
Decidir. Optar, Elegir: ¿Arte, Ciencia o Destino? ¿Karma, Dharma o Libre Albedrío?
En síntesis: un debate inagotable. La vida es una constante elección. Y nadie nunca nos enseña a ejecutarla. Por eso todos decidimos sobre bases diferentes y frecuentemente nos resultan incomprensibles las decisiones ajenas.
Lo más parecido a una enseñanza que tuve fue una asignatura en la facultad que se llamaba pomposamente “Teoría de la Decisión” dada por un aburridísimo profesor y ornada con una bibliografía absolutamente incomprensible.
Sin embargo, de cuna a tumba elegimos todo el tiempo, desde cosas simples con consecuencias banales o muy pasajeras como qué ropa ponernos o dónde veranear, hasta cosas fundamentales con consecuencias trascendentes y semi definitivas como qué profesión estudiar, con quién casarse o el momento de retirarse.
Muchísimas veces elegimos pensando que si nos equivocamos la vida nos dará una segunda oportunidad, a veces lo hace, a veces no. Y muchísimas veces, concientes de la importancia de nuestra elección, el miedo a equivocarnos nos paraliza y son la vida y sus circunstancias las que terminan eligiendo por nosotros. No elegir, no decidir, no optar a tiempo, también es una forma de actuar.
Por variadas razones que contaré en otra ocasión, conservo desde mi adolescencia un profundo agradecimiento al Instituto Cultural Argentino Norteamericano (ICANA para los amigos), en cuyas aulas me formé desde 1969 a 1974 y a mi padre que lo eligió para que siguiera mis estudios de inglés una vez mudados a Buenos Aires, poco antes de partir de este mundo.
Entre dichas razones no guarda un lugar menor el haberme hecho conocer, estudiar y amar a un gran poeta como Robert Frost, quien probablemente haya sido – sin proponérselo- quien más hizo por mi preparación para elegir en la vida con su poesía tan popular entre estudiantes de habla inglesa denominada: “El Camino no tomado” (The Road not Taken), la cual reproduzco mas abajo en español e inglés.
En ella, usando la metáfora de una encrucijada en el bosque, plasma magistralmente distintos aspectos de una elección, a saber: el deseo de percibir anticipadamente hasta donde podemos el derrotero a que nos llevará la dirección tomada, los méritos casi equivalentes de todos los caminos posibles, la absoluta imposibilidad que nos planteará la vida de regresar a esa misma encrucijada, el eventual arrepentimiento futuro explicado por un suspiro y lo insignificantes que nos parecerán con el tiempo los motivos que impulsaron la decisión. Todo ese misterio, aunque suene increíble, cabe en este sólo poema breve.
El camino no tomado
Dos caminos se abrieron en un bosque amarillo, y lamentando no poder tomar ambos, al tener que decidir por uno, permanecí mirando uno de ellos hasta que se perdía en la maleza.
Luego me dirigí al otro, también posible. Éste era tal vez más tentador, con pasto verde y poco transitado. Sin embargo, hasta ese lugar los dos estaban gastados de igual manera.
Y ahí estaban ambos aquella mañana, cubiertos de hojas que no se volverán a pisar.
Dejé el primero para otro día, pero, sabiendo que un camino lleva a otro, dudé que pudiera volver a tomarlo.
Siempre diré esto con un suspiro. En algún lugar, hace mucho, mucho tiempo, dos caminos se abrieron en un bosque, y yo… tomé el menos transitado, y eso marcó la diferencia.
Robert Frost
The Road Not Taken
Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth.
Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same.
And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I–
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.
Robert Frost 1915
Este poema no fue escrito de un tirón. La primera estrofa vio la luz en Inglaterra, estando el poeta reflexionando sobre la decisión de un amigo de alistarse en el ejército para ir a la guerra. Fue concluido en Estados Unidos tiempo después, meditando sobre las consecuencias.
Para profundizar sobre la vida y obra de este poeta sugiero ir a http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Frost
“The Road Not Taken”
Enrique R. G. Momigliano -Buenos Aires, 19/12/2009









