Morir de amor


Morir de amor

“Los que padecéis porque amáis: amad más todavía; morir de amor es vivir.”

Victor Hugo

Debo reconocer que a los incurablemente románticos la idea nos seduce y que si la poesía nos domina, el final trágico en apariencia, casi nos asegura la inmortalidad. Pero hace falta que alguien lo diga con todas las letras: es una salida falsa.

Morir no es el fin y mucho menos de los padecimientos pendientes, menos aun de los sentimientos tan fuertes como el amor.

El amor vence a la muerte amigos y no es una mera frase hecha.

Aquellos que por una u otra razón vieron o sintieron muy cercano el fin de su existencia humana, refieren a coro cómo, en una fracción de segundo, les parece recordar toda su vida en esta tierra. Es el momento de la descarga de la experiencia de vida humana en el espíritu, quien la llevará consigo donde quiera que vaya.

Si a este hecho sumamos los conceptos de los estudiosos de la materia, que aseguran que la intervención humana en poner fin a la existencia propia no hace sino alienar los medios para aliviar los padecimientos, pero que éstos se perciben en el espíritu hasta tanto se cumpla la hora prefijada o acordada de partida; cabe concluir que el suicidio es siempre un muy mal negocio.

Uno sigue sufriendo pero al no estar más en carne y hueso, nada puede hacer para mejorar su situación, pudiendo quedar fijado en el dolor por larguísimo tiempo – ¡vaya infierno!-. De allí que desde el cine hasta la ciencia, las filas de las almas en pena se integren siempre y en primer término con los equivocados suicidas.

Asi que escuchen por favor a este romántico poeta: sufrir por amor en la vida es inevitable, pero dejarse morir es de mucha pena y poca gloria y peor aun, suicidarse es tan solo un craso y lamentable error.

Pero mejor digámoslo como corresponde, con una  poesía Sanclementina.

FINAL

Asomaba en la playa la luna llena,

y todo el  mar en calma iluminaba,

contemplándola mi alma en pena,

en su clara belleza se abismaba.

¿Estará también ahora mirándola ella?

¿Apenas esto será que compartiremos?

y sin dejar frutos , recuerdos ni huellas,

nuestros días aquí ¿ asi malograremos?

El crudo silencio, por toda respuesta,

Por toda sensación,  feroz desconsuelo,

aguardando en llanto de la luna la puesta,

interrumpió mi alma su propio vuelo.

Y por siglos vagando en las noches,

orate, vacía, solitaria y en pena,

gime mi alma sollozos de reproche,

cuando en la playa asoma la luna llena.

Enrique Momigliano

San Clemente del Tuyú, 23/1/2011

A ver Maestro, muéstrenos como se canta esto

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Published in: on enero 23, 2011 at 7:16 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. QUE PRECIOSAS PALABRAS! AMO LA LUNA Y SI PUDIERAS VENIR A UNA LAYA CERCANA A bAHÍA bLANCA VERÍAS LA LUNA LLENA EN SU ESPLANDOR TOTAL!!! Este enero he colmado mi alma de atardeceres.
    Besotes de Sol
    Su

  2. me encanta!!!

  3. esto es una de las cosas mas tristes y sublimes q he leido. simplemente bello.


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