UNA PASCUA ANIMAL


UNA PASCUA ANIMAL

“Ningún problema te deja en el mismo lugar que te encuentra”

Jose

Hace un mes, apenas unos días antes de la Semana Santa, Dully, nuestra maestra de amor, fue diagnosticada con linfoma, un tipo de cáncer de avance rapidísimo. En ese tiempo estuvo por dos veces más muerta que viva, nos despedimos de ella una veintena de veces, soportó estoicamente análisis y tratamientos e incluso una semana de internación en terapia intensiva. Nuestra resistencia a la eutanasia la hizo sufrir horrores por un par de noches, pero también obligó a unos fenomenales veterinarios a idear tratamientos posibles.

Me descubrí llorando mucho más que lo que lo hiciera en su momento por mi padre o mi madre, pasamos muchas noches en vela e infinidad de horas en guardias veterinarias. Todo plan fue deshecho, abandoné la escritura y la poesía, dormí en el piso y comí a deshoras, recé más que nunca y lloré sin pudor alguno en cualquier sitio y momento, pidiendo un milagro. Yo, que supuestamente tengo teoría y práctica en esto del final y que debía ser el que consolara a mis hijos, anduve por la vida totalmente destruido como nunca, desgarrado en lo más profundo de mi corazón.

Dully, enferma, está con nosotros y lo estará hasta el final, pero esta pascua animal que nos tocó vivir cambió ciertas cosas para siempre.

En primer lugar, la extensa peregrinación por clínicas, guardias y veterinarias me hizo ver cuanto amor recibimos los humanos de las mascotas y cuanto nos duele perderlo. También preguntarme porque no somos capaces de amar a otros seres humanos tan libre y profundamente como lo hacemos con los animales.

En segundo lugar los vínculos entre nosotros cambiaron definitivamente. Muchos resentimientos fueron dejados de lado y nos pusimos a trabajar en conjunto para intentar salvar a Dully. Descubrí que tengo una hija capaz de cualquier sacrificio cuando ama de verdad. Nada le importó perder turnos de exámenes, cursadas, salidas, amigos, para poder estar al lado de su perra en problemas. También descubrí que tengo un hijo capaz de mantener su cabeza cuando todos la pierden y que logra contener su propio dolor para hacer lo que se debe hacer, cuando nadie se atreve. Por vez primera en mucho tiempo actuamos como equipo y fuimos en ello sumamente eficaces. Es evidente que el dolor parió una nueva familia. Una nueva lección de Dully, quien para lograrlo esta vez tuvo que poner el cuerpo.

En último lugar me di cuenta el inmenso hueco afectivo que en mi vida y por varios años Dully llenó. Los días de su ausencia, casi no podía estar en ningún lugar de la casa. Se me hizo entonces evidente que este escritor solitario, casi ermitaño, que solo puede amar profunda y sinceramente a su mascota, nació al amparo del miedo al desengaño, otra forma de morir.

Mañana a Dios gracias y solo por su obra que incluye haber iluminado correctamente a los amorosos veterinarios y enfermeros que la atendieron, Dully festejará con nosotros su Día del Animal, un animal que sabe de humanos y su extraña conducta, muchísimo más que ellos mismos. Bien vale una poesía.

UNA PASCUA ANIMAL

Si tu cuerpo muestra las marcas,

De la impiadosa  artera enfermedad,

Son las llagas de Cristo en las Pascuas,

Que grita: “¡Incrédulos, venid y tocad!”

Si mi rostro enseña las huellas,

Del infinito cansancio y dolor,

Son Magdalena y María, son ellas,

Que lloran conmigo su perdido amor.

Si un milagro hizo quedarte,

Con nosotros por un tiempo más,

Es para que creamos al abrazarte,

Que Dios nos bendijo, por demás.

 Será El quien dirá cómo y cuándo,

De mis brazos un día tú partirás,

Me dejarás con el alma sangrando,

Hasta el tiempo que me reencontrarás.

Si con tu vida nos enseñaste,

El secreto para amar de verdad,

Más valiosa lección nos brindaste,

Llevando la cruz de tu enfermedad.

La alegría de tenerte conmigo,

Vive a la sombra del cierto final,

Que me tendrá por sollozante testigo,

Cuando a mi amor lo venza tu mal.

Dispuesto estoy a cuidarte y amarte,

Quizás acallando como pueda al dolor,

Y todo mi tiempo voy a ofrendarte,

Nada menos merece, con creces, tu amor.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 28 de abril de 2012

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Published in: on abril 28, 2012 at 11:18 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. QUERIDO ENRIQUE:
    CONOZCO MUCHO LA PENA POR LA QUE ESTAN PASANDO,DURANTE CATORCE AÑOS NOS ACOMPAÑO CON SU AMOR Y SU MUDO ENTENDIMIENTO UNA HERMOSA DALMATA LLAMADA AGATA.DICEN QUE PARA MI FUE LA HIJA QUE NO TUVE.SUFRIMOS MUCHO SU PERDIDA Y ESE VACIO NO PUEDE SER LLENADO POR OTRO ANIMAL.NO QUEREMOS TENER OTRO PARA NO VOLVER A SUFRIR LO QUE SUFRIMOS EN ESE MOMENTO.
    MIS CARIÑOS PARA DULLY
    CLAUDIO R.

  2. Incondicionalidad y amor eterno en una mirada (como la de Dully en la foto), en un roce, en una nariz helada que como al descuido toca nuestra piel, en un empujón con la cabeza sobre una mano que se guardaba la caricia, en una cabeza desplomada sin pedir permiso sobre un muslo, en una pata que se eleva y nos toca reiterdas veces sin el menor disimulo, en una cola de movimiento inagotable que parecería desprenderse cuando somos percibidos, en un hecharse a nuestro lado……solo les falta hablar……NO HACE FALTA!

    Abrazo ANIMAL

    Alejandro

  3. Me conmoviste hasta las lágrimas… te felicito por tu capacidad de amar !!!


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