TORMENTA


gaviota 1

TORMENTA

Alejandra Pizarnik en una de sus sentencias más acertadas dijo que todo lo que puede decirse es mentira, que lo único verdadero es el silencio, pero que el silencio no existe. ¡Cuánta precisión mi amiga!.

Las tormentas exteriores, aún cuando duren días, noches, semanas, meses, como las que venimos viviendo, no son nada frente a las interiores. Y ante ellas nos queda tan solo el recurso de la palabra, la que sin embargo siempre fracasa en el reflejo, porque éste resulta parcial y mínimo, frente a la magnitud del océano de fuego ( Olga Orozco gracias por el préstamo del término) que cruza el poeta.

Son tiempos tormentosos y el navío (Fray Luis de León gracias por la metáfora) apenas los resiste sumido en el temor. ¿Deberemos entonces callar? ¿sepultar en un silencio tan lleno de sonidos aquello que pugna por salir?. Aún imperfecta, prefiero y sobre todo necesito la palabra, aunque más no sea para que quede como un vago recuerdo que me permita, cuando el corazón se enfríe, saber que algún día, por obra más ajena que propia, fui capaz de sentir.

De las gaviotas he aprendido que se puede volar aún contra el más fuerte viento, de la vida aprendí que vale la pena.

Por eso, ahi vamos de nuevo.

1.MAL D´AMOUR

Un día bajé un brazo,
otro día el otro cayó,
el silencio fue abrazo,
y nunca más pude ser yo.

Sin sonrisa en el espejo,
con alguna mueca de dolor,
comencé a sentirme viejo,
y a disfrutar el sopor.

Dejar la cama la hazaña,
y al volver tanto temor,
una agenda que engaña,
disfraza desgana de labor.

Ser amable por compromiso,
cuando solo se quiere llorar,
sonreír cuando es preciso,
aunque se muera por gritar.

Comer solo y casi nada,
beber hasta más no poder,
llorar en cada almohada,
aún dejándome querer.

Sin sentido son mis días,
mis noches infierno a cruzar,
y mis venas rojas rías,
de triste angustia sin par.

Estoy perdiendo la batalla,
por negar un amor colosal,
y la cruel rutina me halla,
hoy enfermo de todo mal.

Enrique Momigliano.
Buenos Aires, 6 de abril de 2016

2.ESPERANZA

La tormenta que en tierra me tiene,
no deja a este viento amainar,
mas soñador corazón no se aviene,
a por siempre triste dejar de volar.

¡Quiera el sol brillar algún día!
¡Quiera el cielo su azul despejar!
¡Quiera yo reencontrar mi alegría,
y por fin mis alas volver a desplegar!

Aunque muy bajo y contra el viento,
por un tiempo sea tan duro avanzar,
estas ansias de cielo que hoy siento,
se muy bien que no habrán de cesar.

Solo sombras dejaré en el suelo,
tenues huellas que el mar borrará,
y al hacerse más alto mi vuelo,
este tiempo gris se me olvidará.

Enrique Momigliano.
San Clemente del Tuyú, 11 de abril de 2016

3.BELLEZA

A medida que crezco,
menos cosas deseo,
pero más aborrezco,
lo malo y lo feo.

Busco naturaleza,
la bondad y mucha paz,
y anhelo belleza,
de mis ojos su solaz.

Mas no la de las formas,
las de un fondo veraz,
sin modas y sin hormas,
de conmoverme capaz.

Es la que yo encuentro,
sin igual y sin par,
cuando hiere mi centro,
tu lacrimoso mirar.

Fruto de alma noble,
zaherida por demás,
íntegra como roble,
tierna como la que más.

Me llama a buscarla,
o dejarme atrapar,
solo se evitarla,
pues la temo mancillar.

Y de cada en tanto,
le robo sin permiso,
la gloria que hoy canto,
la que tanto preciso.

A medida que crezco,
la vida nos separa,
mas nada aborrezco,
si tu mirar ampara.

Enrique Momigliano
Tapera de López, 16 de abril de 2016

4.ALETEO

Este partir vacío,
parece tan completo,
con alma de estío,
de alegría repleto.

Nada llevan mis manos,
ni pobre esperanza,
más corazón humano,
galopa y danza.

Parto sin tu abrigo,
sin tu luz ni tu llanto,
pero vienes conmigo,
por amarme tú tanto.

Y celebro marchando,
aun sin yo tenerte,
al destino causando,
el milagro de verte.

Partir, aún quedarse,
dejarte y llevarte,
en el alma amarse,
sin poder olvidarte.

¡Oh, prisión dulcísima,
que hoy me reconstruye!
¡Oh fuente bellísima,
de fiel amor que fluye!

En vigilia abrazado,
por cada pensamiento,
en el sueño amado,
llamado en el viento.

Y la luna bendita,
que tu mirar acerca,
cuando llena me grita,
que vuelva a tu puerta.

Este frágil aleteo,
de amores callados,
sin fotos ni trofeo,
no podrá ser negado.

Pues es la vida misma,
que navega en su ría,
portando su marisma,
mi mejor alegría.

Enrique Momigliano.
Tapera de López, 18 de abril de 2016

5.CERCADO

Tantas veces la negué,
tantas como me perdí,
Tantas veces acallé,
todo lo que sentí.

Es que se que no debo,
tampoco si puedo,
y que será el cebo,
del diablo el enredo.

Mas dudo si a veces,
la vida tan ingrata,
te compensa con creces,
tanto dolor que mata.

Sea ella quizás todo,
lo siempre esperado,
y su puerta el modo,
de vivir lo soñado.

Me vence la marea,
amor huracán hecho,
y ella me rodea,
latiendo en mi pecho.

Sus ojos en los míos,
su voz en mis oídos,
alientan desvarío,
de pasos tan temidos.

Y esta necesidad,
de amor imperiosa,
hiere a mi soledad,
la vuelve tenebrosa.

Quizás, ¡si lo supiera!,
sin que nadie lo pida,
tan solo ella fuera,
el amor de mi vida.

Enrique Momigliano.
Buenos Aires, 23 de abril de 2016

PD: un abrazo a la distancia en el tiempo y en el espacio pero inexistente en el alma a Antonio Machado y su Guiomar.

Anuncios
Published in: on abril 23, 2016 at 11:37 am  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://sociedadpoetica.wordpress.com/2016/04/23/tormenta/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: