LAS DOS ORILLAS Y EL PUENTE… Una metáfora actual


COTE LAI SEP 09 - CAMPAÑA 114

A Silvia Paglioni

Había una vez un reino próspero, dividido por un río. La curiosidad de este río era que la pigmentación de las algas dotaba a una orilla de un color blanco y a la otra de un color negro. Fuera de esa diferencia, que a nadie importaba, las partes del reino a ambos lados del río eran esencialmente iguales y sus habitantes eran también muy parecidos entre si. Como había matrimonios de habitantes de ambas orillas, existían hasta lazos de parentescos múltiples entre ambos. Por una mera cuestión de comodidad el rey se instaló un día lejano en la orilla blanca.

No existía puente alguno entre ambas orillas pero ello a nadie incomodaba ya que en invierno el río se helaba y además de servir de pista de patinaje para los niños, la gente cruzaba caminando. Tanto como en verano cuando las tórridas temperaturas secaban al río y el cauce era camino transitable.

La paz y la armonía reinaban y a nadie se le hubiera ni siquiera ocurrido pensar que la orilla de pertenencia podía implicar causal de privilegio o discordia. Era un reino de hermanos que, ante cualquier adversidad, se ayudaban mutuamente y esta era una condición que los sucesivos reyes se cuidaban muchísimo de alterar. Por el contrario ensalzaban los hechos comunes a ambas orillas, tenían una única bandera, un único himno, una misma enseñanza, una historia común y un destino compartido.

Un muy trágico día para este reino, por esas cosas de las sucesiones reales complejas, llegó al trono un rey muy pero muy corto de vista. Para empeorar las cosas era también bastante sordo así que a sus asesores los escuchaba poco o muy mal. Y para colmo de males asumió en una época en que el río presenta su máximo caudal. En conclusión cuando salió a recorrer por primera vez el reino y llego al río entendió que el mismo era el límite de su reino sin alcanzar a oír a sus consejeros que le decían lo contrario y por supuesto sin siquiera advertir que del otro lado había gente.

Así fue que este rey corto de vista y sordo gobernó durante una interminable década sólo para la gente de la orilla blanca que prosperó muchísimo mientras la gente de la orilla negra sufría cada vez más empobreciéndose a pasos agigantados.

En su reino acortado el rey era loado y alabado ya que nunca los habitantes habían gozado de tantas ventajas, las que disfrutaban más cuanto contrastaban con sus empobrecidos parientes y amigos de la orilla negra.

El rey se la creyó, llegando a pensar que era el mejor rey que había existido allí, fue entonces presa de la soberbia y cada vez que alguien intentaba hacerle ver o decirle que la mitad del reino era paupérrima lo ignoraba supinamente como si de otro reino se tratare.

Las diferencias entre una y otra orilla se hicieron tan grandes que los habitantes de la orilla negra ni siquiera cruzaban a ver a sus parientes y amigos de la orilla blanca porque les daba vergüenza. Y los de la orilla blanca tampoco cruzaban porque sus amistades los denigrarían por juntarse con gente tan pobre.

Los hechos comunes se desdibujaron. La educación y salud se hicieron privadas en la orilla blanca y los niños viajaron desde edad muy temprana a otros reinos más prósperos, amando otras banderas y adoptando otras costumbres.

El himno común dejo de cantarse y la historia común de enseñarse. Las diferencias se ahondaron tanto que a los de la orilla negra se los empezó a llamar excluidos porque estaban fuera de todo, apegados a unas costumbres atrasadísimas y cultivando unos valores arcaicos, incompatibles con el feroz consumismo desatado en la orilla blanca.

Al cabo de esa década trágica e infame llego un nuevo rey con un sagaz ayudante. Rápidamente entendió lo equivocado que había estado su antecesor y casi no podía creer las diferencias que se habían creado entre los habitantes de las dos orillas. El trabajo era inmenso, parecía imposible.

Además todos los funcionarios del reino, los que hacían las leyes y los que las hacían cumplir estaban tan habituados a pensar en dicotomía, distinguiendo permanentemente entre los integrantes del reino que existía de los integrantes del reino que no era, que habituarlos a pensar inclusivamente iba a demandar casi tanto como una generación. Era tan grande la tarea que el sagaz ayudante antes del año renunció y se autoexilió.

El rey se quedó solo y después de equivocarse mucho tuvo la peor idea de todas, llamó para que lo ayudara al principal ayudante del rey anterior. Este solo continuó haciendo lo que había hecho en la década anterior y sumió a los habitantes de la orilla negra en una pobreza insoportable.

Entonces apareció un líder en la orilla negra que pensó que la única salida de esa situación de división, imposible de mantener, era a través de un caos controlado. Alentó a los habitantes a cruzar el río y cometer toda suerte de desmanes en la orilla blanca, aterrorizando a sus habitantes que parecieron despertar de un largísimo sueño y recién ahí darse cuenta cuan pobres estaban sus hermanos de la otra orilla.

El rey se asustó y se fue, sucedió la anarquía, se prolongaron los disturbios y se instaló la inseguridad llegándose varias veces al borde de una guerra entre los habitantes de ambas orillas. Paradójicamente las medidas del gobierno surgido del caos sumieron aun más en la pobreza a los excluidos. Vivir se tornó imposible para todos. Los de la orilla negra acosados por el hambre y los de la orilla blanca acosados por el miedo.

Se siguió ahondando la división porque ahora la cosa era a vida o muerte, ellos o nosotros.

El río que los dividía parecía más caudaloso que nunca.

Un día el líder de la rebelión de la orilla negra se vio en la disyuntiva de tener que reprimir a sus propios rebelados. Ello le costó el reino. Tuvo que irse dejando en su lugar a un extranjero de un reino lejano que había vivido poco tanto de la historia común como de la historia de exclusión. Un rey con muchísima suerte. Le tocó una buena época y todo el reino prosperó, haciendo que la pobreza se tornase más tolerable. Igualmente porque era sumamente inteligente consolidó su poder amenazando permanentemente con el caos.

Pensó que para instalar un modelo de inclusión de los habitantes de la orilla negra debía profundizar las diferencias rodeándose de un coro de profetas del odio que vituperaba y amenazaba a los habitantes de la otra orilla. Empujó muchas veces al reino al borde de la guerra, la cual se evito una noche por la rebelión de su principal ayudante que deshizo una de sus peores medidas.

Siguieron pues los habitantes de ambas orillas en plena tensión, con hechos de violencia cotidianos y con un odio inadmisible entre hermanos.
Al rey el modelo le sirvió para hacer a diestra y siniestra su voluntad, tanto que el también se la creyó. Y puso como reina a su amada, mujer enérgica y de verba encendida. Empero ella no resultó ser una mujer de suerte, diría todo lo contrario. Afrontó una grave crisis generalizada que hizo que la pobreza volviera a ser intolerable.

El río volvió a ser caudaloso, tanto que parecía que algún dique se hubiera roto río arriba. Cruzarlo era casi imposible. Nada en común tenían ya los habitantes de ambas orillas, ni educación, ni salud, ni futuro. Y se vinculaban con un odio acérrimo y despectivo desde el lenguaje a las actitudes.

Fue ahí cuando una sufrida y golpeada mujer, pero dotada de una férrea voluntad y un inextinguible e incontrolable amor al prójimo, decidió que ya no bastaba con hablar y escribir a efectos de alertar a la reina sobre los inevitables enfrentamientos que semejante situación de desigualdad generaría en breve lapso y se dispuso a actuar.

Se puso a idear un método que acabase definitivamente con el miedo de unos y el odio de los otros. Para ello contaría solo consigo misma y un puñado de gente de ambas orillas, convencidas todas que el camino hacia el futuro pasa por el amor y sólo a través de la puerta de la reconciliación, la cual no puede emerger de un perdón gratuito sino de un genuino acto de restablecimiento de la justicia.

Así fue que pacientemente se puso a construir un puente mágico que uniera ambas orillas en toda época del año y cualquiera fuese el caudal del río. La magia del puente estribaba en que cada vez que alguien lo cruzara se haría más fuerte y mas ancho permitiendo el cruce de un contingente aun mayor.

Pero para terminar su tarea hacia falta algo más: cruzar el puente. Para no comprometer a nadie ELLA lo cruzó sola, ante el temor de unos, la desconfianza de varios y el estupor de otros. Y no lo cruzó para volver rápido, se quedó un buen tiempo viviendo en la otra orilla, compartiendo y documentando la crudísima realidad cotidiana de los excluidos. Hasta se dio el gusto de transmitir en directo sus vivencias.

Hoy volvió y a su paso pudo comprobar cuan firme y ancho quedó el puente, listo para que más habitantes de cada orilla lo crucen sin miedo, incorporen la realidad del otro y vuelvan a ayudarse mutuamente ante la adversidad, como lo hicieron antes, como lo hicieron siempre, hasta el reinado del rey ciego y sordo.

Ya izó la bandera en una orilla, bandera que regalaron los de la otra, seguramente habrá cantado el único himno y recordado la historia común ya que estuvo en una escuela.

ELLA, que llevó su sueño improbable a la más concreta realidad, sólo espera que sean muchos los habitantes que olviden el miedo y el odio para poder unificar, de verdad, el reino.

Sueña ahora con ver a todos tratarse con el respeto que merecen y se deben como seres humanos, hermanados por la sangre y el sudor de sus ancestros y concientes que el destino común que los aguarda será de grandeza sólo si se forja entre todos y para todos.

Segura está que si todos los habitantes se aman de verdad comprometiéndose con el bienestar general, aun cuando por esas raras sucesiones, llegue otro rey corto de vista y sordo, no podrá hacer nada en contra de nadie sino que deberá reinar a favor de todos.

Espera que muchísimos, que todos, sigan su ejemplo para convertir al puente en un techo de concreto que sepulte para siempre al río de la división.

Enrique R. G. Momigliano
Buenos Aires, 5 de octubre de 2009

EL PUENTE

COTE LAI SEP 09 - CAMPAÑA 442

A un niño lejano,
Al que sin motivo,
Quité el abrigo,
Y negué mi mano.

Al que hoy llego,
Con la alforja llena
Y un perdón le ruego,
Con mi alma en pena.

Porque soy culpable,
De su desamparo
Y gran responsable,
De su destino malo.

Lo miraré de frente,
Superando vergüenzas,
Para crear el puente,
Sanador de conciencias.

Y con un abrazo inmenso,
Lo recibiré en mis manos,
Para ser por fin como pienso,
Más que amigo, mi hermano.

A los niños de Cote Lai- Chaco
Enrique Momigliano
Buenos Aires, 26/09/2009

Nota del autor: para saber más de la campaña solidaria que inspiró estos escritos ir a http://bahianoticias.com/homenaje-a-los-ninos-y-jovenes-de-cote-lai-chaco/17736/

Si no trabajamos todos para fortalecer el puente nos encontraremos rápidamente sufriendo lo que cantaba Iva Zanicchi en esta hermosa canción: “La orilla blanca, la orilla negra”


Anuncios

The URI to TrackBack this entry is: https://sociedadpoetica.wordpress.com/2009/10/09/las-dos-orillas-y-el-puente-una-metafora-actual/trackback/

RSS feed for comments on this post.

5 comentariosDeja un comentario

  1. ¡Bravo Enrique! Y gracias por hacer eco de este fabuloso tema musical. Ojalá llegue hasta Venezuela y Colombia, y se mantenga la paz en Latinoamérica, pues nos la quieren arrebatar.
    Un abrazo fraterno.

  2. LA POESÍA COMO EXPRESIÓN DEL ALMA, NO DEJARÁ DE SERLO, MIENTRAS EXISTAN POETAS COMO ENRIQUE MOMIGLIANO. HISPANOAMÉRICA SALUDA ESE GESTO DE ESTAR FACEBOOK PARA DIFUNDIR LO QUE EL ALMA DE LOS POETASSIENTE Y EXPRESAN. CHEMO. PADILLA.

  3. Bravo, amigo!!. Tu universal metáfora es toda una lección para el mundo. Me ha gustado mucho como narras una verdad tan grande.
    Gracias Enrique.

  4. ¡Bravo, Enrique! El mensaje dado por este cuento es muy beneficioso.
    Gracias por compartirlo.
    Abrazos.

  5. Hermosa canción,letra y cantante ! Gracias por ser sensible a al sufrimiento en cada lugar y brindar tu palabra-Poesía!.
    Marcelina


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: