NOCHES DE TORMENTA


NOCHES DE TORMENTA

La Poesía del Amor

Tarde unos cuantos meses en encontrar otra película recomendable. El aluvión de violencia y estupidez que se ha apoderado de la pantalla grande torna cada vez más complicado seguir eligiendo al cine como entretenimiento. Y por supuesto, cuando uno olfatea que algo bueno puede esconder un título es imperioso jamás leer una critica ya que, o bien no es objetiva o esta imbuida de la misma errónea escala de valores que atormenta a nuestra sociedad. De hecho esta poesía de película fue en el mejor de los casos calificada de Buena. Había visto el corto y mi olfato de sabueso dijo: no te la pierdas. Diane Lane y Richard Gere aseguraban una estética y una capacidad actoral inmejorable, el escenario es idílico: Rodhante, un pueblito costero de Carolina del Norte USA, sacudido frecuentemente por tempestades, una casa centenaria llena de recuerdos y espíritus (la casa y la mágica playa pueden verse en el Google Earth) y un amor maduro fueron el gancho suficiente para llevarme al cine. Desconociendo la historia pero intuyendo que se referiría a segundas oportunidades a edad madura, me acomodé en la butaca, no sin antes notar que era sin duda el más joven de la sala. Hay toda una generación de canosos que evidentemente extraña las buenas películas de amor.

En pocas palabras diré que fui sorprendido y emocionado al límite. La historia es maravillosa y habla de dos temas esenciales: del fracaso como liberador y del Amor como salvador.

Desde que la serpiente tentó a Eva con la frase: “Seréis como dioses” hay que confesar que los humanos no hemos cesado de intentarlo. Y en ese demente intento hemos dejado lo mejor de la vida a un lado. Ella quiere ser la madre perfecta y El quiere ser el médico perfecto. Y en esa obsesiva búsqueda arruinaron todo. Lo digo por experiencia: no hay liberación posible de este difundido tipo de demencia más que aquella que pasa por el fracaso rotundo. La película empieza mostrándonos a los personajes sufriendo por este fracaso que es ya evidente y los sume en una dolorosa frustración.

Cada uno en su locura se encuentran por obra de esa mágica inteligencia de la Vida que siempre – créanme siempre- conspira a nuestro favor. Cada uno intenta ponerle una frontera infranqueable al otro porque quiere lidiar con su fracaso. Recién cuando este fracaso se muestra en todo su esplendor los personajes deciden exponer su lado humano. Ya no pueden con él y deciden compartirlo con el otro. Justo ahí aparece el Amor, pero ese Amor así con mayúsculas que muy poco tiene que ver con la atracción física o con la pasión (que significa dolor). El otro se hace cargo. Tal como lo escribí en “Contactar al otro, ese salto al vacío” en este blog. Se deja lastimar por el sentir del otro, se vuelve disponible, en una palabra: ESTÁ. A partir de ese crucial momento en que vencido el miedo y rota la indiferencia al sentir del otro, en el que se hicieron cargo mutuamente del dolor ajeno, el verdadero Amor es posible. “El Amor que te hace ser más de lo que sos, no menos, que te hace creer que todo es posible” como después le dirá ella a su hija adolescente “busca ese amor, porque lo mereces”.

Y ese Amor no necesita del sexo, ni de la convivencia, ni de la cercanía física para salvar, para construir, para sanar, para mejorar. A miles de kilómetros de distancia y solo a través de unas cartas los protagonistas se sostienen, se regeneran, se curan. Ambos se transforman en héroes, pero no en héroes de novela romántica capaces de hazañas memorables, sino en héroes de lo cotidiano, en portadores de la heroicidad que todos necesitamos para hacernos cargo de la propia vida, para encontrarnos a nosotros mismos y vivir en la autenticidad abandonando para siempre las locuras perfeccionistas.

“Nos salvamos mutuamente” le dirá ella al hijo de él y es la pura verdad. Un vínculo así sana y salva genuinamente.

El final cae en el lugar común de la tragedia pero debo confesar que este tipo de Amor que tiene tanto de espiritual, tanto de divino, tanto de eterno, no esta destinado a durar, a consumarse, a concretarse en este plano terrenal. Es como que hay algo en esa inteligencia de la Vida que lo quiere preservar de la contaminación humana y misteriosamente como nos fue dado nos es arrebatado.

Ejemplos propios y ajenos me lo confirman.

Imperdible. Casi les ruego que la vean y me comenten que les pareció. Para mi sorpresa mi hija adolescente fue por si misma a verla y todavía estamos hablando de ella.

Por mi parte voy a conseguir el libro para contactar la historia original.

 

Enrique Momigliano

05/10/2008

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Published in: on octubre 5, 2008 at 7:18 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Me gustó mucho tu blog. Muy inspirador.

    Me gustaría invitarte a nuestro blog de poesía alternativa:

    http://www.transVERSOS.com

    Saludos desde mi pagoda,

    Pablo

  2. Yo escribo relatos eróticos, pero me apasionan las poesías, acabo de llegar a este blog buscando unas imagenes, pero me detuve a felicitarte.
    Soy de la ciudad de Necochea.

    Y tambien recomiendo la pelicula, tiene muy buenos ingredientes: desilución, ilusión, pasión, desazón, tristeza

    EXCELENTE!!!

    Espero me visites por mi blog 😉


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