SABER MIRAR


“¿No es quizás que no se mirar?
Cuanto, cuanto hay a mi alrededor”
Héctor Ricardo Soulé
Vox Dei – La Biblia- Profecías

Probablemente si tuviéramos la fortuna de encontrarnos con Jesús cara a cara y nos diera la posibilidad de pedirle una cosa sola, la mas sabia petición a formular seria la del ciego Bartimeo (Marcos 10: 46-52): “Maestro, que yo pueda ver”. Una vez que puedo ver, pero ver en serio, sabiendo mirar, no tengo otra opción que la paz, la armonía y la alegría, porque la verdad me libera de todo lo que no es: el miedo, la angustia, la tristeza, la desesperación.

Facundo Cabral dijo: “No estas deprimido, estas distraído” que es lo mismo. Tienes todo delante de ti pero como estás encerrado por el dolor y la frustración no lo puedes ver y ese no verlo te deja triste.

Mi mecenas personal, Silvia Paglioni, amiga instigadora y trabajadora incansable para que este blog sea una realidad, tiene un programa de radio los martes a las 20 por FM de las Américas (http://www.fmdelasamericas.com/ para escuchar on line) que se llama “Todo depende… Elige tu propio cristal”, causalmente tomando una frase favorita de mi padre: todo depende del cristal con que se mira. Mi forma de mirar condicionará siempre mi percepción de la realidad y consecuentemente mi estado de ánimo y mis expectativas respecto de esa realidad.

Frente a ello puedo adoptar la conducta mayoritaria que consiste en luchar denodadamente toda mi vida para lograr que la realidad se adapte alguna vez a mi expectativa, hecho por demás difícil de lograr y que para aquellos privilegiados que llegan a ese punto les espera comprobar que es un punto inestable y que el desajuste volverá a producirse casi de inmediato. O en su lugar puedo intentar como lo hace una selecta minoría ver mejor, buscar una nueva perspectiva del problema que me angustia, subirme al banco – tal como le pedía Robin Williams a sus alumnos en La Sociedad de los Poetas Muertos, cambiar el cristal con que miro, para comprobar que el problema no era tan grave, que la amenaza angustiante no existía y dejarme invadir por las soluciones y alegrías que están – siempre lo estuvieron- al alcance de la mano.

No existe enemigo peor que uno mismo cuando mira mal. De ahí nacen las autoflagelaciones que si bien no son fáciles de encontrar en la actualidad en su forma física, cuenten cuántos autoflagelantes psicológicos abundan entre sus conocidos. Uno tiende a ser su peor juez porque cuesta ser objetivo cuando se esta sufriendo. Y mira mal y se castiga peor, dañando severamente su autoestima y agravando peligrosamente su sufrimiento.

Reconozco que formo parte del club. Casi, casi merezco ser su dirigente. Hijo de una cultura súper exigente cuando las cosas no salieron como esperaba, al primero que elijo culpar es a mi mismo y ando por la vida con el látigo a cuestas y las lacerantes heridas en la espalda. Como medio siglo no se cumple inútilmente, aprendí a conocerme y a munirme de herramientas que me permiten con bastante esfuerzo cambiar el cristal.

Pero algunas veces ese cambio de cristal, esa subida al banco se produce por la intervención de esa inteligencia mágica de la vida que nos va trazando el camino para nuestro propio bien. Dios y la Vida quieren que despertemos, que sepamos mirar para que nos volvamos agradecidos, para que estemos bien, para que podamos ayudar a los que todavía no lo hicieron y siguen látigo en mano causándose daños profundos.

Es fácil reconocerla porque el cambio de percepción es automático, sin esfuerzo ni voluntad de nuestra parte, es un CLICK. Y de golpe la luz, y vemos todo.

Hace apenas 48 horas tuve uno de estos episodios. Las impredecibles circunstancias de la vida me devolvieron a un lugar muy especial para mi, un lugar asociado a uno de mis mas grandes sueños realizados, acariciado desde muy pequeño y logrado allí cuando tenía 26 años con un supremo esfuerzo, físico, económico y de todo tipo, sorteando obstáculos incontables. Volver después de casi tres décadas a caminar por el escenario de un sueño realizado, y tener el enorme privilegio de mostrárselo a mi hijo fue como sentir una voz interna que me aturdía con un único grito: “Todo valió la pena, dejá de mirar mal”

Regresado de ese querido escenario una poesía me estaba esperando para plasmar el despertar.

MIRADA

No supe, no pude, no quise,
Y no sé cuánto no supe,
Cuánto no pude,
Ni cuánto no quise.

Pero lo único cierto,
Es que me deja triste,
Aquello que hice.

“¿Es que será tan malo?”
Un día me dije.
“Es que mal lo viste”
Tú me dijiste.

Y sobre la tierra yerma
De mi alma arrasada,
Una gota de tu amor se derrama.

Haciéndome por fin sentir
La Vida en mí, renovada.

Enrique Momigliano
2 de julio de 2009
Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires

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Published in: on julio 9, 2009 at 11:45 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Has aprendido a mirar con los ojos del corazón, un logro que pocos logran en la vida.

    Has aprendido solo, a fuerza de retroceder, detenerte y contemplar en silencio meditativo tu vida, posar tu mirar en las lágrimas que han recorrido tus mejillas, escuchando la voz de tu melancólico corazón a transmutar el dolor, las caídas, en lecciones y aprendizajes.

    Estas aprendiendo a descifrar el código de la vida

    Estás en la recta final de hacer visible lo invisible, consciente lo inconsciente.

    Instigar significa inducir a alguien a hacer algo. Cómo no hacerlo con alguien que posee por esencia bondad fundamental, el Don de la palabra, y el más noble sentimiento humano: la empatía hacia el sufriente. Cómo no “empujarlo” a que sea él mismo y desarrolle sus dones?.

    Es un honor y me llena de alegría y emoción como amiga hacerlo. Es ayudarte a que aflore tu real esencia y partas de la vida, habiendo hecho todo lo que te agrada y hace bien. No es un trabajo para mi, es un servicio que realizo con alegría para un amigo incondicional que siempre ESTA.

    Has dejado de estar distraído, por eso miras la vida con los ojos del corazón.

    Silvia Paglioni
    Tu Amiga Incondicional y eterna instigadora para que seas felíz.

  2. Lo mejor de formular la petición de Bartimeo es saber que Jesús siempre nos va a proveer una visión que va más allá de lo efímero.


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