CARTA


carta y lapicera

 

CARTA

Volví, tu sabes que debía,

a ese pueblo que nos unió,

en lejano mágico día,

que del hastío nos rescató.

Mis cosas, tú sabes hicieron,

un largo mes allí habitar,

mas ellas todas no pudieron,

que en ti evitase pensar.

Fantasías, tú sabes, lograron,

en noches mi sueño ahuyentar,

y largos días revelaron,

que no te cesaba de buscar.

Deberes, tú sabes, vencieron,

a un tierno rebelde sentir,

mas poderosos no supieron,

mi terco buscarte reprimir.

En fin, tú sabes, nunca pude,

hallarte ni aún por azar,

entiendo, deber que acude,

hizo mi encuentro evitar.

Me voy, tú bien sabes que debo,

a mi vida tan hecha volver,

y se que no debo ni puedo,

tu camino tentar disolver.

Empero, tú no sabes cuánto,

este tiempo lograste llenar,

de ternura que hoy yo canto,

en carta que no ha de llegar.

Enrique Momigliano

San Clemente, 5 de febrero de 2015

El otro día revolviendo un viejo armario que en la casa que fuera de mis padres, permanecía cerrado, di con un cofre que me llevó bastante lograr abrir. Me topé con las cartas de amor que mi padre, en ese entonces de novio dirigía a mi madre, casta y soltera, allá por sus treinta. Pasé una larga tarde redescubriendo a mis padres, justo en aquello que a los hijos pequeños se debía ocultar: sus sentimientos mutuos. Y pensé todo lo que hemos perdido en esta sociedad electrónica y vertiginosa, especialmente el tiempo de escribirnos cartas, diciéndonos lo importante, lo que sentimos por el otro. Por este camino también perderemos pronto el tiempo de sentir. Y sin sentir se funciona, pero dudo que se viva. Quizás y siguiendo el consejo de una amiga vuelva a darme el gusto de escribir cartas, para regalarle a alguien el placer de recobrar la intrigante emoción que acompañaba la apertura del sobre.

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Published in: on febrero 28, 2015 at 1:13 pm  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. Querido Enrique
    Es cierto y conmovedor lo que refleja tu poesía y tu explicación.Por eso me conmueve tanto,tanto,la película.Quedar desnudos ante los hijos o… ante quien con ellas se encuentre.Por eso nunca se debiera alzar algún dedo acusador o… inquisidor.Solo asombrarse que “ese” amor fue vivido con plenitud y que es muy difícil ciertos cruces en la Vida.Por eso la película me conmueve una y tantas veces que la veo.
    Las miradas sensibles no juzgan ,acompañan!.Te abrazo muy fuerte y gracias.
    Marcelina


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