ESTERTORES DE PRIMAVERA

ESTERTORES DE PRIMAVERA

El poeta sabe que ya no habrá primavera para él, se ha quedado sin brotes, sin flores, sin savia, casi sin nada para dar. Es bien consciente que solo el marmóreo frío del invierno, antesala de la partida, es quien lo aguarda. Empero, contra todo pronóstico, la última primavera ( alguna lo será realmente) le ofrece, colorida y fecunda, sus brillantes estertores antes de irse para siempre. Y el poeta, aún conociendo su imposibilidad, su fantasiosa pretensión, se entrega al éxtasis y lo apura, como la última copa de un viaje malhadado, que quizás por ser la última tenga un gusto un poco mejor. Pagará el precio de su ensueño, la realidad impía lo acorralará una vez más y su materia, cansada del trajín, harta de la angustia, enfermará nueva y severamente. Vendrán días de silencio camino a un verano, aún más ausente que el anterior y a sus puertas nos legará sus versos, que sonarán en el vacío y en la ausencia que todo lo define, como aquél pequeño instante de amor que no volverá, pero cuya luz será eterna, definitivamente eterna.

BRILLO

Quizás tan solo yo percibí,
de su alma el raro fulgor,
que un día de sol decidí,
luciérnaga nombrar a mi amor

Ella aún de mi no sabe,
que velo su sueño y labor,
inocente en ella no cabe,
ser dueña de mi empeño mejor.

Pues ella tampoco conoce,
que mi peor noche alumbró,
su mirada mi mejor goce,
y su sonrisa mil flores sembró.

Fue su luz faro en la niebla,
su ternura senda a seguir,
y ese brillo tenue que tiembla,
mi única razón de existir.

Nadie sospecha que tan solo,
tras mi obra, esfuerzo, dolor,
se oculta la razón de todo,
mi frágil luciérnaga de amor.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 8 de octubre de 2017

ÚLTIMO

Y volverá la noche,
a llenarme de frío,
de duda y reproche,
en el invierno mío.

Y llegará la muerte,
de silencio vestida,
un golpe de hoz fuerte,
me robará la vida.

Y me quedaré solo,
Dios solo sabe donde,
pregunto, gimo, lloro,
mas nadie me responde.

Tanta triste certeza,
de camino finito,
aturde mi cabeza,
se hunde en mi grito.

Sin embargo no puede,
vencer mi alegría,
pues a ello precede,
el transcurrir del día.

A cuya alba asisto,
deseo su mediodía,
ocaso no resisto,
bailo su melodía.
.
Último y distinto,
quizás será el mejor,
pues de color lo pinto,
a la luz de tu amor.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 13 de octubre de 2013

NOCTURNA

Salió el poeta al camino,
con su alforja llena de versos,
sus límpidos ojos peregrinos,
sus lápices y papeles tersos.

Quizás lo aguarde el aplauso,
o la indiferencia callada,
seguirá el poeta su curso,
pues todo le vale casi nada.

Viajará con él la alegría,
de saberse por alguien amado ,
que aguardará noche y día,
a su amor con bien regresado.

Pero el poeta no la extraña,
pues siempre en su alma la lleva,
y ya no miente ni se engaña,
ni contra el amor se subleva.

Disfruta el tenerla cercana,
cuando en la ruta anochece,
y sabe esperar la mañana,
siendo parte de sueño que crece.

Dormirá ella en su memoria,
vestida de temor y certeza,
que su amor inefable noria,
alienta en él cada proeza.

Artífice y tan oculta,
guardará celosa el secreto,
de ser ella musa que exulta,
en poeta su verso concreto.

Deseará él un presto retorno,
olvidará fastos y escena,
por ser de negros ojos adorno,
de corazón amante condena.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 18 de octubre de 2017

QUE

¿Qué se esconde en tu poesía? le preguntaron al poeta.
Pues nada, está todo a la vista, respondió.
Me refiero a cuánto de verdad y cuánto de mentira tiene aquello que dices.

La verdad es siempre parcial y relativa, por lo menos la que sabemos alcanzar los hombres y eso que tu llamas mentira, pues a mi me gusta nombrarla fantasía. En consecuencia no hay absolutos, cada quien leerá lo que pueda leer en mi verso.
Pero hombre, en el fondo lo que todos quieren saber es si has vivido, o si vives, o si sientes, lo que pones en palabras.
Sentir lo he sentido todo, pues al pasar por mi he vibrado con ello. Pero vivir, nunca exactamente, a veces son deseos, pensamientos, fantasías, nuevamente a ella volvemos.
Vaya que sabes ponerme nervioso. Todos quieren saber si hay un alguien a quien le escribes.
No, si publico es que escribo para todos.
Pero Dios santo, ¿Cómo quieres que te lo pregunte? Ah, ya se, dime de una vez quien diablos es tu musa, porque andan por ahí peleándose por ser.
Todas, amigo, todas, puede ser alguna más que otra, alguna por un rasgo, otra por otro, alguna por una palabra, otra por un abrazo, alguna por su belleza, otra por su cultura.
Debo concluir entonces que eres un polígamo, que si por ti fuera tendrías un harén.
Vaya ocurrencia, jamás lo haría, su vida es de ellas y de quienes ellas elijan para compartirla, yo solo les robo su esencia, las atrapo en un verso y las llevo conmigo, por siempre.
¿Y ellas? No piensas en cómo quedan tras tu “robo de esencia”.
Soberanamente mejor sin duda, hasta ahora no he conocido ser humano que no mejore cuando se siente amado, aunque solo fuera por una pluma en un papel.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 25 de octubre de 2017

HABITADO

Atrás quedaba la ruta, sus rayos yacían vencidos, después de haber iluminado con tenacidad durante tres horas el oscuro cielo, en todas direcciones. Había sido una travesía de terror por una ruta desconocida y anegada, soportando un diluvio jamás visto. Ni siquiera las luces altas servían de guia y la nariz contra el parabrisas para atinar por lo menos a ver las curvas, se humedecía deprisa.
Pero había llegado. Ni bien tiró los bolsos al piso de la habitación del pequeño hotel que sería su hogar por esa noche, se arrancó la ropa húmeda, se tumbó en la cama y encendió el televisor. Necesitaba desesperadamente borrar de su cabeza toda la angustia sufrida, antes que ésta decidiese permanecer en él y atormentarlo con preguntas retóricas sobre trágicas posibilidades.
La adrenalina aún tenía efecto y no solo no sentía cansancio alguno, sino que le pareció tener cuarenta años menos, cuando disfrutaba enormemente tomar riesgos innecesarios al volante de autos diversos. Pero ahora tenía otra edad y las locuras no tardaban en pasar factura.
Un entumecimiento de sus miembros le llamó la atención antes de convertirse en dolor pleno, su espalda no resistía la posición de acostado porque toda ella constituía una única contractura y una jaqueca, lenta pero segura, derivada del intenso esfuerzo visual, reclamaba territorio en su cerebro.
De golpe vio nublado y un severo bostezo le recordó que llevaba 18 horas sin pausa, con reuniones diversas, exposiciones públicas, entrevistas y comidas protocolares, conjunto al cual había añadido las tres tétricas horas al volante por una ruta traicionera.
“Me voy a cenar al bar antes que pierda el conocimiento” se dijo mientras se vestía con lo primero que encontró al abrir el bolso. Apagó la televisión, las luces, cruzó su puerta y salió a la lluvia y la noche. De camino al bar, esquivando charcos, se cruzó con una hornacilla que contenía una virgencita. Se persignó en acción de gracias, ella lo había cuidado bien.
Entró al bar del hotel, apenas ocupado, buscó una mesa aislada y se sentó como pudo mientras sus molestias aumentaban. Él sabía como acallarlas, lo primero que pidió fue una botella de un buen tinto y apuró el primer vaso, con el estómago vacío. Sabía que así, no habría dolor que le importase. Se equivocaba. Mientras aguardaba el plato de ravioles que su rugiente estómago, le instó a pedir, cayó en la cuenta que estaba solo, agotado y dolido en un pequeño pueblo a 1000 km de su casa, los que debería salvar en un solo día, a partir de la mañana siguiente. Miró por la ventana y la negrura lluviosa de la noche lo hundió un poco más. Empezó a dudar del sentido del esfuerzo, el giro que una inesperada fama trajese a su casi eremítica vida, se le apareció como un monstruo que comenzaba a manejarle la agenda, a instilarle deseos y vanidades, a devolverlo justamente a aquello de lo que había huido, unos cuantos años atrás. Apuró otro vaso de vino y comenzó a buscar la puerta de salida de su situación, la que debería ser lo suficientemente inteligente para no defraudar a todos los que en número creciente, venían depositando su confianza en él. No la halló, tal como era de suponer en semejante estado de cansancio y dolor. Vio con pena como su desiderata vida oculta y serena tomaba cada día más la forma de una utopía. Se angustió, tanto que cuando llegaron los ravioles había perdido el apetito, aunque seguía dando cuenta del vino.
Fue en ese momento que sucedió. ¡Hacía tanto tiempo que ello no ocurría, sabía muy bien desde cuando! No había vuelto a escuchar a nadie hablándole directamente a su corazón desde la oscura tarde en el cementerio, casi una década atrás, en la que había despedido a su madre. Venía cruzando a los tumbos el desierto de la orfandad adulta, buscando casi con desesperación a quien ocupase ese lugar de puerto seguro, que fuese el dueño de esa voz tranquilizadora que cuando volvía del colegio raspado, magullado y temeroso del reto paterno, le dijese.: “tranquilo, todo va a estar bien”. El mundo era un páramo afectivo para él y había aprendido a sobrevivirlo. Claro, a veces flaqueaba y sabía, con un agujero en el alma, que no había nadie capaz de serenarlo.
Volvió a equivocarse, alguien había, Y reconoció la voz, diciendo sin palabras, directamente a su corazón: “cuídate que te espero”. Fue como una ola cálida que partiendo del centro mismo de su alma, recorrió todo su cuerpo, eliminando una a una todas las molestias, espantando la angustia y restaurando su apetito, haciéndole ver que en él residía la fuerza para responder a ese desafío, para finalmente trepar por su garganta, inundándolo de una emoción inmensa que lo desbordó al punto de hacerlo llorar. Rodaban las lágrimas involuntarias por su cara como inefable señal que al fin el mundo contenía a alguien a quien su destino le importaba, tanto como para cuidar de él a distancia, como por décadas había hecho su madre.
“No hay duda” pensó “ a todos lo único que nos sostiene, es ser amados”.
Cenó muy tranquilo y durmió con suma paz. Los separaban los 1000 km y unos cuantos más, pero ahora sabía perfectamente, que lograría salvarlos para llegar a destino, un destino que no entendía pero que había aprendido a reconocer como el nuevo pilar de su existir,
Buscaría en el camino, la forma de hacérselo saber.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 30 de octubre de 2017

PEDIDO

A tu amparo dulce luna,
dejaré hoy mi mejor sueño,
que me soñará cual ninguna,
sin dolor, prisa ni empeño.

Bajo esa luz blanquecina,
sé muy bien que ella no duerme,
pues sabe que se avecina,
un largo tiempo de no verme.

Quieras tú nívea princesa,
que hasta mareas gobierna,
susurrarle que su belleza,
es mi escudera más tierna.

Puedas tú alba señora,
refugio de enamorados,
decirle que en la aurora,
sus ojos me han despertado.

Mereces astro de negrura,
de plegarias tan mensajera,
llevar calma a su cordura,
pues es su voz mi compañera.

Debes ave del infinito,
en cada ronda del planeta,
sanar su corazón contrito,
va su alma en mi maleta.

Alumbrarás ella lo sabe,
la fiesta en el reencuentro,
de alegría que no cabe,
ni de órbita en su centro.

Hasta entonces luna nuestra,
nuestro sueño te confiamos,
sea tu brillo blanca muestra,
del esplendor que anhelamos.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 31 de octubre de 2017

CIERRE

Cuando,

el último micrófono calló,
la última cámara se cegó,
el último aplauso terminó,

Cuando se fue

el libro último,
el amigo último,
el anfitrión último.

Cuando me quedé,

sin firmas que estampar,
sin dorsos que abrazar,
sin mejillas que besar.

Cuando me vi,

tan solo y tan lejos,
tan callado y viejo,
en desnundo espejo.

Pensé en tí,

puramente en tí,
solamente en tí,
como siempre en tí,

Y descubrí,

que estabas ahi,
sintiendo lo que vi,
como siempre en mí.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 14 de noviembre de 2017

TREGUA

Un día,
que llega de improviso,
la vida se pone fea.

Todo cuesta un poco más,
ante las derrotas sabes,
que nunca tendrás revancha.

Los padres no están,
los amigos se mueren,
y vives entre médicos.

Los sueños son imposibles,
los amores ridículos,
las esperanzas fungibles.

Place dormir más que vivir,
descansar más que andar,
sobrevivir más que soñar.

Se marchan los hijos,
tu amor tornó costumbre,
y las fechas compromisos.

Pero entre esos días,
concierto gris de rutina,
llega el que no sabías.

Que todo nuevo haría,
pleno de amor vestido,
con ropas de alegría.

Y tú eterno lo quieres,
mas solo tregua sería,
pues sostenerlo no puedes

Enseguida anochece,
viejo gris que te envuelve,
con la angustia que crece.

Que te dice que es tarde,
que ha pasado la vida,
que el abismo se abre.

Solo consuelo te mientes,
por no negar lo vivido,
ni la rabia que hoy sientes.

Que sin haber existido,
esa tregua tan doliente,
cuyo fin te ha herido.
.
No te habrían mirado,
con fulgor apasionado,
sus ojos enamorados

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 15 de noviembre de 2017

TUYO

a Guiomar

Aunque no quieras,
aunque no quiera,
aunque no puedas,
aunque no pueda,
aunque no debas,
aunque no deba,
aunque no creas,
aunque no crea,
aunque no sepas,
aunque no sepa,
aunque no cuentes,
aunque no cuente,
aunque no pienses,
aunque no piense,
aunque no sueñes,
aunque no sueñe,

y todavía,

aunque maldigas,
aunque maldiga,
aunque reniegues,
aunque reniegue,
aunque olvides,
aunque olvide,
aunque combatas,
aunque combata,
aunque me odies,
aunque te odie,
aunque me huyas,
aunque te huya,
aunque me temas,
aunque te tema,
aunque te calles,
aunque me calle,

yo soy ya tuyo,
y de nadie más.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 30 de diciembre de 2017

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Published in: on enero 5, 2018 at 1:13 am  Dejar un comentario  

ALBA DE INVIERNO

 

 

ALBA DE INVIERNO

Llegó de la peor manera y encontró enfermo al poeta que cayó a mediados de junio bajo el peso del éxito y la tristeza. Tibio y muy lluvioso favoreció el encierro, vivido con una salud frágil e interminables ríspidos temas que parecieron converger para consumar su destructiva obra. Fueron atendidos con paciencia y lentitud, hasta que el físico permitió la huida al lugar en el mundo del poeta donde reponer su alma de la única manera que sabe: escribiendo. Los compromisos se cumplieron en el helado clima costero y al correr de la pluma algunas puertas se entreabrieron. Un precipitado regreso y dos meses febriles no obstaron a la fantasía crecer, volar e imaginar soles donde solo nieblas había. Y ese invierno tan mal comenzado, a favor de una nueva huida al personal faro costero, acabó concluyendo en otros compromisos, nuevos proyectos y un alba inesperada. Un alba de alma cansada del gris que supo descubrirse aun apta al ensueño.

LLEGAR

Diluviaba al salir,
diluvió al llegar,
el sol esquivo,…
apareció al caer,
preso por la noche,
en líquidos campos,
encontré mi destino,
pasado de agua,
con rotas avenidas,
con calles anegadas,
sin nadie por ahí,
por viento sacudido,
de frío aterido,
mi equipaje bajé.

Todo se olvida,
nada ya importa,
una vez más,
a mi lugar llegué.

Y de soledad perruna,
con pluma grávida,
me espera un tiempo,
para soñar y crear.
ausente del mundo,
del carnaval jocundo,
en silencio ancestral,
la voz del poeta,
callarme a escuchar.

Enrique Momigliano.
San Clemente, 15 de julio de 2017

 

INVIERNO

¿Te acordás?
aquella tarde gris,
de llovizna y frío,
de calles desiertas,
y pocos apurados,
cuando la mente,
inquieta y loca,
y las palabras,
ausentes, esquivas,
te empujaron,
casi obligaron,
a salir y caminar,
buscando ¿qué?,
¿alguien? ¿a vos?
Y anduviste,
¡vaya si anduviste!,
mojado, callado,
de lágrima fácil,
y corazón blando,
hasta que el alma,
te pidió un trago,
para repechar,
las piernas flojas,
la panza un nudo,
y ese miedo viejo,
a morirte justo ahí.
Todo cerrado,
domingo, claro,
casi de noche,
surgió un rumor,
se hicieron notas,
de bandoneón,
que te llamaron,
casi por tu nombre,
mejor, por tu sentir.
Después la luz,
el vidrio empañado,
del bajo bodegón.
de pocas mesas,
borrachos tres,
y tras la barra,
un gordo infame,
que te fichó.
En un rincón,
tocando él,
esta canción,
por la propina,
para comer,
y dormir triste,
en la estación.
¡Vamos che,
no digas que no!,
si reviviste,
con sus acordes,
pues ya eran dos.
Acordate viejo,
en esta tarde de sol,
largá ese verso,
que no te sale,
tomá el abrigo,
y caminemos,
que hace frío,
como ese día,
hasta algún bar,
quizás te espere,
si aún vive,
el genio aquél,
y lloran juntos,
dos otra vez,
por lo que no fue.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 17 de julio de 2017

 

AMOR PROHIBIDO

Se huelen,
se piensan,
se intuyen,
se asustan
y huyen.

Se buscan,
se sienten,
se escuchan,
se esconden,
y huyen.

Se niegan,
se olvidan,
se tachan,
se quieren,
y vuelven.

Se odian,
se hieren,
se ofenden,
se aman,
y vuelven.

Amantes,
prohibidos,
delirantes,
vencidos,
constantes.

Amantes,
secretos,
ardientes,
discretos,
valientes.

Que saben,
olvidarse,
no pueden,
y amarse,
no deben.

Que viven,
para siempre,
en el otro,
y por siempre,
por el otro.

Que mueren,
algún día,
sin tenerse,
ni alegría,
de verse.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 23 de julio de 2017

 

MODOS

Usted sabe,
que yo preferiría,
amarla de otro modo….

Un modo,
¿cómo decirlo?,
más amable,
más confortable,
más manejable,
más tolerable,
más disimulable,
más acarreable,
más invisible,
más silenciable.

Porque,
este modo,
en el que yo la amo

Es un modo,
muy insoportable,
muy indisimulable,
muy inflamable,
muy audible,
muy visible,
muy olfateable,
muy previsible,
muy detectable.

Quisiera,
que mis ojos,
no delataran,
que mi corazón,
no galope,
que mis piernas,
no temblaran,
que mi aliento,
no escape,
cuando la veo.

Sería mejor,
que mi glotis,
no se cerrara,
para evitar,
decir
que la amo,

Podríamos,
llevar adelante,
una bella amistad,
un sano compañerismo,
una vital sociedad,
un feliz inegoismo.

Pero Usted,
también sabe,
que yo se que sabe,
que la amo así.

De un modo,
imposible,
inevitable,
irreprimible,
insufrible,
inacallable,
interminable,
insoportable,
indisimulable.

Usted sabe,
que estamos en problemas,
pues cualquier día de éstos,
mi amor me va a poder,
y se lo voy a confesar,
llorando y temblando,
inútilmente,
pues Usted,
Usted ya lo sabe.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 25 de julio de 2017

SIN DIARIO

El viejo escritor cerró la libreta que usaba como diario de viajes. Era una costumbre que le había quedado desde aquél rally iniciático a la Patagonia, unos 34 años atrás. Antes de partir de cada lugar y antes de hacer sus valijas, anotaba algunas frases, hechos significativos, objetivos logrados, gente conocida. De allí surgiría el material en muchos casos para sus libros de viajes. Si no había libro, dichas anotaciones le servían para ordenar sus recuerdos. Viajaba mucho, por lo general, en soledad, era su forma de disfrutarlos mejor y de inspirarse aún más. Suele ser molesto negociar destinos y contemplar belleza al mismo tiempo. Los años cobraron su precio y ya no viajaba tanto ni tan lejos, muchos de esos viajes tenían un mismo destino, pero sin embargo no había nunca dos iguales. Por ello, la costumbre perduraba. Este viaje no había sido ni por asomo tan agotador como el anterior, ni de emociones tan intensas, pero había tenido lo suyo. Algunas cosas había logrado y otras resultaron imposibles. El descanso le había sido esquivo, sus problemas en su lugar de residencia habitual, esta vez lo habían seguido y hasta habían estallado en diversas maneras, hecho que le había restado tiempo requerido para focalizarse en asuntos pendientes e importantes, que siempre prefería analizarlos a la vera del mar. Se sentía feliz por haber dado término a dos notas que debía hacía un tiempo y miserable por no haberle encontrado la vuelta a un ensayo muy profundo que había comenzado y abandonado una decena de veces. Algunas nuevas puertas para escudriñar en futuros viajes se habían abierto y otras permanecían tan cerradas como la última vez que sus huesos habían dado por allí. Proyectos literarios se habían inaugurado y hasta algún otro de otra índole, también había sido dado a luz. Sin embargo, nada de lo anterior había merecido anotación alguna en su libreta. En ese instante de balance de su estadía apreció que este viaje había sido tan importante como único, pero esa importancia no radicaba en asuntos exteriores sino en atisbos de su interioridad. Y sobre ella solo tenía eso: atisbos, y nada más. Le aguardaba una tarea detectivesca de seguir pistas, de sortear escollos, de barrer mentiras bien construidas para sí mismo, de palpar nuevas realidades, a los fines de obtener alguna conclusión valedera, es decir, operable. Tenía, claro, sospechas de los hechos y personas, disparadores de las nuevas sendas. Pero nada de eso podía ni debía ser puesto en palabras. En primer lugar porque no existían aquellas que pudieran hacerle justicia a la profundidad de lo vivido, en segundo término porque nadie que leyera por azar su intento de expresión podría entenderlo y finalmente porque él, al menos por el momento, tampoco lo entendía. Esta vez, el viaje, se había quedado sin diario.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 27 de julio de 2017

VIDA

Vida, me preguntas qué es la vida,
pregunta tantas veces formulada,
y tantas con mentiras respondida,
acabando por fin por ser negada.

Esta vida, lejos de ti mi vida,
se parece a niebla tan cerrada,
que en esta edad anochecida,
me deja sintiendo y viendo nada.

Pues vida, solo tú eres la vida,
el resto es muerte preanunciada,
caminar con alma adormecida,
con corazón sepulto en helada.

Vida, sabes cuan pobre fue mi vida,
sola, por tu vida abandonada,
convertida sin que yo lo decida,
en suceder mientras en ti pensaba.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 29 de julio de 2017

 

ANHELO

Ojalá que no acabe,
esta bendita locura,
ojalá que no cese,
tanta extraña ternura,

Ojalá que no muera,
este sueño infantil,
ojalá que no quiera,
apagarse en abril.

Ojalá que esperes,
ojalá que extrañes,
ojalá que desees,
de cabeza a los pies.

Ojalá que yo siga,
amando tu encanto,
ojalá que prosiga,
ensoñándote tanto.

Ojalá que podamos,
en esquina cualquiera,
algún día que vamos,
sin saberlo siquiera.

A olvidarnos todo,
a cegarnos de amor,
a ensuciarnos de lodo,
y pintarnos en color.

Ojalá arriesguemos,
por un instante de luz,
orates desechemos,
nuestra vida en la cruz.
-.
Ojalá cuando libres,
que siempre junto a mi,
feliz en viento vibres,
mientras te quiero a tí.

Y si es solo un anhelo,
que el tiempo frustrará,
es para mi el cielo,
que mi vivir salvará.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2017

 

HERIDOS

Amo a los heridos que han vencido,
los dolores más arteros de la vida,
sin caer se han visto fortalecidos,
con deseos de salvar a quien lo pida.

Nunca quise cómodos reblandecidos,
quejosos de su herida fantasiosa,
impotentes, ineptos y engreídos,
jueces desde su poltrona espaciosa.

Me sumo a los que muerden sus lágrimas,
mientras lamen en soledad sus heridas,
pues son ellos los reyes de las ánimas

Los veo ir por el mundo delirantes,
repartiendo su amor tan convencidos,
que Dios ríe con cada gesto amante.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 8 de septiembre de 2017

 

ORACIÓN


Que así cual blanda playa,
recibe a la ola en calma,
serenes a quienes vienen,…
a refugiarse en tu alma.

Que así cual el vasto mar,
refleja la luz y el calor,
devuelvas tú multiplicado,
cada bello gesto de amor.

Que así cual azul cielo,
abraza a quien lo puede ver,
recibas en tus fuertes brazos,
a los cansados de padecer.

Que así cual hermano sol,
brilla siempre sin distinguir,
alumbres la senda oscura,
sin que te detenga tu sufrir.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 13 de septiembre de 2017

HERENCIA

Habrá siempre un tiempo,
en que todo acaba,
hasta un gran portento,…
era y ya no estaba.-

El rey de vida y luz,
se rinde al ocaso,
hasta Dios tuvo su cruz,
rindió su santo brazo.

Y tú pequeño hombre,
de inseguro paso,
entregarás tu nombre,
al mármol del fracaso.

Mas portarás contigo,
fruto de tus acciones,
será luz o castigo,
ausente de perdones.

Enmienda hoy tu senda,
cuida de tu estela,
será de hijos peso,
o su más grácil vela.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 18 de septiembre de 2017

VANO

Tras los pasos de inmortales,
a la caza de su esencia,
opaca arreglos florales,
con su poética presencia.

¿Podrán los restos del poeta,
vibrar amor en lo oscuro?
¿Serán heridos por saeta,
del mirar de ojos tan puros?

¿O querrá hoy su mano tiesa,
apasionada ya en vano,
desmentirme con la proeza,
de verso dar en bella mano?

No lo sé pero aseguro,
que al amor de escritores,
no hay fosa ni mármol duro,
que apacigüe sus ardores.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 16 de septiembre de 2017

MENSAJE

Hermana y dolida humanidad,
te suplico que escuches mi ruego,
no pretendo que sea la verdad,
es tan solo el grano que siego.

Muchos fueron los días vividos,
y no he estado a la altura de ellos,
fueron regalos mal recibidos,
es mi culpa si no fueron bellos.

No compartí mi pan con alguno,
no calmé el dolor de mi hermano,
nunca di cobijo a ninguno,
negué al sufriente mi mano.

No le temo al posible juicio,
sabré afrontar lo que he merecido,
más mucho me duele el perjuicio,
de tanto inútil tiempo perdido.

Pude ser feliz y no supe,
mostrar aquello que sentía,
escondí tras montes de lodo,
la maravilla que es la vida.

Por ello Humanidad tan mía,
que te puedas en otro reflejar,
que solo la PAZ, sea tu guía,
que nunca te niegues a amar.

Enrique Momigliano
San Clemente del Tuyú, 16 de septiembre de 2017

ALBA

Sonríes, tú sonríes,
para mi amanece,
el mundo en que vives,
mi sombra desvanece.

Me hablas, tú me hablas,
para mí el silencio,
música que exhalas,
mi dolor en descenso

Me miras, tú me miras,
para mi el abismo,
tu alma en pupilas,
y ya no soy el mismo.

Si yo miro tus manos,
me prendo a tus gestos,
que mienten ser humanos,
son de ángeles nuestros.

Preso de tu cabello,
pliegue de tu vestido,
contemplo sin resuello,
quien pude haber sido.

Y que soy sin embargo,
por el breve instante,
que un tiempo amargo,
te situara delante.

De ida el camino,
tan largo y sinuoso,
repechando destino,
por segundos gozoso.

Me sirvió lo sufrido,
a tu puerta dejado,
pues ha amanecido,
al haberte encontrado.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 21 de septiembre de 2017

Published in: on septiembre 25, 2017 at 2:28 am  Dejar un comentario  

9 de JULIO

 

9 DE JULIO

En una casa,
bien tucumana,
que se engalana,
¡Nació mi Patria!

Con una guerra,
audaz hazaña,
sanmartiniana,
¡Creció mi Patria!

Tras anarquía,
internos frentes,
constituyente,
¡Surgió mi Patria!

Por inmigrantes,
pobres hambrientos,
de paz sedientos,
¡Vivió mi Patria!

Cruz y espada,
a sangre y fuego,
sin mirar ruego,
¡Forjó mi Patria!

Lejos la guerra,
siendo refugio,
sin subterfugio,
¡Pobló mi Patria!

Y fue comida,
alivio claro,
de dolor malo,
¡Mi buena Patria!

Roja agresión,
en plomos años,
de tristes daños,
¡Venció mi Patria!

En las Malvinas,
fieros guerreros,
mundo entero,
¡Honró mi Patria!

Si jamás temes,
si trabajamos,
nos hermanamos,
¡Tendremos Patria!

Por eso quiero,
sagrado día,
gritar contigo,
¡Viva mi Patria!

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 9 de julio de 2017

En todos los rincones de la Patria, hoy se entonará el Himno Nacional Argentino, hagamos que también suene allí donde debiera, en la tierra que custodian nuestros HÉROES, donde lo cantaron el 25 de Mayo de 1982 y donde un día volverá a sonar.

 

Published in: on julio 9, 2017 at 3:54 pm  Dejar un comentario  

POESÍA OTOÑAL

POESÍA OTOÑAL

Tras el verano ausente, llegó el otoño, agitado, lluvioso y  ventoso, pero más frío que lo habitual. Y el poeta transitó el desierto, en un día a día doliente y difícil, en una noche a noche gélida y angustiante. Solo Dios sabe el esfuerzo que hizo para concentrarse en su inevitable labor, para ser coherente, para responder al compromiso asumido. Lo vivió todo tras un gris, con una distancia que le dio más de una vez la sensación de que todo lo bueno que sucedía le sucedía a otro, no a él que seguía sumido en la tristeza. Con cada hoja, su alma cayó, así como las ramas se desnudaron sus versos y por vez primera la belleza del otoño no lo conmovió más que para atisbar en ella su carácter de antesala del crudo invierno que golpea a la puerta. Comprobó a disgusto que los ojos del desamor ven distinto, aun los sitios más amados.

 

LECCIÓN

“En el pecado está el castigo”,
resonaron voces graves, frías,
“¡aléjate de ella de mi amigo!,
te está perdiendo, lo sabías”.

“¿Cómo dejarla amándola así?,
si ella es la luz de mis días,
si jamás me quisieron así,
¡imposible!, dejarla no me pidas”.

Fue allí que el desgarro comenzó,
el infierno entornó su dura puerta,
mi alma en la duda abrevó,
fue y vino amando casi muerta.

Abrumada siempre de culpa mortal,
extraviado insomnio de confusión,
tras mucho dolor reveló al final,
que en pecado estaba la lección.

El amor repartido no es amor,
sabrá el corazón poder elegir,
y lo hará desgarrado de dolor,
con quien desea vivir hasta morir.

Buenos Aires, 20 de marzo de 2017

AMBIVALENTE

Así como el otoño,
se reviste de belleza,
mas vuelve cada retoño,
en rama que se despieza.

Y parece tan vibrante,
cuando es fúnebre marcha,
apenas es un instante,
que cubrirá la escarcha.

¿Será tu mejor momento,
el anterior al postrero?
¿Deberá ser testamento,
tu fugaz brillo primero?

Quizás sea el comienzo,
de un paisaje sin prisa,
cuando debajo del lienzo,
esboces una sonrisa.

Buenos Aires, 21 de marzo de 2017

EQUILIBRIO

Y un día la soledad me pesó,
el silencio dejó de ser inspirador,
hasta la cama ancha se agrandó,
y el comer solo fue agotador.

Pudieron ser los años traidores,
quizás ciertos achaques repentinos,
algunos olvidos aterradores,
cierta mayor adicción a los vinos.

Unos molestos vicios insistentes,
remoloneo diario en la cama,
un sesteo largo y resistente,
una creciente y cruda desgana.

Ese autismo que todo ignora,
indiferencia que todo soporta,
el callar ceñudo a toda hora,
y todo encuentro que se aborta.

El domingo entre cuatro paredes,
el temer la noche por peligrosa,
evitar a los amigos adrede,
omitir toda fiesta insidiosa.

Cocinar insultando al destino,
y barrer maldiciendo a la vida,
comprar poco, gastar con desatino,
luce la casa vetusta, vencida.

Vestirse siempre igual y de viejo,
con calzados que eluden el brillo,
y salir sin mirarse al espejo,
por trapos que ignoran el cepillo.

La melena que al peine extraña,
y una barba que clama barbero,
barata colonia si no se baña,
volver presuroso al agujero.

Esa demora en llegar al lecho,
por evitar compañía de hielo,
y cruzar las manos sobre el pecho,
por simular un abrazo del cielo.

Si no alcanza el sostén perruno,
si todos los libros pierden la magia,
si el deseo es ver a ninguno,
si el timbre horas grises presagia,

si familia es un grupo de gente,
si amigos un grupo de abuso,
si algunos ya me piensan demente,
si a todos de algo yo acuso.

Concluiré que estoy en la trampa,
que elegida soledad tendiera,
y deberé destruir cada grampa,
de telaraña que ella tejiera.

Mas sin caer en error repetido,
tan habitual en la gente corriente,
que por temor a perder el sentido,
se junta con el primer pretendiente.

Que si continua no hay una buena,
es mejor de a ratos compañía,
saber vencer el canto de sirena,
que busca atrapar todos tus días

Pues aun conservo mi mejor sueño,
que con faldas exista en la senda,
la solitaria poeta sin dueño,
que las cadenas no compre ni venda.

Buenos Aires, 4 de mayo de 2017

SOLITARIA

Tu ausencia en otoño duele más,
y el frío hiere más en solitario,
sueño corto, noche larga quizás,
que hace de las penas inventario.

La explosión de triste belleza,
que en copos de ocre me envuelve,
cual árbol desnuda mi pobreza,
ante el crudo invierno que vuelve

Gélidos meses de oscuro sino,
de una vida que pierde sentido,
por vagar en los días sin camino.

Un sol de hielo que se esconde,
y esta maldita lluvia que moja,
mi amor al que ninguno responde

Buenos Aires, 21 de mayo de 2017

LUZ

Cuando el día más largo y oscuro,
bajo un cielo negro amenazante,
preámbulo de un temporal seguro,
me envuelve en su hastío pesante.

Y cuento las horas que aún me restan,
para ver finalizada mi jornada,
y siento las angustias que se aprestan,
para atenazar mi vida cercada.

Surge entre las nubes inesperado,
un claro rayo de sol que me bendice,
restaurando mi corazón aliviado.

Inequívoco, cierto, apresurado,
llega a mi y en su silencio dice,
que sin quererlo yo en tí he pensado.

Buenos Aires, 23 de mayo de 2017

LA DANZA

¡Danza!
Que tus pies descalzos vuelen,
que tus manos el aire dibujen,
que tus brazos círculos tracen.

¡Danza fuera de mi!
Que me pierda en tu figura,
que me enamore tu salto,
que se lleven mis ojos tu cintura.

¡Danza libre para todos!
Que todos a mi reina admiren
que el mundo muera de aplauso,
que mi gloria los dioses envidien.

¡Más no dances en mi mente!
Que no quiero perderte pensando,
que no quiero pensarte amando,
que no puedo amarte celando.

¡Más no dances en mi sueño!
Que la noche deviene locura,
que en el sueño no puedo besarte,
que el sueño siempre poco dura.

Y si danzas en mi espíritu,
al que solo tú perteneces,
sabrás de ese baile eterno,
que solo el Amor merece.

San Clemente del Tuyú, 28 de mayo de 2017

HUIDA

Podrá parecer gigante,
podrá parecer helada,
podrá parecer distante,
en su altura escarpada.

Mas tras disfraz artero,
falso, frío, conveniente,
en el deshielo primero,
volverá mi alma ardiente.

Que por tu amor resiste,
de la distancia el dolor,
y que terca aún insiste,
en derrotar a tu pudor.

Pues descree de tu huida,
en miedo solo sustentada,
al saberte ya vencida,
y al amor entregada.

San Clemente del Tuyú, 28 de mayo de 2017

SIN TI

Ni una esquina es la misma,
no hay rincón que parezca igual,
porque toda calle me abisma,
en doliente tristeza sin final.

Donde ayer veía simpleza,
soporto apenas vulgaridad,
la que ayer fue llana franqueza,
es hoy bárbara marginalidad.

Y esa bendita extensa playa,
formada en su vaivén por el mar,
desierto en el que no se halla,
mi trémulo incierto caminar.

Ya no me saludan las estrellas,
el paso del sol simulo no ver,
las lunas ayer todas tan bellas,
silentes intrusas pretenden ser.

Sin embargo nada ha cambiado,
son solo mis ojos que otros son,
tras velo de dolor han mirado,
sin causar eco en mi corazón.

Frío de alma insoportable,
este terco insomnio tan feroz,
concierto de talantes mudables,
vacío verso de cantor sin voz.

Esta vez alivio será el partir,
pues nada dejo ni he de llevar,
volver será tan solo un decir,
el sitio uno más a olvidar.

Eras tú quien le daba sentido,
lo hacías lucir de esplendor,
venía yo sin saber traído,
por tu único sincero amor.

San Clemente del Tuyú, 2 de junio de 2017

 

 

 

Published in: on junio 8, 2017 at 1:44 am  Dejar un comentario  

EL BUQUE

 

EL BUQUE

A los 323 centinelas del ARA Gral. Belgrano

En las tabernas de los puertos de los mares del sur,

los canosos viejos marinos con arrugas de sal,

cuentan una historia de coraje desbordado,

por amor a una bandera que lleva en su faz,

el sol, el blanco de la niebla y el azul del mar.

De Bahía Blanca zarparon aquellos valientes,

tantos como mil noventa y tres supieron contar,

en un veterano imponente acorazado,

los guía Bonzo capitán seguro y sonriente,

quien solo viviría para la gesta relatar.

El irse a pique antes que rendir el pabellón,

debajo del puente reluce como profecía,

a fines de abril en Ushuaia alistado,

presto a zarpar al encuentro de flota de Albión,

agresora de nuestra insular soberanía

Bouchard y Piedrabuena son escoltas del coloso,

Gurruchaga el aviso que resta en reserva,

Rosales es el buque de combustible cargado,

por ruta distinta el portaviones va presuroso,

en pinza de ataque al enemigo que observa.

Son chilenos aviones que ubicación informan,

interrumpen la carga del combustible que baña,

obligando a lavar cubierta acorazada,

mientras sumergidos piratas muy raudos navegan,

hacia el viejo buque revestido de hazaña.

Es que no cuenta con las armas antisubmarinas,

que resistir al nuclear asesino permitan,

sabedor de otras guerras, en ellas equipado,

ignora la silente persecución peregrina,

son ojos de los escoltas quienes se necesitan.

En alerta rojo durante el curso nocturno,

de un ataque abortado por falta de viento,

que impide el despegue de aviones armados,

alentadoras noticias tuercen el rumbo diurno,

proa a la base trae tregua al pensamiento.

Ya termina en un gris de silencio esa tarde,

y el mar al oscuro preanuncia la tormenta,

por el flanco de babor ahora desguarnecido,

viaja raudo y sumergido el tubo que arde,

a las cuatro hace blanco y la muerte presenta.

El compañero quince metros de proa arranca,

el mar se apresura a inundar al crucero,

huyen los escoltas por tercer tiro atacados,

y escora el buque en silencio que espanta,

humeante y oscuro es laberinto artero.

En una hora enseñará al cielo su quilla,

se irá hacia el fondo con carga tan preciosa,

de bravos marinos vueltos héroes consumados,

cuya muerte jamás será derrota que humilla,

sino excelsa ofrenda a su Patria gloriosa.

Un reguero de balsas lo observa conmovido,

y el ¡VIVA LA PATRIA! al océano desafía,

pese al desamparo en temporal desatado,

por más de cien kilómetros por el viento barridos,

azotados por las olas que los baten a porfía.

Casi al filo de la noche del día que sigue,

con heridos a cuesta y de frío ateridos,

por fiero coraje de sus camaradas alados,

hasta agotar combustible el vuelo prosigue,

el avión que al buscarlos no se dio por vencido.

Sus escoltas y el aviso al rescate llegan,

desafiando tormenta, noche y al enemigo,

del océano los alzan marinos extenuados,

un abrazo, un plato, una frazada allegan,

restañando el naufragio con amante abrigo.

El Belgrano, ayer Fénix ahora es historia,

narrarán su memoria sus marinos rescatados,

del buque afortunado sin pabellón rendido,

que se hundió en mar helado con carga de gloria,

de trescientos veintitrés patriotas abnegados.

.

Dicen los taberneros que en noches muy oscuras,

de mar calmo y sin niebla ellos logran atisbar,

un crucero imponente todo iluminado,

con marinos formados en cubierta de altura,

y pabellón argentino que no cesa de flamear.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 23 de abril de 2017

REGRESO

REGRESO

Y cuando me sentí vulnerable,

volví a buscarte tan carente,

por vieja senda inexorable,

sin pasado, honor ni presente.

Necesité de tu presencia,

de tu mirada tan lejana,

de tu amor desde la ausencia,

abrazando mi vanidad vana.

Con tu cercanía fue que pude,

arrinconar todos mis terrores,

con tu amor en mi fue que supe,

enmendar a todos mis errores.

Cerré mis ojos en cada noche,

y vi los tuyos en los míos,

olvidé en sueños los reproches,

espanté de mi alma los fríos.

Pleno del coraje que me diste,

caminé camino de victoria,

y si tú ni siquiera lo supiste,

mi triunfo es solo tu historia.

Que brilla en mi alma en luto,

Que anhela un día ser mía,

Que alumbra mi rostro enjuto,

Que es mi única alegría.

El aplauso nada me importa,

ni logra inmutarme la fama,

pues sigue mi vida tan absorta,

por la tuya cuando la reclama.

Vive por el día en que no cree,

que corras a ella ilusionada,

espera por el día que no ve,

que la abraces enamorada.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 8 de abril de 2017

Published in: on abril 9, 2017 at 12:16 am  Dejar un comentario  

EL AUSENTE VERANO

EL AUSENTE VERANO

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen

SI- Rudyard Kipling 1895

Amado Nervo agradecía el ensueño, César Vallejo amo a una mujer por él creada, Antonio Machado escribió sus mejores poesías para alguien inalcanzable, Petrarca amó a Laura quien nadie supo quien fue. Y yo que no soy nadie, tuve el privilegio de ser por ti amado y es a ti a quien escribí mis mejores versos, únicos e irrepetibles porque pude hacerlo mientras soñé contigo.

La capacidad de soñar, despierto, dormido, escribiendo o como sea, es inherente a la naturaleza del poeta. En general y ratificado por Darío Grandinetti en El lado oscuro del corazón 2, poeta es aquél que no se conforma con la realidad que vive, que no le alcanza y que no encuentra mejor salida que inventarse una. Esa construcción imaginaria suele ser tan perfecta, tan ideal, tan hermosa y seductora que resulta inevitable para su arquitecto preferirla a la real cotidianeidad, la que lo molesta porque lo distrae y a la cual intenta por todos los medios, brindarle la atención mínima e indispensable para poder volver cuanto antes a su mundo onírico.

El problema, el desgarro, el drama, la tragedia del poeta ocurre si intenta que su pobre realidad encaje en su sueño, o que éste baje al plano real. La imposibilidad sobreviniente lo amarga, lo devasta, lo deprime y en casos patológicos, llega a ser el duende detrás del suicidio.

Para sobrevivir, el poeta debe, a veces, antes que lo mate, asesinar su sueño.

Quien piense que ello es sencillo es porque nunca logró soñar con la fuerza y el detalle con que lo hace un poeta. El poeta habrá vivido en, desde y para su sueño. Habrá escrito en y desde él. Se habrá identificado una y mil veces con dicho sueño. Por ende matarlo será como matarse un poco.

Tal es la tarea a la que debí abocarme algunos meses atrás. Finalmente y tras unos intentos dubitativos y consecuentemente fracasados, lo logré. Y coseché los frutos de mi crimen, los regalos de la pura y dura realidad que me aguardaban.

Nació el silencio, pero no un silencio creativo, contemplativo, introspectivo sino uno sordo, desolado, frío y aterrador. Llegó el hastío, pero no el que precede a una catarata de letras sino uno interminable, constante y persistente. Y me abrazó la soledad, pero no la elegida para crear sino una de alma, eterna, gélida y mortuoria.

Estoy seguro que la salida del duelo de mi sueño, ese que te alejó de mi, a ti, que quizás jamás estuviste cerca, por lo menos tanto como yo te sentí, será más temprano que tarde, el de volver a soñar. Capacidad ésta que me aguarda, cuando finalice el cruce del desierto en que me hallo.

Así, desértico fue este verano, el que se desliza cada día a su final. Por eso para mi fue un verano ausente porque casi no pude conectar con él. Y cada vez que me forcé a sentarme frente a la hoja en blanco, surgieron poemas distintos, solitarios, dolidos que hablan de un sueño que ya no es. Aunque de a ratos, te siga extrañando.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 17 de marzo de 2017

TEATRO

Son días de tiempo más lento,

sobre escenarios vacíos,

ante más vacíos asientos,

en este teatro tan mío.

De sordos y tardos sonidos,

tras tantas  luces apagadas,

de fantasmas aparecidos,

en mis nostalgias evocadas.

Y no me queda maquillaje,

ni vestuario en que ocultar,

mi triste, pobre equipaje.

Solo me queda mi pluma,

esperando en hoja blanca,

que de ellas, sueñe con una.

Buenos Aires, 16 de diciembre de 2016

-:-

TIEMPOS

Fue oscuro, lo admito,

fue prohibido, admito,

fue secreto, lo admito,

fue extraño, lo admito.

Mas fue hermoso, lo creo,

mas fue necesario, creo,

mas fue divino, lo creo,

mas fue salvador, lo creo.

Yo soy otro después de él,

y tú otra después de él,

nada será igual tras él,

nada será nuevo sin él.

Fue, ¿será cierto que él fue?,

¿no será que él aún es,

silenciado tras lo que es,

niega a aceptar que fue?.

En algún lugar aún es,

quizás en ti aún sea,

quizás en mi aún sea,

más real que lo que es.

Quizás un día sabremos,

verdad que hoy no sabemos,

y allí ambos podremos,

ser lo que hoy no podemos.

San Clemente del Tuyú, 13 de enero de 2017

-:-

MEDIA LUNA

Media luna toda mía,

que tornas de plata el mar,

¿recuerdas cuando traías,

en ese brillo su mirar?

Media luna toda suya,

que vuelas en negro cielo,

¿recuerdas cuando llevabas,

en tus alas mi anhelo?

Hoy desde el mismo punto,

se bifurcan dos caminos,

el uno hasta su seno,

otro hasta mi destino.

Aunque en tu luz unidos,

de cruel nostalgia presos,

en divergentes caminos,

se durmieron nuestros besos.

Y llorando la escena,

del amor en orfandad,

decidiste luna nuestra,

tornar oscura tu mitad.

San Clemente del Tuyú, 19 de febrero de 2017

-:-

CYRANO

Sucedió una tarde en un viejo bar,

mi soledad de lápiz, hojas y vino,

un desesperado quiso perturbar,

con su relato de un triste destino.

Sin pedir permiso llegó a mi mesa,

por su desaliño percibí dolor,

por su mirada plena de tristeza,

supe que el motivo era un amor.

“Poeta” me dijo con amarga voz,

“tú que todo lo puedes con palabras,

hazme un hechizo, se mi mago de Oz,

para que con ellas su alma abras.

Pues se me ha ido, sin ella moriré,

ella es mi vida, mi mejor pasión,

perdido en la noche seguir no podré,

si no vuelve y llena mi corazón.

Enséñame tu arte, yo aprenderé,

o dime unos versos para conmover,

si me haces poeta, yo escribiré,

palabras justas que la hagan volver”

Lo miré a los ojos con desazón,

sentí que su existencia ejecuté,

cuando sacudí mi testa sin emoción,

y a su ruego con firmeza me negué.

Se fue por esas calles desoladas,

a un previsible abrupto final,

y pesó sobre mi consciencia helada,

su cadáver flotando en el canal.

El pobre quiso que fuera su Cyrano,

que mintiese mis versos en su favor,

nunca supo ese infeliz humano,

que Cyrano escribía por su amor.

Que palabras sin sentir son hojarasca,

que jamás podrán ellas enamorar,

que arrendar al poeta jamás basta,

que para hacer poemas hay que amar.

San Clemente del Tuyú, 21 de febrero de 2017

-:-

PERDONABLE

Algunas veces amar es tan fuerte,

que hiere, molesta e interfiere,

en lugar de ser un golpe de suerte,

incluso pedir perdón se requiere.

Es cuando amar no es elegido,

es algo que simplemente sucede,

un amor así no es bienvenido,

pues asusta, irrumpe, agrede.

Será amor que negado no muera,

amor que ocultado se revele,

amor que olvidado se renueva,

amor que combatido se subleve.

Y será una carga muy pesada,

enfrentará cada quien con si mismo,

dudando entre gloria anhelada,

y el miedo al profundo abismo.

Traerá fuertes lecciones consigo,

desnudando hasta propia hechura,

si uno es un temor en abrigo,

o insensato pleno de bravura.

Un amor como él jamás te deja,

en igual sitio donde te hallara,

y en un instante tornará vieja,

la fe que hasta aquí te guiara.

Sin embargo ese tan terco amor,

será tu alhaja más apreciada,

en una vida que siempre es dolor,

aunque perdón pidas a tu amada.

Buenos Aires, 24 de febrero de 2017

-:-

ENSAYO

¡Oh dormir, soñar, morir!

¿será el dulce desmayo,

que nos priva de sentir,

del morir diario ensayo?

¿Podrá ser dulce soñar,

fugaz visión de tumba,

en lo eterno vagar,

cual alma en penumbra?

¿Y si fuera la vida,

abandono del cuerpo,

y vigilia vencida,

el real estar muerto?

Nada sabemos amigo,

sufrir, dudar, seguir,

en senda sin abrigo,

¡Oh dormir, soñar, morir!

Buenos Aires, 7 de marzo de 2017

-:-

DESDE

Desde el silencio inmenso que aturde,

cuando el amor decide abandonarte,

intento una vez más una simple rima,

prueba de mi fracaso en olvidarte.

Desde la soledad voraz que me rodea,

cuando el amor se convierte en recuerdo,

intento una vez más encontrar palabras,

que sepan decirte cuánto sin ti me pierdo.

Desde la tristeza honda que me embarga,

cuando el amor es un duende ajeno,

intento una vez más una llorada estrofa,

testigo de este desierto tan pleno.

Y desde el oscuro espacio me llega,

sin ser pasado ni fiel futura promesa,

cual consuelo que en mi pecho se asienta,

una luz de tu esencia vuelta belleza.

Resigno mi hoja y ella me abraza,

por un instante el sentir tiene sentido,

y vuelvo a saber sin un rastro de duda,

que tu remanso valió el haber vivido.

Entonces retomo mi senda a la muerte,

y me hundo solo en la noche añeja,

y grito de impotencia, dolor y rabia,

mientras contemplo a la luz que se aleja.

Buenos Aires, 10 de marzo de 2017

Published in: on marzo 18, 2017 at 1:19 am  Dejar un comentario  

TRÍO

Rafael Molini (Armada) Pablo Carballo (Fuerza Aérea) Juan José Gomez Centurión (Ejército), héroes de Malvinas

Rafael Molini (Armada) Pablo Carballo (Fuerza Aérea) Juan José Gomez Centurión (Ejército), héroes de Malvinas

 

TRÍO

Tiemblan cipayos y ladrones,

huye la antipatria espantada,

si se juntan bravos varones,

al ver su bandera amenazada.

“Pasarán solo sobre mi muerte,

pues por ella sé que doy la vida,

y aún el malvado más fuerte,

verá por mí su cerviz rendida”.

Lejano escarmiento pirata,

sabe que hablo duras verdades,

pues llevó en mortaja barata,

su picnic y otras veleidades.

Por ello esconden y recelan,

a héroes valientes argentinos,

los turbios profetas que saquean,

valores, dineros y destinos.

¡¡¡Mas no pasarán mientras existan,

probados corazones que se unan,

y bravos patriotas que los sigan !!!

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 25 de febrero de 2017

En el aniversario del natalicio del General José de San Martín, nada mejor que encontrar su espíritu libertador y su coraje sin par en tres veteranos probados en la guerra de Malvinas, cuya presencia entre nosotros tenemos la dicha de disfrutar.

 

Published in: on febrero 25, 2017 at 3:55 pm  Dejar un comentario  

SESENTA

sonrisa-coloniense

 

SESENTA

Seis décadas no solo son,
redondas seis veces diez,
o exactas diez veces seis,
son sesenta, ¡vaya montón!

Cuando de años hablamos,
siempre nos tienta esconder,
un par de ellos para poder,
aparentar que resucitamos.

Es mejor ir asumiendo,
los sesenta ya bien puestos,
y enfrentar bien dispuestos,
el mote que van poniendo.

¡Sexagenario! sin tapujos,
sin vergüenza ni prejuicio,
sin perder el sano juicio,
mucho menos el embrujo.

Son los segundos sesenta,
que conforman un minuto,
y sesenta los minutos,
que la hora siempre cuenta.

Fueron sesenta los años,
necesarios en tu destino,
para trazar el camino,
hasta este cumpleaños.

Estos amigos amantes,
que más viejos ya suspiran,
que más jóvenes conspiran,
son de hoy, ayer y antes.

Al poeta han pedido,
unos versos convenientes,
para hacerse presentes,
en tu festejo querido.

Y decirte con euforia,
¡Gracias querido amigo!
por convertir en abrigo,
sesenta años de historia.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 10 de septiembre de 2013

Published in: on enero 12, 2017 at 9:27 pm  Dejar un comentario  

ALGUIEN

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ALGUIEN

Detenido y alelado,

por el asombro invadido,

enfocando a mi pasado,

una verdad he bienvenido.

Tan difícil fue el camino,

y he caído tantas veces,

en feas trampas del destino,

quizás merecidas con creces.

Mas siempre he sobrevivido,

del abismo volví más fuerte,

nunca fui un arrepentido,

ni un detractor de mi suerte.

No han sido capacidades,

que me hubieron levantado,

sino que en profundidades,

por alguien siempre fui amado.

¡Alguien!

Alguien quizas jamás sabido,

que me ame bien en secreto,

o por alguien muy conocido,

un maestro en ser discreto.

Alguien que me lleva en sueño,

que suspira entre mis versos,

de quien jamás seré el dueño,

ni compartiré placeres tersos.

Si Dios fuera suena lejano,

mis ancestros ya se han ido,

es amor terco y humano,

la verdad que he bienvenido.

No se como me sostiene,

de alguna forma me levanta,

cual huracán él sobreviene,

y toda angustia espanta.

Si tú eres jamás lo digas,

la magia podría romperse,

tu amor que tanto abriga,

en un instante disolverse.

A ti que siempre en mi siento,

guía, amparo, senda, faro,

a mis espaldas firme viento,

en noche fea consuelo raro.

Mi corazón agradecido,

en letra torpe mal rimada,

a tu amor inmerecido,

debe su vida restaurada.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 27 de noviembre de 2016

 

 

Published in: on noviembre 27, 2016 at 4:59 pm  Dejar un comentario  

RECUERDO

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RECUERDO

¿Me recordarás?

En aquella nuestra mesa,

gozando la espera,

disfrutando tu llegada.

¿Me recordarás?

Escribiendo en soledad,

el poema del encuentro,

que mañana leerás.

¿Me recordarás?

En el café de siempre,

al llegar apurado,

por no hacerte esperar.

¿Me recordarás?

En aquél muelle soleado,

con la mirada infinita,

cobijado en tu amor.

¿Me recordarás?

Al poder llorar mi dolor,

solo por el amparo,

de tu tranquilo mirar.

¿Me recordarás?

Todo escucha y compasión,

atento a tu caminar,

descubrir, vivir y penar.

¿Me recordarás?

Sabio, cura, terco, loco,

quizás corto cuentista,

también poeta un poco.

¿Me recordarás?

En la música del verso,

en la letra de un canto,

en el silencio del llanto.

¿Me recordarás?

En la página del libro,

que es mío y tan tuyo,

que firmé sin creer.

¿Me recordarás?

En los sueños partidos,

violados, asesinados,

mas jamás abandonados.

¿Me recordarás?

En mi despedir tan triste,

del incierto reencuentro,

del mañana inasible.

¿Me recordarás?

En mi fe inquebrantable,

en esperanza absurda,

de la fuga imposible.

¿Me recordarás?

Como te recuerdo siempre,

cuando yo solo aspiro,

a ser en ti un recuerdo.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 26 de octubre de 2016

Published in: on octubre 27, 2016 at 12:36 am  Dejar un comentario  

DESPEDIDA

varela

 

DESPEDIDA

Arrebatado al cielo,

desde formación gloriosa,

en casi vertical vuelo,

rompe escuadra hermosa.

Y se pierde en las nubes,

alto albo escondrijo,

alabean al que sube,

venia en cabina sus hijos.

Sordo ruido de turbina,

sin lágrima ni quejido,

coro de adiós que trina,

por el capitán partido.

Huérfanos en el suelo,

de su luz hemos quedado,

más será su largo vuelo,

faro que nos fue legado.

Varela era su nombre,

y El Trucha su apodo,

Héroe, as, siempre hombre,

un patriota sin recodo.

Ya se funde el fantasma,

por los cielos de bandera,

mientras su estela plasma,

rumbo de turba malvinera.

Quiera el buen Dios un día,

prepararnos el reencuentro,

en hangar de alegría,

con El Tordillo en el centro.

Enrique Momigliano.

Buenos Aires, 15 de octubre de 2016

¡VUELA THOMAS VUELA!

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VUELA

Vuela Thomas vuela,

en alas de cantos,

en coros de himnos,

que amaste tanto.

Vuela Thomas vuela,

al jardín de santos,

cantando esperan,

al pie de Su manto.

Vuela Thomas vuela,

que Jesús te acoja,

en sus ojos buenos,

en su llaga roja.

Feliz tengas vuelo,

alegre llegada,

eterna estadía,

en santa morada.

Y si te lloramos,

ante tu ausencia,

ven a consolarnos,

con feliz esencia.

No hagas tú caso,

del penar humano,

y en un abrazo,

siéntenos hermano.

Abre el camino,

ora la espera,

querrá el destino,

vernos a tu vera.

Retiro divino,

monástico cielo,

espiritual sino,

trapense vuelo.

Te dejo mi verso,

feliz aunque duela,

por sentirte libre,

¡Vuela Thomas vuela!

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 25 de septiembre de 2016

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Published in: on septiembre 25, 2016 at 3:08 pm  Dejar un comentario  

REBELIÓN

me llevas

 

REBELIÓN

El viejo escritor se rebela,

contra sorda pasión que lo lleva,

culpable de las noches en vela,

causante de traición que subleva.

Intuye su mano llevándolo,

a un tiempo de campos floridos,

la misma que ve arrastrándolo,

a la culpa por seres dolidos.

Resistirá con toda su alma,

ardiente deseo de llamarla,

y perderá hambre, sed y calma,

en negarse el ir a buscarla.

Pues es sin sentido la huida,

del bagaje cansino que porta,

sabrá cobrar mil veces la vida,

el feliz instante que exhorta.

¡Hay que vivir con duda adentro!

¡Hay que morir de amor perdido!

¡Hay que sufrir dolor en su centro!

¡Hay que parir sueño fallecido!

Lucha y se sabe perdidoso,

silenciado no tendrá consuelo,

su terco vínculo amoroso,

sabrá sembrar sus días con duelo.

Llenará mil páginas de versos,

soñará cada noche con ella,

se perderá en sus ojos tersos,

la verá cada día mas bella.

Le sabrán a poco sus escritos,

el espejo le dirá ¡cobarde!,

oirá en la noche los gritos,

de un viejo corazón que arde.

Enrique Momigliano

San Clemente, 11 de agosto de 2016

Published in: on agosto 11, 2016 at 5:33 pm  Dejar un comentario  

ALLÍ

amigos

 

ALLÍ

En la noche más oscura del infierno,

en el rincón más triste del abandono,

ante la presencia cruel de la muerte,

en llaga tan álgida que no perdono.

Cuando quise entregarme a mi suerte,

cuando mis brazos cayeron a mis lados,

cuando nadie asomó a mi destino,

cuando fui impotente y alelado.

Siempre retorno al día luminoso,

por inesperado fue sol en sí mismo,

que guardo cual mi tesoro más hermoso,

porque pude sonreír en el abismo.

Atisbé tu mano entre las sombras,

oí tu corazón latiendo por el mío,

vi tus ojos llorosos que adivino,

como hoy que te evoco MI AMIGO.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, Día del Amigo 2016

Un regalo a todos los amigos que han sabido cimentar su amistad en la fragua inevitable y confiable del dolor. Francoise Hardy del tiempo en que las musas no eran tan difíciles de hallar.

Published in: on julio 19, 2016 at 6:46 pm  Comments (2)