LA MESA DE BILLAR


LA MESA DE BILLAR

 

 El día empezó distinto. Mucho más temprano y con muchísimo más movimiento. Se corrieron cortinados, se limpió muy bien el piso, se armó una mesa grande, muy grande como hacía tanto, tanto tiempo que no se armaba.

 “-¿Porqué se apurará tanto Isabel? ¿Vendrá alguien tan importante como para que esté ocupada desde tan temprano?”

 

 Desde mi ubicación privilegiada en el centro del salón seré la primera en enterarme. Extraño tanto aquellos años en que todos los domingos la vida bullía a mi alrededor.

Siempre  una reunión distinta. Agotada quedaba yo, pero tan tan feliz. De ver la felicidad en torno mío, de verlos trabajar, tomar, comer, reír, en fin compartir la vida. Sepultar con la alegría dominguera las penurias semanales de cada quien. Y para eso yo siempre fui la compañera ideal. ¿Quien se acuerda de sus dramas cuando se tiene que híper concentrar en el movimiento perfecto, exacto, de máxima precisión de un taco de billar? El ingenio inefable de Mito hace décadas me convirtió en mesa, colocando sobre mi paño verde un tablón de encaje perfecto, el cual a la vez de servirme de protección, al darse vuelta constituye una ideal mesa de ping pong.

Si habrán jugado Nando y Carlos entre si y con sus amigos, mientras crecían felices, interminables peloteos en derredor mío.

El impiadoso tiempo ha dejado a Mito más lento y a Isabel un tanto más sola, pero están juntos y se aman como siempre y se tienen como antes, para darles ejemplo a sus hijos y a los hijos de los otros que el amor cuando se escribe con mayúsculas no reconoce obstáculo ni carencia alguna. Y se manifiesta aunque haya que yugarla de sol a sol.

 “-Pero Isabel esta corriendo demasiado hoy y tempranito prendió el fuego en la parrilla portátil. Me parece que se viene, se viene, un asado de aquellos”.

 

 Al son del timbre empieza a llegar la gente. Al primero lo conozco bien, está canoso pero como no lo voy a conocer si lo vi de potrillo. Es Nando que viene a almorzar con sus padres y para ellos es FIESTA. Cargado de bolsas, carne, chorizos, vino y pan se pone a ayudar a su madre con los preparativos. Ya no dudo, no es un asado cualquiera, parece una reunión más que importante. Timbre y entran dos. Caras levemente conocidas, pero ciertamente irreconocibles. Uno flaco, alto, pelo blanco, hiperkinetico. El otro gordito, pesado, caminando con dificultad como si le dolieran siempre las rodillas, unos pocos rulos en el pelo que conserva su color y una carita de loco que mamma mía. Si parece funcionario. ¿Habrán invitado al intendente de Valentín Alsina? ¿O será el delegado municipal de San Clemente?

El último en llegar hace largo rato que no lo veo pero solía andar seguido por aquí. Parece el hijo de cualquiera de los otros dos. Ciertamente no pueden ser amigos, pero parece que lo son.

 “-Tenemos entonces una mega reunión. ¿Se acordarán de mí?”

 

 Y el asado se hizo. Serví de apoyo a la súper picada y después dancé de alegría al escuchar de nuevo risas, brindis, alegría, charlas, cargadas, todo eso que hace de una reunión de amigos un momento mágico. Se sumó una de las hijas de Nando que vino con su perrito, el cual fue prolijamente bañado por Isabel. Todo alegría contagiando a Mito, quien por un rato volvió a ser el anfitrión brillante de San Clemente. De anécdota en anécdota se pasó la tarde y de repente sucedió. Nando, el gordo y el flaco y el que parece el hijo de ellos se me acercaron, dieron vuelta la tabla y se desafiaron al ping pong. Ahora los conozco más, lástima que el gordo se cansó tan pero tan rápido.

 “-No lo puedo creer, es verdad, van a jugar al billar.”

 

 Acomodaron las bolas, entizaron los tacos y empezaron a jugar. Totalmente desbordada de felicidad empecé a escucharlos y chiste va, cargada viene, acentos inconfundibles me llevaron más de treinta años para atrás.

 “-¡¡¡Son ellos, volvieron, son ellos, los cuatreros!!!

 

 Recordé mil horas de partidos confesándose de todo. El gordo con cara de loco y pinta de funcionario fue efectivamente funcionario pero ya no lo es más afortunadamente para todos. Es Enrique, el dueño de todas las iniciativas aterradoras de padres y madres, el que se llevaba la vida por delante, el que se animaba a todo. Mira vos ni puede jugar al ping pong. El flaco con poco pelo cano es Carlos el mega campeón de ajedrez, el hombre record en la facultad, el mente veloz. Y el que me parecía el hijo de ellos es Oscar, el antorcha viviente (ni quiero acordarme porqué). Si habrán matizado horas interminables de estudio con partidos de billar.

Muchachos, la vida los golpeó. No son los mismos, están de vuelta. Tienen muchos sueños menos, no atropellan a nada ni a nadie, las ideas no les sobran. Pero ¿saben una cosa? Se tienen, unos a otros se tienen, cuentan uno con los otros y todos con cada uno.

Y – qué embromar- por esta tarde sueñen que es gratis. El vino ayuda y porque no sentirse con los veinte años que tenían cuando se desafiaban al billar. Por momentos se  parecen a aquellos chicos.

 El amor de Mito e Isabel lo hizo posible,  y yo, vuestra mesa de billar, sí soy la misma y los escucho reír, gozar, cargarse, disfrutar mutuamente de su amistad en torno mío. Los oigo recordar los momentos buenos, sanar los malos y compartir los sueños perdidos. Así reunidos en una casa amiga, la de antes, la de siempre y jugando al billar díganme la verdad: ¿No se sienten acaso eternos? ¿No les parece acaso hermosa la vida si la llevan juntos como hasta acá?

 “Un solo favor cuatreros: ¡¡¡Vuelvan pronto, todos por aquí los extrañamos!!!”.

 

 

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 3 de octubre de 2010

Recordando el asado del 26/6/2010 en casa de Mito e Isabel.

Anuncios
Published in: on octubre 15, 2010 at 4:13 am  Comments (1)  

The URI to TrackBack this entry is: https://sociedadpoetica.wordpress.com/2010/10/15/la-mesa-de-billar/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. Lei la nota , me parece un lindo recuerdo.
    La pregunta mia es la siguiente: la gente que juega al billar vive en san clemente ahora y todavia tiene la mesa.
    Suerte
    Muchas gracias por su respuesta.
    fabian


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: