DULLY, NUESTRA MAESTRA DE AMOR


DULLY

DULLY, NUESTRA MAESTRA DE AMOR

El muy querido Alberto Cortez ha escrito que la llegada de los hijos marca la muerte de la pareja, muerte absolutamente necesaria para que nazca la familia. Estoy plenamente de acuerdo, aunque me costó infinitos años aceptarlo.

Andaríamos por el noveno año de matrimonio con dos hijos de 7 y 6 respectivamente y como corresponde, con todos los cables pelados, desgastados en una puja estéril y viendo de lejos a la perdida armonía. En ese contexto un domingo nos sentamos en el auto dispuestos a disfrutar de la “búsqueda del tesoro”, organizada por la escuela, para celebrar el “día de la familia”. El recorrido nos llevó a la esquina de Nazca y Mosconi, donde atrapada en la reja de una inmobiliaria se encontraba una paloma que no podía volar. Los chicos quisieron rescatarla y nos pidieron permiso para ello. Como era de esperar mi cónyuge dijo NO y como no era de esperar yo sorprendí a todos diciendo SI. Mi asentimiento resultó extraño porque venía resistiendo heroicamente los pedidos cada vez más insistentes de mis hijos por un perrito. Habiendo sufrido horrores la muerte de Jimmy, quería ahorrarles ese dolor a mis hijos, sin darme cuenta que los estaba privando al mismo tiempo de muchos años de inmejorable compañía. Conclusión: estalló una nueva disputa, la cual resolví del único modo que conozco. Subí la paloma al auto y soporté las tórridas consecuencias.

El pronóstico de la paloma no era bueno, tenía problemas neurológicos que le impedían el vuelo y se había entregado a la espera de algún gato misericordioso que le diera el pasaporte. Mis hijos la cuidaron tanto, le dieron tanto tiempo y amor que la paloma decidió vivir. La bautizaron PLUMITA y convivió con nosotros tres años y medio. En ese lapso nuestra familia nació. Fue dándole amor a un ser desvalido como aprendimos a darnos amor en serio entre nosotros. PLUMITA, que era un palomo que convocaba a todas las palomas del barrio y les arrastraba el ala, fue quien abrió el corazón de todos nosotros, las disputas mermaron y la tolerancia afloró.

Corría abril de 2002 y la Argentina se incendiaba, literalmente hablando. Todavía ejercía funciones en el Gobierno de la Ciudad y asistía atónito tanto a la implosión del país como al desconcierto generalizado de todos los que tenían responsabilidades de conducción. Convencido que se necesitaba el esfuerzo generoso de todos, decidí armar una reunión en el estudio de una abogada amiga con gente pensante de muy distinta extracción, con el único requisito común de la buena intención y la honestidad intelectual. Aspiraba a conformar un grupo generador de ideas que después acercaríamos al poder que más nos convenciera de su propia buena intención. Junté una docena de cabezas brillantes y con mucha experiencia.

A poco de andar la reunión recibo una llamada telefónica de mi cónyuge llorando que me dice que mis hijos están llorando desde hace horas y que debo concurrir de inmediato.

Me levanto y digo: “Sé que esto es muy importante pero tengo una crisis familiar y me tengo que retirar”

Uno de los asistentes amigo bromeó: “Se fue tu mujer”

“No. Se fue la paloma” respondí y me fui.

Sabía que alguno de los asistentes no me iba a atender nunca más el teléfono, pero valió la pena ir a casa. Nuestro objeto de amor común, nuestra primera maestra de amor se había esfumado sin dejar rastro alguno y todos lloraban a mares….. yo también.

Nos pasamos la noche buscándola y llamándola pero fue en vano. A la mañana siguiente y ya seriamente preocupado por la salud de mis hijos, jugué mi as en la manga.

“Dejen de llorar, hoy mismo tendrán el perrito que querían”. PLUMITA me había enseñado una importantísima lección: amar vale la pena aunque la muerte al final desbarate todo como siempre.

En la emergencia recurrimos a la madre de una amiga de mi hija que tiene criadero de perros y que guardaba una perrita cocker spaniel de cuatro meses, la cual nadie elegía por tener un ojo un poco caído. Esa misma noche, agotadísimos, fuimos a su casa a buscarla.

Así llegó DULLY a nuestras vidas y se convirtió a partir de ese instante en nuestra maestra de amor. Por ella pasa todo, es- aunque cueste creerlo- el centro de nuestra familia. Y por supuesto la hemos “malcriado” hasta el hartazgo. Debo confesar que nos ha suavizado a todos. Perceptiva como pocos siempre acompaña al que está peor. Por otra parte todos la buscamos. Mi hijo, hoy un grandulón de 20 años, piensa que no hay enfermedad que no cure un perro en la cama. Mi hija, otra grandota de 19, llora con el perro las penas que a nosotros ni nos cuenta. Mi esposa para mis celos, la mima mucho más que a mí. Y yo no puedo escribir un solo verso si no la tengo sentada a mi lado.

Hoy cumple 10 años que, según dicen los expertos, equivalen a 70 de los nuestros. Se merece con creces el regalo de una poesía que no necesita entender, ya que siempre agradece todo con su infinito amor. Por mi parte en mis oraciones diarias tengo un pedido especial para ella: “Larga vida al perro”, no solo porque va a ser muy difícil separarnos, sino porque siento que como maestra, la seguimos necesitando.

DULLY

Como vaso sanador del dolor,

Cual obstáculo a la soledad,

Mi arlequina maestra de amor,

Aun despierta mi mejor humanidad.

De largas caminatas compañera,

Y de muy amargos llantos testigo,

Terca e inseparable a mi vera,

Feliz como nadie a mí abrigo.

Sabedora de humores y horarios,

Palabras jamás da ni necesita,

Lerdos ambos por el calendario,

Intercambiamos ternura sobrada

Y el alma se expande infinita,

Al reflejar mis ojos en su mirada.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 24 de enero de 2012

Hace 10 años en algún lugar de Derqui, cerca de Pilar, Dully jugaba con sus hermanos/as.

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Published in: on enero 24, 2012 at 5:10 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. FELIZ CUMPLE DULLY…!!! SOS UN HERMOSO EJEMPLO D CUANTA NECESIDAD D TERNURA Y MIMOS, ABRAZOS Y JUEGOS, TENEMOS LOS SERES HUMANOS A DIARIO, PARA SUBSISTIR EN UN MUNDO CARGADO D VIOLENCIA Q SE CONTAGIA E IMPOTENCIA…MOMI SOS JUNTO CON NERUDA MI IDOLO, LA PERSONA Q ME EMOCIONA CON SUS VERSOS Y ME HACE SENTIR Q FACEBOOK VALE Y MUCHO, PARA ENCONTRAR TODOS LOS DIAS UNA EMOCION O LECCION D VIDA COMPARTIDA. GRACIAS. BSO A LOS CINCO

  2. Momi: Ya sabe que las historias perrunas me encantan, son nuestras compañeras de vida, mi madre no entiende que no importa el desastre que hagan, son parte de la familia y estan en las buenas y en las malas. Cariños.Nidia.

  3. Un brindis por y para Dully, que estará festejando feliz su cumpleaños en el cielo de los perros, de parte de los que -sin conocerla- ya la hemos hecha un poco nuestra…


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