UN MES DESPUES


Foto: Silvia Paglioni - Mar del Plata - Nov.2009

Lo despertó el sol, filtrándose por la persiana y deteniéndose en su rostro. Muy lentamente se desperezó y levantó del lecho su cuerpo bronceado y salitroso. Desnudo aún, levantó la persiana y abrió la ventana para inundar la habitación de luz y brisa marina. Nadie que lo hubiese visto así, estirándose y respirando profunda y rítmicamente le hubiese dado las seis décadas que llevaba por edad. Apenas unas canas lo delataban pero debía reconocer que en el transcurso del último mes había rejuvenecido casi tanto como medio siglo. Se dejó bañar por el sol que lentamente se incorporaba sobre el horizonte y contempló, hasta donde le daba la vista, ese mar turquesa salpicado de blanquísimas crestas de olas, a cuyo murmullo ya se había habituado a dormir. La brisa despeinaba la arena que en suaves médanos cubría la distancia entre la casa y la orilla.

Sólo interrumpía la amplitud del paisaje, la belleza colorida del jardín de entrada, plena de flores que en grupos homogéneos manchaban el verde césped con los tonos de una completa acuarela. Allá en la orilla se desperezaba una barca, única y suya, un viejo sueño hecho realidad. Pero en el último mes se había también acostumbrado a no soñar, no lo necesitaba, lo tenía todo. A medida que la brisa se hizo viento empezó a oír como contrapunto del mar, el aleteo de las hojas de los pinos y alerces que empezaban en el patio trasero de la casa y que poblaban infinitos la ladera del morro que se erguía a sus espaldas.

Sintió de golpe un estremecimiento profundo, un miedo visceral que lo asaltaba todos los días cuando alcanzaba la plena conciencia. Miedo a que ese último mes fuera en si mismo todo un sueño, del cual en un terrible momento debiera despertar. Pánico a que, si era todo verdad, durase bien poco. Como siempre espantó a esa sensación y se dispuso a vivir el mejor momento del día. Aquel en que, dejando al sol y al mar a su espalda, se daba vuelta para comprobar que lo mejor del sueño estaba ahí.

Saboreando el movimiento, como en aquella primera mágica mañana, giró y detuvo sus ojos en su mejor anhelo, en ella. Desnuda bajo las sábanas, dormía con una placidez envidiable. Sus negros cabellos que destacaban su blanca y pecosa piel, enmarcaban un rostro hermoso, sin edad, que hasta en sueños sonreía. Sus manos estiradas parecían buscarlo. Estaba y no, reina de un cielo del cual poseía la llave y en el que él habitaba placenteramente desde hacía un mes. Le encantaba verla dormida porque le parecía tener más a la mano su misterio.

Despacio, muy despacio se sentó a contemplarla. Y como le pasaba desde que eran unos niños, el resto del mundo desapareció. La recorrió con sus pupilas e imaginó su contorno oculto, intentó visualizar su corazón latiendo lento, le pareció atisbar su alma arropándola. Tal como sucedía desde hacia décadas, se inspiró. Tomó un papel y lápiz y escribió un poema, corto y contundente:

Estás y no estás
¿Dónde estoy yo?
¿Es real este hoy?
Mi sueño de siempre
Juntos los dos.

Muy gentilmente lo puso en su mano. Se vistió despacio, cerró la persiana, le dio un beso y salió camino de su barca. Llevaba consigo una red para pescar el almuerzo y un corazón dilatado y latiendo fuerte, ansioso por conocer el poema que ella al despertar, con absoluta certeza, escribiría por respuesta.

Enrique R. G. Momigliano
18/11/2009

SEGUIR CONTANDO LA VIDA

Estimo que he escrito suficiente sobre la muerte, el duelo, la ausencia y el dolor. Es mas que hora de volver a celebrar la vida. Hace unos pocos dias alguien muy cercano me preguntó qué sería de la suerte de los protagonistas de LINEA DE LLEGADA, hecho que motivó que adoptase de inmediato el papel de mi héroe favorito: el de LA HISTORIA SIN FIN y me dedicase como él a liberar a la princesa que más merece ser rescatada: LA FANTASIA.

Dicen que los poetas tienen mil novias de jóvenes porque se enamoran de todas, que se casan con excelentes esposas y madres porque la cotidianeidad les cuesta mucho y necesitan delegarla y que anhelan terminar sus dias en brazos de una poetisa para disfrutar la sintonía. ¿Será verdad?. Va cuento y despues gocen de Patxi Andion, un poeta y cantautor espectacular que muy prontito tendra su homenaje por aqui.

Enrique R. G. Momigliano

Puedo Inventar

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Published in: on noviembre 27, 2009 at 2:48 am  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. Enrique,

    Excelente el cuento, me alegro que haya cambiado el “tema” de escritura, me imagino que el tema va con el sentimiento. Un gran saludo


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