DEL LÁPIZ AL FUSIL


DEL LAPIZ AL FUSIL

El día que me recibí de poeta

Hay sueños que se cumplen y otros que no. Pero en algunas muy raras ocasiones que hay que agradecer especialmente a Dios y a la Vida, suceden hechos que son tan impensables, tan impredecibles, tan maravillosos, que están claramente más allá de los sueños. Acabo de vivir intensamente uno de ellos.

Un día del año pasado recibí un correo electrónico de Yamila, por entonces integrante de la producción de Del Fuego Producciones, preguntándome si yo era quien suponía, el autor de la poesía A VOS, escrita en 1982 y silenciada por los medios, de reconocimiento a nuestros héroes de Malvinas. El correo continuaba solicitándome autorización para incluir parte de ella en el texto de una obra de teatro, titulada “Del Lápiz al Fusil”, escrita y actuada por Javier Giménez Filpe, ya que debían contar con ella para inscribirla en la Dirección Nacional de Derecho de Autor. Motivaba su pedido el hecho de haberla estrenado con sumo éxito en Tierra del Fuego y me contaba que tenían la intención de actuarla por todo el país, para que nadie olvidase el sacrificio que hicieron nuestros jóvenes en la gesta de Malvinas.

A VOS ya no me pertenece, es de todo aquél que quiera homenajear a los partícipes de esa guerra. De hecho se lee por radio, se lee en actos escolares y militares, forma parte de blogs de ex combatientes, políticos, escuelas y regimientos. Nunca nadie se preocupó por conocer a su autor.

Que lo hicieran unos jóvenes de la lejana Tierra del Fuego me conmovió profundamente.

No solo lo autoricé, sino que los felicité por la iniciativa, les auguré todo el éxito y les pedí que no se olvidaran de avisarme cuando llegaran por Buenos Aires porque la quería ver. Seguí en contacto con Yamila que me tuvo al tanto del progreso de la obra y ella misma concurrió a la presentación de mi libro en septiembre, el cual incluye  la poesía.

Hace un par de semanas me contactó el propio Javier diciéndome que la obra se estrenaba en Buenos Aires y me invitaba a concurrir. Le di toda la difusión que pude y hoy, 5 de junio de 2011, me fui con mi señora al teatro Colonial.

Estaba raro, inquieto, alegre y muy nervioso. Tanto que ni hambre tenía, cosa excepcional en mí. Invadido de ansiedad por saber el tenor de la obra, preguntándome acerca de sus probables asistentes, llegué muy temprano al teatro, así que tuve una larga espera que me permitió observar uno a uno a quienes llegaban. Llevamos cámara de fotos y grabador.

Para mi sorpresa la gran mayoría eran jóvenes que en 1982 ni siquiera pisaban este mundo. Parece que justamente aquello que mis congéneres pretenden sin éxito olvidar, conmueve y convoca a quienes hoy son coetáneos de los que hicieron el sacrificio. Viéndolos emocionado sentí que la causa Malvinas no morirá.

Finalmente entramos, nos ubicamos muy bien y la sala se llenó. Mis extraños nervios que iban en aumento me impidieron accionar el moderno grabador ya que había olvidado todos sus comandos. A mi señora no le fue demasiado mejor con la cámara fotográfica. Se apagó la luz y comenzó la función.

Es una obra oscura, tan oscura como la guerra. El fondo es un persistente e insoportable sonido a ventisca, insoportable como el frío e incesante viento Malvinense, el cual dio forma a esa geografía sin árboles y cerros de roca pelada.

Javier Giménez Filpe e Ignacio Frick, los únicos dos actores, del único escenario posible – un gélido e inundable pozo de zorro- dan vida a dos jóvenes soldados que muestran a la perfección el rostro más cruel de la guerra, el lado humano.

Son soldados, se la bancan, soportan estoicamente el frío, las enfermedades, la poca comida, la poca instrucción, el aislamiento, la tensa espera y el combate final. Pero también son jóvenes con proyectos, humor, cargadas, picardías, miedos, dudas y ganas de volver para continuar con sus vidas. Ese doble rol que seguramente habrá aflorado en las islas, más de una vez, se evidencia con dramatismo.

Y en medio de ese infierno pintan los estados de ánimo cambiantes, los mecanismos de defensa de la psiquis de cada uno para sobrevivir y la joya que los une que es la amistad entre ellos.

Hay una proyección que recrea fotos autenticas de los soldados en Malvinas y tapas mentirosas de los medios en Buenos Aires. Sobre esa proyección Javier, el soldado Carrasco (vaya nombre emblemático que eligieron), le escribe con un lápiz “de la suerte” una carta a su madre, escena premiada en 2009 y que llega a emocionar al más duro de los espectadores.

Sobreviene luego el combate final donde se abate sobre ellos la muerte y el dolor.

Con los soldados caídos y abrazados, mientras otros jóvenes les acercan flores y despliegan una bandera con la leyenda “Malvinas, Prohibido Olvidar”, el ruido de la ventisca, la metralla y las bombas, es sustituido por una voz que lee parte de A VOS.

¡¡¡Había que estar ahí sentadito, en mis zapatos y  no morirse de la emoción!!!

No creo que puedan imaginarse lo que significó para mi, que vi silenciada esa poesía homenaje a los jóvenes de mi generación que se sacrificaron por la Patria, mientras yo estaba cómodo en Buenos Aires, escucharla casi 30 años después, en un teatro lleno de jóvenes, en una obra hecha por jóvenes que quieren – como quise yo entonces- perpetuar la memoria de Malvinas.

Pero había más.

Mientras yo seguía con mi shock interior, el teatro aplaudía de pie. Luego el silencio, pero nadie se movía. Salieron Ignacio y Javier a saludar. Y Javier habló. Y se acordó de mí. Y me hizo poner de pie. Y todo el teatro me aplaudió.

No tengo ni palabras ni forma de explicar lo que sentí.

Cuando me senté, con la cara bañada en lágrimas, el casi único señor de mi edad de la sala se dio vuelta, me felicitó y me confesó que él era veterano de la armada.

La emoción se trasladó al hall, donde esperé a Javier y a Ignacio para felicitarlos y agradecerles. Me dio una de las flores que le llevaron a los soldados caídos en la obra, yo le dedique mi libro. Quedamos en juntarnos para hacerle un reportaje para el diario.

Hay muchas cosas que quiero saber de él y de esta juventud que se yergue sobre la injusta difamación de que es objeto, para regalarnos un genial tributo a nuestros héroes.

Un lejano 5 de junio de 1977, me recibí de contador; hoy 34 años después, siento que me recibí de poeta.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 5 de junio de 2011

PD: No se la pierdan, el domingo 12 y el domingo 26 de junio repiten la función a las 21 horas en el Teatro Colonial,  Av. Belgrano esquina Av. Paseo Colón

Javier Gimenez Filpe, Enrique Momigliano e Ignacio Frick

Link a la poesia A VOS:

https://sociedadpoetica.wordpress.com/2007/07/01/homenaje-a-los-heroes-de-malvinas-argentina/

Link al reportaje exclusivo a Javier Gimenez Filpe realizado para Bahíanoticias.com

http://bahianoticias.com/malvinas-entrevista-a-javier-gimenez-filpe-sobre-la-obra-teatral-%E2%80%9Cdel-lapiz-al-fusil/41203/

Video de los premios JAVO ROCHA 2009 en el Teatro Coliseo, cuando le entregaron a Javier Gimenez Filpe, el premio a la mejor escena, una escena impresionante en la que el soldado le describe por carta a su madre una realidad muy distinta a la que vive, a fin de no preocuparla y dandole seguridades sobre su regreso.

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Published in: on junio 7, 2011 at 5:10 am  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Hola Enrique,

    Me llegó este link a través de otras personas que fueron a ver la obra. Yo estuve ahi en esa función y comparto con vos la emoción que había en el ambiente.
    Tus palabras, ahora y ahi, me emocionaron!

    Sos un gran poeta!

    Magali

  2. La verdad que estaba buscando información para hacer un trabajo justamente sobre Las Malvinas, y me fui enganchando y abriendo páginas y páginas, y llegué hasta acá… Lamentablemente no tuve la oportunidad de ver esta obra pero, aunque sinceramente en parte sentí verla mientras leía “El día que me recibí de poeta”. Sus palabras, su expresión o “ese no se qué” que solo se siente cuando se lee algo con todos los sentidos me hicieron emocionar y recurrir inmediatamente a la búsqueda y lectura de esta poesía que nunca antes la había leído (pero por suerte la encontré). Bella, sentimental, emocionante… así la sentí… Pienso en varias cosas… cuántos niños se llevó esta “patria”.

    ¡Felicitaciones poeta!

    Ybana.


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