MEMORIAS DEL LIBRO AJENO


MEMORIAS DEL LIBRO AJENO

 ¿Qué sucedería si un día, de repente, nos diéramos cuenta que la vida tiene en si misma una inteligencia propia? ¿Y reconociéramos que es muy superior a la nuestra? ¿Y aceptáramos que está a nuestro servicio y nada menos que para nuestro bien? ¿Adonde dirigiríamos nuestras energías, las que ya no invertiríamos en luchar contra los molinos de viento, en alfombrar el reino a nuestro antojo, en teñir de nuestra impronta todo lo que nos rodea? ¿Acaso no sería mucho más fácil y placentero el corto viaje por estos lares?

 La respuesta como siempre está a vuestro cargo, yo solo siembro la duda, invito a la reflexión. Y lo hago desde el único lugar valedero que poseo: la experiencia personal.

Sólo para divertirme e inspirado en el “Coloquio de los perros” del inmortal Miguel de Cervantes Saavedra – una lectura imperdible-, esta vez lo hago desde una pequeña y humilde pieza teatral, en la esperanza que sabrán disculpar mi atrevimiento.

Escenario: Una biblioteca que sufre diversas mudanzas a través de los años

Actores:

LOS LIBROS: en adelante LL. Un actor colectivo representando a todos los libros de la biblioteca propiedad de su orgulloso dueño Enrique y con voces diversas.

EL LIBRO AJENO: en adelante LAJ. Un actor representando el único libro ajeno que ocupa la biblioteca – Rob Roy de Sir Walter Scott- propiedad de Liliana, compañera de escuela primaria de Enrique, el William Shakespeare, para más datos.

ACTO PRIMERO

1968- marzo-

Cuadro I

Enrique parado frente a la amplia biblioteca de su padre que conserva en un rincón algunos libros suyos. La biblioteca, construida por su padre ocupa toda una pared del dormitorio de Enrique en la casa de Temperley, el cual su padre de vez en cuando utiliza como escritorio.

 

LL: – Este Enriquito ¡qué dubitativo se lo ve!

      -No es para menos, la maestra de quinto grado organizó una biblioteca en el aula a la que cada uno debe aportar un libro propio con su nombre escrito en él, así todos pueden retirarlos durante el año y a fin de curso lo devuelven a su dueño

      -Y ¿Cuál es el problema?

      -Es que no lo conoces a Enrique. No puede desprenderse de un libro propio ni por un ratito, está aferrado a ellos, el miedo a que no se lo devuelvan lo paraliza.

     -Nosotros también deberíamos tener miedo, vaya uno a saber a qué casa ira a parar aquel que sea elegido. Acá nos idolatran, en otros lugares no es así, a los libros los rompen, los escriben, los tiran.

     -Deberías recordar que nuestra misión es transmitir conocimiento y ello implica riesgos que debemos asumir. En la biblioteca estamos seguros pero el conocimiento no le llega a nadie.

     -Una gran mayoría de nosotros no debe temer nada. Enrique nunca aportará libros de su padre, piensa que si no vuelven será castigado y probablemente no se equivoque, el padre también ama sus libros.

     -Los que estamos en problemas somos nosotros, los de aventuras, esperemos a ver qué resuelve.

Finalmente Enrique no elige ninguno y se lo ve sentado en el escritorio haciendo la tarea

 

LL -Pasó la tormenta. ¿Cómo lo resolvió?

      -Yo sé. La madre – siempre las madres- le resolvió el dilema y nos salvó. Compró un libro nuevo con destino específico la biblioteca del aula. Enrique le puso el nombre y sin mirarlo mucho para no encariñarse, se lo dio a la maestra.

  – UFFF!!!! ( suspiro de alivio generalizado)

1968- junio-

Cuadro II

Enrique, muy triste, intentando hacer lugar en un estante para incorporar el libro ajeno. Rob Roy que lleva el nombre de Liliana y está forrado de celeste, con un número pegado con cinta en su lomo.

 

LAJ -Hagan lugar muchachos, vuestro dueño me escogió y tengo derecho de estar aquí.

LL -Esta es una biblioteca de libros propios, no de libros ajenos, todos hemos sido adquiridos con innumerables sacrificios y privaciones, por eso somos tan cuidados y amados. ¡Fuera! Tú no perteneces aquí, no tienes ningún derecho a ubicarte entre nosotros.

LAJ -Vamos, amigos, ¡no sean tan necios!. Yo traigo un mensaje importantísimo para Enrique y nuestro valor reside en el conocimiento que llevamos, no en el origen que tengamos o el precio que se haya pagado por nosotros. ¡Háganme sitio!

LL -Pobre Enrique, se ve que la tristeza lo está cambiando. Nunca antes había aceptado un libro prestado. Desde que se mató Jim Clark, su máximo ídolo, ni siquiera nos lee

LAJ -Es que por eso me eligió. La maestra prácticamente lo obligó a elegir uno y como deben saber Enrique está enamorado de María Elena y solo para complacerla lo hizo.

LL -¿Qué tienes tú que ver con Jim Clark?

LAJ -¡Miren mi tapa tontos! Jim era escocés y Rob Roy también. Seguramente Enrique al identificar el origen de Rob por la pollera a cuadros que viste, pensó que podría traerle alguna memoria de la tierra de Jim para su consuelo. Espero que la tristeza le permita leerme porque es muy importante que lo haga a tiempo.

1969 –febrero-

Cuadro III

Enrique volcando todos los libros en canastos de mudanza

LL -¡Hey! ¿Alguien sabe qué está pasando?

      -Nos mudamos. El papá de Enrique le hizo dar un año libre de la primaria y el ingreso a un colegio dela Capital Federal, mientras cursaba quinto grado. Enrique dio todo bien, el papá compró una casa grande en el barrio de Almagro y se están mudando antes que empiecen las clases del secundario.

      -¡Con razón tanto apuro!

LAJ -¡Maldito apuro! Este Enrique. No solo no me leyó sino que ahora me lleva lejos de mi dueña. ¿Quien sabe si algún día volveré a sus manos. ¡Como me ignora! No quiere ni oír hablar de Escocia, le recuerda a Jim y llora. Mi misión llevará años si seguimos así.

ACTO SEGUNDO

1970-agosto-

Cuadro I

La biblioteca ocupa toda la pared de una habitación de la planta superior de la casa de Almagro. La habitación contiene dos escritorios, uno grande que estaba en la casa de Temperley y uno pequeño moderno en el que Enrique, tristísimo, hace su tarea. Cada tanto se levanta, toma alguno de los libros de su padre y lo hojea con curiosidad y dolor.

 

LL -¡Pobre Enrique! Me da una lástima. Cuantas pérdidas en tan poco tiempo. Su abuela, su ídolo, sus vecinos, sus compañeros, sus amigos y ahora su padre.

      -Y tiene que ser fuerte, porque sino lo único que le queda que es su madre se va a morir de tristeza.

      -Delante de ella es fuerte y siempre intenta hacerla reír, Solo llora con nosotros, que somos los que más le recordamos a su padre. Justamente por ello nos lee.

LAJ -Y justamente por ello se olvida de mí, que soy a quien debiera leer más que a ninguno. Seguiré esperando, no queda otra.

1974 –julio-

Cuadro II

Enrique, rodeado de un montón de libros, apuntes y carpetas, subido a una silla ordena la biblioteca. Retira muchísimos libros de su padre y coloca en su lugar infinidad de libros técnicos. Los libros de su padre los coloca en cajas y los lleva a una habitación en la terraza de la casa.

 

LL -¡Que atropello es este! Está bien que Enrique ahora es dueño de todo, pero no tiene derecho, después de tantos años de sacarnos de la biblioteca

      -Está estudiando mucho, necesita recibirse rápido para ponerse a trabajar y lograr aliviar la situación económica de la familia. La madre ha hecho milagros con la pensión del padre pero no lo podrá hacer por mucho más tiempo.

     -¿Qué estudia?

     -Para Contador, es la carrera más corta y más simple. Si todo va bien a los 20 años se recibirá y como estudiante avanzado a los 19 podrá conseguir trabajo.

     -Con razón tantos libros técnicos aburridos

     -Son pocos, la mayoría los lee en la biblioteca los fines de semana para no pesar en la economía familiar. El espacio lo necesita para los apuntes y fotocopias que se consiguen baratitos.

LAJ -¡Estamos fritos! No me leyó a tiempo. Y ahora me considerará un libro para niños y no me leerá nunca. Para peor ha perdido todo contacto con mi dueña, así que lo más probable es que termine donado a un jardín de infantes. ¡Era tan importante lo que debía decirle!

1992

Cuadro III

Enrique no está. La biblioteca limpia pero sola, los dos escritorios vacíos.

 

LL -¿Alguien sabe decirme si Enrique vive?

      -Si, ¿como se te ocurre preguntar semejante cosa?

      -Es que hace años que no lo vemos.

      -Está trabajando mucho y le está yendo muy bien. Viaja mucho y está bastante cansado pero no puede parar. Así que a nosotros ni bolilla.

      -Parece que a la madre tampoco le presta mucha atención

      -Viene solo de visita breve. Tiene su propia casa, esposa y dos hijos. El poco tiempo libre se lo dedica a ellos.

      -Con razón la que viene a llorar aquí es la madre. Nos quiere, cuida y limpia. A veces incluso nos lee, especialmente los escritos en inglés.

LAJ -Le irá bien económicamente pero espiritualmente va camino de la destrucción.

LL ¿Porqué dices eso?

LAJ Por no leerme cuando debía

1996

Cuadro IV

Enrique no está. La biblioteca sigue limpia y sola aunque en los escritorios hay signos de intensa actividad

 

LL -A Enrique se lo oye pero nunca se lo ve.

      -Es que puso la oficina en la planta baja. El socio viene casi todos los días pero él solo viene de pasada.

      -La madre ya no llora y esta contentísima

      -Como para no estarlo. No solo ve al hijo más seguido sino que deja que lo ayude con tareas simples, así que esta muy feliz, se siente útil.

      -Tienen otra biblioteca llena de libros técnicos abajo que son los únicos que de cuando en cuando Enrique usa. Aquí ni aparece

LAJ Peor para el. Ya me llegaron noticias que estuvo muy mal, incluso de salud y los médicos nada le encuentran.  La respuesta la sigo teniendo yo, pero no tengo ni idea como hacer para que me lea.

2008 – junio-

Cuadro V

Enrique solo, la cabeza apoyada sobre el escritorio, llora desconsoladamente. La biblioteca llena de tierra, luce abandonada.

 

LL -Me va a hacer llorar a mí que no tengo ojos. ¿Qué sucede?

      -Vos siempre en babia. Se está muriendo la madre y como no puede mostrarse débil frente a sus hijos, viene a llorar aquí. Va a ser muy duro para él, han hecho un excelente equipo por muchos años

LAJ -¡Que piña le espera! Ni con el karting se dio una similar. Quizás ahora, después del inevitable duelo, le llegue el tiempo de la reflexión. Difícil que la busque en mí, pero por algo no fui a parar a ninguna caja ni a ningún jardín de infantes y sigo ocupando mi lugar en este estante.

ACTO TERCERO

2010 –abril-

Cuadro I

Enrique ordenando y limpiando la biblioteca. Luce muy entusiasmado. Se detiene y hojea especialmente los libros de poesías, muchos de ellos pertenecientes a su madre, otros pocos a su padre. No toca el libro ajeno, frente al cual permanece indiferente.

 

LL. -Era hora que se ocupara de nosotros

       -Estamos relucientes y ordenados por temas

       -Además no hay día que no venga a hojear alguno. Incluso hemos conocido su casa de Devoto. Nos lleva y nos tiene en su mesita de luz. Eso es consideración.

LAJ -Menos para mí. Me ignora completamente y si bien no me leyó a tiempo, este puede ser un momento también interesante para que conozca mi mensaje.

LL -Está escribiendo mucho, recopila sus poesías y tiene un libro a punto de salir. ¡Qué cambio de vida!

-También empezó a buscar a sus viejos amigos

-Le está dando rienda suelta a su lado humano, tan obligadamente contenido por tantos años.

LAJ -Una luz de esperanza se asoma. Sobrevivió a la destrucción espiritual y está reconociendo su importancia. Quizás, aunque no se como, un día llegue a mi.

2011-mayo-

Cuadro II

Enrique frente a la biblioteca recorre minuciosamente sus estantes deteniéndose en cada lomo.

 

LL -Mírenlo al libro ajeno. ¡Parece que brillara de feliz que está!

LAJ -Es mi hora muchachos. El momento llegó. ¿Qué son cuarenta y tres años de espera si al final logro entregar mi mensaje?

LL ¿Cómo estás tan seguro que es a ti a quien busca?

LAJ -Buscó a sus amigos del primario y en la última reunión estuvo mi dueña. Ello le hizo recordar de mi existencia, aun cuando no sabe que pertenezco a Liliana y está buscándome con la sola intención de devolverme, en el caso que pertenezca a alguno de los presentes en dicha reunión. Ahora también entiendo porqué me ignoró. A Enrique siempre le avergonzó mi existencia. Es un fiel convencido que los libros no deben prestarse – cada vez que lo hizo jamás lo recuperó- de modo que siempre le pesó haberse quedado con un libro ajeno.

Enrique toma a Rob Roy en sus manos, lo abre, lee el nombre de Liliana y se lo lleva a su casa. Como faltan unos meses para la próxima reunión Enrique se propone leer el libro antes de devolverlo.

EPÍLOGO

2011- diciembre-

Una mesa de pizzería, un jueves por la noche, una decena de amigos, ex compañeros del primario. Enrique pide silencio y dice:

“A todos los llevé todo este tiempo en mi corazón. Pero hay uno de Ustedes que obstinadamente quiso permanecer conmigo de otra manera porque tenía algo importante que decirme. Al leer a Rob Roy, el héroe escocés, me di cuenta del mensaje. Su protagonista, Frank Osbaldistone, es un joven que educado en Francia, retorna a Inglaterra y entra en conflicto con su padre, por que en lugar de hacerse cargo de los negocios paternos, insiste en ser poeta, tal como su corazón se lo indica. Todo el libro es el periplo que debe recorrer impulsado por su deseo y acorralado por su obligación. Casi casi, un relato de mi propia vida.”

Enrique le entrega el libro a una emocionadísima Liliana que lo abre en un capítulo denominado “Encuentro en Glasgow”.

“¡Será de Dios!”, exclama Liliana, “este año estuve en Glasgow”.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 26 de diciembre de 2011

Enrique y Liliana en un aula del William Shakespeare

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Published in: Sin categoría on diciembre 26, 2011 at 2:22 pm  Comments (5)  

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5 comentariosDeja un comentario

  1. Muy bueno HENRY!!! Feliz Navidad!!

  2. Querido Enrique,
    Esta historia teatral no es solo bella. Es profunda. Y no siempre los prufundo es bello ni lo bello prufundo. Cuando se encuentran, hay que celebrarlo, como tu obra. Gracias por el regalo navideño que nos hacés.
    Alberto

  3. Querido Enrique:
    Siempre tus relatos me traen un poco de aire fresco. Gracias . Feliz Navidad y mejor 2012.-
    Guillermo Rodríguez Usé

  4. Qué bello, Henry! Leí el final con mis ojos llenos de lágrimas…
    Gracias! Cariño enorme,
    Anne

  5. Hola Henry

    Muy buenas Las Memorias del Libro Ajeno!

    Te cuento algo que me pasó a mí….relacionado con los libros.

    Me mudé a Recoleta cerca de los 28 años, me convenía estar donde estaban mis alumnos. Enseñé idiomas en empresas desde que terminé el Profesorado.
    Yo soy un hombre en blanco y negro, soy de la época del trompo de madera y los “bitles”, había pocos juguetes en mi casa, algunos los hacíamos nosotros mismos con mi hermano.
    Entre las pocas cosas que yo tenía que podía decir que eran mías, estaban mis libros.
    Mi mamá, un poco para hacer lugar en el nido vacío y otro poco como revancha por haberla dejado en Temperley, regaló todos mis libros al William Shakespeare.
    Un día volví a Temperley y vi mis estantes absolutamente vacíos.
    Me enojé muchísimo!
    Mi vida literaria infanto- juvenil desde UPA hasta el último libro que había incorporado a mi modesta pero querida biblioteca habían desaparecido para siempre.
    Me daba calor ir a pedirlos al cole, pero eran míos!!!!
    Habian desaparecido todos mis libros de Salgari, El tigre de Mompracem, Bomba y mis libros de pesca.
    Bueh, en realidad era uno solo en ese momento. Más adelante llegué a tener unos cuantos. Ese libro “Manual de Pesca” fue escrito por Juan Martín de Yañiz.
    Yo me pasaba horas leyendo y releyendo ese querido libro, me resultaba muy difícil ir a pescar, yo no tenía con quien ir, nadie que me llevara, en fin, me concentraba en aprender todo lo que estaba escrito en el bendito libro, hasta los nombres científicos de cada bicho.
    Todavía recuerdo algunos: Hoplias Malabaricus (Tararira, taralila, tarucha, dientudo, etc.); Pogonias Chromis (Corvina negra, y así puedo seguir durante horas, pero voy a aburrirte si lo hago.

    La cuestión es que yo estaba bastante enchinchado con mi vieja.
    Muchos años después, surgió el Facebook, o CARALIBRO, y yo armé el OLD SHAKESPEARIANS.
    Oscar Cortés se adhirió al grupo y me mandó un mensaje comunicándome que él tenía mi libro de pesca, que no sabía cómo había llegado a él, pero que quería devolvérmelo.
    Me dio su teléfono de Temperley para que yo se lo pidiera a su familia ya que Oscar vive en Mar del Plata.

    Ahí entendí, por fin, que alguien había sacado algún provecho de mi gran pérdida ya que Oscar dijo que ese libro le había encantado!

    En realidad, mi vieja tenía razón, es mejor compartir las cosas que no se usan y especialmente si fueron útiles o interesantes.

    Te mando un fuerte abrazo y espero conocerte en vivo y en directo en alguna reunión de OLD SHAKESPEARIANS

    Merry Xmas & Happy New Year

    Dickie


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