EL BOSQUE


bosque de Angelica

 

EL BOSQUE

Caminaba el poeta el desierto,

Y sus pasos sepultaba la arena,

Su faz castigada por el viento,

Su corazón inundado de pena.

El creyó ver un oasis lejano,

De altivas palmas coronado,

Mas dudó de su ojo humano,

Tantas veces decepcionado.

Empero cierto era el remanso,

Y sació allí su sed abrasadora,

Terminado un breve descanso,

Elevó  plegaria desgarradora.

“¡Oh Señor que todo lo puedes,

No me dejes morir en la arena,

Puedo aun dar más si lo quieres,

Fuerte sangre surca mis venas!”

“¡Ay poeta, poeta tan rebelde,

Mira dónde te has conducido!

¿Crees que de aquí nadie vuelve?

¿Te ves acaso el solo perdido?”

“¿Quien habla?” preguntó el poeta,

“Si no tengo ni un solo amigo,

Verte no puedo, tu voz decreta,

Si  Dios eres no niegues tu abrigo”.

“Soy tu Ángel y quiero escucharte,

Dime ya tu sueño más urgente,

Pues si deseo acompañarte,

Necesito que sinceres tu mente”.

“En un bosque quiero hallarme,

Pisar un muy húmedo camino,

De jugosos frutos hartarme,

Saciar de setas mi hambre canino”.

“Que mis ojos vean solo verdes,

Ocultando un cielo esquivo,

Vegetación por todas partes,

Sostenida por troncos altivos”.

“Que mis oídos sean arrullados,

Por gorjeos de ave escondida,

Con  continuo son modulado,

De agua cristalina caída”.

“Poder dormir a la sombra,

Sin viento, sin miedo ni frío,

Poder escuchar a la alondra,

Bañando mi cuerpo en el río”.

“Quieres un bosque encantado

Bosque así no es de este plano

Solo pocos lo han alcanzado,

Dejándose guiar por SU mano”.

“Es tu hora poeta de buscarla

Mas vaciarás aquí tu equipaje

Para poder a Ella encontrarla

Solo Amor llevarás en el viaje”.

“Quizás tras la próxima duna,

Se te aparece bella y radiante,

Destellando más que la luna,

Sonriendo, inocente, anhelante”.

“Amar deberás  tu nombrarla,

Y callar tanta palabra en vano,

Cual hada no podrás tocarla,

Solo deberás ofrecerle tu mano”.

“Ahora vete y corre en la arena,

Es por Ella que tu alma clama,

Solo Ella sabrá aliviar tu pena,

Tu desierto, Desamor se llama”.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 30 de junio de 2013

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Published in: on junio 30, 2013 at 8:38 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. Maravillosa historia, Enrique. Es atrapante y uno no puede dejar de leerla hasta el final para saber cuál fue la respuesta del poeta. Realmente muy bien lograda.
    Felicitaciones.

  2. Todo lo que decís sin decirlo me conmueve.
    Abrazo desde el desierto

  3. Muy muy bueno Enrique. Feliz Aniversario de Blog !!!!


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