EL DÍA DE AYER: 2 DE ABRIL DE 2012

EL DIA DE AYER: 2 DE ABRIL DE 2012

Estoy preparando el café literario sobre Cesar Vallejo, un poeta enorme, incomprensible a veces, soberbiamente oscuro, profundo y desgarrado siempre. Su más conocida poesía se titula LOS HERALDOS NEGROS, la que a su vez sirve de título a su primer libro.

Dicho poema comienza y termina con el mismo verso: “Hay golpes en la vida, tan fuertes…. Yo no sé…”

Que la vida es una caja de sorpresas no es ninguna novedad, afortunadamente la mayoría de ellas para la mayoría de nosotros son agradables, pero también existen de las otras, benditamente pocas. Cuando llegan, el enlutado manto de la tristeza lo tiñe todo y uno pierde la fuerza, las ganas, el norte, el propósito y simplemente se arrastra haciendo lo que debe. En ese nada envidiable estado llegué al dos de abril. No pude entonces hacer absolutamente nada de lo planeado y dolorosamente debí ausentarme de la vigilia de San Andrés de Giles, a la que había prometido concurrir.

Empero esa fecha es poderosa en si misma. Conserva un inmenso dolor por los caídos, heridos y suicidados, mas también una fuerza inconmensurable de entrega total de amor por la Patria, de alegría por la redención de un territorio ilegalmente ocupado, de reconstitución del espíritu de la Nación en torno a una justa Causa Nacional. Por eso lo puede todo y aunque sea mil veces atacada y negada, ella permanecerá inconmovible en el corazón de aquellos que vivieron de cerca, en su piel o en la de sus seres queridos, el horror de la guerra bajo el manto de neblinas, muy parecido a ese que ayer por la mañana se enseñoreó por Buenos Aires.

Vean todo lo bueno que en medio del drama, sucedió.

Luis Allegrini tuvo la gentileza de llamarme temprano a mi casa para permitirme así cumplir con los oyentes de la cadena nacional malvinera, encabezada por FM de las Américas, que transmitió ininterrumpidamente durante 30 horas. Tuve así la oportunidad de defender al 2 de abril frente al incomprensible ataque de un grupo de intelectuales, a mi juicio desinformados.

Javier Gimenez Filpe, en Río Grande llevó a escena con todo éxito DEL LAPIZ AL FUSIL, obra que contiene mi poesía A VOS.

Y finalmente este blog recibió la visita, en el querido 2 de abril, de nada menos que 3557 personas, multiplicando casi por 5, el día de su mayor concurrencia, justamente el 2 de abril del año anterior que contó con 730 visitantes. Vale aclarar que mi sitio literario recibe de ordinario entre 150 y 200 visitas diarias, en un promedio bastante estable a lo largo de sus casi 6 años de existencia. La mayoría de esas 3557 almas que abrevaron en mi hogar virtual son, casi con certeza, compatriotas que dolidos y conmovidos quisieron con mis letras homenajear a nuestros héroes. Los pocos casos que se hicieron evidentes para mi, me conmovieron hasta las lágrimas. Sin embargo también fui sorprendido por 250 visitas provenientes de 10 países distintos, entre los que se cuentan 83 de EEUU, 28 de España, 24 de Méjico y 15 de Canadá, probablemente también de compatriotas radicados allí.

Estoy pues autorizado a pensar que la magia del 2 de abril hizo posible que en lugar de hacerme presente en un solo acto conmemorativo, pudiera hacerlo en muchísimos, algunos públicos, otros privados y muchos más de índole estrictamente íntima donde el sentimiento manda.

¡¡¡GRACIAS A TODOS POR ELLO!!!! Es un honor, un orgullo y una alegría que me hace mucho más sencillo sobrellevar los vientos de la vida, muy especialmente cuando arrecian y porfían.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 3 de abril de 2012

AL PIE DEL CAÑON

AL PIE DEL CAÑON

La carta de un soldado artillero desde Malvinas

 Se están por cumplir 30 años de la exitosa Operación Rosario, mediante la cual se recuperaron por espacio de 74 días nuestras Islas Malvinas. Diez años atrás, al cumplirse el vigésimo aniversario del hecho – es decir el 2 de abril de 2002- quien esto escribe era funcionario público en la entonces Dirección de Rentas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En esa convulsionada y arrasada Buenos Aires, con miles durmiendo en sus calles y acosando al paso de todos por una moneda para comer, con otros miles concurriendo a trabajar con ropa sport para intentar pasar desapercibidos, con otros miles golpeando diariamente las puertas de los bancos para intentar vanamente recuperar sus ahorros, con las asambleas populares reventando las plazas, con el miedo adueñándose por las noches de todos los hogares, con los policías cobardemente asesinados porque sí y con la clase política acorralada; fui invitado a un acto donde se entonó el Himno Nacional con suma emoción.

Como todos los años, en el hall central de la planta baja del edificio de Viamonte al 900, el grupo de ex combatientes de Malvinas que trabajaba en la Dirección de Rentas, llevaba adelante su acto recordatorio de la gesta. Podía caerse el mundo, que ellos no iban a olvidar.

Había tomado conocimiento de su existencia en el acto del año anterior, el primer 2 de abril en que compartía dicha dependencia oficial. Al cabo de ese primer acto les entregué una copia de la poesía A VOS y ya me pareció un milagro haber podido entregar en mano a unos veteranos, mi sentir hecho palabras de 1982.

El resto es historia conocida, fueron ellos los primeros en subirla a la red (http://www.elconfesionario.com.ar/guerreros/) y son los verdaderos culpables que haya tenido la difusión y acogida que hoy posee. Es sin duda una poesía que tiene vida propia y que obra milagros. Ciertamente no me pertenece, debo yo tan solo haber sido un canal propicio para tanto dolor silenciado, para tanto grito sordo, para tanta herida abierta, que se quiso alzar contra la injusticia de la denominada “desmalvinización”.

Por estar en la red A VOS es culpable de este blog, el cual a la vez es culpable que me haya convertido de contador en escritor, siendo A VOS la pieza central y eje de mi primer libro: POESIA PARA SENTIR LA VIDA.

El año pasado A VOS me llevó a la vigilia de San Andés de Giles para que mi adormecido y desengañado amor a la Patria renaciese con más vigor que nunca. Y finalmente A VOS viajó hasta Río Grande, en una ventosa noche de inspiración  para filtrarse en la imperdible obra teatral de Javier Gimenez Filpe DEL LAPIZ AL FUSIL. (http://www.eldiariodelfindelmundo.com/noticias/leer/41595/presentaran-la-obra-teatral-del-lapiz-al-fusil.html#.T19Ib3AN7tY.facebook).

Durante toda  mi estancia enla Dirección General de Rentas, de casi cuatro años, me relacioné con estos veteranos brindándoles todo el apoyo que pude, simplemente porque los admiré profunda y sinceramente. No solo porque habían combatido, entre otros por mí, sino porque veinte años después constituían un  grupo humano vibrante de amor al prójimo y a la Patria, desbordante de solidaridad y siempre prestos al heroísmo.

Heroísmo que tuve oportunidad de constatar al año siguiente, cuando, ante las salvajes inundaciones que asolaron la ciudad de Santa Fe, salvando todo tipo de obstáculos y carencias, se organizaron y se fueron con un camión lleno de donaciones y el corazón lleno de amor, a meterse en las aguas traicioneras para socorrer a sus compatriotas en problemas.

Ellos por su parte vieron en mí al ciudadano que hubieran deseado ver a su regreso de las Islas. Al que no calló, al que no le importó más el mundial de España que la guerra, al que sintió y demostró agradecimiento por el sacrificio supremo de su entrega. Y me lo hicieron saber.

Un día que jamás olvidaré vinieron en grupo, siempre unidos por esa alquimia del dolor profundo, a mi despacho y me obsequiaron la foto que encabeza este escrito. No se trata de un paisaje cualquiera ni de un cañón cualquiera. Es la pieza de artillería, emplazada en su posición de combate en Malvinas, con las vainas servidas a sus pies y al fondo el monte ocupado a batir. Además es el cañón que sirvió el soldado correntino clase 62, Marcos Antonio Falcón, del Grupo de Artillería 3, quien estaba frente mío, entregándome la foto. Huelga señalar que hice un cuadro que me acompañó en el despacho de Rentas y en todas las oficinas que sucedieron a mi función. Hoy está en la pared del escritorio de mi casa. Necesito mirarlo seguido, especialmente en esos días grises en que me equivoco y pienso o siento que mi camino es cuesta arriba. También en estos días en que creo, muy íntimamente, que de alguna forma, esa tierra irredenta que la sangre de tantos argentinos regó, volverá más temprano que tarde a formar parte de nuestro territorio nacional.

Pero hay más, siempre hay más. En ese acto de aquel convulsionado 2002, se leyó una carta escrita literalmente al pie del cañón. Entre la escarcha y sentado sobre las cajas de municiones, el soldado Marcos Falcón, contando con los mismos escasos 20 años que mi propio hijo cuenta hoy, el 20 de abril de 1982, le escribía así a su lejana y preocupada familia:

20 de Abril de 1982.-

Isla Malvina

 

Querida mama:

Hoy tengo mejor momento de acerte esta carta para saber de ustedes como andan   bueno   mama te cuento que estoy bien grasia adios y a la virgen y a todo los santo   yo vine ace una semana antes de viajar le escribi a mirta y le mande adecir que te avise para donde viajava yo:  estoy contento por venir en las isla malvina  yo nunca pensava que hiva a venir aqui es muy lindo se que ace mucho frio   yo nunca estuve frio como senti frio aquí  nosotros le estamo esperando alos ingleses para combatir con ello   nosotros estamo en una posicion muy linda mañana llegan las flota ingles en las isla dicen que tiene que bloquear todos la isla pero nosotros le daremo el merecido si quieren guerra  decile a tio juan que le estoy esperando en la malvina que es muy linda    nada mas que decirte me despido de ustedes con un abrazo  saludo para todo quien se acuerde de mi

chau mama

no te mando adecir si cuando volver porque no se

Firma Marcos A Falcón

 

-Carta de un soldado Correntino, clase 62, a su madre-

Marcos Falcón, actualmente trabaja en la Dirección General de Rentas

-Homenaje de la D.G.R. en el 20º Aniversario de la Gesta de Malvinas-

 

El domingo próximo, 1 de abril, si Dios quiere, tendré el inmenso honor de concurrir a la vigilia de San Andrés de Giles con este héroe argentino y leer juntos A VOS por la radio de Luis Allegrini (http://www.fmdelasamericas.com/) y su cadena radial de 48  horas por Malvinas, en homenaje a todos los que no volvieron, a los heridos, a los suicidados, a los que aun sufren y a los que como ellos, el grupo de veteranos de la DGR ( hoy AGIP) supieron y pudieron transformar su dolor en unión, solidaridad y amor.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 24 de marzo de 2012

“RICARDO NO HABLA, RICARDO NO ENTIENDE”

“RICARDO NO HABLA, RICARDO NO ENTIENDE”

 

Es una muy fría mañana de junio de 1983 en Buenos Aires, con un viento molesto y una llovizna pertinaz. El semáforo que preside la ilustre intersección de dos famosas avenidas, Sarmiento y Del Libertador Gral. San Martín cambia de amarillo a rojo, los autos detienen de a poco su rauda marcha.

“¡Dale Ricardo, ayudame con aquella fila! ¡Apurate che!” suena imperativo el grito de Osvaldo, un veterano de la guerra de Malvinas del año anterior, alto, moreno, fornido, en su uniforme verde oliva, mientras se zambulle en el mar de autos con unos almanaques en la mano, deteniéndose ante cada ventanilla que se cierra a su paso.

Muy pesadamente, tambaleándose y tiritando de frío, Ricardo se levanta de su asiento improvisado en el borde de la fuente del orgulloso y mudo monumento a los españoles, el mismo que presenció la misa del Papa, poco antes del cese del fuego.

En absoluto silencio se desliza entre los autos que también cierran por completo sus ventanillas y sus conductores impertérritos clavan la vista en cualquier parte menos en él. Rubio, blanco, muy delgado, con el cabello largo y sucio y la mirada perdida, en su uniforme verde raído, no ofrece ningún atractivo a la vista. El solo atina a poner el calendario que lleva la imagen de nuestras Islas Malvinas en cada vidrio cerrado y a soportar con dolor la indiferencia absoluta por única respuesta.

El semáforo se pone verde, los autos reinician su marcha para alivio de sus conductores y Osvaldo y Ricardo los esquivan peligrosamente hasta alcanzar, una vez más, el refugio relativo de la vereda del monumento. Se miran.

“Nada, nada, otra vez nada” “Pero que manga de hijos de puta que son” rezonga Osvaldo. Ricardo calla, como siempre, como desde el día en que lo tomaron prisionero en las afueras de Puerto Argentino, hace ya más de un año.

Mientras esperan el próximo semáforo Osvaldo sigue confrontando su rencor acumulado con la esperanza de dar con algún alma caritativa que les proporcione las monedas que les permitan costear el boleto del día siguiente y algún pequeño refrigerio.

Ricardo lo mira, lo admira y lo quiere. ¿Quien sabe qué habría sido de él sin un amigo como Osvaldo? Seguiría seguramente tirado en la cama como estuvo los seis meses posteriores a su llegada de las islas, casi sin comer, casi sin beber y triste, triste, triste, desesperadamente triste. Es cierto, juntan pocas y míseras monedas pero por lo menos se siente útil y acompañado. La indiferencia de aquéllos a quienes piden le duele pero no lo enoja, simplemente Ricardo no entiende. Es imposible para él entender que aquéllos por los que él combatió en las islas, aquéllos que llenaron la plaza de mayo, aquéllos que los despidieron entre vítores, aquéllos que con solo verlo de uniforme se acercaban a saludarlo, hoy………le den vuelta la cara cuando se acerca.

Sí, definitivamente Osvaldo es un camarada de ley. En las islas pelearon codo a codo y se cubrieron mutuamente infinidad de veces. Solo por ello sobrevivieron ilesos. Pero Ricardo era más amigo de Silvio con quien había hecho todo el servicio militar. Silvio, ese formidable soldado, arrojado, heroico, que en la última noche de encarnizados combates murió en sus brazos, alcanzado por una esquirla en pleno pecho.

No demasiado lejos de allí, en Villa Martelli, un obrero opera una máquina de una fábrica, tratando de refrenar primero, ocultar después y secar finalmente las lágrimas, que rebeldes insisten en rodar por sus mejillas. Ernesto, de unos cuarenta años, papá de Ricardo, trabaja duramente pero no puede con su dolor, que además es doble. Su esposa, frágil como era, no pudo resistir la incertidumbre por el paradero de su hijo al comenzar el conflicto, la ausencia de noticias y el desorden y ocultamiento final de los combatientes. Peregrinando en búsqueda angustiosa se vio sorprendida por un infarto que sumió a Ernesto en una trágica soledad. Cuando por fin dio con Ricardo, su dilema acerca de cómo decirle que su madre había fallecido fue rápidamente dejado de lado por el patético estado en que su hijo llegó. Lejos de abrazarlo o estar feliz y agradecido por haber sobrevivido, Ricardo, esquelético y de mirada turbia casi no lo reconoció. En su casa solo atinó a encerrarse en su cuarto y no cruzó palabra alguna con su padre.

Ernesto con sus generosos hombros y su esforzada historia cargó con ambos duelos y trabaja desde entonces horas extras para poder pagar al psiquiatra que, muy de vez en cuando, viene a su casa a ver a Ricardo.

“¿Qué le pasa?” preguntó el galeno en la primera visita.

“Ricardo no habla, Ricardo no entiende” contestó Ernesto.

El psiquiatra lo examinó y pese a la ausencia de palabras concluyó: “Ricardo no habla porque no quiere y Ricardo entiende absolutamente todo, démosle tiempo, es lo que más necesita y estar ocupado, búsquele algún trabajo sencillo, le hará bien”.

Inútiles fueron los esfuerzos de Ernesto, Osvaldo y muchos amigos de ambos, para que alguien aceptase que Ricardo trabajara para el. Ni siquiera gratis lo quisieron.

Tanto rechazo acabó por deprimirlo aun más. El abismo de Ricardo pareció no tener fin. Dejó de bañarse y afeitarse y se rehusó a salir de su pieza por meses. Solo se aferró casi con desesperación a su uniforme verde oliva que le recordaba las islas, las balas y el combate sí pero también la camaradería y la amistad, el enemigo sí pero también la hermosa misa de campaña y el rancho compartido. Increíblemente quería volver. Y volvió, una noche volvió. Una luz que atravesó la pieza y un grito en la calle lo hizo despertar a los gritos y empezó a disparar simuladamente parapetado detrás de la mesa de luz. Al otro día para horror de su padre, todo el dormitorio apareció destrozado. Ernesto y el médico convocado de urgencia lo ametrallaron a preguntas. Ricardo no habló porque Ricardo no entendió que diablos había pasado.

Casi lo internan si no fuera porque Osvaldo se resistió heroicamente a abandonar al camarada. Y haciéndose cargo de él llegaron al semáforo de avenidas ilustres.

“Rojo, vamos” dice Osvaldo. Ricardo en silencio lo sigue. ¡Como le gustaría ser como él, fuerte, decidido, más duro, poder como él putear y sacarse la bronca contra esa sociedad de mierda que los trata como extranjeros, contra el estado que después de haberlo mandado a defender la bandera los abandona! Pero no puede, a él que no lo doblaron cuarenta y cinco días de bombardeo y tres noches de durísimos combates, lo destruyó la muerte de Silvio y lo aniquiló la indiferencia y el rechazo de quienes solo esperaba reconocimiento al sacrificio.

“Bueno, ésta no nos fue tan mal, tenemos para el almuerzo. Ánimo Ricardo, es una sociedad jodida, desinformada y confundida pero hay excepciones, todavía queda gente buena.” sonrió Osvaldo. Pocas pensó Ricardo, demasiado pocas. Ahora caminarán unas cuantas cuadras hasta el bar de José que les deja usar el baño y les hace precio para poder picar algo en un rincón, ante la indiferente mirada de la concurrencia que solo habla de football.

Ricardo no habla pero tampoco entiende como una guerra puede ser tan pero tan ignorada. Sabe por cartas que a sus camaradas del sur les fue muy distinto. A ellos los recibieron como a héroes y también sabe que en los pueblos chicos del interior, a algunos hasta los hicieron desfilar y el cura, la policía, la escuela y los bomberos se organizaron para ayudarlos a ellos y a sus familias. Pero para Buenos Aires la guerra fue de otros y prefieren olvidarla lo antes posible, por eso ni los miran, porque se la recuerdan.

Mientras camina Ricardo  extraña a Betty, su novia adolescente a quien sus padres forzaron a abandonarlo porque presumiblemente “estaba loco”. No la culpa, él tampoco está para noviazgos. Para eso hay que creer en la vida y él viene de ver demasiada muerte.

Es la pura verdad lo que dijo el médico. Ricardo no habla porque no quiere, nada le parece que valga la pena decir después del horror que vio. Hasta la vida parece ser una farsa. Siente que sus compañeros han muerto en vano, que los heridos han sido heridos por una causa que nadie valora, que él perdió a su madre y a su novia por el capricho de un general.

Así, en el abandono de la sociedad y sus instituciones, Ricardo irá perdiendo progresivamente el sentido de su sacrificio y a la par irán aumentado los fantasmas del dolor.

Ricardo come y lo mira a Osvaldo, prefiere no ver a la gente que lo ignora. No es un mal día, el sol ha salido y su amigo lo contiene. Afortunadamente no puede imaginar que en los meses venideros todo empeorará. Por motivos a los que él es absolutamente ajeno, la sociedad pasará de la indiferencia al odio hacia el uniforme que porta y todo será mucho, mucho más difícil.

Sobrepasado de dolor, esfuerzo, angustia y rencor, su padre un día lo abandonará en pos de su esposa. Y algunos meses después, él mismo, sin haber pronunciado palabra – quizás para entender o por no hacerlo- tomará una trágica y definitiva decisión.

“Dale, volvamos al semáforo que hoy estamos de ligue” dijo Osvaldo. Se levantaron y se fueron juntos, como en las islas a pelearle a un enemigo mucho más feroz que el inglés: el olvido.

Enrique Momigliano

Buenos Aires, 10 de marzo de 2012

 

Escrito en recuerdo y homenaje a los 400 (cuatrocientos) veteranos de guerra de Malvinas suicidados en los años posteriores al conflicto y a todos los que sufrieron y sufren las consecuencias de la “desmalvinizacion”. Es hora de reparar en la medida  que se pueda, tanta indiferencia, tanto desagradecimiento, tanto injusto olvido.

nota: para ir a otros escritos referidos a Malvinas, utilizar el link HOMENAJE A LOS HÉROES DE MALVINAS ARGENTINAS que se encuentra sobre el margen derecho

 

DEL LÁPIZ AL FUSIL

DEL LAPIZ AL FUSIL

El día que me recibí de poeta

Hay sueños que se cumplen y otros que no. Pero en algunas muy raras ocasiones que hay que agradecer especialmente a Dios y a la Vida, suceden hechos que son tan impensables, tan impredecibles, tan maravillosos, que están claramente más allá de los sueños. Acabo de vivir intensamente uno de ellos.

Un día del año pasado recibí un correo electrónico de Yamila, por entonces integrante de la producción de Del Fuego Producciones, preguntándome si yo era quien suponía, el autor de la poesía A VOS, escrita en 1982 y silenciada por los medios, de reconocimiento a nuestros héroes de Malvinas. El correo continuaba solicitándome autorización para incluir parte de ella en el texto de una obra de teatro, titulada “Del Lápiz al Fusil”, escrita y actuada por Javier Giménez Filpe, ya que debían contar con ella para inscribirla en la Dirección Nacional de Derecho de Autor. Motivaba su pedido el hecho de haberla estrenado con sumo éxito en Tierra del Fuego y me contaba que tenían la intención de actuarla por todo el país, para que nadie olvidase el sacrificio que hicieron nuestros jóvenes en la gesta de Malvinas. (más…)

Published in: on junio 7, 2011 at 5:10 am  Comentarios (2)  

HOMENAJE A LOS HÉROES DEL ARA GENERAL BELGRANO

Ultima foto del Crucero en Ushuaia

HOMENAJE A LOS HEROES DEL ARA GENERAL BELGRANO

“En un barco de guerra el silencio es tremendo porque el silencio es de muerte”

Capitán Héctor Bonzo

En la tarde del 2 de mayo de1982, alas 16.02 el crucero ARA General Belgrano, con 1093 hombres a bordo, fue torpedeado por el HMS Conqueror, un submarino nuclear inglés que lo seguía desde hacía más de un día. De esos hombres 323 nunca volverían a pisar suelo argentino, la mayoría yace en el fondo del mar, en los restos aun no encontrados del crucero, casi cuatro kilómetros bajo la superficie.

Su comandante Capitán Héctor Bonzo, fallecido el ante año pasado, abandonó último la nave porque el tripulante que lo acompañaba se resistió a hacerlo si no lo acompañaba. Hay una foto en la que se lo ve sobre cubierta, con su tripulante Barrionuevo, cerca del límite delantero de la nave, una vez que quince metros de su proa desparecieran por obra del segundo torpedo. (más…)

Published in: on abril 27, 2011 at 3:05 am  Comentarios (5)  

Entrevista de FM de las Américas durante la vigilia del 2 de abril en San Andrés de Giles

Bahianoticias.com- Silvia Paglioni – Agradecemos al Director de FM 89.5 De las Américas, Luis Allegrini de la ciudad de Bahía Blanca, que nos haya permitido grabar, editar y compartir con los lectores del blog “Poesía para Sentir la Vida”, el audio de la entrevista que le realizara a Enrique Momigliano el día 1 de abril de 2011 en la ciudad de San Andrés de Giles durante la vigilia del 2 de abril al conmemorarse los 29 años de la Gesta que fue Malvinas.

ESCUCHAR AUDIO ENTREVISTA – Tiempo: 16:39

LINK: http://www.4shared.com/embed/560075448/b05d2510

Las Malvinas son Argentinas: Vigilia del 2 de abril en San Andrés de Giles

Bahianoticias.com -Vigilia del 2 de abril en San Andrés de Giles - Por Enrique Momigliano – Cobertura Especial en San Andrés de Giles para BN - La causa Malvinas como punto de apoyo de la unión nacional. “¿Lloverá?” fue la tímida pregunta de mi esposa, quien sorprendentemente había decidido acompañarme a la vigilia. “No anunciaron y además está todo despejado” respondí como sobrando, mientras aceleraba por el acceso oeste.

Hacía ya dos años que Luis Allegrini Brignoli, director de FM de las Américas me había invitado a participar de su programa radial especial por el 2 de abril. Este año y habiendo escrito “Anochece en Malvinas”, cuento que no puedo leer de la emoción que me produce, una fuerza interior irresistible me empujó a ir bajo cualquier circunstancia. Apenas a diez kilómetros de San Andrés de Giles, capital de la malvinización, un diluvio de proporciones acompañado de granizo me detuvo por tres veces, la tercera ni pude entrar a la ciudad por estar anegadas sus calles. (más…)

Anochece en Malvinas

posición soldados argentinos en Monte Longdon

ANOCHECE EN MALVINAS

Al Soldado desconocido

El sol acaba de ponerse tras las  colinas de la Isla Gran Malvina y la bruma marina todo lo cubre. Hace once días que el apenas tolerable mayo desapareció de escena para dar paso a un destemplado, muy ventoso y gélido junio.

Recostado en la pared trasera de su pozo de zorro, cavado en la ladera del Monte Longdon – Isla Soledad- , el correntino Fabián aprovecha la última claridad para observar con una mezcla de nostalgia y tibieza, el quizás único paisaje alentador que lo acompaña: una foto de su novia Lucía y otra de sus padres y hermano menor. Como todos los anocheceres, después de hablarles bajito por un buen rato, sacará del bolsillo la estampa de la Virgen de Itatí para rezarle tres Ave María y pedirle protección. (más…)

Published in: on marzo 18, 2011 at 2:43 am  Comentarios (1)  

LA CARTA DEL HÉROE

“Lo mío fue distinto Daniel, lo mío no fue nada”
Alberto Cortez (A un chico de la guerra)

A mis 25 años y con perdón de la Patria, el 2 de abril de 1982 me sorprendió de juerga.

Habiendo pasado la noche en cama ajena, serían las ocho de la mañana cuando de estricto traje y maletín abordé un taxi en la Avenida Santa Fe para ir a mi casa a cambiarme y rumbear para la oficina.

Al taxista le habré parecido funcionario porque no me dejó ni acomodarme en el asiento del viejo Falcon que me acribilló a preguntas: “¿Y a Usted qué le parece?

¿Hicimos bien o mal? ¿Vendrá la flota? ¿Que va a pasar?”. La angustia que acompañaba sus preguntas me convenció que me había despertado en otro país, aun cuando llevase puesta la ropa del día anterior. No tuve más opción que confesarle que no tenía la más mínima idea de qué me estaba hablando.

Por sus palabras me enteré de la Operación Rosario y que los militares argentinos habían recuperado las Islas Malvinas. El combo de sorpresa, alegría, angustia e incertidumbre pasó a ser mío también.

Los días que siguieron me demostraron que efectivamente habitaba otro país: uno de gente unida, hermanada, solidaria, dispuesta a todo. Casi casi un país soñado. Todos cambiamos de repente, increíble e insospechadamente yo también.

Así fue que apenas veinte días después me encontraba – también de traje y maletín- en la vereda del edificio del Comando en Jefe del Ejército, encaminándome resueltamente a ofrecerme como voluntario.

Perteneciente a la privilegiada clase 1957 –exceptuada íntegramente junto a la 1956 del servicio militar- yo no sabía tirar ni siquiera con honda, así que de poco podía servir pero como contador pensaba que podría ayudar al que habían elegido como administrador de las Islas, quien “causalmente” era el padre de un buen amigo.

A último momento desistí. Mi selectiva y complaciente memoria recuerda que pesó mucho el ser el único sostén de mi madre viuda, a nivel inconsciente la cobardía habrá hecho lo suyo y a nivel racional se instaló una duda acerca de si ofrecerle la vida a la Patria – que me parecía estupendo-, implicaba ponerse en manos de los gobernantes de entonces quienes no gozaban de mi simpatía.

Lo único cierto es que no fui pero también es cierto que no lo viví como un partido de fútbol, que no me distrajo el mundial de España 82, que no me creí las mentiras de Gómez Fuentes y que seguí paso a paso el proceso diplomático, que lloré con cada oportunidad de paz perdida, que sufrí inmensamente cuando se desató la guerra y que quedé hondamente impresionado por la actitud de aquéllos que, a diferencia mía, jamás dudaron, que se jugaron de verdad la vida.

Hace unos pocos años leí en unas vacaciones las memorias de Alexander Haig, el mediador norteamericano recientemente fallecido, quien no pudo impedir la guerra, para entender un poco más porque habían fallado todos los mecanismos internacionales de paz.

Y también permanece en mi memoria ese primero de mayo de 1982, cuando se produjo el primer bombardeo de Puerto Argentino. “El primer disparo” era el título de una carta a los medios que nunca despaché donde imploraba prácticamente que no se alcanzase ese punto de no retorno.

El hundimiento a las 48 horas del crucero General Belgrano y la réplica sobre el Sheffield sepultaron con los marinos a cualquier intento diplomático de paz.

Debe ser por ello que me dolió tanto el proceso de “desmalvinizacion” que siguió al conflicto. El retorno a escondidas de los combatientes, la desatención de sus necesidades más elementales, la cuarentena a que fueron sometidos, el silencio que les impusieron.

Fue, según sus propios testimonios, más doloroso que la derrota militar. Su ofrenda no merecía que les quitaran el reconocimiento. Me decidí a navegar en contra de la corriente.

Así escribí A VOS y se la mandé a todos los diarios de entonces con una carta en contra de la “desmalvinizacion”, en la que manifestaba mi profunda indignación. Solo el desaparecido Tiempo Argentino publicó la carta sin la poesía. De los otros medios solo recibí la misma medicina que los combatientes: el silencio.

Un año después visitando la Feria del Libro me encontré con el entonces Capitán Pablo Marcos Carballo, piloto de A-4B SKYHAWK quien después de jugarse la vida contra los barcos ingleses y perder a varios amigos y compañeros, seguía luchando contra la “desmalvinización”, ahora como escritor. Fue autor del primer libro de un protagonista del conflicto titulado “DIOS Y LOS HALCONES”, cuyo ejemplar conservo con esta dedicatoria:

“Estimado Enrique:

Cuando llegué por primera vez a nuestras queridas Islas Malvinas, no cabía en mí de satisfacción y hubiese deseado tener a los 28 millones de Argentinos en mi pequeña cabina para compartir ese momento.

Afectuosamente

Firmado: Capitán Pablo Marcos Carballo”

Relata en el libro algunas de las 445 misiones cumplidas por la Fuerza Aérea Argentina en el conflicto y es imposible no compartir las emociones que trasuntan sus palabras, en especial las referidas a los compañeros caídos en cada misión.

En la hoja segunda del libro me anotó su domicilio en la base de Villa Reynolds de la Provincia de San Luis para que le mandara A VOS, ya que si los medios la ignoraban pensé que a través suyo le podría hacer llegar a algunos combatientes mi homenaje y reconocimiento, ese que les era injustamente negado.

Así lo hice un 25 de mayo de 1983 con una carta en la que elogiaba su libro y compartía su emoción.

El Capitán no solo recibió la poesía, sino que tuvo la deferencia enorme de contestarme en una carta que guardo entre mis recuerdos mas caros y que en este nuevo aniversario de la gesta me parece adecuado compartir; para que se sepa qué pensaba entonces uno de los que no dudó, que mas allá de todo se subió a su avión para hacer lo que la Patria le pedía, y poner en ello su mejor empeño aunque le costase la vida.

Hagamos silencio para oír a un verdadero Héroe de la Patria en 1983:

“Día 7 de junio de 1983

Estimado Enrique:

Permítame que lo trate sin etiqueta, pues los hombres que sienten a la Patria como usted, no puedo menos que sentirlos mis amigos.

Su carta es hermosa, unos de esos regalos que sirven para juntar aire, fuerzas y seguir luchando por mejorar lo que nos rodea, pero principalmente a nosotros mismos.

Usted me escribe un día 25 de mayo, ya a un año (la carta dice día) del glorioso ataque de la FUERZA AEREA ARGENTINA EN BAHIA AGRADABLE, y de que cayeran como caen las aves de combate, tres camaradas, compañeros y amigos, halcones de la V Brigada Aérea.

Estimo que mi libro literariamente no tiene mucho valor, pero sí se que en él he hecho lo imposible porque todo sea la simple VERDAD sin exageraciones.

Si usted se emocionó, le confieso que yo que lo escribí TODAS las veces que lo leo lloro, pero no de rabia, ni de tristeza, lloro de emoción por lo hermoso vivido, por los compañeros caídos, por haber tenido la dicha de ver a mi Pueblo Argentino Unido, por la gracia de haber vuelto vivo.

Es muy cierto lo que usted dice del silencio, y nuestros muertos no lo merecen, pero se que ellos siguen viviendo en el corazón de hombres como usted.

Yo como poeta, solo soy un piloto, pero aunque no se si métricamente está bien, su poesía me parece hermosísima y no le quepa la menor duda de que la guardaré entre mis cosas más queridas.

Hice una copia de su carta, la que se encuentra en la sala de pilotos del Grupo 5 de CAZA, para que la lean todos los pilotos que agradecen sus preciadas palabras.

Estimado amigo, gracias por su afecto, seguiremos velando nuestros aviones, para cuando la Patria y sus valores permanentes nos necesiten.

Con mucho afecto

Firmado Cap. Pablo M. R. Carballo”

Veintisiete años después esta carta aun me sirve de faro, de aliento y de esperanza.

Dejo este link para quienes quieran conocer más acerca del libro y de su autor

http://www.aeroespacio.com.ar/547/site/_15clasicos.htm

Y este video de fragmentos de una conferencia dada por el autor- ahora Comodoro retirado y condecorado por su valor en combate- sobre el ataque al que alude en su carta, el del 25 de mayo de 1982. Ruego presten mucha atención al milagro documentado en el radar ingles y por sobre todo a la foto que la bendita inconciencia de un marino ingles nos legó. El día que contemos con un significativo número de compatriotas capaces de un amor a la Patria equivalente al que hacia falta para estar sentado en esa cabina, Argentina resurgirá.

Enrique Momigliano
Buenos Aires, 02/04/2010


Published in: on marzo 23, 2010 at 1:07 am  Dejar un comentario  

Los Huérfanos de Malvinas

_soldado

Se cumplen 27 años de la gesta de Malvinas y algunas heridas nunca cerrarán. Mas allá del territorio irredento, de la derrota militar, de las vidas perdidas en un conflicto que por varias veces pudo evitarse y que no se quiso hacerlo, de la sociedad caníbal que recibió en silencio y con indiferencia a sus combatientes, que les negó hasta la fecha el reconocimiento y la atención que merecen con creces, que posibilitó vía suicidios más muertes que en el propio frente, quedan los huérfanos. Los huérfanos sin voz ni voto a quienes les arrebataron sus padres sin pedirles permiso, condenándolos a crecer sin su guía, apoyo y afecto. Huérfano de padre a edad temprana conozco muy a fondo esa carencia.

Los huérfanos de Malvinas andarán hoy por los treinta, serán padres o madres a su vez, pero sin duda llevan en su corazón un vacío imposible de llenar. Pocos habrán conocido a su padre caído en las islas, ya que por la edad de los combatientes en su mayoría eran bebés. Una y mil veces se habrán esforzado por recrearlo a partir de las fotos familiares, alguna carta que pudo llegar y la memoria de sus madres, campeonas de la vida que tal como hizo la mía, acometieron con fiereza la imposible tarea de ser madres y padres a la vez. El orgullo de ser hijo de un héroe no puede disimular la falta que crecer sin padre deja en el alma.

Con los huérfanos también estamos en deuda y con cada reconocimiento que le negamos a los que pelearon y cayeron los hacemos sufrir de nuevo, a ellos a los huérfanos que no tuvieron voz antes y que tampoco la tienen ahora, que sufren – como toda la vida- en silencio.

Por eso mi recuerdo y tributo, que no es de ahora, es de siempre. Empáticamente conmovido por su situación, escribí en aquellos años la poesía que sigue, la cual ni siquiera intenté publicar frente al desalentador resultado que la conspiración del silencio había logrado con A VOS, la cual pese a todo pude entregar en mano a algunos ex combatientes.

Así que en este aniversario es tiempo de publicar mi homenaje a esas victimas silenciosas del conflicto.

NO PIDO QUE OLVIDES

No pido que olvides,
Sólo que reflexiones:
Tu padre al irse
Dejó de ser solo tuyo
Pertenece a millones.

No pido que olvides,
Sólo que perdones:
Tu padre al marcharse
Lo hizo por todos
Amando sus convicciones.

No pido que olvides,
Sólo que no llores:
Tu padre al abandonarte
Pensó en protegerte
A vos y nuestros valores.

No pido que olvides,
Sólo que pienses:
Tu padre al dejarte
Pensó en regresar
Y victoria ofrendarte.

No pido que olvides,
Sólo que sientas:
Tu padre al caer
Merece tu orgullo
Para que jamás se arrepienta.

No pido que olvides,
Sólo que sepas:
Tu padre al dejarnos
Buscaba ver tu bandera
En tierra irredenta.

No pido que olvides,
Sólo que comprendas:
Tu padre al morir
Quiso darte un ejemplo
Para que tú lo aprendas.

No pido que olvides
Sé lo que cuesta:
Yo lo he perdido
Sin tu fortuna de ser
En patriótica gesta.

Día del Padre de 1983
Enrique Momigliano
Buenos Aires 19/6/83

Published in: on marzo 30, 2009 at 1:54 am  Comentarios (2)  

ACTO HOMENAJE A HEROES DE MALVINAS ARGENTINA

Malvinas

Monumento “Héroes de Malvinas”provincia de Salta, Argentina

Nuevo DiarioWeb
Santiago del Estero – 2007

Se realizó en el “Paseo Gabriel Abalos”
Se colocaron ofrendas florales en memoria de los caídos en la guerra.

Participaron funcionarios e integrantes de instituciones locales. En la mañana de ayer se realizó la conmemoración de los 25 años del desembarco argentino en las islas Malvinas, en homenaje a los caídos en combate, veteranos de guerra y a quienes lucharon y ofrendaron sus vidas.A las 8, integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas realizaron el izamiento de las banderas en el mástil ubicado en el Paseo “Gabriel Abalos”, de esta ciudad. Pasadas las 11, dio inicio el acto oficial organizado por la Municipalidad, encuentro que fue presidido por la intendenta interina Mercedes Diósquez, funcionarios del Departamento Ejecutivo, ediles, representantes de los centros Belgraniano y Sanmartiniano, Bomberos Voluntarios, delegaciones escolares y ex combatientes.

En primer lugar se entonaron las estrofas del himno, luego se dio lectura a la nómina de soldados santiagueños que murieron en cumplimiento del deber y se pidió un minuto de silencio en memoria y honor a los héroes. Asimismo, se leyó la resolución a través del cual el Concejo Deliberante declara de Interés Municipal el 2 de abril. Seguidamente, se realizó el descubrimiento de placa de parte del Concejo Deliberante, se colocaron ofrendas florales y se realizó una invocación religiosa. El discurso estuvo a cargo de Mercedes Diósquez, quien expuso: “Estamos haciendo este homenaje a quienes dieron sus vidas y a quienes volvieron heroicos de esa guerra y han sabido mantenerse firmes frente a las tribulaciones que ha sufrido el país y a los que se suicidaron por no soportar lo vivido (…). Es por eso que revalorizamos el coraje de estos hombres”. Seguidamente se entregaron certificados a ex combatientes y familiares, para luego dar lectura a una nota realizada por Roberto Caro en representación del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas.

Por su parte, la directora de Educación, Ana Carmona de Ramos hizo referencia al heroísmo de quienes participaron en este conflicto bélico y expresó unos versos de Enrique Momigliano: “A vos que estuviste allá te siento, porque dejaste todo lo querido para batirte en mar, tierra y viento, a vos que estuviste allá te aplaudo porque fuiste héroe en un infierno que no paga con lauro”. Por último, se entonaron las estrofas de la Marcha de las Malvinas.

 

Contacto: Enrique Momigliano: desafiopoetico@yahoo.com.ar

LINKS A OTROS ESCRITOS SOBRE MALVINAS

A VOS

http://sociedadpoetica.wordpress.com/2007/07/01/homenaje-a-los-heroes-de-malvinas-argentina/

LOS HUERFANOS DE MALVINAS

http://sociedadpoetica.wordpress.com/2009/03/30/los-huerfanos-de-malvinas/

LA CARTA DEL HEROE

http://sociedadpoetica.wordpress.com/2010/03/23/la-carta-del-heroe/

Published in: on julio 1, 2007 at 3:05 am  Comentarios (2)  

HOMENAJE A LOS HEROES DE MALVINAS ARGENTINA

 A vos que estuviste allá…

Autor: Enrique Rafael Gabriel Momigliano – 1982 -

Te recuerdo

Porque todo mereces
Y este homenaje darte puedo
A vos que estuviste allá

Te admiro

Porque no tembló tu pulso
Cara a cara con el enemigo
A vos que estuviste allá

Te envidio

Porque la Patria se te hizo carne
Bajo tu piel casi de niño
A vos que estuviste allá

Te quiero

Porque bajo tu bandera luchaste
Con aplomo de viejo guerrero
A vos que estuviste allá

Te espero

Para estrechar que peleó
Defendiendo a muerte nuestro suelo
A vos que estuviste allá

Te siento

Porque dejaste todo lo querido
Para batirte en mar, tierra y viento
A vos que estuviste allá

Te aplaudo

Porque fuiste héroe en un infierno
Que no paga con lauros
A vos que estuviste allá
Y no volviste

Dios te Bendiga, la Patria te crió Y por ella hacia El te fuiste.

Contacto:  desafiopoetico@yahoo.com.ar  

Published in: on julio 1, 2007 at 1:07 am  Comentarios (7)  
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