro,

que es mío y tan tuyo,

que firmé sin creer.

¿Me recordarás?

En los sueños partidos,

violados, asesinados,

mas jamás abandonados.

¿Me recordarás?

En mi despedir tan triste,

del incierto reencuentro,

del mañana inasible.

¿Me recordarás?

En mi fe inquebrantable,

en esperanza absurda,

de la fuga imposible.

¿Me recordarás?

Como te recuerdo siempre,

cuando yo solo aspiro,

a ser en ti un recuerdo.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 26 de octubre de 2016

Published in: on octubre 27, 2016 at 12:36 am  Dejar un comentario  

DESPEDIDA

varela

 

DESPEDIDA

Arrebatado al cielo,

desde formación gloriosa,

en casi vertical vuelo,

rompe escuadra hermosa.

Y se pierde en las nubes,

alto albo escondrijo,

alabean al que sube,

venia en cabina sus hijos.

Sordo ruido de turbina,

sin lágrima ni quejido,

coro de adiós que trina,

por el capitán partido.

Huérfanos en el suelo,

de su luz hemos quedado,

más será su largo vuelo,

faro que nos fue legado.

Varela era su nombre,

y El Trucha su apodo,

Héroe, as, siempre hombre,

un patriota sin recodo.

Ya se funde el fantasma,

por los cielos de bandera,

mientras su estela plasma,

rumbo de turba malvinera.

Quiera el buen Dios un día,

prepararnos el reencuentro,

en hangar de alegría,

con El Tordillo en el centro.

Enrique Momigliano.

Buenos Aires, 15 de octubre de 2016

¡VUELA THOMAS VUELA!

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VUELA

Vuela Thomas vuela,

en alas de cantos,

en coros de himnos,

que amaste tanto.

Vuela Thomas vuela,

al jardín de santos,

cantando esperan,

al pie de Su manto.

Vuela Thomas vuela,

que Jesús te acoja,

en sus ojos buenos,

en su llaga roja.

Feliz tengas vuelo,

alegre llegada,

eterna estadía,

en santa morada.

Y si te lloramos,

ante tu ausencia,

ven a consolarnos,

con feliz esencia.

No hagas tú caso,

del penar humano,

y en un abrazo,

siéntenos hermano.

Abre el camino,

ora la espera,

querrá el destino,

vernos a tu vera.

Retiro divino,

monástico cielo,

espiritual sino,

trapense vuelo.

Te dejo mi verso,

feliz aunque duela,

por sentirte libre,

¡Vuela Thomas vuela!

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 25 de septiembre de 2016

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Published in: on septiembre 25, 2016 at 3:08 pm  Dejar un comentario  

REBELIÓN

me llevas

 

REBELIÓN

El viejo escritor se rebela,

contra sorda pasión que lo lleva,

culpable de las noches en vela,

causante de traición que subleva.

Intuye su mano llevándolo,

a un tiempo de campos floridos,

la misma que ve arrastrándolo,

a la culpa por seres dolidos.

Resistirá con toda su alma,

ardiente deseo de llamarla,

y perderá hambre, sed y calma,

en negarse el ir a buscarla.

Pues es sin sentido la huida,

del bagaje cansino que porta,

sabrá cobrar mil veces la vida,

el feliz instante que exhorta.

¡Hay que vivir con duda adentro!

¡Hay que morir de amor perdido!

¡Hay que sufrir dolor en su centro!

¡Hay que parir sueño fallecido!

Lucha y se sabe perdidoso,

silenciado no tendrá consuelo,

su terco vínculo amoroso,

sabrá sembrar sus días con duelo.

Llenará mil páginas de versos,

soñará cada noche con ella,

se perderá en sus ojos tersos,

la verá cada día mas bella.

Le sabrán a poco sus escritos,

el espejo le dirá ¡cobarde!,

oirá en la noche los gritos,

de un viejo corazón que arde.

Enrique Momigliano

San Clemente, 11 de agosto de 2016

Published in: on agosto 11, 2016 at 5:33 pm  Dejar un comentario  

ALLÍ

amigos

 

ALLÍ

En la noche más oscura del infierno,

en el rincón más triste del abandono,

ante la presencia cruel de la muerte,

en llaga tan álgida que no perdono.

Cuando quise entregarme a mi suerte,

cuando mis brazos cayeron a mis lados,

cuando nadie asomó a mi destino,

cuando fui impotente y alelado.

Siempre retorno al día luminoso,

por inesperado fue sol en sí mismo,

que guardo cual mi tesoro más hermoso,

porque pude sonreír en el abismo.

Atisbé tu mano entre las sombras,

oí tu corazón latiendo por el mío,

vi tus ojos llorosos que adivino,

como hoy que te evoco MI AMIGO.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, Día del Amigo 2016

Un regalo a todos los amigos que han sabido cimentar su amistad en la fragua inevitable y confiable del dolor. Francoise Hardy del tiempo en que las musas no eran tan difíciles de hallar.

Published in: on julio 19, 2016 at 6:46 pm  Comments (2)  

HALCÓN CAÍDO

Hector Volponi

HALCÓN CAÍDO

Mis poesías siguen caminando solas y me regalan frecuentemente emociones extraordinarias. Vengo de una semana gris pero de profunda reflexión. Mi cuerpo dijo basta al ritmo impropio de su edad que le venía imponiendo y una especie de gripe me obligó al reposo. Ayer terminó esa semana de un modo insospechado. Me contactó por las redes alguien que desconocía por completo y sin “amigos” en común. Casi lo rechazo, menos mal que no lo hice. Resultó ser la viuda de un héroe de Malvinas que había sido tocada por mi poesía de 1983 Los huérfanos de Malvinas ( https://sociedadpoetica.wordpress.com/2009/03/30/los-huerfanos-de-malvinas/). María Ines Rico es profesora de filosofía en la Universidad de Cuyo, viuda del piloto de Dagger Héctor Ricardo Volponi, caído el 23 de mayo de 1982 y encontrado fallecido en su avión dos días después en la zona de Bahía Elefante de la Isla Borbón, al norte de Gran Malvina. Dentro de la emoción compartida por el virtual encuentro intercambiamos algunas opiniones y me quedé luego releyendo el capítulo 26 del libro Los Halcones no se Lloran del Comodoro Pablo Carballo, que habla justamente de Volponi. Hoy al despertar y todavía maravillado por las cosas que vienen sucediendo, me imaginé – ¿qué sería de un poeta sin una todopoderosa imaginación? – llegando al avión destruido antes que la patrulla de rescate y teniendo un diálogo con el halcón caído. Vaya ella como homenaje a este Héroe de la Nación.

HALCÓN CAÍDO

al teniente Héctor Ricardo Volponi

Dime halcón caído,

¿quién detuvo tu vuelo?

“No fue el mar bravío,

ni el quebrado suelo”

“Fue un mísil artero,

por espaldas venido,

de alado guerrero,

quien me ha abatido”

Dime halcón caído,

el por qué de tu vuelo,

tan lejos de tu nido,

que dejas sin consuelo.

“Si la Patria reclama,

cumplo yo mi promesa,

aunque dolor en llama,

se siente a mi mesa”

Dime halcón caído,

tu amor a Malvinas,

que vida has perdido,

por verlas argentinas.

“De niño fue un sueño,

de hombre objetivo,

restituir a su dueño,

este suelo cautivo”

Dime halcón caído,

en el frío abismo,

¿a otro has prevenido

antes que a ti mismo?

“Es lo que Dios ordena,

vivir en el servicio,

tan divina faena,

vale el sacrificio”

Dime halcón caído,

¿es que no te opones,

a dejar hoy tan solos,

compañera y pichones?

“Es que erras poeta,

velaré por su vida,

seré ejemplo y meta,

cada vez que decida”

“Pues no hay mejor faro,

que heroica partida,

en un mundo avaro,

de humanidad perdida”

“Todos verán en ellos,

mi fuerza y coraje,

y serán con los cielos,

testigos de mi viaje”

En la turba te quedas,

en tu avión vencido,

rescate que esperas,

de despojos queridos.

Mas tu alma ya vuela,

cual bandera al viento,

aunque a todos duela,

el héroe que siento.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 23 de mayo de 2016

 

 

TORMENTA

gaviota 1

TORMENTA

Alejandra Pizarnik en una de sus sentencias más acertadas dijo que todo lo que puede decirse es mentira, que lo único verdadero es el silencio, pero que el silencio no existe. ¡Cuánta precisión mi amiga!.

Las tormentas exteriores, aún cuando duren días, noches, semanas, meses, como las que venimos viviendo, no son nada frente a las interiores. Y ante ellas nos queda tan solo el recurso de la palabra, la que sin embargo siempre fracasa en el reflejo, porque éste resulta parcial y mínimo, frente a la magnitud del océano de fuego ( Olga Orozco gracias por el préstamo del término) que cruza el poeta.

Son tiempos tormentosos y el navío (Fray Luis de León gracias por la metáfora) apenas los resiste sumido en el temor. ¿Deberemos entonces callar? ¿sepultar en un silencio tan lleno de sonidos aquello que pugna por salir?. Aún imperfecta, prefiero y sobre todo necesito la palabra, aunque más no sea para que quede como un vago recuerdo que me permita, cuando el corazón se enfríe, saber que algún día, por obra más ajena que propia, fui capaz de sentir.

De las gaviotas he aprendido que se puede volar aún contra el más fuerte viento, de la vida aprendí que vale la pena.

Por eso, ahi vamos de nuevo.

1.MAL D´AMOUR

Un día bajé un brazo,
otro día el otro cayó,
el silencio fue abrazo,
y nunca más pude ser yo.

Sin sonrisa en el espejo,
con alguna mueca de dolor,
comencé a sentirme viejo,
y a disfrutar el sopor.

Dejar la cama la hazaña,
y al volver tanto temor,
una agenda que engaña,
disfraza desgana de labor.

Ser amable por compromiso,
cuando solo se quiere llorar,
sonreír cuando es preciso,
aunque se muera por gritar.

Comer solo y casi nada,
beber hasta más no poder,
llorar en cada almohada,
aún dejándome querer.

Sin sentido son mis días,
mis noches infierno a cruzar,
y mis venas rojas rías,
de triste angustia sin par.

Estoy perdiendo la batalla,
por negar un amor colosal,
y la cruel rutina me halla,
hoy enfermo de todo mal.

Enrique Momigliano.
Buenos Aires, 6 de abril de 2016

2.ESPERANZA

La tormenta que en tierra me tiene,
no deja a este viento amainar,
mas soñador corazón no se aviene,
a por siempre triste dejar de volar.

¡Quiera el sol brillar algún día!
¡Quiera el cielo su azul despejar!
¡Quiera yo reencontrar mi alegría,
y por fin mis alas volver a desplegar!

Aunque muy bajo y contra el viento,
por un tiempo sea tan duro avanzar,
estas ansias de cielo que hoy siento,
se muy bien que no habrán de cesar.

Solo sombras dejaré en el suelo,
tenues huellas que el mar borrará,
y al hacerse más alto mi vuelo,
este tiempo gris se me olvidará.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 11 de abril de 2016

3.BELLEZA

A medida que crezco,
menos cosas deseo,
pero más aborrezco,
lo malo y lo feo.

Busco naturaleza,
la bondad y mucha paz,
y anhelo belleza,
de mis ojos su solaz.

Mas no la de las formas,
las de un fondo veraz,
sin modas y sin hormas,
de conmoverme capaz.

Es la que yo encuentro,
sin igual y sin par,
cuando hiere mi centro,
tu lacrimoso mirar.

Fruto de alma noble,
zaherida por demás,
íntegra como roble,
tierna como la que más.

Me llama a buscarla,
o dejarme atrapar,
solo se evitarla,
pues la temo mancillar.

Y de cada en tanto,
le robo sin permiso,
la gloria que hoy canto,
la que tanto preciso.

A medida que crezco,
la vida nos separa,
mas nada aborrezco,
si tu mirar ampara.

Enrique Momigliano
Tapera de López, 16 de abril de 2016

4.ALETEO

Este partir vacío,
parece tan completo,
con alma de estío,
de alegría repleto.

Nada llevan mis manos,
ni pobre esperanza,
más corazón humano,
galopa y danza.

Parto sin tu abrigo,
sin tu luz ni tu llanto,
pero vienes conmigo,
por amarme tú tanto.

Y celebro marchando,
aun sin yo tenerte,
al destino causando,
el milagro de verte.

Partir, aún quedarse,
dejarte y llevarte,
en el alma amarse,
sin poder olvidarte.

¡Oh, prisión dulcísima,
que hoy me reconstruye!
¡Oh fuente bellísima,
de fiel amor que fluye!

En vigilia abrazado,
por cada pensamiento,
en el sueño amado,
llamado en el viento.

Y la luna bendita,
que tu mirar acerca,
cuando llena me grita,
que vuelva a tu puerta.

Este frágil aleteo,
de amores callados,
sin fotos ni trofeo,
no podrá ser negado.

Pues es la vida misma,
que navega en su ría,
portando su marisma,
mi mejor alegría.

Enrique Momigliano.
Tapera de López, 18 de abril de 2016

5.CERCADO

Tantas veces la negué,
tantas como me perdí,
Tantas veces acallé,
todo lo que sentí.

Es que se que no debo,
tampoco si puedo,
y que será el cebo,
del diablo el enredo.

Mas dudo si a veces,
la vida tan ingrata,
te compensa con creces,
tanto dolor que mata.

Sea ella quizás todo,
lo siempre esperado,
y su puerta el modo,
de vivir lo soñado.

Me vence la marea,
amor huracán hecho,
y ella me rodea,
latiendo en mi pecho.

Sus ojos en los míos,
su voz en mis oídos,
alientan desvarío,
de pasos tan temidos.

Y esta necesidad,
de amor imperiosa,
hiere a mi soledad,
la vuelve tenebrosa.

Quizás, ¡si lo supiera!,
sin que nadie lo pida,
tan solo ella fuera,
el amor de mi vida.

Enrique Momigliano.
Buenos Aires, 23 de abril de 2016

PD: un abrazo a la distancia en el tiempo y en el espacio pero inexistente en el alma a Antonio Machado y su Guiomar.

Published in: on abril 23, 2016 at 11:37 am  Dejar un comentario  

ELLAS EN GUERRA

MADRE DESPIDIENDO A SU HIJO

ELLAS EN GUERRA

a las mujeres de Malvinas

Hace días que el sueño la esquiva,

y la vieja radio no quiere escuchar,

el televisor apaga con inquina,

el paso del cartero la hace temblar.

Su dulce alma presiente y conoce,

que a su amado irán a convocar,

y no entiende de vecinos el goce,

la albricia en banderas a desplegar.

Ella se esconde y en silencio llora,

sabe que la Patria le está por pedir,

a ese hombre soldado que adora,

fruto de su desvelo, razón de vivir.

Se desgarra el corazón bien adentro,

entre orgullo y su amor de mujer,

y un puñal de dolor clava el centro,

pues otro amor quiere hacerla ceder.

Es el amor a su Patria generoso,

clamando por irredenta perla austral,

que convierte a ese amor celoso,

en ofrenda de sangre, incierto final.

Setenta y cuatro días de locura,.

y setenta y cuatro noches de terror,

con su hombre en la trinchera oscura,

en el mar negro o en el cielo traidor.

También ella anhela esa victoria,

que a su soldado le brinde el honor,

e imagina un regreso con gloria,

para admirar aún más a su amor.

Una en vela a la foto le ora,

otra recuerda el día en que parió,

otra al hermano extraña ahora,

toda la noche otra al vientre habló.

Pero el destino la prueba prepara,

de hierro y miel deberá ser la mujer,

pues la derrota cruel todo acapara,

y olvido y desprecio quieren vencer.

A una aguarda el más duro duelo,

sin adiós, sin un cuerpo y sin funeral,

a otra ser también padre sin consuelo,

a otra custodia y testigo del mal.

Ellas en la guerra también estuvieron,

muchas de ellas todavía lo están,

silente oscura batalla libraron,

al amor como arma tan solo tendrán.

Enrique Momigliano.

San Andrés de Giles, 1 de abril de 2016

TENSIÓN

LOBO CAMINANDO AL OCASO

 

TENSIÓN

Hay tanto mundo por conocer,

y estepa para perderse,

inmensa nada adonde ser,

si el lobo dejase verse.

Anciano de mil soledades,

extraño hasta del espejo.

el lobo de mis mocedades,

no quiere morirse de viejo.

Aún aventura anhela,

siente al riesgo que le llama,

el ojo avizor en vela.

la boca por la presa clama.

Mentira es la tolerancia,

disfraza la paz que no tiene,

disimula su arrogancia,

es amable cuando conviene.

Y la difícil convivencia,

hierve la sangre salvaje,

harto de tanta apariencia,

sacude el falso ropaje.

El hombre que soy lo domina,

por un tiempo, no sabe cuanto,

y el lobo se empecina,

aúlla fuerte de espanto.

“¿Moriremos en la mentira?

¿Negaremos nuestra esencia?

¡Te arrepentirás un día,

de tanta idiota paciencia!”

Y yo le miro y me callo,

pues la razón le acompaña,

en ningún sitio ya me hallo,

pues mi lobo todo empaña.

Quizás un resto de coraje,

avive la muerte cercana,

y libre de todo bagaje,

viva al lobo que reclama.

Enrique Momigliano.

Buenos Aires, 19 de febrero de 2016

Published in: on febrero 20, 2016 at 10:48 am  Dejar un comentario