LA DESGANA


 

LA DESGANA

Ese adversario inesperado

 

Siempre tuve más ganas que dinero para satisfacerlas, más ganas que tiempo para atenderlas, más ganas que posibilidades lógicas o físicas de llevarlas a cabo. Nunca pensé encontrarme en la situación opuesta. Pero con los años llegó, como todo en esta vida. Parece que estamos condenados a no morir sin antes haber pasado por todos los vericuetos imaginables, haber luchado contra todos los adversarios posibles, aun los más inesperados, como, en mi caso, la desgana. Y me doy cuenta que no tengo armas valederas, que me falta experiencia, que es un contrario pegajoso y persistente y que si me gana estoy perdido.

Con las canas el cerebro se hace reflexivo, y con el tiempo uno siempre antes de actuar hace la cuenta. Y ahí arruga. Porque si vivió intensamente algo aprendió en el camino y sabe que el gusano más mortal se esconde en la fruta más tentadora, que nada es tal como parece, que si algo aparenta ser demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. En definitiva uno prueba menos, se arriesga menos, descarta más y en un descuido toma nota que dijo ochocientos NO por cada SI.

Me acompañó por años el pensamiento que la última etapa de la vida, la – vaya uno a saber porqué- llamada EDAD DE ORO, valía la pena ser vivida si uno llegaba a ella con recursos materiales suficientes, salud y tiempo. Llegando a ella me doy cuenta que el factor GANAS debe ser añadido, ya que de lo contrario los otros tres sobran, literalmente hablando.

Hay que buscar y cómo cuesta, el sentido a cada esfuerzo que se emprende. La espontaneidad y el entusiasmo se perdieron en alguna peligrosa curva de los años pasados y no se da el primer paso de nada si no se está seguro de adónde conduce el último. Está bueno ser prudente y tranquilo porque la máquina no soporta ya golpes bravos, pero hay un riesgoso derrape a quedar preso de ambas virtudes.

La batalla no es menor y hay que librarla con todos los recursos que nos quedan, de los cuales probablemente el amor sea el más importante, ya que no hacerlo o perderla significa lisa y llanamente declararse muerto en vida.

Quienes fuimos movidos durante muchos lustros por la necesidad imperiosa, el espíritu de aventura (si alguien encuentra el mío por favor que me lo devuelva), la loca ambición, la estúpida competencia, y hemos sobrevivido, quizás debamos comprender que a esta altura, desaparecidos o superados todos esos motores, solo puede movernos un claro amor ya sea a lo que hagamos o a los destinatarios últimos de nuestra acción. Ese motor es tan fuerte que es capaz de acompañarnos hasta nuestro último aliento y estoy francamente persuadido que del otro lado la única vara que usarán para ubicarnos será aquella capaz de medir el amor que hayamos sabido dar.

Va poesía inspirada por el adversario inesperado, una sorpresa más de esta bendita vida.

SOLITARIA

No habrá mañana,

Si  gana la desgana,

Solo resta morir,

Aburrido de vivir.

¿Dónde fue que olvidé?

¿Dónde que renuncié?

Al placer de querer,

Al orgullo de ser.

¿En qué duro rincón

Extravié mi canción?

¿En qué triste danza.

Arruiné mi esperanza?

Soy solo pasado,

De futuro negado

Y un presente vacío,

Pleno de duro hastío.

¿Serás tú el arlequín,

Que pondrá a esto fin

Y corriendo un telón,

Restaure mi visión?

De unos años llenos,

De un tiempo bueno,

De luz y de amor,

De poesía y calor.

No puedo saberlo,

Más elijo creerlo,

Para botar de mi cama,

A la fatídica desgana.

 

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 26 de agosto de 2012

Mario y Silvio, Silvio y Mario, dos genios para ilustrarlo.

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Published in: Sin categoría on septiembre 9, 2012 at 12:25 am  Comments (4)  

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4 comentariosDeja un comentario

  1. Nuestro motor es la motivación, me enseno primero un amigo, luego la vida.
    No se encuentra en los objetivos materiales. Si en el amor, en el servicio o en aquello que uno descubra le de ganas de seguir adelante.
    Tenes mucho para dar.

    Un abrazo con ganas

    Alberto

  2. Querido Amigo,
    Hablamos el viernes, compartimos sentires y leyendo tu “desgana” y a Benedetti, y escuchando la canción, no hace más que decirme y confirmarme que todos, absolutamente todos los de carne y hueso que vivimos en este mundo estamos hechos con el mismo molde, que todos, absolutamente todos pasamos en algún momento por los mismos pesares y sentimientos.
    No sé ni te puedo decir como vencer a la “desgana”, ojalá lo supiera, pero a veces saber que “no soy el único” ayuda.
    Abrazo

    A

  3. QUERIDO HENRY :
    ANTE ESTA SENSACION TAN INDESCRIPTIBLE QUE CUANDO LE TOCA A OTRO PARECE TAN FACIL DE DOBLEGAR Y A LA VEZ TAN LEJANA PARA UNO, PERO CUANDO TE TOCA TU PUERTA CREO QUE LO QUE MAS AYUDA ES DARSE EL TIEMPO NECESARIO PARA ASIMILARLA YVENCERLA, HACER PEQUENOS PROYECTOS, MINIMOS , PERO MIRAR HACIA UN MANANA Y AGRADECER…AGRADECER LA FAMILIA Y LOS AMIGOS, SIEMPRE AGRADECER LO VIVIDO PORQUE DE LO BUENO Y DE LO MALO APRENDEMOS ALGO MEJOR.
    UN BESO GRANDE, AMIGO.
    SILVIA

  4. Momi, vos mismo lo dijiste lo que te empuja cotidianamente en la vida es el amor o la garra que uno pone en lo que hace o en lo que otras personas sienten que reciben de uno!! Entonces ya encontraste la llave que te llevó a andar con pasión la mitad del camino y tan solo faltan abrir nuevas puertas para seguir transitando con entusiasmo el por suerte incierto camino de la vida.

    Un fuerte abrazo!!

    Fernando


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