HALCÓN CAÍDO

Hector Volponi

HALCÓN CAÍDO

Mis poesías siguen caminando solas y me regalan frecuentemente emociones extraordinarias. Vengo de una semana gris pero de profunda reflexión. Mi cuerpo dijo basta al ritmo impropio de su edad que le venía imponiendo y una especie de gripe me obligó al reposo. Ayer terminó esa semana de un modo insospechado. Me contactó por las redes alguien que desconocía por completo y sin “amigos” en común. Casi lo rechazo, menos mal que no lo hice. Resultó ser la viuda de un héroe de Malvinas que había sido tocada por mi poesía de 1983 Los huérfanos de Malvinas ( https://sociedadpoetica.wordpress.com/2009/03/30/los-huerfanos-de-malvinas/). María Ines Rico es profesora de filosofía en la Universidad de Cuyo, viuda del piloto de Dagger Héctor Ricardo Volponi, caído el 23 de mayo de 1982 y encontrado fallecido en su avión dos días después en la zona de Bahía Elefante de la Isla Borbón, al norte de Gran Malvina. Dentro de la emoción compartida por el virtual encuentro intercambiamos algunas opiniones y me quedé luego releyendo el capítulo 26 del libro Los Halcones no se Lloran del Comodoro Pablo Carballo, que habla justamente de Volponi. Hoy al despertar y todavía maravillado por las cosas que vienen sucediendo, me imaginé – ¿qué sería de un poeta sin una todopoderosa imaginación? – llegando al avión destruido antes que la patrulla de rescate y teniendo un diálogo con el halcón caído. Vaya ella como homenaje a este Héroe de la Nación.

HALCÓN CAÍDO

al teniente Héctor Ricardo Volponi

Dime halcón caído,

¿quién detuvo tu vuelo?

“No fue el mar bravío,

ni el quebrado suelo”

“Fue un mísil artero,

por espaldas venido,

de alado guerrero,

quien me ha abatido”

Dime halcón caído,

el por qué de tu vuelo,

tan lejos de tu nido,

que dejas sin consuelo.

“Si la Patria reclama,

cumplo yo mi promesa,

aunque dolor en llama,

se siente a mi mesa”

Dime halcón caído,

tu amor a Malvinas,

que vida has perdido,

por verlas argentinas.

“De niño fue un sueño,

de hombre objetivo,

restituir a su dueño,

este suelo cautivo”

Dime halcón caído,

en el frío abismo,

¿a otro has prevenido

antes que a ti mismo?

“Es lo que Dios ordena,

vivir en el servicio,

tan divina faena,

vale el sacrificio”

Dime halcón caído,

¿es que no te opones,

a dejar hoy tan solos,

compañera y pichones?

“Es que erras poeta,

velaré por su vida,

seré ejemplo y meta,

cada vez que decida”

“Pues no hay mejor faro,

que heroica partida,

en un mundo avaro,

de humanidad perdida”

“Todos verán en ellos,

mi fuerza y coraje,

y serán con los cielos,

testigos de mi viaje”

En la turba te quedas,

en tu avión vencido,

rescate que esperas,

de despojos queridos.

Mas tu alma ya vuela,

cual bandera al viento,

aunque a todos duela,

el héroe que siento.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 23 de mayo de 2016

 

 

DE ESCUELAS Y HÉROES

EEP 113 COTE-LAI

EEP 113 COTE-LAI, a partir de hoy CRUCERO ARA GRAL BELGRANO

DE ESCUELAS Y HÉROES

pero el amor es más fuerte”

Tanguito

En apenas unas horas la directora de la escuela EEP 113 de la localidad de Cote-Lai, departamento de Tapenagá, provincia de Chaco encabezará una ceremonia que hace brincar mi corazón de alegría y emoción porque nuevamente distintos caminos seguidos en los últimos años vuelven a confluir. Cote-Lai es una localidad de no más de 1300 habitantes y de difícil acceso, cuya escuela, como tantas otras de los medios rurales, acumula necesidades. Hoy a las 19 horas dicha escuela que cuenta con 94 años izando nuestra bandera ante los niños y haciendo patria donde más se necesita, tomará, por decisión de su cuerpo docente y alumnos, el nombre del glorioso Crucero ARA GENERAL BELGRANO.

Haciendo muy corta una larga y maravillosa historia solo diré que en 1982 escribí una poesía dedicada a todos quienes combatieron en Malvinas de nombre A VOS, que esa poesía silenciada en su tiempo, la fui entregando en mano a cada veterano que conocía, que mi profesión me llevó a dirigir en el año 2000, la Dirección de Rentas de la Ciudad de Buenos Aires, que ahi di con un grupo de veteranos que hoy conforman el CIDEM- AGIP y me honran con su amistad, que ellos subieron A VOS a la red, que dicha poesía fue tomada de la red por Silvia Paglioni pensando que se trataba de un poeta italiano, que por agradecerle gané una amiga-hermana para toda la vida, que un día de 2009 Silvia en un acto de amor desbordante organizó en Bahía Blanca con ayuda de los veteranos de guerra de esa ciudad una colecta en favor de la escuela que nos ocupa, que fue SOLA a llevarlas hasta Cote-Lai no sin antes pedirme una poesía que escribí bajo el nombre de EL PUENTE y que hoy luce en dicha escuela, que Silvia le dio difusión a la escuela en la radio FM de las Américas de Luis Allegrini donde los veteranos Nilo Navas y Hector Bollo ( hermano de Juan Carlos fallecido en el crucero) conducen el programa EL BELGRANO VIVE. Y que de resultas de todo ello, veo como una poesía, un minúsculo gesto de amor en una llaga doliente fue armando sola su camino para contactar gente maravillosa, desbordante de amor por el otro y llegar a ofrecernos a todos los nombrados, sin olvidarme del maestro que recibió a Silvia y fue artífice de este nexo de amor Lucio Julián Arriola, una auténtica fiesta del corazón.

Hoy es un día de duelo, casi la mitad de los caídos en Malvinas, navegaban en el crucero y fueron asesinados por una orden política del más alto nivel británico, con el solo propósito de hacer fracasar las negociaciones de paz. Yacen en el lecho marino de un gélido océano austral 323 patriotas y lo único que jamás haremos es olvidarlos. Por ello es fundamental que una escuela lleve su nombre, para que las distintas generaciones de alumnos que pasarán por sus aulas se pregunten acerca del imponente barco, sus tripulantes y su destino. No solo ello hará al recuerdo permanente sino también duradero en el tiempo, cuando Rosa no sea más su directora, Silvia nos ilumine desde otro lado, Luis no esté mas en su radio y yo no escriba de Malvinas.

Como no puedo llegarme hasta allá, sentí la profunda necesidad de hacerme presente y fue la Vigilia de San Andrés de Giles, ese maravilloso rincón de patria, obra del Centro de Combatientes y de Alberto Puglielli, incansable veterano, su presidente, quien me dijo como hacerlo. Llevada a cabo este año en abierto desafío a la cruel tormenta que se abatió el 1 de abril, me regaló al término de la misa, el tradicional Rosario bendecido que lleva el nombre de un caído en el conflicto. Por vez primera, ya son cinco en las que participo, me tocó uno con el nombre de un marino del Belgrano: el marinero primero JUAN CARLOS REGUERA. Accediendo a la solicitud que acompaña su nombre elevé oraciones por su alma y le dediqué el rezo de mi Rosario personal durante una semana. Siempre obtuve respuesta a la oración y en esta oportunidad la respuesta fue la necesidad de hacer presente a este marinero tucumano en el acto de la EEP 113. Tucumán y Chaco son vecinos y es probable que en Cote-Lai no lo conozcan a Reguera. De algún lado – a los poetas siempre nos soplan- pude saber  que la mejor manera que nuestro héroe llegase a Cote-Lai era que él escribiese una carta a los alumnos contándole de su barco, ese que defendiera hasta perder la vida, por nosotros, que no se olvide.

Es día de duelo, pero mi alma está de festejo, una vez más el amor fue más fuerte. Los dejo con Juan Carlos Reguera, tiene algo muy importante para decir.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de mayo de 2016

belgrano 2 Reguera copia para edición

CARTA DESDE EL LECHO MARINO

Hola querido alumno de Cote-Lai

Te escribo desde el fondo del océano austral, más precisamente desde los 61 grados 32 minutos de longitud oeste y los 55 grados 24 minutos de latitud sur.

Probablemente no me conozcas pero es muy bueno para todos que lo hagas ahora. Mi nombre es Juan Carlos y mucho antes que vos nacieras fui marinero de primera en un barco imponente, el mismo que hoy dará nombre a tu escuela.

Para que te des una idea somera de como era te cuento que tenía 185 metros de largo, 21 metros de ancho y el casco penetraba más de 7 metros en el agua. Tenía 15 cañones que disparaban balas de 15 cm de diámetro, 8 cañones con balas de 12 cm, 28 cañones con balas de 4 cm y 48 cañones con balas de 2 cm, más 8 ametralladoras con balas de 12 cm y dos bases de lanzamiento de misiles Sea Cat. También tenía un hangar, un helicóptero, un bote motor y 72 balsas salvavidas, esas que le permitieron a 770 camaradas míos volver a tierra firme para contar la  historia. Podía llevar hasta 1100 tripulantes, es decir que era casi una ciudad flotante.

Nació en un astillero de EEUU, allá por el año 1938 y fue considerado un barco afortunado. Bajo el nombre de FENIX fue víctima del ataque artero japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbour, en las islas de Hawái, un 7 de diciembre de 1941. Bajo fuego pudo ganar el mar y evitar ser hundido como tantos otros. Participó luego en la batalla del océano Pacífico hasta lograr la rendición japonesa, sin ser afectado por los mortales ataques suicidas de los aviones nipones. En el año 1951 fue adquirido por el gobierno argentino para integrarlo a su armada nacional.

Años después, en 1955, recibió el nombre que orgullosamente llevó por los mares argentinos hasta la guerra de 1982, que aún luce aquí abajo y que hoy engalana tu escuela “Crucero ARA General Belgrano”

Muchos alumnos como tú, tuvieron por años la ocasión de visitarlo en el puerto de Buenos Aires, quedando absolutamente fascinados con su tamaño, su armamento, su poder de fuego y su coraza.

El escudo del navío contiene un ave fénix y la expresión latina EX-CINERE que simboliza a un pájaro mítico, el cual, consumido por el fuego cada 500 años, sabe resurgir de sus propias cenizas. Pero el lema del barco tallado en letras de bronce luce debajo de las ventanas del puente y dice proféticamente “Irse a pique antes de arriar el pabellón” , tal como sucedió. El Belgrano nunca se rindió y nunca cayó en manos del enemigo.

Tú eras todavía una ilusión de tus padres cuando un 2 de abril los argentinos cumplimos un sueño largamente acariciado: recuperamos las Islas Malvinas que son indudablemente nuestras, pero nos han sido arrebatadas por la fuerza en 1833 por Gran Bretaña. Ante el fracaso de las negociaciones diplomáticas otros barcos trasladaron a los soldados y marinos que recuperaron las islas.

Llegado de mi Tucumán natal, con sumo orgullo abordé al imponente crucero el día 16 de abril de 1982 y zarpamos de Bahía Blanca integrando la fuerza de tareas 79 número 3. Fuimos al sur, a la Isla de los Estados y practicamos tiro, luego nos reabastecimos en Ushuaia y navegamos a la zona de guerra el día 24 de abril con 1093 personas a bordo, al comando del capitán, fallecido hace pocos años, Hector Bonzo.

En esa zona el frío es intenso, los vientos son muy fuertes y el mar es siempre bravo. La flota inglesa, poderosa y numerosa, estaba a punto de atacar las Malvinas y nosotros en compañía del buque tanque Rosales y los destructores Piedra Buena y Bouchard formábamos uno de los brazos de la pinza con que se pretendía atacarla, avanzando desde el sur de las islas.

La noche del 1 de mayo fue de trabajo intenso y ansiedad, muchos nervios a bordo y en alerta permanente, sacudiéndonos al ritmo de un temporal que se acercaba. Justo cuando recuperamos la calma, a la tarde del día 2 , ya alejándonos de las islas, a las 16 horas recibimos dos impactos de torpedos MK-8, (tres fueron los disparados por un submarino nuclear inglés de nombre Conqueror que nos seguía), uno de los cuales deshizo la proa del buque y el otro explotó justo en el centro, donde yo estaba, quitándome la vida. El barco se hundió una hora después y 323 argentinos quedamos en el fondo del océano para siempre.

No estamos muertos, nunca lo estaremos , mientras alguien nos recuerde. Tenía unos pocos años más que tú cuando, por servir a la Patria, en el frío y lejano océano austral tuve que dar la ofrenda máxima que se le puede pedir a una persona, mi vida por ella. Pero esa ofrenda la hice también por ti, para que puedas sentirte orgulloso de ser argentino. Para que cantes el himno con ganas y a voz en cuello, para que sepas que Argentina no se amilanó ni siquiera ante una fuerza militar mucho más poderosa y Dios no lo permita, si la Patria te pide a ti la ofrenda máxima, recuerdes que muchos la dieron antes y la des con la alegría de pertenecer a esa categoría que todos admiran y que suelen denominar HEROES.

El Belgrano, como hoy se llama tu escuela, fue condecorado después de la guerra con la distinción del “Honor al valor en combate” y toda su tripulación recibió la condecoración “Al esfuerzo y la abnegación” así como el distintivo “Operaciones en Malvinas”. A nosotros, los 323 que no pudimos volver, el Congreso Nacional nos otorgó la condecoración “La Nación Argentina al muerto en combate”

Empero, nuestra mayor gloria, es tu recuerdo. Es él y nada más, lo que nos libra de la muerte. Saber que somos importantes, que una escuela lleva el nombre de nuestro hogar en alta mar, hace que cumplamos aún más motivados nuestra tarea de centinelas permanentes en los mares del sur, hasta que las Islas Malvinas vuelvan a integrarse a nuestra Nación.

Es importante que estudies acerca de esa guerra que tuvo lugar en 1982, para que formes tu propia opinión, tengas noción del poderoso enemigo que enfrentamos, de lo heroico que fueron nuestros soldados, aviadores y marinos, del sacrificio enorme que implicó el combate, del dolor de nuestros familiares porque no volvimos o lo hicimos en mal estado físico o psíquico.

La posta es tuya, querido alumno, ahora sos vos el que debe luchar, con las armas que te toquen, para recuperar las Islas y para defender nuestro derecho a ellas. Por eso , para recordártelo todos los días que pases en tu escuela, ella llevará el nombre del imponente “Crucero Gral Belgrano”, el barco afortunado, el que nunca se rindió.

Bienvenido a bordo, 323 centinelas te abrazan para defender juntos a la Patria.

Juan Carlos Reguera

Marinero de Primera

ARA Gral. Belgrano

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Published in: on mayo 2, 2016 at 11:46 am  Dejar un comentario  

LA HERMANDAD

traduciendo a los veteranos de guerra britanicos en Giles

 

LA HERMANDAD

Una sorprendente Vigilia en San Andrés de Giles

Allí estaban ellos, frente a frente, cara a cara, como hace más de tres décadas en ese rincón de la Argentina que hace todo lo posible para parecerse a las Islas Malvinas, sobre todo en el 2 de abril.

Se miraban serios pero no empuñaban armas, no llevaban colgando cargadores y no se estaban apuntando. Más de 700 veteranos de guerra argentinos en semicírculo, serios y atentos, a eso de las 11 de la noche del pasado 1 de abril, esperaban ansiosos la palabra de dos veteranos de la misma guerra, británicos, que por primera vez se hacían presentes en la Vigilia, con el muy loable fin de inaugurar una placa en el monumento de la plaza Saraví, en honor al Valor del soldado argentino.

No llevaban armas no, tenían sobre si una carga mucho más pesada: sus propios fantasmas, sus recuerdos, el dolor por los amigos perdidos y una fecha que los hermana de por vida.

Si hace treinta cuatro años me hubieran dicho que hoy yo iba a estar aquí, lo hubiese considerado imposible” dijo David, hoy poeta, doctor en educación graduado en Londres, con especialidad en psiquiatría y que atiende veteranos de guerra británicos de todas las múltiples guerras en que su país participó.

Lo miran fijo, nadie entiende una palabra, salvo Guillermo Anaya, helicopterista de ejército en Malvinas, hijo del jefe de la Armada en el conflicto y que fuera por propia decisión al frente de batalla. Pero el intérprete elegido soy yo. Cegado por la luz de las cámaras, no puedo ver a los ojos a los veteranos argentinos, mi hijo que está filmando se estremece, teme alguna reacción fuera de lugar. Nada de ello sucederá , imperará el clima de respeto.

Conteniendo la emoción traduzco lo mejor que puedo, mi primaria de Temperley, el William Shakespeare School que cumplió 90 años, y mis seis años de ICANA, corren prestos en mi auxilio. Soy muy consciente que estoy viviendo un momento histórico, estoy siendo un puente necesario entre hombres que muchos años atrás se tiraron a matar.

A David lo acompaña Lou, un marine más que famoso, fue tapa de Gente en los días de la guerra. El estaba en Malvinas el 2 de abril. Seineldin lo corrió del aeropuerto junto a los cinco hombres que tenía a su cargo y en la batalla de la casa del gobernador casi cae bajo el fuego propio. Lo alcanzó a ver al capitán Giachino herido en la turba malvinera antes de caer prisionero y encabezar la fila con las manos en alto, apuntado por un comando anfibio argentino, en la foto que dio la vuelta al mundo. Volverá a Malvinas con la flota y desembarcará en San Carlos el 21 de mayo, irá del callejón de las bombas a pelear en Darwin y luego le tocará combatir en Monte Harriet las trágicas noches del 11 y 12 de junio. Hoy es doctor en filosofía de colores y está en San Andrés de Giles.

Terminado el conflicto no tuve más enemigos, en cada argentino empecé a ver hijos, padres, tíos, esposos, seres humanos, tal como empecé a ver en mi y mis camaradas de armas, personas, es lo que todos somos” continuó David.

Mientras traducía como podía pensé para mi: brillante, es la pura verdad. Este oficial de comunicaciones que ocupó el puesto muleto de comando como asistente del jefe Thompson del 42 Batallón de Comandos que peleó en los montes Kent y Challenger, me confesó momentos antes que estudió porque se hartó de tratar con infinidad de gente que intentaba contarle a él quien era en verdad. Lo quiso descubrir por si mismo y ahora que tiene un título universitario y trató a tantos veteranos de guerra se admira que aquellos, le piden su opinión y lo escuchan con atención.

Y pensar que apenas horas atrás yo estaba nervioso porque debía leer mi poesía, compuesta ese mismo día, ELLAS EN GUERRA, en el momento del homenaje a la mujer. Frente a lo que estaba haciendo, aquello había sido juego de niños. Aunque, a decir verdad, ya había practicado. Además de sostener una larga e interesante charla en inglés con David, ni bien me acerqué, impulsado por Alberto Puglielli al corrillo que formaba con Guillermo Anaya quien le contaba el tiempo que le había llevado dejar de estar enojado con los soldados ingleses. Un malvinero puntano presente quiso que le firmara un libro de fotos compaginado por Nicolas Kasansew y eligió un grabado que no me agradó, la del artero derribo del avión Hércules sobre el mar. David no tenía nada que ver con la malicia del piloto que ametralló innecesariamente al avión, pero la firmó sin problema alguno. A mi cargo estuvo la requisitoria. También había hecho de intérprete para la entrevista de un medio local y para el programa CONTANDO HISTORIAS de De Cesare, quien muy amablemente los invitó a su museo de Malvinas en Caseros, para que firme la foto de la tapa de Gente.

Igualmente, todo servía de poco, la emoción me arrasaba. Intentaba ser lo más fiel que podía a sus palabras. Ambos vinieron a nuestro país a montar una obra de teatro que se estrenará en el mes de noviembre próximo. En el proyecto están trabajando con tres veteranos de guerra argentinos y de ellos nació la iniciativa de visitar la Vigilia.

A Marcelo -uno de los veteranos argentinos del proyecto, presente en el acto- lo conozco hace tres semanas y después de trabajar con él , me he dado cuenta que no solo tengo un amigo, sino un hermano, un hermano de por vida” continuó David.

Traducite esto sin temblar, si podés, me dije y acometí el esfuerzo ante la mirada atenta y silente de los marcados por Malvinas, prestos a encender las 649 antorchas en recuerdo de sus amigos caídos por acción de los amigos del dicente. David, una hora antes, había sido más explícito conmigo cuando le contaba lo difícil que era para nosotros, que abrazando la causa, no habíamos estado allí, entender, comprender, sentir empatía con aquellos que habían combatido. Fue muy claro. Me dijo: “Si estuviste en una guerra, la guerra se te hace carne en el cuerpo y solo encontrás comprensión y empatía en otro que haya estado en una guerra porque es imposible transmitir acabadamente lo vivido. Eso, tan único y a la vez tan individual, porque a cada quien le llega de forma distinta, es lo que te hermana. Los veteranos de guerra, cualquiera sea la bandera bajo la cual peleamos, somos una verdadera y auténtica hermandad”

No me había sido fácil llegar. Tras el fantástico acto que habíamos tenido el día 29 de marzo en la Dirección de Rentas del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, organizado por el CIDEM que dirige mi amigo Ariel Ramirez, veterano que combatió en las Islas Georgias a bordo del helicóptero del buque Bahía Paraíso y que tuvo luego la ingrata misión de rescatar las últimas balsas del naufragio del crucero ARA GRAL BELGRANO, esperábamos una masiva concurrencia a San Andrés de Giles. Se había presentado con total éxito el libro de Piky Arguelles, del que formo parte y la emoción nos había hecho vibrar a todos. Pero tal como el veterano Carlos Bordón me confesara, para el 2 de abril, San Andrés de Giles se viste de Malvinas y lo hace completamente .

Se descargó un brutal diluvio y llegamos sobre las 19 horas, prácticamente navegando por la autopista. En efecto a Malvinas, se llega cruzando el mar. Iban ya varios años en que la lluvia cesaba a tiempo pero esta vez amenazaba seriamente con no hacerlo. La plaza Saraví contenía tan solo una ambulancia Land Rover, el gazebo vencido por el viento de Piky y la incólume carpa verde de los comandos de la agrupación Halcones Dorados. El resto era silencio, agua y viento, como Malvinas. Muchos se fueron, se llegó incluso a anunciar que se cancelaba, Piky me mandó mensajes que no leí, para que no fuera. Ya estábamos ahí, había que ver que sucedía.

Y a las 11 de la noche, la lluvia paró. Ello significó que se pudieron encender las antorchas, en el fogón que ardió aún bajo el diluvio y que se pudo llevar a cabo el acto central de descubrimiento de las seis nuevas placas, entre ellas las de los veteranos británicos, cuyo texto también tuve que traducir.

Venimos aquí a reconocer el valor del soldado argentino en combate, solo nosotros podemos dar debida cuenta de ello, porque lo sufrimos en carne propia y sabemos todo lo que costó vencerlos” concluyó David.

Antes me había dicho que él sabía que cuando un soldado iba a la guerra, toda su familia iba a combatir y a sufrir heridas indelebles y a tener que adaptarse para siempre a un miembro que vuelve con serios problemas, si es que logra volver. Todo encajaba, sus palabras, mi poesía y los reconocimientos múltiples a la mujer que tuvieron lugar en esta Vigilia, incluyendo a una psiquiatra muy querida por los veteranos y a una ONG de mujeres que llegó a tener 14000 miembros y que trabaja sin interrupciones desde 1982.

Cantado el Himno a capella con la sabia guía del Gaucho Rivero – debe ser la primera vez que falta Roberto Rimoldi Fraga- se concluyó el acto central y como la lluvia amenazaba con volver, fuimos nuevamente al gimnasio del colegio nacional para los distintos reconocimientos. Exhausto, así me encontró el canal de la televisión local SOMOS y me pidió que al cabo del acto final, les sirviera de intérprete para una nota televisiva. Opuse escasa resistencia y fuimos en la noche cerrada de la plaza a buscar a los marines. La monotonía de las preguntas y respuestas ya por mi conocidas fue quebrada de improviso, cuando un veterano de guerra se acercó corriendo a nosotros e intentó darse a entender por señas para no estropear la grabación. Llevaba en sus manos sendos Rosarios bendecidos en la misa de campaña con los nombres en cada uno de un caído argentino en la guerra. Por sus gestos comprendí que deseaba obsequiárselos a los veteranos británicos.

Fue el cansancio, sin duda que fue él, que me permitió transmitir este deseo sin desmayarme de la emoción. Ellos sintieron el impacto y se quedaron en respetuoso silencio, al periodista se le llenaron los ojos de lágrimas y por un instante no pudo pronunciar palabra. Ahí me di cuenta, que estaba asistiendo al triunfo de la paz, que los caídos son caídos, que los soldados son personas y que la condición humana está tan por encima de todo conflicto, de todo interés, que ella, solo ella, al final de cuentas, siempre termina hermanándonos a todos.

Me despedí y caminé en silencio, con mi hijo profundamente impactado por todo lo vivido en busca de algún lugar abierto para comer algo, tanta traducción nos había dejado hambrientos. Me resonaban en la cabeza las palabras de David frente a alguna incisiva pregunta relativa a quien, si Inglaterra o Argentina tenían razón, en opinión de los veteranos. Fue terminante, quizás la única vez que lo fue.

No me interesa que piensen, digan o hagan los políticos de uno u otro país. Yo fui soldado y cumplí con mi trabajo, me interesa tan solo el bienestar actual de mis hermanos y ellos son todos, los que les tocó estar de un lado y los que nos tocó estar del otro, los veteranos”

Dimos con un bar abierto, dimos en él con Luis Labraña, un ex montonero que ante la mirada atónita de todos en la Vigilia, se dio un abrazo con quien combatiera contra ellos, el Teniente Coronel Emilio Nani, condecorado por el combate de La Tablada y veterano de Malvinas, y juntos reconocieron a los veteranos. Vienen transitando el camino de la concordia política en la cual trabajan con víctimas de la violencia de los años 70 de uno y otro lado. Esa dolorosa grieta interna también tiene gente que está trabajando, en serio, por cerrarla.

En ese mismo bar dimos con nuestro amigo del gobierno porteño Carlos Bordón que cenaba a las 3 de la mañana una pizza en compañía de Bernardo Dobrenic, un tripulante de helicóptero de la Fuerza Aérea que pasó 72 de los 74 días operando en Malvinas. Tenía otra historia, para mí los únicos helicópteros que habían ido a las islas eran los de ejército. Así que mientras daba cuenta de mi sandwich hice oído a mil anécdotas que prometió continuar en algún asado futuro.

A la mesa de al lado nuestro llegaron los veteranos británicos y compartieron una cerveza con Guillermo Anaya y algunos de sus compañeros en Malvinas.

Mi hijo, con los ojos bien abiertos pese a la hora y con los oídos más abiertos aún contemplaba la escena, le resultaba increíble. Mucho más se sorprendió cuando al retirarse los británicos, advertidos de mi presencia, levantaron el pulgar y me dijeron más de una vez “GOOD JOB” (buen trabajo). Se quedan cuatro semanas más en el país, quizás nos veamos de nuevo.

Con mi carga emocional a cuestas, bien consciente de haber sido puente de un momento histórico, despabilado como nunca, subí a la neblinosa autopista para dejar atrás al querido San Andrés de Giles, o a las anheladas Malvinas, porque créanme, cada año, para el 2 de abril, se parecen más.

Quizás el sentido de los 19 fogones gilenses no sea otro que el relatado por Carlos Bordón, entre pizza y sandwich y con muchas lágrimas queriendo rodar por su cara. “Vos sabés que mi hijo, está grandote, más alto que yo, todos los 2 de abril cuando se levanta, viene y me da un abrazo largo y me dice ¡Gracias Papá!. La primera vez me emocionó, las siguientes me gustó, ahora ya lo estoy esperando.”

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 7 de abril de 2016

Imposible no recordar aquí a la tregua de Navidad de 1914, la primera en guerra de la primera guerra mundial del siglo pasado. Eran soldados, estaban en trincheras enfrentadas pero por un momento recordaron que eran seres humanos, esa humanidad que al regreso le cuesta a todos recuperar en plenitud.

Published in: on abril 8, 2016 at 2:29 am  Comments (1)  

ELLAS EN GUERRA

MADRE DESPIDIENDO A SU HIJO

ELLAS EN GUERRA

a las mujeres de Malvinas

Hace días que el sueño la esquiva,

y la vieja radio no quiere escuchar,

el televisor apaga con inquina,

el paso del cartero la hace temblar.

Su dulce alma presiente y conoce,

que a su amado irán a convocar,

y no entiende de vecinos el goce,

la albricia en banderas a desplegar.

Ella se esconde y en silencio llora,

sabe que la Patria le está por pedir,

a ese hombre soldado que adora,

fruto de su desvelo, razón de vivir.

Se desgarra el corazón bien adentro,

entre orgullo y su amor de mujer,

y un puñal de dolor clava el centro,

pues otro amor quiere hacerla ceder.

Es el amor a su Patria generoso,

clamando por irredenta perla austral,

que convierte a ese amor celoso,

en ofrenda de sangre, incierto final.

Setenta y cuatro días de locura,.

y setenta y cuatro noches de terror,

con su hombre en la trinchera oscura,

en el mar negro o en el cielo traidor.

También ella anhela esa victoria,

que a su soldado le brinde el honor,

e imagina un regreso con gloria,

para admirar aún más a su amor.

Una en vela a la foto le ora,

otra recuerda el día en que parió,

otra al hermano extraña ahora,

toda la noche otra al vientre habló.

Pero el destino la prueba prepara,

de hierro y miel deberá ser la mujer,

pues la derrota cruel todo acapara,

y olvido y desprecio quieren vencer.

A una aguarda el más duro duelo,

sin adiós, sin un cuerpo y sin funeral,

a otra ser también padre sin consuelo,

a otra custodia y testigo del mal.

Ellas en la guerra también estuvieron,

muchas de ellas todavía lo están,

silente oscura batalla libraron,

al amor como arma tan solo tendrán.

Enrique Momigliano.

San Andrés de Giles, 1 de abril de 2016

FOGON

 

 

Toribio Encina, VGM reg blindados 10 de La Tablada, Piky Pelaez, un servidor y Marcos Falcón VGM grupo de artillería 3 de Corrientes, en San Andrés de Giles

Toribio Encina, VGM reg blindados 10 de La Tablada, Piky Pelaez, un servidor y Marcos Falcón VGM grupo de artillería 3 de Corrientes, en San Andrés de Giles

FOGÓN

Hermano déjalo que arda,

que se lleve el desconsuelo,

cuando nos dieron la espalda,

cuando negaron nuestro vuelo.

Hermano déjalo que arda,

que las lágrimas evapore,

cuando no pude ver gallarda,

a la causa de mis dolores.

Hermano déjalo que arda,

que tantos adioses se quemen,

de cuantos valientes en guarda,

a cortar sus días se avienen.

Hermano déjalo que arda,

que sus llamas rojas se alcen,

cual fiera vida que anida,

en guerreros que hoy renacen.

Hermano déjalo que arda,

que su chispa faro ya sea,

para un país que aguarda,

sediento justicia desea.

Hermano déjalo que arda,

que ilumine gesta venidera,

con nuestros hijos en vanguardia,

y al viento nuestra bandera.

Mas por hoy déjalo que arda,

que nos sepa reunir a su lado,

que pueda aliviar nuestra carga,

que dé sentido al pasado.

Por eso a cara caliente,

nuestro himno juntos cantemos,

y al puñado de valientes,

que quedaron no olvidemos.

Haremos un fogón un día,

en suelo de perla robada,

por leña nuestra alegría,

arderá en turba mojada.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de abril de 2015

Published in: on abril 2, 2015 at 6:16 pm  Comments (1)  

MALVINAS ESE ESPEJO INCOMODO

 

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MALVINAS ESE ESPEJO INCÓMODO

Ahí estaba yo, después de un largo camino de 33 años, de pie, frente a ellos. No había sido el artífice de esa increíble senda que me condujo a fines de este mes de febrero a esa cena del Centro de Veteranos de Malvinas de San Andrés de Giles. Ella, por sí sola, había trazado su ruta entre el silencio impuesto, los prejuicios, los relatos falsos, las vueltas de la historia, la mezquindad de la política y la indiferencia de la sociedad. Yo solo caminé detrás asombrado, y la seguí, un poco con desconfianza, otro poco con temor, para terminar siempre emocionado hasta el alma. Definitivamente, había sido ella, mi hija concebida a mis 25 años, la hoy más famosa, la que ha hecho mi nombre conocido, quien me había conducido, con su sabia mano, a estar parado esa noche inolvidable entre Piky Arguelles, la escritora gilense premiada, autora del ensayo-libro San Andrés de Giles, Capital de la Malvinización y el diputado nacional por el Partido Nacionalista Constitucional Dr Alberto Asseff, autor de un proyecto de ley para darle carácter oficial, más que merecido, al título de la obra.

Ella, mi poesía A VOS, la silenciada por los diarios a quienes la envíé terminado el conflicto bélico, la ignorada hasta por mis amigos que trabajaban en los medios de entonces por “orden superior”, la que el capitán Marcos Carballo recibiera de mi mano en la feria del libro de 1983 y colgara emocionado en la sala de pilotos de Villa Reynolds, la que un día entregara en mano al grupo de ex combatientes de la Dirección de Rentas de CABA, quienes se encargaron de colgarla en la web, la que Silvia Paglioni incluyera en su blog de yoga, pensando que era un homenaje de un poeta italiano, la que llevó a la misma Silvia a regalarme un blog para dar a conocer mi obra y lanzar así mi carrera de escritor, la que un 2 de abril escuchara sorprendido por Radio 10, la misma que leyese al aire por la radio FM la Boca cuando tuve mi primer reportaje por mi primer libro, esa que Luis Allegrini me hizo leer por FM de las Américas en la primera vigilia que asistí en 2011 desde el colegio que albergó a los escultores del monumento al héroe Jorge Maciel, la que un día el joven y talentoso actor y director de teatro Javier Gimenez Filpe, sin conocerme, la incluyera en su obra Del lápiz al fusil. Ella fue sin duda, la que hizo que Alberto Puglielli me llamase a integrar ese trío que estaba ahí, frente a un puñado de héroes.

Y estaba yo, siguiéndola una vez más, como el padre orgulloso de un hijo que se mueve solo, que derriba barreras, que llega por sí mismo donde debe hacerlo, preguntándose seriamente: “¿es realmente mío? ¿fui yo quién lo hizo? ¿o fui un instrumento de algo superior?”. Muchas veces me ha sucedido de releer poesías y desconocerme, creo que todo poeta es a veces él , pero otras es solo un lápiz al que guía algo oculto y poderoso, algo necesario, algo que lo usa para decir lo que nadie se atreve, lo que todos callan por interés o por “orden superior”.

En preparación para la vigilia de este año, los veteranos habían organizado esa cena en los galpones de una estación de un tren que ya no pasa, la misma que alberga un conmovedor museo de Malvinas en su cuerpo principal. Algo endeble de salud, no quería fallarles y fui sin saber muy bien como se desarrollaría el evento. Por las dudas llevé impresos algunos escritos míos sobre Malvinas y tras una amable charla en la casa de Piky, nos dirigimos a la estación donde el chancho asado con pelo estaba a punto de ser servido. Me ubicaron en la cabecera de una mesa, justo al lado de un tripulante de los gloriosos Hércules, burladores sigilosos del bloqueo inglés, quien a boca de jarro me contó cuanto le cuesta terminar de cantar el himno en cada vigilia

Pese a toda la amabilidad reinante, me sentía incómodo. Casi no pude cenar y esa incomodidad fue mucho mayor cuando Alberto me llamó al frente. Tan desconcertado estaba que olvidé los escritos en la mesa.

Hablo en público desde mis 19 años, lo he hecho antes auditorios de todo tipo, estudiantiles, universitarios, docentes, políticos, gremiales, internacionales y en distintos idiomas. He sido docente en mi facultad por más de 13 años y he dado conferencias por todo el país ante multitudes y grupos reducidos, de temas tan diversos como impuestos, finanzas, literatura, poesía y proteccionismo animal. Suelo hacerlo con solvencia, aplomo y disfrutándolo sobremanera. Esa noche iba a ser distinto.

Mientras Piky Arguelles hacía uso de la palabra y contaba como había incluido en el ensayo premiado por la SADE, Mendoza, sin siquiera avisarme, pero respetando mi autoría, mi crónica para Bahia noticias, diario digital de Bahía Blanca que dirigía mi amiga Silvia Paglioni, de la vigilia de 2011; noté que curiosamente no lograba mirar de frente a mi futuro auditorio.

Mientras el diputado Alberto Asseff agradecía el libro y decía que sin dudas estábamos en un acto patriótico, comprometiéndose a presentar el proyecto de ley declarando a San Andrés de Giles, capital de la malvinización, hecho que concretó a días del evento; decidí que solo podría hablar de ella, de la poesía que me había llevado a ese inmerecido e incómodo lugar. Solicité mis escritos que estaban en la mesa y busqué A VOS

Recibí mi libro de manos de Piky y comencé a hablar. Largué horrible, como pidiendo perdón por no haber ido a la guerra, por ni siquiera haber sido capaz de anotarme como voluntario. Seguí contando mi rebelión interior ante la desmalvinización, ante el esconder a los veteranos, ante el desamparo a que el propio estado que los había enviado los sometió por años, ante la indiferencia social. Y presenté a la poesía como mi única ofrenda, como el solitario acto de valor para enfrentar tanta injusticia.

La incomodidad, lejos de cesar, aumentaba a cada paso y llegó inevitable, tras contar su camino, el momento de leer las estrofas. Empecé.

A vos,

que estuviste allá…

Ahí tomé conciencia. Por vez primera, 33 años después de escrita, le estaba leyendo en la cara, mi poesía a sus verdaderos destinatarios. No les estaba entregando un papel, no la estaba leyendo al aire. Los tenía a ellos, a los que se jugaron la vida, a los que sobrevivieron al infierno, a los que lucharon mano a mano con la muerte y el enemigo, a los que fueron heridos, mutilados, a los que en soledad o con el único acompañamiento de sus familiares o camaradas sobrevivieron a las pesadillas, a los ataques de pánico, a la exclusión, al desempleo, a la carencia. Los tenía ahí, enfrente mío, sentados, escuchando con atención al poeta. Mi incomodidad que iba en aumento, comenzaba a tener sentido. Continué.

Te recuerdo

Porque todo mereces
Y este homenaje darte puedo

Como no recordar a quien en mi nombre y con mi bandera, mientras yo estaba seguro en Buenos Aires, siguiendo con mi vida, soportó bombas, frío, órdenes, insomnio, la pérdida de amigos. ¡Por Dios!, se me atragantaban las palabras, nunca leí peor en mi vida.


A vos

que estuviste allá

Te admiro

Porque no tembló tu pulso
Cara a cara con el enemigo

Admiración, y gigantesca. En un país que idolatra futbolistas, actores y millonarios, ¿porque se olvida a los de la entrega magnánima- hermosa palabra rescatada por Nicolás Kasansew-? Estaba empezando a sentir la respuesta en propia piel, me temblaban las manos y mi mal leer solo empeoró. Es muy duro compararse, preguntarse: ¿frente a su entrega, de ellos que estaban ahí, escuchándome, cual ha sido la mía?


A vos

que estuviste allá

Te envidio

Porque la Patria se te hizo carne
Bajo tu piel casi de niño

De modo que envidia. ¿Es que estaba loco en 1982?. Como se puede envidiar a alguien que fue al infierno y que de por vida no olvidará lo vivido y cargará con esa mochila. Me envolvió la palabra SENTIDO. Ellos, con su entrega, no solo habían demostrado una coherencia total con los valores aprendidos, también habían dado la mayor prueba de amor por el suelo que los vio nacer y le habían dado a su existencia, a una temprana edad, un sentido que a mis casi sesenta años yo aún busco.


A vos

que estuviste allá

Te quiero

Porque bajo tu bandera luchaste
Con aplomo de viejo guerrero

El afecto, lo que más necesitaban quienes volvieron y que como sociedad menos les dimos. Silvia Paglioni, quien hizo extensos reportajes a veteranos, me contaba que a un héroe de la Patria, mal herido en combate y condenado a mendigar con su uniforme y las medallas puestas, le cerrábamos las ventanillas de los autos para no comprarle las bolsas de residuos que vendía para poder subsistir. Llegaron a hoy vivos, solo los que fueron queridos y bien queridos por sus amigos, por sus familias , por sus esposas del dolor, esas que vi en las mesas, recién cuando pude mirarlas, con sus ojos heridos de contemplar tanto sufrimiento, tanto grito, tanto insomnio.


A vos

que estuviste allá

Te espero

Para estrechar al que peleó
Defendiendo a muerte nuestro suelo

Me doy cuenta que al anteúltimo verso le falta una contracción y viene circulando así, inentendible desde el año 2006. ¿Los esperábamos? ¿para qué? Tantos de ellos fueron discriminados, insultados, culpados, menospreciados. A pocos, muy pocos, especialmente en Buenos Aires, se les ocurrió esperarlos para reconocerlos. Mi incomodidad sumaba otra causa: la deuda colectiva para con ellos, que seguían ahí, atentos a mis versos y yo sin poder mirarlos. A esta altura necesitaba terminar, me estaba apurando y leía aún peor.

A vos

que estuviste allá

Te siento

Porque dejaste todo lo querido
Para batirte en mar, tierra y viento.

La palabra TODO me sacude como el viento malvinero. ¿Qué fui capaz de dejar yo por la Patria? Frente a ellos, frente a lo que dejaron ellos, NADA, sin duda NADA. Mi poquedad me conmueve, mi dimensión se hace carne y me siento íntimamente indigno hasta de dirigirles la palabra. ¿Qué pueden valer mis estrofas ante los que sobrevivieron al océano helado cuando se hundió el Belgrano, ante los que volaron a ras del agua buscando a la flota, ante los que soportaron el pozo de zorro inundado? Soy NADA, me siento NADA, apenas un argentino agradecido. La voz huye, las piernas me tiemblan, me agarro del micrófono para que a través de él, Piky que lo tiene en la mano me haga de punto de apoyo. Temo no llegar al final.


A vos,

que estuviste allá

Te aplaudo

Porque fuiste héroe en un infierno
Que no paga con lauros

Es lo único que debo hacer, callarme de una vez y ponerme a aplaudir. Durante 33 años debimos hacerlo. Al actor se lo aplaude cuando cae el telón y no hizo más que mentirnos bien, al político también cuando habla en un acto y probablemente haya hecho lo mismo. Sin embargo a ellos, que dieron de verdad su vida, su juventud, su sangre, su alegría, sus oportunidades, su esperanza, en aras de la Patria, les hemos negado el aplauso, hasta en el desfile del Bicentenario, donde debieron marchar infamemente “de colados”. El esposo de Piky me contará que aún desde lejos se notaba que ya era una hoja de tanto que temblaba, sobrepasado de emoción mientras, sin levantar nunca la vista, contemplaba con alivio mi arribo a la última estrofa, la más dura.


A vos

que estuviste allá
Y no volviste

Dios te Bendiga,

la Patria te crió

Y por ella hacia El te fuiste.

Llegué, lo hice sin desmayarme en el intento.¿Pero qué oigo? ¿me están aplaudiendo? Si indigno era de pararme ahí adelante, mucho más de que me aplaudan, soy yo quien debo hacerlo, aun cuando esté conteniendo el llanto que quiere aflorar por los 649 que no volvieron, por los más de 400 que se suicidaron en la posguerra y por todo el dolor de las esposas, las madres, los padres, los huérfanos de Malvinas. El consuelo de la bendición divina y el del deber cumplido es más que importante pero no basta, falta, aún falta el abrazo, el de todos, el que les haga saber que tanto sacrificio por nosotros no fue en vano, que lo apreciamos, que lo agradecemos.

Ahora sí puedo mirarlos a la cara, les dije todo aquello que en su momento no me dejaron decir. Y los veo venir, a saludarme, con los ojos húmedos, la sonrisa ancha, a pedirme un abrazo, a agradecer la sorpresa.

Agotadísimo por el combate con mis propias emociones le entrego a Alberto el escrito para el Gral Menéndez, encarcelado por aquellos que fieles a su consigna niegan hasta la justicia, me encuentro con la sonriente culpable que A VOS se haya escuchado en Radio 10 y voy a mi mesa donde recibo el emocionado saludo de una esposa del dolor y mi vecino, el tripulante de Hércules a quien decido regalarle ANOCHECE EN MALVINAS (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2011/03/18/anochece-en-malvinas/), un escrito en el que quise imaginar como habrá sido cantar el Himno en el pozo de zorro. El me pide, al borde de las lágrimas y sin poder leer más que unos renglones, que se lo dedique a su nieto. Quizás ahí esté la clave de la tarea que nos falta y a la que debemos dedicarnos con ahínco: contarle a las futuras generaciones la verdadera historia, para que crezcan sabiendo que Argentina tiene héroes, que injustamente ignorados, caminan, no por mucho tiempo más, entre nosotros.

Sentado en silencio y dejando a mi corazón recuperar su ritmo, reflexiono sobre su magnanimidad y mi nada. Y el pensamiento me lleva a los tristes días en que mi madre enfermó. Mientras me ocupaba de sus internaciones y traslados, tratando de poner alivio y contención, sentía que estaba pagando una deuda al ser a quien debía nada menos que la vida. Empero, por mucho que hiciera me invadía el desaliento de saber que esa deuda era auténticamente impagable, porque había entre lo recibido y lo dado,una desproporción insalvable, en tiempo, esfuerzo e intensidad. No obstante el haber dado lo poco que pude me brindó la tranquilidad de conciencia necesaria para sobrellevar sin culpas, la hora de su adiós.

Con los veteranos sucede algo parecido. Por mucho que hagamos por ellos, jamás podremos igualar el valor de su entrega total, pero hay que hacer algo, lo que cada uno pueda. Asistir a la próxima vigilia en San Andrés de Giles, quizás sea una forma de empezar. Allí los estaré esperando, el primero de abril, con el maravilloso libro de Piky Arguelles, cuya venta es a beneficio del Centro de Veteranos, para ver si juntos, desde ese recodo de Patria, juntamos coraje y todos comenzamos a mirarnos en el espejo incómodo de Malvinas, dejamos que nuestra poquedad nos de vergüenza, tal como sufrí leyendo e intentamos unidos salvar la distancia, un tramo al menos, entre nuestra nada y la magnanimidad de ELLOS, los que estuvieron allá.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 29 de marzo de 2015

aviso de vigilia 2015

AQUEL CATORCE-SEIS

Encuentro generales Menéndez y Moore 14-6-1982, casa del gobernador en Malvinas

Encuentro generales Menéndez y Moore 14-6-1982, casa del gobernador en Malvinas

 

AQUÉL CATORCE-SEIS

Ninguna derrota tiene padres y casi nunca poesías. Mucho menos sus caras. Sé que no ganaré amigos con esto, pero nadie debería escribir para ello. El escritor escribe por necesidad interior y afronta las consecuencias. No soy amigo del general Menéndez, en realidad no tengo amigos generales y jamás empuñé un arma. Coincidí con él en una vigilia en San Andrés de Giles, nos presentaron, hablamos brevemente, se llevó mi libro y le mostré la foto que me regalara mi amigo, el soldado de artillería Marcos Falcón. Unos meses después se frustró un reportaje que le iba a efectuar para Bahianoticias com, pero la mera posibilidad del mismo me llevó a investigar a la persona y su actuación. Nunca más lo vi ni hablé con él y el frustrado reportaje lo terminó realizando C5N.

Ahí tomé conciencia que él, en casi absoluta soledad y enfrentando el criterio de sus superiores, hasta del propio presidente, había sido quien, aceptando una razonable oferta del enemigo, había sido el responsable del cese del fuego en Puerto Argentino. El primer acto lógico y salvador de miles de vidas de la locura que se había apoderado del tema Malvinas, tras la eufórica plaza del 2 de abril de 1982.

Una cosa era realizar una demostración de fuerza, una toma incruenta del territorio para destrabar unas negociaciones estancadísimas y otra era pelearse, en plena guerra fría, contra toda la OTAN. Del acto justo y necesario a la total locura existió aquella plaza de distancia.

El canciller Costa Méndez le había vendido varios buzones a la Junta Militar, pero ésta había tenido múltiples oportunidades para volver al camino racional. Aceptar la resolución 502 de las Naciones Unidas, hubiera sido uno de ellos. Pero hubo otros momentos en que el entorno político del presidente frustró acuerdos prácticamente sellados por el canciller y Alexander Haig, el negociador enviado por EEUU. Mientras la diplomacia fallaba, los soldados morían.

En la asunción del 7 de abril de Menéndez como gobernador de las islas, asistieron  personalidades de todo tipo: el doctor Favaloro, los sindicalistas Ubaldini, Baldassini y Triacca, los políticos Bittel del PJ y Abelardo Ramos del FIP, representantes corporativos como Gutierrez de la Sociedad Rural y gente de la Unión Industrial. El 14 de junio el gobernador, transformado en comandante, estuvo solo, después y hasta hoy, también.

Una cosa es arriesgar hasta ofrendar la vida por la patria y otra muy distinta es inmolarse en una lucha sin sentido. Durante muchos años pensé que esto último es lo que nuestra sociedad le demandaba al comandante.  Sin embargo, fue mucho peor. Alentados por la propaganda y la cultura del football, que estaba en auge, por coincidir esos aciagos días con el mundial del España, lo que realmente pedían es que el general derrotado se suicidase, tras haber llevado al martirio por la patria a toda la tropa. Una absoluta y total locura. El general es responsable por la vida de sus soldados y solo debe arriesgarla cuando existe la posibilidad de una victoria. Y para él mismo, como el tiempo se encargaría muy bien de demostrar, el suicidio era el camino fácil, el difícil era volver, dar la cara y todas las infinitas explicaciones que todo el mundo le pediría.

Por ello, la poesía que sigue no es un homenaje a la persona sino a la luz de racionalidad de su acto de aquél catorce seis, que salvó la vida de miles de soldados e isleños inocentes. Me tomé la licencia, los poetas siempre lo hacemos, de pintar la escena marco de esa bendita decisión, tanto exterior como interior, basándome en palabras del propio comandante contenidas en videos públicos y en el libro MALVINAS, Testimonio de su Gobernador, que arresto le costara, escrito por Carlos M. Túrolo, cuya primera edición de Ed. Sudamericana de agosto de 1983, conservo conmigo.

Necesité hacerlo en este catorce seis, también teñido de distracción futbolera, 32 años después, mucho más por mi propia conciencia que en defensa del protagonista, mucho más por nosotros, jueces colectivos de cómoda poltrona, tan prestos a embarcarnos en locuras colectivas, que por aquéllos jóvenes hundidos en pozos de zorro, cuya preciosa vida, éste acto tan necesario como doloroso, salvó.

Acompañan a este escrito la foto del encuentro en un pasillo de la casa del gobernador entre los dos generales enfrentados, Menéndez y Moore, la foto del acta de la rendición CONDICIONAL de las fuerzas argentinas ubicadas en ambas islas y un video que contiene el audio de la tensa conversación final entre el comandante y el presidente.

AQUÉL CATORCE SEIS

Cuenta treinta y seis horas sin dormir,

y la tensión sufrida no lo deja comer,

recostado en el piso siente el día venir,

con las cargas que tan cerca oye caer.

Si gélida es la mañana que llega,

peores son las noticias que sabe,

como la nevisca que todo lo anega,

el dolor ya en el pecho no cabe.

Cierra sus ojos por un instante,

y el  sonoro cañón le hace recordar,

a su familia hoy tan distante,

sostén de su larga carrera militar.

Le parece ver un azul claro cielo,

unido al temor del salto primero,

ante la abierta puerta en pleno vuelo,

cuando por paracaidista fue mochilero.

Y el riesgo del monte tucumano,

al que fue por constitucional gobierno,

para detener los golpes de mano,

de errados sembradores de infierno.

Más clarea y con ojos abiertos,

sus recuerdos se vuelven recientes,

la asunción en eufórico puerto.

con tantas personalidades presentes.

La visita del propio presidente,

alertando  encontronazos posibles,

solicitando un resistir valiente,

para hallar diplomacia factible.

Y aquél fatídico día de mayo,

para muchos de fuego bautismo,

en que el bombardeo sin desmayo,

abrió en par la puerta del abismo.

La tropa pasa de quinientos a miles,

la ocupación en guerra se convierte,

el cielo nubla de aviones y misiles,

y los barcos se cubren de muerte.

Se incorpora y dirige al comando,

para recibir solo malas noticias,

el enemigo ha seguido avanzando,

y queda poco espacio y milicia.

Habrá seguramente sopesado,

de ayer la más dura experiencia,

de ocho quirófanos armados,

operando en simultánea urgencia.

Sostiene entonces con el presidente,

tenso diálogo áspero y frío,

que se interrumpe bruscamente,

y lo deja solo con su albedrío.

Unos días resistir le pidieron,

cuarenta y cinco hubo resistido,

y los últimos diez solo fueron,

por comida de barco de heridos.

En su alma el desconcierto reina,

Clausewitz viene en su ayuda,

“El que en batalla perdida se empeña,

injustificadas bajas  acumula.”

El enemigo salida le brinda,

con llamado que oportuno vino,

propone un cese de la contienda,

y evitar una matanza sin tino.

El insomne y fatigado militar,

sabe que todos, todo han dado,

sin munición ni batalla que dar,

con dolor acepta estar derrotado.

Todavía esbozará resistencia,

al imponer al cese condiciones,

y exasperará del inglés la paciencia,

conservando mando de tropa y pabellones.

Con la noche envolviendo Malvinas,

llegará el adversario general,

y se ahogará la ilusión argentina,

en una tachada acta formal.

El bien sabe que no le aguardan,

ni aplausos, ni fanfarria ni honores,

que sus propios jefes lo esperan,

con preguntas, indiferencia y sinsabores.

Sin embargo abriga en su pecho,

el orgullo de la misión cumplida,

y aunque pocos agradezcan lo hecho,

priorizó de sus soldados la vida.

No resulta nada sencillo,

ser de la derrota la cara,

y vivir lejos de todo brillo,

en un pueblo que culpa e ignora.

Ni soportar el reino de venganza,

que por negar al enemigo justicia,

inclina adrede el fiel de la balanza,

y roba a sus nietos las caricias.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 14 de junio de 2014

Acta de rendición condicional de las fuerzas argentinas en Malvinas

Acta de rendición condicional de las fuerzas argentinas en Malvinas

 

 

SANGRE Y FUEGO

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SANGRE Y FUEGO

Vigilia Malvinera en San Andrés de Giles

Más que costumbre se me ha hecho una necesidad imperiosa concurrir a la Vigilia. Empecé haciéndolo por ellos, los ex combatientes, nuestros héroes que se jugaron la vida por la Patria, ahora lo hago por mi. Tras 365 días de oír mentiras expresadas por corruptos, de soportar delincuentes libres y patriotas presos, de observar atónito la colectiva decadencia moral de mi pueblo; cantar el himno junto a héroes de verdad es el pan de mi alma para poder seguir aguardando la hora de la reconstrucción. Hora que avizoro cercana y por ello ya me estoy arremangando para sumarme.

Tuve la feliz idea este año de filmar completo el acto central. Sugiero que lo miren, que lo hagan de pie y que, como hice anoche, canten a voz en cuello nuestro Himno y la Marcha de Malvinas. Es corto pero inmensamente sanador, en especial porque inyecta esperanza.

Que sigan mi consejo es mucho más importante en estos tiempos oscuros a cualquier bella palabra que yo pueda escribir.

Esta vez no llovió, la naturaleza se asoció al recuerdo y nos legó una noche tibia estrellada de otoño que permitió montar la muestra fotográfica y pictórica al aire libre. También fui sorprendido por la activa participación de las autoridades locales que tantos años, supongo que aterrorizados desde la monarquía central, reprimieron sus deseos de estar presentes.

Vi también una activa participación de la Armada. Ex tripulantes, sobrevivientes y familiares de caídos del Crucero ARA General Belgrano dijeron presente. Más que lógico considerando que el héroe local Jorge Maciel cayó tirando con una MAG de Infantería de Marina. Un almirante llevó una placa recordatoria de la que hizo entrega a la directora de la escuela donde se formara el caído.

Talentosos artistas animaron la vigilia con su música y aportaron colorido una banda de rock malvinero, una banda militar y un conjunto de arcabuceros antiguos en sus uniformes históricos.

Me conmovió un busto del capitán Giachino, lo que motivó que le entregase una copia de mi poesía en su honor al artista responsable y vi de lejos a Nicolás Kasanzew a quien quise (y no tuve oportunidad) de felicitar por su poesía en honor al primer teniente Luciano Guadagnini, el cual sabiéndose perdido estrellara su avión contra la fragata HMS Antelope en el estrecho de San Carlos.

Empero en esta vigilia el verdadero protagonismo pasó por otro lado. El escenario no estuvo ocupado por héroes de guerra, sino por sus hijos y sus nietos. La sangre joven copó el estrado y los vi derramar lágrimas al son del Himno, aferrados a la bandera argentina. Entonces sonreí y me dije: “No pudieron”. Cuando ninguno de nosotros esté más por aquí el fuego de Malvinas ya tiene quien lo empuñe, los que sembraron silencio y olvido sobre la gesta han sido derrotados. Es lo único que importa.

Como contracara confieso que ardí de indignación ante la voz temblorosa del hijo del General Mario Benjamín Menéndez quien no pudo leer el mensaje de su padre. Indignación por vivir en un suelo hoy gobernado por quienes defienden asesinos, liberan delincuentes y reducen penas a malvivientes, mientras que con la misma indigna mano encarcelan a quienes se jugaron la vida por la Patria.

Pero nuevamente, mientras cantaba el Himno y lloraba de emoción, una creciente voz interior me gritaba: “No pudieron, no pudieron, sangre y fuego, sangre arriba del escenario, sangre joven que empuñará el fuego que vive en las antorchas y  en el fogón de abajo”

Y me perdía en esas dos palabras, sangre y fuego, que tanto dicen, que tanto importan….. porque vencieron al peor enemigo, ese llamado olvido.

Sangre y Fuego

Nada se habrá jamás perdido,

mientras la antorcha se empuñe,

el olvido caerá vencido,

ante la joven sangre que  gruñe.

Clamando por decir las verdades,

que tunantes ayer ocultaron,

negando héroes que en mocedades

por la Patria vida ofrendaron.

Arda el fuego del criollo fogón,

brille antorcha en alta mano,

que la sangre dará el empellón,

de fiel joven amor soberano

Ya llegan cargados de memoria,

a elevar del fuego la posta,

son jóvenes llenos de historia,

y sangre que a ellos enrostra.

Tanta muerte, dolor y ausencia,

cargó su sangre cual equipaje,

que hoy es indudable presencia,

de un fiero ígneo coraje.

Ellos torcerán este destino,

brindando  justicia a tu gesta,

descansa héroe argentino,

la antorcha seguirá enhiesta.

Y sangre joven glorioso día,

sembrará en la tumba sagrada,

fuego y flor de algarabía,

con las Islas ya recuperadas.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de abril de 2014

De pie, de pie, a cantar a voz en cuello y corazón en mano.

ABRIL 2, 1982

izamiento del pabellón argentino el 2 de abril de 1982

izamiento del pabellón argentino el 2 de abril de 1982

 

ABRIL 2, 1982

Una distinción imprescindible

Se acerca el 32 aniversario de la gesta de Malvinas y mi verdadera intención era publicar para esta fecha un libro con mis escritos sobre el tema. Al recopilarlos me di cuenta que había caído en una trampa frecuente, a la que todos hemos sido inducidos. Ella consiste en considerar el tema Malvinas como uno solo, con su carga de dolor, muerte y derrota. No es así. El episodio Malvinas debe separarse en dos, que poco tienen que ver entre sí, tan solo la relación de causalidad. El primero consiste en la reparación de una usurpación histórica que tuvo lugar en 1833 y el segundo en la defensa de las islas frente a una nueva agresión colonialista por parte del mismo país con pretensiones imperiales. Exitoso el uno, fallido el otro. El dolor del segundo nos ha hecho a todos, protagonistas inclusive pasar por alto la eficiencia, el coraje, el sacrificio y en definitiva el rotundo éxito del primero, tendiendo a su olvido. Olvido éste que incluso fue alentado desde el poder en fecha reciente intentando anular la fecha del 2 de abril, dejando solamente la del 14 de junio.

Mucho se puede hablar sobre las razones del fracaso de la defensa, fracaso que era inevitable dada la desproporción de fuerzas en conflicto. Ya me ocuparé del tema porque considero más que necesario separar los horrores diplomáticos y políticos de la valentía y eficiencia combativa de nuestras fuerzas armadas que culmina en una rendición digna de Puerto Argentino  y con la única finalidad de evitar una matanza innecesaria.

Pero en esta ocasión quiero referirme con exclusividad a la brillante operación militar que derivó en la recuperación incruenta y respetuosa de vidas y bienes enemigos, de las islas usurpadas. En especial y para que se los recuerde como se debe, al Capitán Pedro Giachino, caído heroicamente en combate y a sus camaradas heridos.

La poesía que sigue ha tomado los datos históricos y se ha inspirado en el libro OPERACIÓN ROSARIO escrito y compilado por el Contra almirante Carlos Busser, recientemente fallecido. Hay demasiada poca bibliografía sobre el tema y este libro cuya primera edición poseo, fue obra de Editorial Atlántida en el año 1984. Pido disculpas, especialmente a los protagonistas del hecho si en algo he faltado a la verdad histórica.

La amplísima difusión que mi poesía sobre LA VUELTA DE OBLIGADO ha tenido en las escuelas, me ha hecho ver que relatar historia en poesía puede ser una forma inteligente de llegar a la juventud en forma amena y de interesarla en temas trascendentes de nuestro devenir como Nación.

El 2 de abril no debe ser olvidado, por el contrario debe recordárselo con sumo orgullo en homenaje a todos los que participaron de esa gesta, en especial a quien murió en ella. Lo que pasó después es otra historia en la que intervino el ejército más poderoso de la tierra.

Para refrescar la memoria y para que nadie se haga el desentendido me voy a permitir aquí citar a todas aquellas figuras políticas del momento que brindaron su apoyo público y explícito a la recuperación militar de las islas, mas allá de otras divergencias  con el gobierno de entonces. Ello según constan en declaraciones transcriptas en el Capítulo VII del libro citado.

Arauz Castex, ex canciller del gobierno justicialista

Enrique Vanoli, dirigente radical

A. Manzur, partido demócrata

Julio Romero, ex gobernador justicialista de Corrientes

Raul Alfonsín, dirigente radical, futuro presidente

Robredo, coordinador del Partido Federal

Carlos Menem, ex gobernador de La Rioja y futuro presidente justicialista

Arturo Frondizi, ex presidente

Carlos Contín, dirigente radical

Ex cancilleres Amadeo y Oscar Camilión

Arturo Illía, ex presidente radical

Luis León, dirigente radical

Francisco Cerro presidente de la democracia cristiana

Confederaciones Rurales Argentinas

Confederación General del Trabajo

Monseñor Jorge Manuel Lopez, vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal

Teniente general Lanusse, ex presidente

Alberto Benegas Lynch, del Encuentro Nacional republicano

Partido Socialista Democrático

Partido Comunista

Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas

Consejo Nacional del Partido Justicialista

Jorge Abelardo Ramos del Frente de Izquierda Popular

Deolindo Bittel, vicepresidente primero del Partido Justicialista

Horacio Gutierrez de la Sociedad Rural Argentina

Dr René Favaloro, cirujano mundialmente reconocido

Italo Luder, ex presidente provisional de la Nación

Mariano Grondona, periodista.

Mas nombres, mas personalidades, más representantes populares, más referentes, todos unidos, aplaudiendo esta reparación histórica tras casi 150 años de paciencia. Si ayer fue así ¿porqué hoy debe ser distinto?.

ABRIL 2, 1982

Al Capitán Pedro Giachino

Fue un enero de secretos,

entre unos pocos confiables,

que en ambiente muy discreto,

trazaron audaz plan viable.

Por tratativas estancadas,

tras siglo y medio perdido,

en poder imperial alzado,

al archipiélago querido.

Marina cumple alistado,

de anfibia fuerza de choque,

la pista para los Alados,

Ejército comandos enfoque.

Allara, Busser, Lombardo,

son algunos de los nombres,

García Boll, Plessl y García,

la conducción tiene sus hombres.

Incidente en ballenera,

de gélido puerto georgiano,

disipa la tensa espera,

y llena de acción las manos.

Sorpresiva e incruenta,

respetuosa fue definida,

la enemiga vida cuenta,

por bien de misión emprendida.

Cabo San Antonio transporta,

portaviones da seguridad,

rompehielos Irizar aporta,

por guía Santísima Trinidad.

Sin olvidar los buzos valientes,

embarcados en submarino,

que Santa Fe lleva ardiente,

por nombre el navío argentino.

Confirma la Fe que anima,

buscando amparo primario,

tras virginal honor nomina,

a la operación: “Rosario”.

El mar no es un aliado,

y brutal temporal demora,

con sus vientos huracanados,

a flota y tropa deteriora.

Seis treinta, abril dos se fija,

para el audaz desembarco,

sin sorpresa que cobija,

lucha se prevé en los barcos.

Sanchez Sabarots y Giachino,

al frente de sus unidades,

primeros en suelo cautivo,

avanzan en oscuridades.

Trece buzos tácticos bajan,

del submarino escondido,

y contra mar y riesgo marcan,

Playa Yorke, punto escogido.

En la noche veloz avanzan,

los comandos al cuartel inglés,

y Moody Brook fácil doblegan,

sin combate, tiros ni revés.

Seineldín captura la pista,

faro toman buzos de Cufré,

en San Antonio se alista,

anfibio desembarco que fue.

En tanto entabla combate,

Giachino en lar gobernador,

el fuego es solo quien habla,

por batalla en sumo rigor.

En el asalto cae Giachino,

por la espalda baleado,

hito de valor argentino,

a una granada tomado.

García Quiroga al lado,

cae con brazo mal herido,

Urbina enfermero soldado,

no da el socorro pedido.

Es que también le han dado,

mareado por la morfina,

que el mismo ha inyectado,

rabia de pena e inquina.

Mientras sus marines tiraban,

Rex Hunt parlamentar pedía,

Busser y los suyos marchaban,

sin armas, al fuego que ardía.

Rendidas las fuerzas inglesas,

Busser se acerca a Giachino,

ve bañado suelo de Malvinas,

por sangre de héroe argentino.

Ayuda médica retarda,

oscura turba traicionera,

el capitán vida ofrenda,

en sala de ajena bandera.

Los heridos se recuperan,

para contarnos la historia,

y saber así como entran,

nuestros héroes en la gloria.

Las armas se han acallado,

por veloz asalto incruento,

las islas se han recuperado,

invasor tuvo escarmiento.

Bajo el sol, sobre la bahía,

ondea pabellón argentino,

el mismo que en ese día,

amortaja al héroe Giachino.

¡Gloria por siempre al soldado,

que trajo la joya perdida,

que por ella todo ha dejado:

su hogar, su gente, su vida!

Allá en la niebla oculta,

Malvinas aguarda paciente,

sueña con día que exulta,

abrace al soldado valiente.

Ella quiere ser argentina,

rechaza la extraña bandera,

sus colinas y nieve prístinas,

claman soberana primavera.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 16 de marzo de 2014

Un interesante video sobre la OPERACION ROSARIO con la descripción del conductor de la Fuerza de Desembarco, el entonces almirante Busser.

Quienes deseen consultar otros escritos míos sobre el tema Malvinas deben referirse a la categoría Homenaje a los Héroes de Malvinas Argentinas, sobre el margen derecho de la pantalla. Todos los escritos son reproducibles, en tanto y en cuanto se respete mi autoría. Es mi homenaje, pero sus verdaderos dueños son los que fueron y combatieron por las islas.

PARA LA JUSTICIA DIOS, PARA LA VERDAD EL TIEMPO

san_andres_giles

PARA  LA JUSTICIA DIOS, PARA LA VERDAD EL TIEMPO

San Andrés de Giles, vigilia del 2 de abril de 2013

Mientras manejaba por el acceso oeste con Sebastián, un querido amigo de aventuras y desventuras a mi lado y con mi hija y su novio, en el asiento de atrás, rumbo a la vigilia, una reminiscencia a la de dos años atrás turbaba mis pensamientos. El cielo estaba oscurísimo y la lluvia era inminente. Tal como sucedió aquel año, ni bien pasé Luján, una cortina de agua se empecinó en demorar mi llegada a la ciudad.

En San Andrés, curiosamente no llovía. Encontramos la plaza y vimos montado un espectacular escenario con pantalla gigante y un grupo coral cantando magistralmente. Secamos las sillas y nos sentamos a disfrutar el espectáculo. En la pantalla gigante se proyectaban imágenes de Malvinas, el locutor hacía referencia a distintos hechos y adhesiones, pero yo los miraba a ellos. A los veteranos que en silencio, peinando canas, llegaban con sus medallas prendidas de sus chaquetas y sacos, juntos con sus esposas, hijos y nietos. Alguno para mi emoción, hasta con su perro con un chalequito camuflado. En unos más que otros, se notaba claramente la huella del surco inolvidable de la guerra y en todos se advertía, el sordo dolor que portaban guardado por la segunda y peor herida, la del olvido y la indiferencia.

La emoción fue in crescendo cuando nos paramos y cantamos la querida Marcha de las Malvinas. Luego, en la delicada voz de unos niños, se leyeron cartas de soldados que quedaron para siempre en las Islas, el héroe local Jorge Maciel, el teniente Estévez- héroe de Darwin-, el brigadier Falconier- piloto caído del Escuadrón Fénix y el inolvidable maestro Julio Cao,  ese que no dudó en dejar a su mujer embarazada para sellar con su sangre, las lecciones de amor a la patria que daba a sus alumnos.

Increíblemente seguía sin llover y las nubes si iban abriendo. Ariel, el compañero de mi hija ya estaba conmovido. Julio Cao era maestro en la escuela 32 de Laferrere, su propia localidad.  Fuimos a ver las fotos y cuadros que estaban en el interior del Colegio Nacional. Yo estoy acostumbrado a ver imágenes de las Islas, de modo que solo fui sacudido por una excelente pintura que estampó magistralmente la imagen del los soldados argentinos en las rocas de los montes malvinenses. Según como uno enfoque la vista, ve rocas o ve soldados. Una obra de arte plena de significado. Pero a mis acompañantes las imágenes los impactaron fuertemente. A Seba porque le pareció ver a Inglaterra en pequeño y a Ariel y mi hija por los restos de armas, testigos perennes de la cruel lucha librada.

Asistimos después a un emotivo descubrimiento de placas en la plaza, justo frente al monumento a las Malvinas, de los regimientos 25 y 3. Seba me hizo notar que lo habían llamado a Tony, compañero de ambos en la Dirección de Rentas de la Ciudad de Buenos Aires, a quien sin embargo no localizamos. La ceremonia estuvo engalanada con la presencia de la viuda del Coronel Seineldín, muy querido por su actuación en las Islas.

Comenzó una parte musical sobre el escenario y si bien existía una muy organizada cantina, preferimos ausentarnos del sitio unas cuadras para cenar en las cercanías, no sin antes adquirir algunos recuerdos. Durante la cena, que transcurrió inusualmente casi en silencio, Seba contó que su extinta madre, había estado en las Islas, siendo funcionaria de la Secretaría de Turismo en la década del setenta y que él conservaba un recuerdo de la Caja Nacional de Ahorro y Seguros, sucursal Malvinas.

Volvimos presurosos a la plaza para la hora final de la vigilia. Terminaban los números musicales y comenzaba el acto central. Alcanzamos a ver tres actuaciones excepcionales. La del veterano Dentoni que es un guitarrista de excepción, tanto que me hizo rememorar a Narciso Yepes tocando Recuerdos de la Alhambra, cuando de su guitarra emanó, como si fuese de una orquesta, la marcial melodía de la Marcha de San Lorenzo. Otra fue la de un veterano del regimiento de paracaidistas que tomó como nombre artístico el del Gaucho Rivero y cantó sentidas canciones de coraje gauchesco. Un párrafo final para el maestro de escuela, ahora primaria, Alejando Francisco López que año a año compone canciones malvineras y las canta con el corazón a flor de piel. Entre ellas se destacaron la que le dedicó a San Andrés de Giles y la poesía conmovedora de un eximio poeta argentino Luis Bernárdez, Oración a la Bandera, hecha canción.

El para mi momento cumbre de la vigilia fue asistir al desfile de los veteranos, rumbo al escenario, ese desfile que tantas veces como sociedad, les hemos negado, en un marco imponente de 649 antorchas, una por cada caído, y entonando a viva voz, la Marcha del Veterano.

Con todos ellos y sus familiares sobre el escenario, con la guardia de honor de los Patricios, la Gendarmería y el regimiento gaucho de la Vuelta de Obligado, con la bandera de MALVINAS VOLVEREMOS, sostenida por hijos y nietos, cantamos con el por fin arribado Rimoldi Fraga, el Himno Nacional Argentino, a capella y a voz en cuello, con un fervor que solo ahí se puede experimentar.  Varios Vivas a la Patria, tan sentidos que hacían erizar la piel y la Marcha de las Malvinas seguida de expresiones afirmadoras que la lucha, esa lucha de todo un pueblo por una justa causa, no termina.

Siguieron los reconocimientos a políticos, conductores, locutores, entre los que cabe destacar la actitud de Daniel Hadad quien no solo se hizo presente, sino que habló visiblemente emocionado y agradecido a los veteranos, reconociendo también que su actitud favorable a los ex combatientes, como dueño de Radio 10 se debió a la cercanía del veterano Taranto, su colaborador, en quien supo confiar. Nos tocó de cerca el reconocimiento al dueño del  periódico El Vocero Argentino ya que el a su vez reconoció a nuestro compañero Tony Encina, por suministrarle el material para dicho periódico, el cual siempre dio lugar a los ex combatientes y su lucha.

Mientras todo esto tenía lugar, mis ojos no pudieron dejar de posarse sobre ella, una señora de pelo cano, sosteniendo una bandera. ¿Qué estaría pensando en ese momento, qué estaría sintiendo? Firme, al igual que dos años atrás, demostrando una entereza sin igual, de pie, dando el ejemplo, así veía a la madre del soldado Jorge Maciel, cuya figura constituía el premio de los reconocimientos entregados.

Y llegaron las palabras finales de Alberto Puglielli, presidente del centro de veteranos de San Andrés de Giles, donde se llevan realizadas nada menos que 15 consecutivas vigilias. Mostrando en su mano izquierda las huellas del trágico accidente que le impidió estar presente en la vigilia anterior por estar hospitalizado, con un rostro demudado por la profunda emoción, habló poco pero dijo todo:

  1. Que estaba lloviendo en los alrededores de San Andrés pero que ahí no lo hacía debido a que desde la mañana habían estado orando a la Virgen del Rosario, la patrona de la operación de recuperación de las Islas y que como siempre la Virgen no les había fallado.
  2. Que era importantísimo haberla podido realizar porque es el hecho donde cargan las pilas para sobrellevar un año más con su mochila de dolor por la guerra y la indiferencia.
  3. Que agradecía la presencia de todos y pedía perdón por no haber podido traer la victoria. Confieso que me sentí horrible al escuchar esto. La victoria no es un deber, el único deber del soldado es luchar con valor como todos Ustedes lo hicieron. No hay nada que perdonar, por el contrario, toda una entrega que agradecer.
  4. Que iba a decir una frase que lo simbolizaba todo. Y así fue: “Para la justicia Dios, para la verdad el tiempo”.

Estaba por cantar Rimoldi Fraga pero ninguno de nosotros daba más y si era cierto que me tocaba volver bajo la lluvia, tenía que guardar mis fuerzas para un retorno a salvo de mis acompañantes. Pidiéndole por lo bajo perdón al Tigre, encaminé mi grupo hacia el auto.

Esta vez no hubo manto de neblinas en la ruta, pero a los pocos kilómetros se desató una tempestad que desafió mis habilidades conductivas hasta bien entrada la madrugada de este 2 de abril, confirmando que la Virgen, los 649 desde el cielo y en especial el soldado Maciel, habían sido los responsables del cielo estrellado que hubo anoche en San Andrés de Giles.

La lluvia siguió toda la noche y mi barrio, al igual que otros, amaneció totalmente inundado. Probablemente sean las lágrimas por tanta herida, por tanta viuda, por tanto anciano solo, por tanto huérfano, por tanto suicidio y por tanta indiferencia. Lágrimas que la Vigilia intenta  y logra cada año transformar en lo que corresponde: reconocimiento, gloria y honor.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 2 de abril de 2013

Nota: La frase de Alberto Puglielli que titula esta crónica es una paráfrasis del título de un bello poema de JOSE ZORRILLA denominado “Para verdades el tiempo y para justicia Dios”, cuya estrofa final dice así:

Llegó la primera al cabo,  y en ella al Cielo ocasión de mostrar que hay infalibles tribunales sólo dos de irrevocable sentencia, sin cotos ni apelación: Para verdades el TIEMPO,  y para justicia DIOS.

Published in: on abril 2, 2013 at 7:32 pm  Comments (2)  

DOS POR MALVINAS

EM y JGF

DOS POR MALVINAS

Javier Gimenez Filpe y Enrique Momigliano conversan tras la presentación de DEL LAPIZ AL FUSIL  en la Avenida Corrientes entre abril y junio de 2012

EM Hoy San Fermín, nos encontramos después de un año de aquellas funciones en el Teatro Colonial y venís de meter nada menos que ocho funciones en la Avenida Corrientes, entre los grandes del teatro, con tu obra. También hiciste una en Lomas de Zamora, mis pagos, te agradezco que entre todos los lugares posibles, hayas actuado en mi ciudad natal.  Me interesa muchísimo tu balance, ¿como te sentís ahora que avanzaste tanto con esta obra tan cara a la causa Malvinas?. Yo te cuento que ya hice el mío. Me fascina como has mejorado la obra, afinado la actuación y sobretodo como pude palpar tanto en la primera como en la última función, la respuesta del público – casi me quedo afuera-. En especial has tenido mucha repercusión donde hay que tenerla, vi muchos ex combatientes, familiares de ex combatientes, incluso de caídos en combate, autoridades nacionales y sobre todo la sala llena de jóvenes, que no vivieron el conflicto y  a los que es más que importante concientizar sobre la causa.

JGF La verdad que esta obra es muy movilizadora. Yo me encuentro muy pero muy feliz. No encuentro muchas palabras para describir aquello que me pasa. Es increíble lo que Alejandro Molina ha sumado a esta obra, es amigo, nos hemos conocido trabajando, el aporte que hace es tremendo, me ha hecho crecer como actor, como productor, como director. Hoy siento que la obra descansa en los dos.

EM En realidad descansa en algo que se genera entre ustedes dos. Hay una química muy especial, parecida a la que muchos ex combatientes me cuentan que había en Malvinas.

JGF El balance es altamente positivo. Económicamente no hemos sacado diferencia porque estar en la Avenida Corrientes es muy difícil, pero ha generado salidas actorales para el interior que es lo que queremos, mostrar la obra por todo el país. Lanús, San Miguel, Navarro, Mendoza y Neuquén nos están esperando.

EM Tenemos Del Lápiz al Fusil todo el año (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2011/06/07/del-lapiz-al-fusil/)

JGF Se viene una gira por el interior y otra por el conurbano. Estar en la Calle Corrientes, frente al Teatro San Martin, te da mucha visibilidad, aquí están todos los monstruos, esos que  arrastran al gran público. Estoy aquí a los codazos, metiendo la nariz, pero estamos felices por los resultados obtenidos ya que hemos hecho un trabajo hermoso. La primera y última función tuvimos entradas agotadas, en la última tuvimos gente sentada en las escaleras. Este año tuvimos el increíble agregado que en cada función pudimos invitar y traer a ex combatientes.

EM ¿Qué repercusión tenés de ellos?

JGF Tremenda, un apoyo y aplauso unánime. Si bien siempre hay detalles que ellos te aportan, ya que cada uno vivió una guerra distinta, en rasgos generales están muy pero muy conformes con la obra. Cuando escribí esta obra yo quería trabajarla sobre la base del respeto y el amor. Y estoy feliz porque cuando salgo y me están esperando para saludarme es justamente eso lo que destacan.

EM Como vos sabés hay otras obras de teatro sobre el tema Malvinas y te digo la verdad, hasta  desde el título me disgustan, porque el tema no está tratado ni con respeto ni con amor. A mí me emocionaron miles de cosas de tu obra pero cuando al final, vos los nombraste a los ex combatientes y ellos te aplaudieron de pie, dije: ya está, lo logró y fue algo fuertísimo. Los que estuvieron allá se sintieron interpretados, respetados, reconocidos y los vi agradecidos.

JGF Es muy, muy fuerte. A mí me gusta el golpe que les da a la gente lo que digo: “Ellos caminan al lado nuestro y nosotros no sabemos ni quienes son ni lo que hicieron por nosotros. Y hoy tenemos el honor de tenerlos sentados al lado nuestro”. Y la gente los empieza a mirar con un agradecimiento y mucha, pero mucha gente, te lo juro, me dijo: “Cuando vi a los ex combatientes parados sentí unas ganas de ir a abrazarlos”. Siempre les contesto: “Deberías haberlo hecho porque se lo merecen”.

EM No nos dejaron hacerlo en su momento

JGF Es verdad, los hicieron entrar de noche y por la puerta de atrás. Entonces es maravilloso poder regalarles esto a ellos, que ellos lo apoyen y que al mismo tiempo sientan el amor que les genera a la gente que esta al lado de ellos. Intento ponerme un segundo en la piel  de los ex combatientes para tratar de sentir lo que deben estar sintiendo y debe ser fantástico. Y me hace muy feliz, porque es un reconocimiento que se les debe.

EM Sacudiendo a la gente, la gente reacciona. Me pasó con mi cuento RICARDO NO HABLA,RICARDO NO ENTIENDE.  (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2012/03/10/ricardo-no-habla-ricardo-no-entiende/). Es sobre la segunda parte del tema Malvinas. Vos en la obra reflejas lo que pasó allá, el cuento se trata sobre lo que pasó acá, después. Es un día en la vida de dos ex combatientes, en la peor época, 1983, que están pidiendo limosna en un semáforo. Mi plan era actuar el cuento en la Biblioteca Popular Alberdi, donde coordino el Café Literario – algún día tenés que venir a hacer la obra ahí-. No pude ir, entonces no lo actuaron, pero lo leyeron como si fuera teatro leído. Lloraban a mares, casi no podían terminar el texto. Al final , los que estaban en la reunión dijeron: “Y bueno, ¿qué podemos hacer ahora por ellos?”. La reacción social es esa. Estuvimos mal, no hicimos nada, pero bueno hagamos algo ahora.

JGF Muchos primero lo que sienten es un golpe al ego, les da mucha vergüenza de no saber y se ponen a leer, a investigar. Está muy bueno que eso suceda, porque estamos reivindicando una causa, revalorizándola y despegándola de un montón de mentiras. Otra cosa que me pasó muy fuerte fue salir del teatro y encontrarme con los ex combatientes, pero también con la familia. Nosotros los invitamos a ellos pero ellos se trajeron a toda la familia, las madres, los hijos, la esposa. Ver a los hijos llorando abrazados a los padres fue tremendo.

EM Para los hijos es como darse cuenta del infierno en que estuvieron sus padres.

JGF Hay esposas que me dicen que del tema el marido nunca le habló. Y yo desde ahí arriba les doy la posibilidad que el tema se hable. En un punto hasta lo que él no le pudo contar a la familia, yo se lo estoy contando con la obra. Es muy fuerte, a mi me ha movilizado mucho y me pasa que termino la función, han pasado algunos días y voy por la calle y de golpe lloro. No estoy mal, es que me quedan impregnadas imágenes. Es un personaje que me cuesta mucho sacármelo de encima, pero que a la vez yo lo dejo ir a su tiempo.

EM Otra cosa que me impactó mucho fue en la primera función ver a padres de soldados muertos en Malvinas. Te aseguro que quise acercarme a saludarlos y no me dio el coraje para hacerlo.

JGF El matrimonio Massad de Banfield. Daniel Massad era jugador de futbol y cayó baleado  en la retirada, avisándoles a los amigos.

EM El spot inicial está muy bien logrado y a mi me tocó profundamente porque ahí están mis amigos, mis ex compañeros de la Dirección de Rentas de  la Ciudad de Buenos Aires.

JGF Son personas hermosas que nos han tratado muy bien desde la primera vez que fuimos a verlos. Haciendo el spot conocimos a los padres de Daniel que son personas que tienen devoción por la causa Malvinas. Están todo el tiempo dando charlas sobre el tema

EM Me preguntaba, pero ¿cómo pueden estar acá?. Perder un hijo es el mayor dolor que te puede tocar en la vida.

JGF A Alejandro Molina para prepararlo le concertamos una entrevista con Dalal Massad y con  tu compañero Toribio. Fue a las 10 de la mañana y volvió como a las 6 de la tarde. Le mostró cartas, recuerdos y lo llevó a la habitación de Daniel y estaba intacta, era como entrar en la década del 80. Dalal me ayudó muchísimo con el spot pero  sobre todo en la preparación de Alejandro, que como actor lo necesita para compenetrarse del personaje que va a actuar. Le regaló una rodillera de Daniel que Alejandro no se la saca nunca.

EM. Tambien, como para sacársela, más fuerte imposible.

JGF Lástima el problema que tuvimos con el audio en la primera función

EM Me pusiste renervioso, te vi la cara de quererte matar.

JGF Todo el trabajo se te arruina en un minuto. Es parte de remarla, de no contar con los medios que uno quisiera. Yo estaba reloco, terminé la función muy enojado. Pero cuando salgo a saludar y veo las caras, las lágrimas, las emociones, realmente me quebré porque me di cuenta que el trabajo estába hecho.

EM El sonido era un mero detalle sin importancia

JGF Cuando la vi a Dalal me di cuenta que yo le estaba permitiendo ver una vez más a su hijo, me di cuenta en sus ojos que no era a mi a quien miraba. Es durísimo.

EM Durísimo pero también muy sanador. Desde el punto de vista psicológico es bravo recrear una situación muy traumática pero es muy sanador porque es lo que también te permite dar vuelta la página, hacer el duelo y seguir adelante.

JGF Cada vez esta obra me hace conocer más gente, más lugares, me hace crecer y artísticamente cada vez la obra es mejor.

EM Sin duda. Mejoró un mil por ciento de la primera vez que la vi. La iluminación, la escena de la muerte, el día del silencio, esa escena tan dura de soportar desde la platea. La obra toda es un golpe, se nota al final, estamos todos en silencio, nadie habla con nadie. Cuando salen con la camarita a pedir opinión, la gente está tan impactada que no quiere hablar porque no puede, está muy metida para adentro.

JGF También tené en cuenta que es un público muy joven. Me contaba una compañera de otra obra que tiene 18 años y que vino a ver la obra con el novio, que cuando terminó caminaron cuatro cuadras en silencio, esperaron el colectivo sin hablar y una vez arriba, recién a los 10 minutos pudieron decirse algo. Ese silencio creo que debe significar: estoy tomando conciencia de algo que pasó de lo cual yo no tenía ni idea.

EM Todavía no pude llevar a mi hijo, pero traje a mi hija con el novio. Ella se pasó toda la obra llorando a mares y después se puso a leer sobre el tema y a escucharme más cada vez que digo algo de Malvinas. El novio, también un chico de 25 años, quedó tan pero tan shockeado que prometió volver y fue sumamente sacudido cuando le presenté a los ex combatientes.

JGF Estoy súper feliz que esto pase. Necesito que los jóvenes se emocionen y se acerquen a la causa. Algún día me voy a quedar sin nafta, voy a estar viejo para interpretar a Carrasco y tienen que aparecer otros que la sigan. Humildemente creo que el mejor trabajo mio es haber escrito la obra. Esta hecha con tanto respeto y amor que dos actores con un director la van a poder representar por mucho tiempo en el futuro. Eso siempre que sientan en su corazón amor por la causa.

EM Ustedes lo sienten tanto que se transmite acabadamente a la platea.

JGF Alejandro no sabía nada de Malvinas, Ignacio que la representó antes tampoco. Yo los llené de esto y pudieron actuarla. Entonces me doy cuenta que en el guion esta su valor.

EM Contame como te fue cuando actuaste en Rio Grande para el 2 de abril. ¿Cúantas funciones hiciste?

JGF Hicimos tres, dos para escuelas secundarias y una para público en general. Tenía incertidumbre por como les iba a pegar

EM ¿Y?

JGF Tremendo, los pibes se pegaron un viaje de aquellos. El teatro allá me permitía hacer otra entrada con dos reflectores gigantes que te persiguen y venimos desde atrás en una sala de quinientas personas, imagínate entra Alejandro temblando de frío y les pasa por al lado, después vengo yo con el fusil por encima de sus cabezas por el otro costado. De movida nomás los envolvés y metes a todos en el clima de la isla.

EM ¿Cómo terminaron los pibes?

JGF Los más chicos se reían en todo lo que tenían que reírse y después cuando se encendieron las luces vi un montón de chicos llorando a mares de la emoción. Cuando termina el spot del inicio, la sala se cae de aplausos a los ex combatientes.

EM Es que es muy bueno. Yo estaba sentado al lado de dos mujeres que ya en el spot estaban llorando sin parar. Me pregunté como iban a hacer para aguantar hasta el final.

JGF Fue en lugar justo en la fecha justo y allá la cosa es distinta, la guerra se vivió distinta y está mucho más fresco el recuerdo. Además había un ventanal en la sala, antes de salir a escena desde el cual se veía el mar. Estar ahí, con el mar delante, las Malvinas enfrente, y hacer la obra fue realmente genial, mágico.

EM ¿Se está enganchando la gente de mi generación? Porque a mi me cuesta mucho llevar a mis amigos. Salvo los que están en el tema Malvinas el resto me dice que no quiere amargarse, que no quiere pensar en ello.

JGF Se están acercando, de a poco. La obra rompe un bloqueo. La continuidad en cartel, que es difícil de mantener, hace que el boca en boca acerque gente más grande. Viste que ahora está más mezclado, tenés sentados juntos a los que lo vivieron, los que lo vivieron más o menos porque eran muy chicos y a los que no vivieron nada del tema. Es hermoso.

EM ¿Cómo llegaste a Lomas de Zamora?

JGF Una persona que fue a verla, tenía el contacto y nos invitó al centro cultural.

EM Fuiste a un lugar muy especial. Lomas de Zamora esta cerca de un barrio inglés, con habitantes descendientes de ingleses, muchos amigos míos, compañeros de primaria, que durante la breve guerra también la pasaron mal y tienen cierto resentimiento por ello. Vos te metiste ahí y vi por las fotos que tuviste una buena concurrencia de público.

JGF La verdad que nos fue muy bien, la causa Malvinas convoca en todas partes.

EM ¿Conseguiste hasta ahora algún apoyo oficial?

JGF Nada de nada. Es muy raro, resulta muy difícil. Hubo acercamiento desde distintos sectores pero en concreto, nada. Creo que la política es muy comercial y llena de amiguismos. Debería dejar de serlo.

EM Nadie de Tierra del Fuego, nadie de la Provincia de Buenos Aires, nadie en Nación.

JGF Es raro y muy lamentable. Fui a un montón de reuniones, llevé material, vieron la obra, me dijeron de la existencia de un montón de programas culturales pero te repito, en concreto, nada de nada.

EM Te imaginás montar la obra en Tecnópolis. Además este gobierno no es indiferente al tema Malvinas.

JGF Si, pero tiene que ver mucho cuales son los intereses de la persona representante del gobierno que está viendo esta obra, que proyectos tiene en cola. Creo que si viniera a verla un funcionario del gobierno nacional con peso específico no puede dejar pasar la oportunidad de largo.

EM Para mi es el momento justo para que el gobierno de algún modo “se apropie” de la obra y ello permita difundirla mucho más. Es importante que hasta que eso pase la obra se siga montando.

JGF Tenemos que repetir hechos como el de Rio Grande, donde metimos una sala llena de quinientas personas. Igual seguimos buscando la puerta correcta. Te quiero contar algo de Rio Grande. Viste que al final cuando estoy caído sobre Alejandro, se lee tu poesía, entra la bandera, ponen las flores, yo uso ese tiempo para bajar los decibeles y recomponerme algo. En esa función todos empezaron a aplaudir cada vez más fuerte y cuando el aplauso era ensordecedor, desde el fondo de la sala, alguien gritó con toda la voz VIVA LA PATRIA.

Me emocionó tanto que me largue a llorar mal, tenía la piel de gallina hasta el cuello y cuando salí a saludar seguía llorando y casi no pude hablar, los chicos de la producción se asustaron porque nunca me habían visto así.

EM ¿Te imaginás lo que sería hacer la obra en la VIGILIA de San Andrés de Giles? (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2011/04/05/entrevista-de-fm-de-las-americas-durante-la-vigilia-del-2-de-abril-en-san-andres-de-giles/)

JGF Ojalá que el año próximo podamos. La apuesta de la Av Corrientes fue muy fuerte, jugué todo lo que tenía y estoy feliz. Los ex combatientes me agradecen, cuando el que tiene que estar agradecido soy yo. Miro para atrás y casi no puedo creer el camino recorrido, empecé desde la nada.

EM Es que el tema se mueve solo, cuando encuentra alguien como vos que lo hace por amor, si lo hicieses por interés, de arriba nadie te ayuda. Lo importante es tu intención. Y ella en este caso es buenísima porque es reparar una injusticia global, social y colectiva. Tenele FE y seguí adelante, esto va a crecer mucho más todavía.

JGF Ni te imaginas los chichos de la producción. Lo que los cambió esta obra, ir a Tierra del Fuego, nunca habían visto cantar el himno con tanto patriotismo como lo vieron ahí. Están, con su juventud, fuertemente comprometidos con la causa Malvinas.

EM A mi me pasó la primera vez que fui a la vigilia de San Andrés de Giles

JGF Es maravilloso, sentir que estás tocando el corazón de las personas, desde el lugar que uno eligió, tratando de aportar tu granito de arena y no hacerse el indiferente con la realidad del país.

EM Estás sanando una herida tremenda que sigue demasiado abierta.

JGF Y verlos a los ex combatientes, estrecharles la mano, sentirlos emocionados, es absolutamente impagable. Es una felicidad enorme que nos está dando esta obra, el crecimiento que nos aporta, artística y humanamente.

EM Y a mí me llevás en el furgón de cola, como llego al final. Yo tampoco lo puedo creer. Ser parte de esto, haber hecho un pequeño aportecito a tu obra me da una alegría impresionante.

JGF Vos sabés que para mi no es pequeño

EM La poesía se mueve en un mundo muy chiquito. Yo estoy haciendo un montón de ruido para que no sea así. La estoy sacando de los estantes de la biblioteca y tratando de ponerla en la calle. En parte es culpa nuestra que a veces escribimos en difícil, para que nos aplaudan. Yo quiero otra poesía, quiero volver a la poesía que sirve para vivir, para impulsar causas nobles. Quiero la poesía de Miguel Hernández que la escribía y se iba a la trinchera a arengar a los soldados con sus versos. Esa es la poesía que sirve. Pese a todo el esfuerzo, hago el CAFÉ LITERARIO y en los mejores días junto veinte personas. Cuesta mucho bajar la poesía a la gente. Los cantores a veces lo logran. Ahora que metas una poesía en una obra de teatro es bastante novedoso.

JGF Es que es una poesía muy hermosa.  (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2007/07/01/homenaje-a-los-heroes-de-malvinas-argentina/)

EM Tiene el valor de haber sido escrita en aquel momento

JGF Te lo conté, cuando leí tu poesía sentí que la habías escrito para mi obra y que yo había escrito la obra para tu poesía.

EM Es verdad, encaja perfecto

JGF Y te lo agradezco, además que siempre estás con nosotros, apoyándonos y difundiendo la obra.

EM La que te tiene que agradecerte a vos es LA POESIA. Por mi parte siento que debería hacer más y no se como. Ya se me va a ocurrir, teneme fe.

Buenos Aires, 7 de julio de 2012

A propósito del 2 de abril

Published in: on marzo 30, 2013 at 2:16 am  Comments (1)  

SURCADO

soldado herido

SURCADO

A los Heridos en Malvinas

Ni quedaste ni volviste,

Aun aquí sigues allí,

Mucho tuyo SI perdiste,

Por la herida que está ahí.

Fue tan breve el combate

Y tan largas las esperas,

En la cama del debate,

Entre sondas y enfermeras.

Desechado por la muerte,

Deshabitado por la vida,

Sobrellevas tu poca suerte,

Ni buscada ni elegida.

¿Cómo olvidar el desconcierto,

Los desvelos y los dolores,

Mucho menos el tormento,

Que infligiste a tus amores?

Si cada día al despertar,

Corre presto a recordarte,

Ese surco que has de llevar,

Cual sempiterno estandarte.

Surco que dice trinchera,

Noche negra de metralla,

En la deshumana frontera,

De la desigual batalla.

Surco que te habla voces,

De tus caídos compañeros,

De esos mártires precoces,

Guerreros, leones fieros.

Surco en tu cuerpo talado,

Surco tallado en tu alma,

Surco que viaja a tu lado,

Surco que roba tu calma.

Es por ese surco mi amigo,

Virgen, feraz y potente,

Que eres el mejor testigo,

De una casta temible, valiente.

Y será en ese surco, confía,

Donde germinarán las semillas,

Que gloriosas brotarán un día,

Para ver al ladrón de rodillas.

No es en vano ser el surcado,

Por el largo dolor de la herida,

Es ser portador del recado,

Para el frágil hombre que olvida.

Lleva el surco cual bandera,

Imponente, viril, desafiante,

De una Patria unida que espera,

A sus Islas, de pie y anhelante.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 21 de marzo de 2013

nota: para ir a otros escritos referidos a Malvinas, utilizar el link HOMENAJE A LOS HÉROES DE MALVINAS ARGENTINAS que se encuentra sobre el margen derecho

Published in: on marzo 21, 2013 at 12:17 pm  Comments (1)  

ENTONCES ALGUIEN EL HIMNO CANTÓ

 

ENTONCES ALGUIEN EL HIMNO CANTÓ

El pasado jueves 22 asistí al estreno porteño de la película LAS LLAVES DEL CIELO, declarada de interés institucional por la Fuerza Aérea Argentina, coincidiendo con el año del centenario de su creación y de los 30 años de su bautismo de fuego en el conflicto de Malvinas.

Cada película que se estrena, cada libro que se escribe, cada acto que conmemore la inolvidable gesta de los que pelearon en Malvinas, cuenta con mi presencia si me entero y si llego tarde, con mi incondicional apoyo. Algún día la sociedad argentina despertará y pondrá en su justo lugar la valentía y heroicidad de nuestros combatientes en tan desigual batalla. Hasta entonces hay que trabajar y mucho, para que la segunda muerte que es el olvido nunca se apodere de los centinelas que regaron con su sangre la perla austral irredenta.

De modo que me apersoné al Círculo de la Fuerza Aérea, invitado por el Grupo Argentinidad y  mi primera sorpresa fue el lleno total del auditorio del primer piso. Se mezclaban allí en respetuoso silencio distintas generaciones de aviadores militares, algunos veteranos del conflicto, muchos retirados, muchos jóvenes y familiares, todos rindiendo homenaje a los 55 caídos de la fuerza.

En este caso mi asistencia tenía una segunda intención. Sabedor que el Comodoro Pablo Carballo era uno de los protagonistas de la película, desconté su asistencia y realmente quería saludarlo personalmente. Fue él al primer combatiente que tuve el honor de conocer personalmente en 1983 y fue él a quien le entregué en mano la poesía A VOS, rechazada por todos los diarios de aquel tiempo.

Él fue quien me dedicara el libro DIOS Y LOS HALCONES  en su primera edición y me informara en una conceptuosa carta, a la cual ya me referí en este blog  (https://sociedadpoetica.wordpress.com/2010/03/23/la-carta-del-heroe/), que mi poesía estaba nada menos que en la sala de pilotos de su base en Villa Reynolds, San Luis. Si bien siempre lo seguí por los medios, nunca más habíamos vuelto a vernos. Quería compartir con él su vivencia patria de estos 30 años y el vuelo que A VOS había tenido. Quería regalarle mi libro POESIA PARA SENTIR LA VIDA, en la que A VOS tiene su lugar especial, tan especial como la historia de nuestro ya lejano encuentro.

Empero, todo resultó distinto. La multiplicidad de mis obligaciones actuales hizo que asistiera sin poder hacerme de un ejemplar de mi libro y además  Pablo Carballo no fue de la partida en la función. Si quieres ver a Dios reír a carcajadas nada mejor que contarle tus planes, reza un viejo adagio.

LAS LLAVES DEL CIELO son esencialmente el testimonio en primera persona, en palabras y emoción, de una decena de veteranos del conflicto austral. Testimonio que arranca desde el nacimiento de la vocación por el vuelo hasta el regreso de la guerra y su vida en la actualidad. No todos son pilotos, uno de ellos es médico y otro operador de radar, contándose entre los pilotos tanto de combate como de transporte.

Así une la serena reflexión de un hombre de fe como Carballo, hoy blanco en canas, con el relato de un guerrero como Rinke, con la azorada expresión plena de agradecimiento del médico y con entre otros, la charla a los jóvenes de su unidad del emotivo Daghero. Plena de anécdotas y desbordado de emociones el recuerdo del conflicto siempre busca detenerse en el  homenaje a los caídos.

Justamente esa era la principal pregunta que quería hacerle a Carballo. ¿Cómo había hecho para seguir viviendo con el recuerdo de los compañeros perdidos en batalla? Y me la contestó. El no solo había sobrevivido, según sus propias palabras por gracia de Dios, sino que por dos veces había perdido en combate, compañeros de misión.

Tanto como rescato y llevaré conmigo por mucho tiempo el relato emocionado de Daghero cuando vuelve a su casa y su madre no lo reconoce por un novel bigote, nunca podré olvidar como Carballo cuenta la caída del Teniente Gaudagnini, estrellando su avión contra la fragata enemiga. Ni sus palabras al respecto: “es muy pero muy difícil ofrendar la propia vida”.

La película contiene un documento imperdible como es la grabación de la conversación entre los pilotos en el momento de un ataque a un barco. Más allá de las palabras pronunciadas que incluye lógicos desbordes, se advierte en su tono el tremendo stress del momento, la tensión de aquellos que saben- en palabras de Rinke- que se trata de vencer o morir, así de simple. Uno de cada dos aviones que partieron nunca retornó de su misión.

También supe como Carballo y Rinke sobrevivieron al ataque retratado en la fotografía de un marino inglés y que acompaña mi escrito anterior, donde los estallidos de la munición antiaérea cubren prácticamente todo el cielo que surcan los aviones argentinos. Dios protegió a sus halcones. Un oportuno error del software controlante de las armas inglesas sumado a una errónea maniobra evasiva que situó a una fragata en la línea de tiro del otro buque, habían rendido salvos a nuestros pilotos.

Carballo, docente al fin, me siguió enseñando. Preguntado por sus sueños actuales a los que calificó de últimos y cortos, respondió que eran volver a Malvinas y, romántico insospechado, morir tomado de la mano de su esposa, de quien aun hoy está profundamente enamorado.

Terminó la función coronada con un gran aplauso, pero algo no estaba bien conmigo, sentía en mi interior una profunda nota discordante que me perturbaba. Y presentía de algún modo que ese malestar era compartido por el resto de la audiencia, malestar enigmático que no tenía ni explicación ni justificativo. La sala empezó a desocuparse con rumbo al ágape gentilmente preparado por los convocantes.

Entonces, alguien, el himno cantó. Y todos empezamos a cantarlo, cada vez más fuerte, cada vez más claro. Los que se habían ido volvieron y se sumaron. Mientras lo cantaba, embargado de profunda emoción, afloró en mi interior la causa de mi malestar con prístina claridad.

Era el contraste, brutal e increíble entre una Argentina capaz de criar hijos con tanta nobleza  y amor que los empujara a ofrendar el bien más preciado de todo humano – la vida-, por su querida patria y la actual: dividida, materialista, enfrentada irracionalmente al mundo, casi inerme y desarmada, embargada, enfrascada en luchas fratricidas con símbolos patrios adulterados e  ídolos falsos de pies de barro. Sentí con absoluta impiedad, los valores que hemos perdido en estos escasos 30 años.

Pero también sentí que el hambre de valores y de ejemplos genuinos, que el amor a la Patria, podrán estar dormidos o disimulados  pero VIVEN, nos habitan y en cualquier momento, téngalo por seguro, se manifestarán en hechos concretos, tanto individuales como colectivos. Es solo cuestión de FE y PACIENCIA, dos virtudes que a nuestros combatientes les sobraron.

Ágape mediante volví a la mesa del Grupo Argentinidad donde al entrar había comprado la película y me alegré al ver que es absoluta verdad que  Dios los cría y ellos se juntan. Entre quienes eligieron al Grupo como editor se encontraba nada menos que el Padre Agustín Roberts, dos veces abad del Monasterio Trapense de Azul, al que cada año vuelvo a recargar mi alma.

Justamente por él prologado me llevé otro libro de Pablo Carballo denominado UN VUELO AL CORAZÓN, el cual no habla de aviones de caza  ni  de batallas militares, sino de fe y esperanza.

En definitiva fui para regalarle un libro mío a Pablo y terminé llevándome uno de él. Dios sabe el porqué y yo seguramente me enteraré al leerlo.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 24 de noviembre de 2012

Published in: on noviembre 24, 2012 at 7:48 pm  Comments (3)  

EL DÍA DE AYER: 2 DE ABRIL DE 2012

EL DIA DE AYER: 2 DE ABRIL DE 2012

Estoy preparando el café literario sobre Cesar Vallejo, un poeta enorme, incomprensible a veces, soberbiamente oscuro, profundo y desgarrado siempre. Su más conocida poesía se titula LOS HERALDOS NEGROS, la que a su vez sirve de título a su primer libro.

Dicho poema comienza y termina con el mismo verso: “Hay golpes en la vida, tan fuertes…. Yo no sé…”

Que la vida es una caja de sorpresas no es ninguna novedad, afortunadamente la mayoría de ellas para la mayoría de nosotros son agradables, pero también existen de las otras, benditamente pocas. Cuando llegan, el enlutado manto de la tristeza lo tiñe todo y uno pierde la fuerza, las ganas, el norte, el propósito y simplemente se arrastra haciendo lo que debe. En ese nada envidiable estado llegué al dos de abril. No pude entonces hacer absolutamente nada de lo planeado y dolorosamente debí ausentarme de la vigilia de San Andrés de Giles, a la que había prometido concurrir.

Empero esa fecha es poderosa en si misma. Conserva un inmenso dolor por los caídos, heridos y suicidados, mas también una fuerza inconmensurable de entrega total de amor por la Patria, de alegría por la redención de un territorio ilegalmente ocupado, de reconstitución del espíritu de la Nación en torno a una justa Causa Nacional. Por eso lo puede todo y aunque sea mil veces atacada y negada, ella permanecerá inconmovible en el corazón de aquellos que vivieron de cerca, en su piel o en la de sus seres queridos, el horror de la guerra bajo el manto de neblinas, muy parecido a ese que ayer por la mañana se enseñoreó por Buenos Aires.

Vean todo lo bueno que en medio del drama, sucedió.

Luis Allegrini tuvo la gentileza de llamarme temprano a mi casa para permitirme así cumplir con los oyentes de la cadena nacional malvinera, encabezada por FM de las Américas, que transmitió ininterrumpidamente durante 30 horas. Tuve así la oportunidad de defender al 2 de abril frente al incomprensible ataque de un grupo de intelectuales, a mi juicio desinformados.

Javier Gimenez Filpe, en Río Grande llevó a escena con todo éxito DEL LAPIZ AL FUSIL, obra que contiene mi poesía A VOS.

Y finalmente este blog recibió la visita, en el querido 2 de abril, de nada menos que 3557 personas, multiplicando casi por 5, el día de su mayor concurrencia, justamente el 2 de abril del año anterior que contó con 730 visitantes. Vale aclarar que mi sitio literario recibe de ordinario entre 150 y 200 visitas diarias, en un promedio bastante estable a lo largo de sus casi 6 años de existencia. La mayoría de esas 3557 almas que abrevaron en mi hogar virtual son, casi con certeza, compatriotas que dolidos y conmovidos quisieron con mis letras homenajear a nuestros héroes. Los pocos casos que se hicieron evidentes para mi, me conmovieron hasta las lágrimas. Sin embargo también fui sorprendido por 250 visitas provenientes de 10 países distintos, entre los que se cuentan 83 de EEUU, 28 de España, 24 de Méjico y 15 de Canadá, probablemente también de compatriotas radicados allí.

Estoy pues autorizado a pensar que la magia del 2 de abril hizo posible que en lugar de hacerme presente en un solo acto conmemorativo, pudiera hacerlo en muchísimos, algunos públicos, otros privados y muchos más de índole estrictamente íntima donde el sentimiento manda.

¡¡¡GRACIAS A TODOS POR ELLO!!!! Es un honor, un orgullo y una alegría que me hace mucho más sencillo sobrellevar los vientos de la vida, muy especialmente cuando arrecian y porfían.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 3 de abril de 2012

AL PIE DEL CAÑON

AL PIE DEL CAÑON

La carta de un soldado artillero desde Malvinas

 Se están por cumplir 30 años de la exitosa Operación Rosario, mediante la cual se recuperaron por espacio de 74 días nuestras Islas Malvinas. Diez años atrás, al cumplirse el vigésimo aniversario del hecho – es decir el 2 de abril de 2002- quien esto escribe era funcionario público en la entonces Dirección de Rentas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En esa convulsionada y arrasada Buenos Aires, con miles durmiendo en sus calles y acosando al paso de todos por una moneda para comer, con otros miles concurriendo a trabajar con ropa sport para intentar pasar desapercibidos, con otros miles golpeando diariamente las puertas de los bancos para intentar vanamente recuperar sus ahorros, con las asambleas populares reventando las plazas, con el miedo adueñándose por las noches de todos los hogares, con los policías cobardemente asesinados porque sí y con la clase política acorralada; fui invitado a un acto donde se entonó el Himno Nacional con suma emoción.

Como todos los años, en el hall central de la planta baja del edificio de Viamonte al 900, el grupo de ex combatientes de Malvinas que trabajaba en la Dirección de Rentas, llevaba adelante su acto recordatorio de la gesta. Podía caerse el mundo, que ellos no iban a olvidar.

Había tomado conocimiento de su existencia en el acto del año anterior, el primer 2 de abril en que compartía dicha dependencia oficial. Al cabo de ese primer acto les entregué una copia de la poesía A VOS y ya me pareció un milagro haber podido entregar en mano a unos veteranos, mi sentir hecho palabras de 1982.

El resto es historia conocida, fueron ellos los primeros en subirla a la red (http://www.elconfesionario.com.ar/guerreros/) y son los verdaderos culpables que haya tenido la difusión y acogida que hoy posee. Es sin duda una poesía que tiene vida propia y que obra milagros. Ciertamente no me pertenece, debo yo tan solo haber sido un canal propicio para tanto dolor silenciado, para tanto grito sordo, para tanta herida abierta, que se quiso alzar contra la injusticia de la denominada “desmalvinización”.

Por estar en la red A VOS es culpable de este blog, el cual a la vez es culpable que me haya convertido de contador en escritor, siendo A VOS la pieza central y eje de mi primer libro: POESIA PARA SENTIR LA VIDA.

El año pasado A VOS me llevó a la vigilia de San Andés de Giles para que mi adormecido y desengañado amor a la Patria renaciese con más vigor que nunca. Y finalmente A VOS viajó hasta Río Grande, en una ventosa noche de inspiración  para filtrarse en la imperdible obra teatral de Javier Gimenez Filpe DEL LAPIZ AL FUSIL. (http://www.eldiariodelfindelmundo.com/noticias/leer/41595/presentaran-la-obra-teatral-del-lapiz-al-fusil.html#.T19Ib3AN7tY.facebook).

Durante toda  mi estancia enla Dirección General de Rentas, de casi cuatro años, me relacioné con estos veteranos brindándoles todo el apoyo que pude, simplemente porque los admiré profunda y sinceramente. No solo porque habían combatido, entre otros por mí, sino porque veinte años después constituían un  grupo humano vibrante de amor al prójimo y a la Patria, desbordante de solidaridad y siempre prestos al heroísmo.

Heroísmo que tuve oportunidad de constatar al año siguiente, cuando, ante las salvajes inundaciones que asolaron la ciudad de Santa Fe, salvando todo tipo de obstáculos y carencias, se organizaron y se fueron con un camión lleno de donaciones y el corazón lleno de amor, a meterse en las aguas traicioneras para socorrer a sus compatriotas en problemas.

Ellos por su parte vieron en mí al ciudadano que hubieran deseado ver a su regreso de las Islas. Al que no calló, al que no le importó más el mundial de España que la guerra, al que sintió y demostró agradecimiento por el sacrificio supremo de su entrega. Y me lo hicieron saber.

Un día que jamás olvidaré vinieron en grupo, siempre unidos por esa alquimia del dolor profundo, a mi despacho y me obsequiaron la foto que encabeza este escrito. No se trata de un paisaje cualquiera ni de un cañón cualquiera. Es la pieza de artillería, emplazada en su posición de combate en Malvinas, con las vainas servidas a sus pies y al fondo el monte ocupado a batir. Además es el cañón que sirvió el soldado correntino clase 62, Marcos Antonio Falcón, del Grupo de Artillería 3, quien estaba frente mío, entregándome la foto. Huelga señalar que hice un cuadro que me acompañó en el despacho de Rentas y en todas las oficinas que sucedieron a mi función. Hoy está en la pared del escritorio de mi casa. Necesito mirarlo seguido, especialmente en esos días grises en que me equivoco y pienso o siento que mi camino es cuesta arriba. También en estos días en que creo, muy íntimamente, que de alguna forma, esa tierra irredenta que la sangre de tantos argentinos regó, volverá más temprano que tarde a formar parte de nuestro territorio nacional.

Pero hay más, siempre hay más. En ese acto de aquel convulsionado 2002, se leyó una carta escrita literalmente al pie del cañón. Entre la escarcha y sentado sobre las cajas de municiones, el soldado Marcos Falcón, contando con los mismos escasos 20 años que mi propio hijo cuenta hoy, el 20 de abril de 1982, le escribía así a su lejana y preocupada familia:

20 de Abril de 1982.-

Isla Malvina

 

Querida mama:

Hoy tengo mejor momento de acerte esta carta para saber de ustedes como andan   bueno   mama te cuento que estoy bien grasia adios y a la virgen y a todo los santo   yo vine ace una semana antes de viajar le escribi a mirta y le mande adecir que te avise para donde viajava yo:  estoy contento por venir en las isla malvina  yo nunca pensava que hiva a venir aqui es muy lindo se que ace mucho frio   yo nunca estuve frio como senti frio aquí  nosotros le estamo esperando alos ingleses para combatir con ello   nosotros estamo en una posicion muy linda mañana llegan las flota ingles en las isla dicen que tiene que bloquear todos la isla pero nosotros le daremo el merecido si quieren guerra  decile a tio juan que le estoy esperando en la malvina que es muy linda    nada mas que decirte me despido de ustedes con un abrazo  saludo para todo quien se acuerde de mi

chau mama

no te mando adecir si cuando volver porque no se

Firma Marcos A Falcón

 

-Carta de un soldado Correntino, clase 62, a su madre-

Marcos Falcón, actualmente trabaja en la Dirección General de Rentas

-Homenaje de la D.G.R. en el 20º Aniversario de la Gesta de Malvinas-

 

El domingo próximo, 1 de abril, si Dios quiere, tendré el inmenso honor de concurrir a la vigilia de San Andrés de Giles con este héroe argentino y leer juntos A VOS por la radio de Luis Allegrini (http://www.fmdelasamericas.com/) y su cadena radial de 48  horas por Malvinas, en homenaje a todos los que no volvieron, a los heridos, a los suicidados, a los que aun sufren y a los que como ellos, el grupo de veteranos de la DGR ( hoy AGIP) supieron y pudieron transformar su dolor en unión, solidaridad y amor.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 24 de marzo de 2012

Published in: on marzo 24, 2012 at 2:34 pm  Comments (2)  
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