DESNUDO


DSC01767

DESNUDO

“Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica”

Evangelio según San Juan 19:24

Si tuviese que enunciar una verdad más que evidente, pero a la que casi nadie da valor a la hora de ordenar su tiempo y sus esfuerzos, no dudaría en escoger la siguiente: Debajo de la mortaja que a todos aguarda estaremos desnudos. O en las palabras mucho más elegantes del Papa Francisco: jamás he visto un cortejo fúnebre con un armario detrás.

Llegamos desnudos y nos vamos desnudos. Entonces ¿qué sentido tiene dedicar prácticamente todos los años de nuestra vida, todas nuestras habilidades y todos nuestros esfuerzos en conseguir bienes materiales que dejaremos atrás? ¿Tan generosos seremos que hacemos todo ello por el bien de nuestros herederos? ¿Acaso de tanto negar la muerte nos habremos convencido que es algo que les sucede solo a los demás? ¿Habremos creído que la educación para ganarse la vida es la que sirve para vivir adecuadamente la vida?

Afortunadamente hay excepciones a esta regla general. Son “los locos de la colina” -en la jerga de la mayoría- los que acomodan su vida a la verdad evidente enunciada al principio y se atreven a hacerlo desde la más temprana juventud. Resulta entonces que vivir en la verdad es locura y hacerlo en la mentira es considerado perfecta sanidad mental y capacidad de adecuación al entorno.  Vengo de pasar cuatro días con sus noches en compañía de tales “locos” como hago ininterrumpidamente desde hace 16 años. Me encantaría saber porque el tiempo que paso con los “cuerdos” me enferma y el que paso con los “locos” me sana.

Los supuestos “locos” son nada menos que mis queridos monjes del Monasterio Trapense de Azul, Pablo Acosta en rigor de verdad. Es que ellos creen auténticamente que cada uno cosecha su siembra, así el que siembra para la carne cosechará corrupción, mientras que el que siembre para el espíritu cosechará la vida eterna. En palabras sencillas, se desprenden de todo lo que habrán de dejar al partir y dedican todo su tiempo, energía y esfuerzos a conseguir aquello que sí se van a llevar consigo: el espíritu que son.

Así son meros inquilinos temporales de la casa en común que habitan, no tienen pertenencias personales pero se esfuerzan sobremanera en mejorarse, en hacer el bien, en desarrollar virtudes, en combatir vicios, en definitiva en desprenderse de todo lo que aleja de Dios, para adquirir todo aquello que acerca con el loable propósito de vivir cada día un poco mas cerca de El.  A mi particularmente me parece un plan de vida mucho más lógico y sensato que el de los supuestos cuerdos.

Ridículamente algunos de los “cuerdos” hablan despectivamente de los monjes e incluso osan plantear que esa actividad es propia de afeminados. No estoy dispuesto a discutir, los desafío a que los imiten. Cuatro días simplemente siguiéndoles el ritmo horario y sin trabajar a su par, siempre fueron más que suficientes para destruirme físicamente y convencerme que mi vida “cuerda” es sumamente fácil de llevar adelante. Para mí los monjes son sencillamente héroes, entendiendo por tales a aquellos que se atreven a hacer lo que uno ni siquiera puede comenzar. En alguna etapa de mi vida fueron Superman y Batman, en otra San Martín y Belgrano, en otra Jim Clark y Jackie Stewart, hoy son los monjes trapenses. Claramente su energía no es física sino espiritual y proviene de la fuente de dicha energía, Dios mismo, que está muchísimo más cerca de ellos que de mi.

Hacía muchos años que no iba en invierno, en general lo hago en primavera donde la naturaleza está en plena explosión. En el invierno reina la desnudez. Los árboles fueron los primeros en hacérmelo notar, despojados de hojas y de flores. El monasterio también estaba desnudo para mí: el Padre José seguía en Roma y no tenía confesor.

Una muy fría madrugada, en pleno oficio de Vigilias, con mucho sueño y tiritando, la desnudez reinante cobró un nuevo sentido. Era yo el único habitante de una iglesia inmensa y a oscuras que no tenía puesto el hábito monacal. ¿Qué me separaba de ellos? ¿Si era mucho más feliz aquí que en mi propia casa, porque no podía sumarme al grupo? La respuesta no se hizo esperar: ellos hace tiempo que se desnudaron y yo estoy cada día más vestido.

La vida es en efecto un gran acto de desapego. Todo lo que tenemos es por un rato, aun los afectos, aun los más íntimos. Personalmente no he aprendido a soltar absolutamente nada. Llego hasta el ridículo extremo de no poder desprenderme de las pertenencias de mis padres fallecidos o a sentir el desgarro cuando vendo un auto que me sirvió fielmente por más de una década. Ni hablemos de la partida de una mascota o de un ser querido.

Ellos para buscar a Dios, hace mucho tiempo que soltaron todo, están efectivamente desnudos, hasta de su propia voluntad y deseos, probablemente aquello de más difícil renuncia. Y en ese momento me di cuenta que Dios me quiere así, que no puedo seguirlo con un armario a cuestas, con mis afectos, con mis aspiraciones, con mi vanidad. Reconocí, como si tuviese un espejo inverso delante, todo lo vestido que estoy y lo tremendamente difícil que será para mí siquiera desprenderme de la corbata.

Así nació la poesía que sigue, en la que volqué toda mi impotencia para abordar el camino de los supuestos locos.

El retiro siguió profundo y alegre, pleno de oraciones respondidas. Tuve la bendición de poder departir una muy amena y nutritiva charla con el Padre Eduardo, me sentí halagado por el Padre Santiago que alabó públicamente mi escrito sobre la despedida de José, me conmoví hasta las lágrimas al ver al hermano Martín, muy disminuido físicamente hacer en la iglesia más de cien metros de más tan solo para alcanzar el agua bendita para persignarse. Percibí a la comunidad exultante con el resultado de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Rio y fascinados con el nuevo liderazgo impuesto a la Iglesia por el Papa Francisco.

También tuve tiempo de darme cuenta en qué momento Dios me dio una dulce estocada y se dio el lujo de reírse de mi con un pícaro rayo de sol que asomó por una de las ventanas circulares iluminándome solo a mi, en una iglesia en penumbras.

Pero la frutilla del postre fue poder una vez más compartir- casi en soledad -el rezo del Santo Rosario con el Padre Pablo, quien a sus noventa años tiene amor y energía de sobra para dirigirlo diariamente. Fue él quien años atrás con su contemplación perfecta, con su mal aprendido castellano, pero sobre todo con un cariño entrañable a la Santa Virgen,  me iniciara en su devoción.

Hoy a la mañana y refunfuñando como siempre, emprendí el regreso al mundo que no puedo soltar. Siempre vuelvo con suma aprensión ya que traigo mis alforjas llenas de oro. Es verdad que es un oro que los supuestos cuerdos aprecian poco porque no tiene mercado y cada año es diferente. En esta oportunidad me vine con la prueba irrefutable que en la todavía para mi, inaccesible eucaristía, yace un Dios, más vivo que nunca.

DESNUDO

Sin hojas ni flores,

en desamparo crudo,

sin hogar ni amores,

¡TÚ me quieres desnudo!

De cuerpo y de alma,

sin deseos ni metas,

con la mente en calma,

sin carne que aprieta.

TU me quieres desnudo,

y yo Dios ¡Ay! tan vestido,

ser querer que no pudo,

Echarse al vacío,

y aun ver en mi espejo,

terco árbol de estío.

Enrique Momigliano

Monasterio Trapense de Azul,

26 al 30 de julio de 2013.

Con el Padre Pablo en la Capilla de la Virgen del Monasterio.

DSC01813

Anuncios
Published in: on julio 30, 2013 at 9:26 pm  Comments (3)  

The URI to TrackBack this entry is: https://sociedadpoetica.wordpress.com/2013/07/30/desnudo/trackback/

RSS feed for comments on this post.

3 comentariosDeja un comentario

  1. ….me dijiste camino a la hospederia: “viste los arboles?….tienen la desnudez del invierno”
    No puedo ni debo agregar nada mas.

  2. HERMOSO ENRIQUE COMO SIEMPRE.

  3. SIN PALABRAS , EL DESAPEGO HAY QUE TRABAJARLO TODA LA VIDA. HERMOSO POEMA. BSTS.SILVIA


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: