ODA A TEMPERLEY


libro temperley

 

ODA A TEMPERLEY

Tal como escribiera Pablo Milanés, el amor no lo reflejo como ayer. La travesía poética emprendida hace unos años me ha llevado por caminos más que solitarios, donde tal como exige el camino religioso, uno se va despojando a la vez que metiéndose para adentro. Uno busca cosas cada vez más profundas y significativas y desde el fondo del pozo, desde las aguas profundas en que uno vive, emerge algún canto de cada tanto, el cual compartido con los seres humanos que tengo cerca, me rencuentra con ellos en la playa de la emoción.

Empero, mientras uno bucea, en la superficie pasan cosas, a la gente con la que uno comparte escritos, lecturas y momentos, le pasan cosas. Y aparecen gestos indudables de amor. Frente a ellos,  de los cuales uno siempre se da cuenta tarde, se yerguen dos opciones: dejarse devastar por la emoción y largarse a llorar como un chico delante de todos o hacerse el frio, pasar por bestia insensible y desagradecida y posponer el momento en que la emoción se adueñará de uno.

Ruego sinceramente que las personas que voy a aludir sepan disculpar mi elección de la segunda opción. El jueves pasado, en la Biblioteca Popular Alberdi, en oportunidad del café literario sobre Alejandra Pizarnik, fui sorprendido por dos gestos amorosos hacia mi persona que por desmesurados e inmerecidos no supe, no pude, no quise reflejar.

Rosa Díaz, integrante del café y coautora de Un Vuelo de Palabras, me obsequió un souvenir que repartiese para el Día del Amigo, con una breve poesía de su autoría sobre la paciencia, nada menos que la ciencia en que soy más débil e inconstante. Pero además los souvenir para las otras personas, contenía cada uno, una estrofa diferente de mis poesías sobre la amistad.

Graciela, nuestra presidente, junto al bibliotecario, revolvieron toda la sala hasta dar con un libro sobre Temperley, mi pueblo natal, cuya foto encabeza este escrito y del cual extraje la ODA escrita por Cristina C. Voss de Castellanos, poetisa de mi pago chico, cuyo texto comparto en su totalidad pues describe mágicamente el escenario idílico de mi niñez.

Todos necesitamos sabernos queridos, paradójicamente cuando lo somos, reflejar dicho amor nos cuesta, cada año un poco más.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 15 de agosto de 2013

ODA A TEMPERLEY

Tu fuiste el paraíso de algún sueño,

cálido edén de mi primera infancia,

sentíme entonces de tus calles dueño,

impregnando mis venas de tu fragancia.

Hoy recuerdo y sonrío con ternura

¡Qué grande era ese mundo de Wlahalla!

Recorrerte era toda una aventura,

imaginario límite una muralla.

El verde en las veredas fue tu adorno,

las copas de los árboles hermanas,

tocábanse a lo largo en el contorno

de tus fronteras frescas y lozanas.

Aquellas viejas quintas o febeos:

molinos cadenciosos, grandes gradas,

la pérgola y la fuente de deseos,

ya han quedado en las mentes olvidadas.

Antaño eran week-end de esos abuelos,

lugar de veraneo, tibias galas;

jóvenes ellos, atléticos mozuelos,

hermosas ellas, magníficas zagalas.

La Iglesia, que es consuelo en soledad

escucha las plegarias lauretanas,

y Nuestra Señora de la Piedad

alivia las desdichas parroquianas.

¿Qué fue de aquél tranvía acompasado,

somnoliento? ¿Qué fue de su campaña?

Tal vez sea un ensueño de pasado,

tal vez, una ilusión tardía y lejana.

El lujo: esos chalets anglosajones,

producto de un período con calma;

el hall, techo a dos aguas, dos portones,

espléndido jardín, confín del alma.

¡Oh Temperley, ciudad incomparable,

tradición de un ayer para un mañana…

Jamás cambie tu aspecto venerable,

nunca eleves tu estampa rasa y llana.

Que no invadan gigantes de cemento,

tu apariencia sencilla provinciana

miniatura de estirpe, hasta el momento,

resabio de comarca americana.

Meeks, General Paz, Nóbrega, Guido,

Pasco, Alcorta, Colón, Brown, Esmeralda,

Avellaneda, Condarco son y han sido,

símbolo de flores, en guirnaldas.

Tú Temperley serás parte de historia…

¡Quiera Dios que ninguna circunstancia

evite que perdure en la memoria,

tu origen real en tiempo y en distancias!

Cristina C. Voss de Castellanos

Incluido en el libro “Temperley” de Jorge N. Gualco y Alberto S.J. de Paula

1988 Editorial Pleamar.

Colón 502 esquina Anchorena - mi casa natal

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Published in: Sin categoría on agosto 15, 2013 at 9:17 pm  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. QUE HERMOSO !!!! FIEL REFLEJO DE NUESTRA QUERIDA CIUDAD, DE NUESTRA INFANCIA, NUESTRA HISTORIA , QUEDARA POR SIEMPRE EN LA MEMORIA. GRACIAS HENRY PORHACERME DISFRUTAR ESTE POEMA. UN BESITO. SILVIA.


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