MIENTRAS


despegue

MIENTRAS

“La vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”

John Lennon

 

Había decidido hacerle caso. Pero todo su ser se negaba a llevar el plan adelante. Sabía definitivamente que era un error. Trágico, como todos los que habían marcado su historia con ella.

Demasiados años hacía que habitaba esa zona gris y peligrosa entre dos amores diversos, opuestos para ser francos. Uno bien de tierra y el otro puro aire. Y por más que lo intentaba no lograba decidirse por ninguno.

Estaba partido. Su educación, compromiso, futuro, patrimonio, deberes y derechos se afirmaban en la tierra. Su alegría, esperanza, poesía y libertad no anclaban sino en el aire. Infructuosos habían sido todos los intentos de hacer volar a su amor terrestre, tanto como aquellos destinados a hacer aterrizar, por unos segundos siquiera, a su amor del aire.

“Mientras”, había sido la palabra central que ella usara para fundamentar su consejo. Ambos saben y coinciden que un encuentro inexorable los aguarda y ambos también coinciden en que el momento no es ahora, el lugar no es aquí.

“¿Qué hacemos mientras esperamos?” había preguntado él.

“Pasarla lo mejor posible con aquello que la vida nos ofrece sin lastimar a nadie, que por otra parte es muchísimo. Algo que vos no estás haciendo y yo sí” fue la respuesta de ella.

“No sé si podré sin ti” reflexionó tristemente él.

“Yo te enseño” chispeó ella.

Y a partir de ese momento ella, su amor del aire, le dio un completo manual de instrucciones acerca del mientras.

Él lo leyó una y otra vez, lo memorizó y comenzó tímidamente a ponerlo en práctica. Se sorprendió y la divirtió contándole cuan eficaz era su manual. Cada conducta seguida producía los efectos esperados por ella, jamás imaginados por él.

Eran lecciones progresivas, cada una un poco más difícil que la anterior, también más arriesgada, ya que exigía un compromiso mayor de su ser total.  Empero él las seguía con devoción porque había empezado a sentirse casi bien. Aun seguía partido, pero el mientras había dejado de ser una tortura y a cada lección superada la iba pasando un poco mejor.

Se venía una brava. Para llevarla adelante debía como prerrequisito anestesiar su corazón, justo el rincón donde ella vivía. Y estaba nervioso, muy inquieto y buscando mil excusas valederas para no intentarlo. Imposible, ya era tarde para volver atrás.

Se sentó al oscuro y dejó fluir su corazón por el valle tenebroso que le pluguiera hacerlo. Latió fuerte, fuerte por un rato largo hasta que lágrimas amarguísimas rodaron por su cara.

Al cabo de un tiempo que le pareció eterno, tomó aliento, se levantó tambaleando, enjuagó su faz, cerró el bolso y con la fe de un ateo tomó los pasajes, pasó a buscar a su amor de tierra y manejó hasta el aeropuerto.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 11 de noviembre de 2012

 

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Published in: on diciembre 8, 2012 at 9:03 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. El famoso “mientras” que, a veces, tanto nos cuesta entender y poner en práctica. Bellísimo

  2. Oigame Compay No deje el camino por coger la vereda……
    La vereda
    Buena Vista Social Club

    Qué universal es el alma humana, Con qué “simpleza” decís “tanto” en el cuento.
    Abrazote

    Alejandro


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