LOS DÍAS DE HÉROE


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LOS DÍAS DE HÉROE

“Nos conmueven sus nobles actos porque entre nosotros son cada vez menos frecuentes”

Dr. Pablo Verona – Veterinario de San Clemente

Recién empezaba el año y como todos los mediodías de sol de mi estadía sanclementina, me encaminé morosamente a través del amplio médano hacia las olas que me aguardaban, a fin de renovar un lúdico duelo que me deja exhausto pero me fascina desde hace cuatro décadas. Llamó mi atención un perro blanco y negro que ladraba y corría por la playa con evidentes signos de desesperación. Un clamor de urgencia y auxilio emanaba de su ladrido y pude notar que su carrera iba desde un punto negro en la misma orilla del mar hacia cada ser humano que atinaba a pasar por ahí o a estar sentado en las cercanías. La inveterada respuesta de mis congéneres era una muda indiferencia.  Me intrigó.

El punto negro al que el perro siempre volvía tenía todo el aspecto de una bolsa que el mar cubría y descubría con cada vaivén de las olas que besaban la playa. “¿Qué habrá encontrado que busca compartir su descubrimiento?” me dije.

A medida que me acercaba tomé conciencia que la bolsa negra era nada menos que un Rotweiller mestizo, de aproximadamente un año de edad, inmóvil y con la apariencia de haber dejado hace poco esta vida. Lo toqué para confirmar mi diagnóstico mientras el perro blanco y negro saltaba moviendo el rabo a mi lado, feliz de haber logrado su propósito: conseguir ayuda para su amigo. Al cabo de unos minutos el perro que había dado por muerto, abrió sus ojos y con mucho más fastidio que esperanza, se incorporó dificultosamente. Inmediatamente su salvador comenzó a empujarlo lejos del mar. El Rotweiller que había bajado los brazos y se estaba dejando morir, débil y enfermo dio unos pocos pasos y volvió a echarse. Su amigo lo ladró furiosamente y lo molestó hasta que se levantó de nuevo y caminó otro trecho. Atónito y conmovido, yo observaba la escena.

Repitieron la maniobra hasta que el Rotweiller alcanzó la sombra de la tarima del bañero, no sin antes haber recibido gestos poco amigables de los ocupantes de otras sombrillas. Su amigo, cansado pero feliz se echó a su lado, como haciéndole guardia. Me fui a nadar.

Mientras competía con las olas mi conciencia me molestaba incesantemente. “Ese perro es más humano que vos” me gritaba. “Hacé algo por ese enfermo”. Salí del agua y me acerqué, el Rotweiller me mostró los dientes. Me convencí que no me lo podía llevar a ningún lado, de modo que me propuse darle algo de agua y comida. Volví a mi casa y con la compañía de mi hija, que recién se levantaba, regresamos con provisiones.

Al grupo se había unido otro perro hermoso, con pinta de león, simpatiquísimo y muy deteriorado por el abandono. Les ofrecimos agua y comida a los tres. El que había efectuado el salvataje se apartó, ni siquiera dejándome tocarlo, como diciendo: “todo es para él que lo necesita mucho más que yo”. El pobre Rotweiller tomó como un litro de agua y se comió todo lo que llevamos, estaba muerto de sed y hambre.

Mientras yo me ocupaba de alimentar, buscando más comida, tanto al enfermo como a su leonino amigo, el salvador recibía de mi hija y otra persona de la playa lo que más necesitaba: mimos.

El bañero, demostrando una sensibilidad de una plancha de acero, se acercó diciendo: “Chicos si los van a alimentar que no sea acá porque nos ensucian el lugar”. Nos corrimos.

Con la idea de llevarme al enfermo a la Fundación Chichos, supuse que después de haber comido de mi mano me iba a seguir. Me equivoqué, estaba obstinado en morir y se quedó. En cambio el salvador que a esta altura ya había adoptado a mi hija como ama, nos siguió. Acepté llevarlo a él a Chichos.

Allí pese a la buena voluntad de Gabriela, los otros machos territoriales le impidieron quedarse. Decidí tenerlo en tránsito y ponerlo en adopción responsable. Mi hija callaba pero tenía otros planes. En secreto, yo también.

Este noble salvador demostró ser un perro sumamente amigable, simpatiquísimo, cariñoso, fino, híper sociable tanto con perros como con humanos y para peor con los mismos colores y manchas de mi amada Dully. Donde comen dos comen tres y volví a mi casa convencido que tanto Pety como Benji estarían felices con un amigo más. Le puse HEROE por nombre y decidí quedármelo.

Pety respondió a mis expectativas, Benji no. Se puso tan loco como nunca lo había visto y planteó claramente la disyuntiva o él o yo.

A partir de ese momento, intentando darlo en adopción, aprendí varias importantes lecciones. Valoré mucho más la tarea de la Fundación Chichos al ver lo difícil que es manejar una jauría. Me di cuenta que los miles a quienes le ofrecí el perro en la playa, en la calle 1, en facebook y por teléfono, tienen una enorme capacidad de empatía para conmoverse con la historia, una enorme capacidad de apreciación de la belleza al observar al animal pero una nula vocación de hacerse cargo del mismo. Es muy difícil dar en adopción un perro, aun cuando esté sanísimo como dictaminó el Dr Pablo Verona, aun cuando sea noble, bello y simpático como HEROE, aun cuando todo ello te lo garantice un amigo. Voy a festejar mucho más a partir de ahora las adopciones logradas por Chichos que ya suman más de 220.

Con bastante trabajo, pude mantenerlo aislado unos días de mis perros y me lo llevé a Buenos Aires. Ahí tampoco la cosa fue fácil. HEROE que se portó magníficamente bien en el viaje, que se adaptó de inmediato a mi casa y que me hizo una compañía maravillosa, aun no logró un hogar.

Hemos vuelto a San Clemente y Florencia, una hermosa amiga de mi hija dueña de esa belleza que nace en el corazón y uno observa el derrame, aceptó quedárselo a HEROE, hasta tanto volvamos definitivamente a Buenos Aires. Su perro Guffy, un escobillón con patas, tan bueno como ella, está feliz de tener un amigo más grande.

Nunca se lo digan, pero alentamos la esperanza que HEROE, portador de un carisma sin par, le robe el corazón tanto a Florencia como a sus padres y se quede con ellos, realmente son tal para cual.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 22 de enero de 2013

HÉROE, tal como Jacques Brel en esta hermosa canción, consideró que entre todas las calamidades que nos rodean, no existe una más intolerable que ver a un amigo llorar.

Les dejo el link a la letra traducida al español: http://www.musica.com/letras.asp?letra=2097111

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Published in: Sin categoría on enero 22, 2013 at 4:45 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. HERMOSO ENRIQUE OJALÁ QUE HÉROE PUEDA ENCONTRAR U N HOGAR.

  2. COMPARTILO EN NUESTRO MURO.


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